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Mensaje por Kaien Cross el Lun Ago 23, 2010 3:16 pm

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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Sáb Nov 23, 2013 10:47 pm

- No creo que Bella salga a buscarlo, porque tambien la quieren a ella, el unico que saldra de la casa sera Marcus- le explique a Zero mientras que tapaba a Ziel con la manta y me sentaba en una vieja mecedora que habia en una esquina del salon.
- No lo creo, no son tan rebuscados y para que querrian a un criajo como Ziel?, para ellos tal y como esta no es mas que un estorbo, no solo porque es incapaz de controlarse, sino porque mantiene ocupado a Marcus y unirse a ellos..., se uniria si Marcus esta en problemas o algo asi- si llegara a pasar eso, el trato que habia hecho con Marcus se romperia del todo y yo misma seria la que apuntaria el nombre de Ziel en la lista
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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Sáb Nov 23, 2013 11:06 pm

Negó con la cabeza sucesivas veces. Conocía a Bella y ese espíritu que tenía ella para ayudar a los demás con sus dones. Había arriesgado su vida mucho antes de conocer a Ziel, así que ahora tampoco tendría miramientos por salir de aquella casa.

- Creo que... siempre y cuando siga viva, ella va a venir a buscarle junto con ese incompetente. A menos que el chico haya hecho algo grave y se hayan disuelto la amistad que tenían. - Ojalá ocurriera eso, pensaba Zero. Porque de esa manera no se vería obligado a matar al hermano de Olivier y quizá Ziel recuperara la cabeza y accediera a ayudarles a encontrar a los cazadores. Ojalá fuera de ese modo. - Si es verdad que ocurre y aparece en esta casa, en el momento que la pise, pienso meterle un balazo en su maldito cráneo. - Y como no, Zero Kiryuu eliminaría un estorbo del medio. Por si las moscas, sacó su arma y la dejó en su regazo. Cuando su olfato encontrara su presencia, no dudaría en apuntar directamente y apretar el gatillo. Bajo cualquier concepto, Ziel debía permanecer en la casa de Oskan y contarles todo lo que sabía. Tanto sobre su conversión, como de los traidores de la Asociación, así como todo lo que supiera sobre los planes de Marcus y Vladimir.

Se tumbó medianamente sobre el sofá, y siguió hablando.

- Últimamente he oído que Marcus está protegiéndolos a ambos rente a cualquier cosa. - Aunque le había salido un poco extraño con Ziel. Le debía de reconocer que era demasiado rebelde para su gusto, la verdad. Pero ya eran dos veces que esa panda de inútiles cazadores lo habían secuestrado. - Quizá pensaron que si Ziel se convertía, entonces Marcus dejaría de estar ocupado, ya que entre Bella y él podrían defenderse solos; o puede que así ambos se unieran a su bando. Pero... creo que les salió truncado el plan si fuera así. - Cerró los ojos unos segundos. Volvió a abrirlos irremediablemente.
- No entiendo la devoción que tiene por ese gusano malnacido. Él ha sido quien ha arrastrado a ese pobre cío a todo esto, sin contar que estuvo cercano a la muerte en varias ocasiones. Y aun así, sería capaz de unirse a Vladimir, después de haber experimentado lo que hace con sus víctimas. - Definitivamente, Zero no entendía absolutamente nada de lo que se paseaba por la mente del neófito inexperto.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Sáb Nov 23, 2013 11:22 pm

No pude evitarlo y le lance un cojin a la cabeza.
- Tsk, no te he dicho antes que Marcus es mi presa, asi que, si alguien le dispara, sere yo, asi que guarda tu juguete para otro chupasangre- le dije frustrada por su actitud.
- Si los protege, pero no es completamente invencible, y eso lo saben los cazadores- dije removiendome en la mecedora para encontrar una posicion comoda
- Y su devocion..., si la persona a la que amas estuviera en peligro, no harias lo que fuera para salvarte, incluso aliarte con tu peor enemigo?- le pregunte, Zero era muy frio, pero dudaba que llegara hasta ese extremo
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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Dom Nov 24, 2013 6:12 pm

Levantó un brazo para esquivar el cojín que iba directo hacia su cabeza. Luego lo agarró y lo dejó en su propio sofá. Él ya no estaba para aquellas chiquillerías. Hacía demasiado que Zero Kiryuu había abandonado cualquier propósito de vida y por supuesto, su infancia quedó muy atrás; del mismo modo que estos inútiles juegos a los que se dedicaba Oskan.
- De acuerdo. - Dijo suspirando. No iba a discutir más sobre el asunto de Marcus, aunque eso no dictaba que Zero hubiera renunciado a él totalmente. Solo que, después de pensarlo mejor, Vladimir le parecía mejor enemigo que ese imbécil mayordomo. Pero, tal vez necesitara ayuda, pues ni el mismísimo Damaru había podido con semejante individuo.

Asintió conforme y giró sobre sí para quedar bocarriba, mirando al techo.

- Todo el mundo tiene una debilidad inquebrantable. - Murmuró. ¿Zero también tenía algún punto débil? Quién sabía. - Esos dos muchachos son lo más preciado para él, y en eso es principalmente donde hay que basarse. - Comentó seriamente. También Ziel había sido secuestrado en dos ocasiones y sin embargo, no por ello O'Conell fue vencido. La cuestión era hallar el método para utilizarlos como ventaja, pero resguardarlos del conflicto.
- Jamás me aliaría con mi peor enemigo. El amor y la guerra son términos totalmente diferentes. - Soltó tajantemente. No entendía bien el simil de la cuestión de Oskan, pero desde luego, él tenía los ideales bien fijos. Nunca formaría parte de los traidores, por mucho que la Asociación le hubiera despreciado y tuviera ganas de quemarlos a todos. O tal vez, es que su punto flaco estaba tan escondido, que nadie era capaz de averiguarlo. En cambio, tenía nombre y apellidos, al igual que los puntos de Marcus.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Dom Nov 24, 2013 6:28 pm

- Es cierto, todos tenemos un punto debil, el de Marcus son esos dos, pero tengo la sensacion de que tiene otra debilidad escondida, aunque aun no se cual es, pero usar a Ziel pero sin que este en medio, del problema, no es mala idea- pense dandole la razon a Zero.
Sonrei cuando dijo aquella frase, no era tonta y sabia muy bien quien era la persona por la que se aliaria hasta con el mismisimo demonio.
- Ni si quiera lo harias por ella?- pregunte refiriendome a Yuuki con media sonrisa en la cara, sabia que esa pregunta lo mosquearia y con ganas.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Lun Nov 25, 2013 9:55 pm

Prado. No veía nada más que no fuera aquel inmenso y largo prado. Y allí, estaba una melena azul, observando el color tan brillante de las hojas en primavera y el verde intenso de la hierba más alta. Tanta simpleza como aquel campo, hacía sonreír al chico que estaba sentado en mitad de toda aquella convergencia de tonalidades. Hacía tiempo que no veía algo como aquello, pues lo último que aparecía en mi vida eran recuerdos que no eran fáciles de borrar. Porque, ¿hacía cuanto no podía hacerlo con naturalidad? ¿Hacía cuánto no tenía preocupaciones? ¿Hacía cuánto había abandonado no sólo mi hogar, sino también a mí mismo? ¿Desde cuándo se tornó mi vida tan complicada? ¿Cuándo fue el momento en que dejé de confiar y volverme más duro que una piedra? ¿Cuándo fue el exacto día en que perdí los estribos definitivamente? No lo sabía. Tampoco quería conocerlo o recordarlo. Ahora estaba relajado, tranquilo y sereno. Por así decirlo, me encontraba "consciente" en mi propia inconsciencia. En aquel trozo blanco, se estaba agusto.

Era... totalmente cálido.

Cerré los ojos, dejando que la luz volviera a bañar mis huesos de un calor que extinguió. No había pasado mucho desde que dejé de ser humano, pero era fascinante tener la misma sensación de nuevo. Realmente, no podía pedir más. Dejé caer la espalda hacia atrás, disfrutando de las laderas cubiertas y el clarísimo cielo azul del lugar donde viví. Exactamente. Pasado. Ahora no estaba seguro de dónde estaba mi vida: los cazadores, la casa de Kai o la de Marcus. Todo era difuso en los últimos días. Inclusive notaba como mis emociones se alteraban a la mínima de cambio. Por la causa de éstas, acabé huyendo de la casa de Marcus; en pro de alejarlos de un conflicto conmigo mismo y contra los cazadores. Pero, ¿quién fue el único iluso que creyó que ser vampiro era fácil? Me considero culpable. Ver a Bella y Marcus resultaba tan sencillo, que jamás pensé que esto fuera tan complicado de manejar. Demasiado difícil ser neófito.

Y entonces, pequeños pétalos se posaban y acariciaban el rostro aniñado. Abrí los ojos, viendo la ráfaga de éstos danzando sobre el aire. Se veía hermoso. Y sin entender por qué, siempre tuve ilusión por la fiesta de los cerezos. Otra vez. Justo como las otras tantas que ocupaban mis recuerdos sobre Ella. Hubo tantas veces que quise ir a dicho festival y otras ocasiones a las que no fui, que algo quedó dentro, añorando que uno de esos árboles floreciera a principios de Mayo. Como algunos decían, resultaba un "chico de campo". Sonreí nuevamente sin poder evitarlo. ¿Y qué si me había criado entre árboles y campos de espiga? A mí me gustaba aquello. Me recordaba a la efímera existencia humana.
E incorporó su cuerpo, levantando su brazo para coger algunos de los pétalos que nadaban. Agarré unos cuantos y luego, el deseo de ver el árbol del que procedían, forzó a mis esperanzas de volver a verlo.

Caminé entre la hierba, oliendo con claridad el aroma a recién cortado. Se sentía suave entre los dedos. Y, cuando quise darme cuenta, el foco principal de pétalos de cerezo estaba delante de mis ojos. Risas. Se oían risas infantiles. Niños reían y jugaban a su alrededor, así como también me hubiera gustado hacerlo de pequeño. En cambio, había cosas que se quedan atrás con el paso de los años. Ya no tenía edad para correr en círculos sobre él. Simplemente me conformaba con ver tal feliz celebración. Di otro paso más, siendo llamado por su corteza, por sus ramas, por sus flores...
"Eres un monstruo", sonó procedente de una pequeña infante. El resto lo acusaron con el dedo, siguiendo con el resto de adjetivos. Sus ojos se desorbitaron, contaminándose todo aquel precioso sueño. Antes de que consiguiera rozar el tronco, desapareció. En realidad, todo se emborronó. Los colores comenzaron a mezclarse y finalmente desapareció, transformándose en ese color que tanto odiaba. Sí, regresé a donde siempre me encerraba la Inconsciencia. Y lo único que quedó, fueron las incesantes voces de los pequeños que me describían como era ahora; cambiando su tono para convertirse en las voces de los campesinos que me persiguieron, en la de los cazadores, en la mismísima de Marcus llamándome "demonio". En verdad, ahora no era humano y mi conducta había llegado hasta perder la cabeza. Como bien ellos decían, era un animal, una bestia, un crío traído de la amargura.

Primero fue el olfato. Los ojos del neófito hicieron un movimiento extraño y sin querer, empezaron a derramar lágrimas de pena. Mi propio sueño estaba volviéndome mala pasada de nuevo. Y en cuanto logré despertar, tapé la cara con el brazo. Quería ayuda, alguien que no me señalara con el mismo dedo índice que mis recuerdos. Tomé aire por necesidad, girando para quedar cara al sofá y tratar de frenar la sensación agobiante de querer desaparecer, de no volver a despertar. Su cuerpo empezó a temblar levemente. Quería ayuda. Necesitaba ayuda de alguien que supiera entender mi situación y no le importaba dedicar horas por adquirir el control. Pero sin duda alguna, tenía miedo. Miedo de los cazadores, de lo que ocurriría en cuanto se dieran cuenta de que estaba despierto. Tenía incluso miedo de mí mismo y lo que pudiera hacer sin darme cuenta. Porque, a pesar de todo, había lagunas difusas sobre sus actos en las memorias del neófito.



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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Mar Nov 26, 2013 9:07 pm

Cerró los ojos nuevamente durante unos segundos más que antes. Como no, el cansancio se hacía mella a las horas que eran. Sin embargo, volvió a abrirlos y mirar al neófito. Todavía estaba durmiendo. Encogió los hombros con despreocupación. Quizá Marcus sólo tuviera como punto débil a Ziel y Bella, pero nadie conocía -salvo ellos-, si tenía algún otro. Puede que el vampiro estuviera fingiendo que aquellos dos muchachos eran su máxima debilidad, porque anteriormente no se apiadó del ahora neófito. Por tanto, ¿quién pudiera conocer todos los puntos débiles de O'Conell? Tal vez Vladimir los supiera o ni siquiera él.
- Quién sabe, Oskan. - Sus ojos, en cambio, fueron directos al chico de cabellos azules. Sí, Zero no albergaba duda de que él supiera mucho más del chupasangre.

El ceño del Prefecto se arrugó y suspiró sonoramente.

- Yuuki Cross está muerta. Recuérdalo. - Contestó seriamente con un brillo perverso en sus ojos. Sí, exacto. Yuuki la humana había muerto para dar paso a un Pura Sangre con su mismo rostro y su misma voz; pero que al fin y al cabo, que debería eliminar tarde o temprano. Él juro acabar con todos y cada uno de ellos, y por ende, la Princesa Kuran no suponía un punto débil a la hora de atacar la férrea defensa de Kiryuu. Quizá en situación de riesgo, sus recuerdos le jugaran una mala pasada y se viera en caía de salvarla. No obstante, eso no significaba que se hubiera convertido en su punto flaco.

De repente, avistó unos movimientos en el neófito. Se incorporó rápidamente, poniéndose inclusive de pie. Miró a la cazadora, avisándola de que algo no andaba bien. De todas formas, ella tenía más confianza -dentro de la que pudiera tener- hacia la mujer, que hacia el peliblanco; luego sería Kasha quien intercediera en este caso, con tal de no poner nervioso al crío. Y finalmente, tras unos segundos, el chico se giró cara al sofá y eso terminó preocupando más a Zero. ¿Habría recuperado el juicio o no? ¿Estaba soñando o realmente se encontraba despierto? Y lo más importante, ¿podría comenzar a averiguar algo sobre los traidores hacia la Asociación?
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Mar Nov 26, 2013 10:01 pm

La respuesta de Zero no me sorprendio, seguia siendo tan frio como siempre, pero no estaba tan segura de si responderia igual en el momento en el que tenga en su poder la decision de matarla o no.
En ese momento Zero se levanto y me miro, parecia que el crio empezaba a despertarse, me levante de la mecedora para acercarme.
- Zero, ve a buscar a Kai, yo mientras vere que tal esta, cuanta menos gente alrededor mejor para el- le comente en voz baja a Zero cuando pase a su lado.
- Ziel, como te encuentras?, estas mas tranquilo ahora?- pregunte en un tono suave y amigable. Si que pasa, tengo sensibilidad maternal a pesar de ser borde, arrogante e irritante, aunque no es que la use mucho y es realmente molesto.
- Quieres hablar con Kai?, seguro que con el estaras mas tranquilo, te parece?- le dije de nuevo con amabilidad mientras que le ponia una mano en la cabeza para llamar su atencion
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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Miér Nov 27, 2013 7:36 pm

Se quedó un momento pensando qué hacer verdaderamente. Después, miró a la cazadora y asintió conforme a sus mandatos. Sí, lo mejor era que Carphatia hablara con su hermano antes que con un cazador prácticamente desconocido; puede que el chaval creyera que él era de esos sucios bastardos. Así que, decidió esperar nuevamente para hallar respuesta a sus preguntas y terminó por marchar hacia la habitación de Kai urgentemente.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Miér Nov 27, 2013 9:31 pm

¿Por qué? Repetía constamente. ¿Por qué tuve que ser yo? ¿Por qué no pude pasar desapercibido por toda la gente de este pueblo y seguir viviendo como humano? ¿Por qué tuve que conocer a los vampiros? ¿Por qué no tuve más remedio que convertirme? ¿Por qué me quieren los cazadores y no a otro vampiro más fuerte? Por qué, por qué, por qué. Nada más que tenía miles y miles de preguntas con "por qué". No pareciera que existiera nadie más en el mundo para darle una de las anécdotas que me gustaría olvidar. No, no las había. Yo resultaba el único al que le ocurrían todos los males.

Me encogí un poco más, escuchando las voces que hablaban en la sala. Los temblores del neófito seguían permanentes a causa de su más terrible pesadilla y sus miedos más pronfundos sobre los cazadores. Las voces de los cazadores, como siempre, continuaban hablando, llamándome, gritando; y se confundían inevitablemente con las de Zero y Kasha. Puse las manos sobre los oídos, para que se hiciera el silencio en mi cabeza, lo cual no podía suceder. Intentaba no prestarlas atención, pues únicamente necesitaba escuchar dos tonos de voz y los cuales no estaban aquí. No, esta vez no. Esta vez no estaban sus voces para apaciguar mi nerviosismo, para devolverme el cariño y la cordura que había perdido. Mucho menos las finas manos marmóleas de Ella, suaves como la seda, para acariciar mi pelo; ni tampoco los robustos brazos de Él para cubrirme en este agobio y necesidad de protección. Se habían acabado las tonterías de aquel juego de niños donde uno persigue a otro. Yo los había dejado, había dejado esa casa, de modo que no podía volver. Y no se detenía la secuencia de repetirlo una y otra vez. Ya no recordaba bien la razón por la que lo había hecho: si por mantenerlos lejos de los cazadores que andaban buscándome, o por culpa de las insinuaciones de Marcus con otras mujeres.

"Ziel, ahora es cuando debes ser más fuerte", resonó en mi cabeza con dicho consejo de conciencia. Sin embargo, llevaba razón. Tenía que ser fuerte, mucho más que antes y enfrentar todo de cara; sin lágrimas, ni huidas. Esta vez iba a hacerlo como se debía hacer, con responsabilidad y valor; pese a que este último flaqueara en todo momento con solo pensar que Ellos seguían allí fuera.
En cuanto escuché mi nombre, abrí los ojos. Quise gritar pero tenía la garganta agarrotada, sin dejar que las cuerdas vocales pudieran emitir cualquier tipo de sonido. No sabía lo que habían organizado Kasha, Kai y Zero mientras dormía. Negué con la cabeza a la cazadora, sin recordar bien cuál fue su pregunta; así que luego asentí, por si me hubiera equivocado. Cualquier entendiera lo que quería decir. Que, ¿cómo me encontraba? ¿Cómo se encontraría alguien que lo había perdido todo, y que ni siquiera le quedaban esperanzas de llevar una vida normal? Ellos se encargaron de pisotearme hasta dejarlas hechas pedazos. Luego, ¿cómo debía sentirme? ¿Acaso podía llegar a pensar Kasha una sola de las palabras que dijeron, un solo golpe o un simple día encerrado allí? No, no podía llegar ni a imaginarlo. Nadie podía hacerlo a menos que hubiera pasado un dolor semejante a éste.

Nuevamente, negué con la cabeza y asentí. Tapé los ojos con las manos, tratando de evitar que las lágrimas salieran sin cesar. No, no quería estar ahora mismo con nadie. No quería que estuviera allí Kai, ni Kasha, ni Zero. Sólo Bella y Marcus, al igual que siempre. Pero ellos estarían a salvo en la casa, seguros y sin índice de persecución. En el caso de la chica, Marcus podía protegerla mejor que a un neófito cobarde. Incluso ella podía defenderse apropiadamente, lo cual impediría con mayor causa que fuera raptada. "Ziel, sé fuerte, hazlo por ellos", sonó. Sí, es verdad. No podía olvidarlo. "Y entonces, cuando todo acabe, podrás volver con ellos como un hombre hecho y derecho". Sonreí levemente. Era fácil decirlo, pero complicado ponerlo en práctica. No obstante, erguí el cuerpo y pasé el brazo por los ojos. Definitivamente, eso es lo que iba a hacer. Me convertiría en un vampiro fuerte, tomaría el ejemplo de Marcus y lo lograría. Me enfrentaría a los cazadores y sucesivamente iba a volver a casa. En cambio, no pude evitar...

-¿E-Están... bien? - Pregunté nervioso.



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Re: Sala de estar

Mensaje por Bella.N.Gring el Vie Nov 29, 2013 5:36 pm

Después de salir de la casa comencé a seguir el rastro de Ziel..¿sangre? ¿estaba herido y había salido hace un rato? Me apresuré mirando a mi alrededor. Esos malditos cazadores nos siguen buscando y estaban al acecho. Eliminé aquel rastro con el olor de la ropa humana que tenía en el armario, la verdad es que la idea fue buena. Era peligroso dejar que permaneciera, podrían encontrarle de nuevo si ahora estaba a salvo. Seguía escondida mientras iba avanzando, ya estaba cerca y sin ninguna duda ya sabía donde estaba. En la casa de Kasha. Aunque, ¿qué iba a hacer en casa de Kasha? Quizás podría haber ido a ver a Kai porque Kasha y Ziel no se aguantan.

Sabía donde Kasha solía poner las trampas, asi que sin demora me subí a uno de los árboles cercanos que estaban cerca de la ventana. Me asomé despacio mostrando mi rostro. Allí estaban Zero, Kasha y Ziel.. Oh, mi pobre Ziel. Sabía que corríamos peligro estando aqui, pero sería mejor si estábamos juntos y no cada uno por un lado. Oh eso se suponía.
Di un golpecito a la ventana mientras la abría con cuidado. Hola... Cerré la ventana mientras me acercaba a Kasha. Lo siento Kasha, lo siento... Se escapó por la ventana, no me dio tiempo a reaccionar. Lo siento... Me disculpé tantas veces como pude. Miré por toda la estancia y no había ni rastro de Marcus. ¿Dónde se supone que está ahora? No había sido muy difícil encontrar a Ziel.

Después de eso fui hasta el sofá donde estaba Ziel y le abracé con todas mis fuerzas, no sin antes darle un beso en la frente. ¿Por qué? Dimelo, ¿por qué haces esto?
¿Sabes el peligro al que te has expuesto? ¿Lo sabes? ¿Por qué has salido de casa? ¿Por qué te has ido? No vuelvas a hacerlo más por favor, cada vez que te vas haces que Marcus y yo estemos en vilo. Tienes que entender que estamos en una situación muy delicada, no puedes irte asi como asi Ziel..
Odiaba tener que echarle la bronca, ya no era un niño, pero no entendía que si volvía a hacerlo quizás, y solo quizás le puedan llegar a matar o volver a secuestrar. Yo creo que no entendía lo importante que era para nosotros. Sé por lo que estas pasando y siento estar asi de enfadada, pero no quiero que te pasa nada,
¿lo entiendes?
Llevé una de mis manos a su rostro, apoyando mi frente contra la suya mientras cerraba los ojos. "¿No entiendes que te quiero? ¿No entiendes que por mucho que quieras hacer esto solo me vas a tener a mi y a Marcus? Te quiero Ziel, no quiero perderte. No quiero. Hagamos esto juntos, todos. No estamos solos. Hay muchas personas que te quieren Ziel... Sé que quieres protegernos pero esta no es la forma." Aquellas palabras surcaron la mente de Ziel.

Seguidamente volví a mi posición original mirando a Zero. Lo siento, sé que no debería estar aquí, y siento las molestias. Esto no es fácil y probablemente ya sepas lo ocurrido con esos cazadores.. Dije seria. Zero era un hombre de caracter, pero tampoco era una mala persona.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Marcus O'Conell el Sáb Nov 30, 2013 5:01 am

Una figura alta y de buen porte ensombreció el cristal. Unos ojos rojos, intensos, llamaron la atención desde el exterior. El cabello azabache se mecía con la brisa nocturna mientras, a su vez, intentaba ésta otorgar alivio al alma confusa y ajetreada que se encontraba dentro de aquel perfecto recipiente de porcelana con forma de hombre...

Así es. Marcus O' Conell estaba allí, para Él otra vez, como en el pasado, y como estaba destinado a ser.

Su pálida mano dio dos suaves toques en el cristal, mientras su mirada fue cubierta por unos pesados párpados. Marcus se veía preocupado, en exceso. Su mente se encontraba hecha un caos incontrolable. No sabía en qué pensar, no sabía qué conclusiones sacar. Simplemente, todo estaba ocurriendo de manera muy rápida, desviando todo objetivo, todo camino, de su curso natural. Sin embargo, lo único que quería ahora mismo era mantener la mente lo suficientemente fría como para que ellos no sospechen nada más allá que su inagotable preocupación por Ziel. Sus ojos se clavaron directamente en el chico luego de estar posados sobre Bella. Se alegraba que ella estuviera allí. Marcus se inventaría una buena excusa para la tardanza, aunque sencillamente no necesitaba decir una si no le apetecía. Finalmente, exhaló un leve suspiro, mientras aguardaba a poder ingresar en el lugar. Podía hacerlo por la fuerza, pero realmente no le apetecía hacer abuso de su capacidad como vampiro, y prefería ser invitado.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Sáb Nov 30, 2013 2:09 pm

Pasé una mano por el pelo nerviosamente, dejándola justamente sobre la frente. Kasha no daba contestación y eso me ponía más alterado aún. ¿Les había pasado algo a Bella y Marcus? ¿Ha sido por mi culpa? Bajé la cabeza hacia las rodillas en silencio. Todo estaba confuso. Ya no entendía cómo estaba pensando, ni qué estaba haciendo realmente en esta casa. Lo tenía todo en la vivienda de Marcus. Era mucho más acogedora, las paredes se encontraban bañadas de algo que no se podía explicar y sin duda alguna, ambos estaban allí.

Y por un mero cabreo infantil, por creer que podía hacer las cosas solo cuando finalmente no podía acarrear tanto peso; las dos personas que más quería en este mundo lo habían dado todo por mi seguridad y yo había escapado lejos de allí; imbécil de mí. Incluso existía la duda de que algo les hubiera ocurrido con los cazadores. También eran punto de mira. Pero lo único que quería era huir de todo, del pueblo, de la gente, del mismísimo mundo; para que así ellos no lograran alcanzarme nunca. Para alejarlos lo más que pudiera de Bella y Marcus. Sin embargo, si ellos estaban en apuros, jamás podría perdonármelo. El neófito estaría atado a este mundo como si fuera un alma en pena, pues perdería lo que realmente le hacía poner un paso al frente. Sin ellos, no anhelaba ser vampiro. Prefería dar la vida por ellos antes de que algo les pasara.

Una sombra de melena rojiza se pasó por la ventana, de espaldas al neófito. En ningún momento la vi verdaderamente. Creí imaginar el olor de su cabello, pero negué con la cabeza. Simplemente sería una bonita y tétrica ilusión. No obstante, en cuanto escuché su voz, no tuve ninguna duda de que era ella. Podría seguir siendo producto de mi imaginación, pero giré la cabeza bruscamente para mirarla. Sí, era ella. Y sin duda, quedé totalmente hipnotizado con tan sólo tenerla allí, en la casa. Por suerte no le había pasado nada. Ella estaba bien, a salvo. En cambio, una sorprendente preocupación entró en cuanto descubrí que Marcus no veía acompañándola. ¿Le había pasado algo? ¿Seguiría enfadado conmigo? O en un supuesto, ¿habría echado a Bella de la casa por quedarse con una de sus mujerzuelas? No podía creer en esta última y desagradable opción. Sin embargo, existía entre la confusión de pensamientos y memorias que tenía en la cabeza.

Los ojos se le volvieron a llenar del agua de sus iris naturales inevitablemente. Es más, ni siquiera le di importancia de las excusas que le dio a Kasha, pues en el fondo llevaba razón. Lo único que necesitaba era justamente eso: que me abrazara. La atraje con fuerza, bajando los párpados en esta nueva reconciliación; aunque nunca hubiera estado enfadado con ella.
En cuanto lo hizo, no pude volver a soltarla. Me daba igual que estuviera regañándome o que no le hubiera gustado mi comportamiento de hacía unas horas. No me importaba. Sólo quería seguir escuchándola, que siguiera conmigo aunque tuviera la iniciativa de irme en algunas ocasiones. No tomé ni en cuenta siquiera el peligro que corría por salir de la casa. Simplemente lo hice y lo pensé más detenidamente después.

Asentí a Bella en varias ocasiones, sin dejar en ningún momento de dejar de abrazarla. Entendía perfectamente su enfado y su desesperación por intentar meterme dentro de una horma que no parecía ser de mi tamaño.
"Marcus... él...", dije mentamente. No sabía cómo transmitirle a Bella que lo que me dijo me molestó y que ahora resultaba tan sumamente débil como para echarle tanto de menos. "Lo siento. No quería preocuparte", hablé de nuevo. Las lágrimas caían y empapaban la curvatura de su hombro, además de su mano. Hice el esfuerzo de sonreír levemente, por ella; aunque estuviera matándome por dentro los recuerdos.
"Lo siento. Perdóname, por favor. Quise... no sé bien cómo hice para irme. Entiende que no quiero que pases por este mismo martirio, Bella. Intenté que... que Ellos se fueran lejos...". De alguna forma u otra, siempre trataba de protegerla como podía. Ella misma conocía que si alguna vez vendí mi sangre a un vampiro, fue por mantenerla a salvo; que si ahora estaba fugándome de casa, era por intentar alejarme de ella y que así los cazadores no la persiguieran. Quizá Bella fuera más fuerte y tuviera mucha más resistencia que yo, pero nadie estaba excento contra esos malnacidos. Nadie. Ni siquiera Marcus.

Y entonces, unos ojos rojos llenos de sangre y preocupación llenaban la ventana con su negra silueta.

Percibí algo por el rabillo del ojo y giré la cabeza de nuevo. Luego lo vi. A él, allí de pie, esperando pacientemente por entrar a aquella casa que había adoptado a un prófugo neófito. Bajé la cabeza inevitablemente y tomé una de las manos de Bella. Seguramente Marcus también estuviera enfadado y sinceramente, no sabía cómo íbamos a reaccionar cualquiera de los dos. Quizá el nerviosismo condujera de nuevo a una pronta fuga, a pesar del arrepentimiento por esta y la anterior. Miré a Kasha y sin esperar consentimiento, me levanté del sofá y fui lentamente hacia el ventanal. Coloqué una mano en el cristal, pese a que pudiera recortar la distancia del vidrio y tocar su cuerpo. Los nerviosos y llorosos ojos carmín fueron a encontrar su vivo e intenso reflejo. Esto era lo que siempre parecía distanciar al vampiro con el neófito: un duro y robusto cristal, en donde cada uno veía el reflejo del otro; pero en donde ninguno de los dos podía pasar al otro lado. Porque no conocía ni la mitad de lo que creía a Marcus y seguramente estuviera confundido con los actos que tenía desde el segundo secuestro. Yo no entendía sus gustos, lo que realmente le preocupaba o lo que le hacía más feliz; no sabía en lo que podía circular por su cabeza siquiera. Él resultaba completamente indescifrable siempre. Ahora mismo, tampoco entendía aquella mirada suya.

La mano se deslizó y sin dudarlo, abrí para dejar que entrara. Puede que dijera que nunca iba a perdonarlo, que lo llamara imbécil mujeriego o que le criticara por decir que parecía ser su concubina, pero cada vez que lo miraba, lograba hacer que lo perdonara bajo cualquier circunstancia. Lo había hecho antes. Desde el principio, ya lo había hecho. Le había perdonado todo, absolutamente todo. Y esta no iba a ser excepción. Las manos del neófito se expandieron en la nada, buscando tal vez una de las manos de Bella. Tal vez buscando la suya en la otra. Sin embargo, ahí quedó, en el umbral, mirándolo con suculenta atención. Todo lo que se tuviera que decir, iba a ser dicho ahora.



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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Sáb Nov 30, 2013 11:34 pm

El pelo cano del Prefecto de la Academia Cross, surcaba nuevamente el pasillo para volver a la sala de estar con la otra cazadora. Su olfato le advirtió de que había alguien más en el lugar. Desconfiado, sacó su arma y la levantó antes de aparecer por el umbral de la sala. Sus ojos violáceos encontraron rápidamente los del joven neófito y rápidamente fueron a clavarse súbitamente sobre los de Gring. Apenas dudó su pulso, ni tampoco lo hicieron sus acciones, pues rápidamente señaló a la pelirroja con el arma. Poco le importaba si aquella chica era de vital necesidad para él. Tras pensarlo unos segundos, miró al peliazul y la bajó para que no se pusiera nervioso. Sin embargo, Zero seguía pensando en cuanta más gente hubiera, peor sería para el muchacho.

- Sí que lo sé. Por suerte o por desgracia, Kasha me lo ha contado. - Comentó seriamente. Ellos habían dejado escapar al muchacho y ahora no podían reclamarlo. Ahora se encontraba bajo la disposición de la Asociación, lo cual recaía el peso sobre Kai Olivier, encargado de cuidarlo de ahora en adelante. - Igualmente, no sé qué haces aquí, Gring. Ya se os ha ido de las manos dos veces, maldita sea. No vamos a permitir que ocurra una tercera. Ziel va a vivir en esta casa, al menos, hasta que todo el asunto de los cazadores haya terminado. - Sentenció dura y ásperamente, sin ningún tipo de comprensión o amabilidad.
- Por favor, si eres tan amable, agradecería que no te volvieras a pasar por aquí y que volvieras al lugar donde estaban escondidos. - Dio un par de pasos hacia delante, con la intención de llevarse de allí a la chica. Quizá fuera algo que aliviara la cordura de Carphatia, pero Zero no lo consideró. Él veía constantemente la amenaza de que aquel chico volviera a enloquecer de repente; o por el contrarioescaparse de entre sus dedos, y con él, todas las respuestas a sus infinitas preguntas.

Y entonces, sus colmillos se asomaron en una siniestra sonrisa y el color de sus ojos, tuvo un destello rojizo. Marcus O'Conell finalmente había venido para llevarse al crío. Y ya era hora de que el vampiro respondiera unas cuantas preguntas.

- Vaya, vaya, por fin se deja ver. - Dijo sarcástico. Sin duda, el olfato de Zero, claramente lo había detectado antes de que apareciera delante de la ventana, aunque se hiciera el "sorprendido" en este instante. Su atención dejó de centrarse en Bella para aplacar al vampiro. En un rápido movimiento levantó su arma y lo apuntó justamente entre ambos ojos. - Creo que no eres bienvenido en esta morada, así que márchate ahora que puedes. - Sus palabras cortaron el aire sin piedad. Zero observó la expresividad de la cara de Marcus, encontrando la preocupación que le desbordaba por el chico. No obstante, no flaqueó en su duro y frío corazón de hielo, el cual no permitió que su arma bajara ni un solo ápice. Aquel hombre había matado a miles de personas inocentes, así no debía tenerle ningún tipo de compasión, pues Marcus jamás la tuvo salvo con Carphatia.

En cuanto el joven se movió hacia el ventanal, él también lo hizo rápido. Se posicionó detrás de Ziel, cara a Marcus, dejando una leve distancia de seguridad por si tuviera que maniobrar de imprevisto.

- Ziel, apártate ahora mismo. - Ordenó rotundamente. Apretó la mandíbula y su arma, observando a Marcus con detenimiento. Al mínimo movimiento, apretaría el gatillo. Zero Kiryuu no iba a retroceder por un vampiro como ese. - No os lo vamos a entregar de nuevo. Y si por tremenda casualidad se te ocurre pensar en llevártelo, no lo pensaré dos veces O'Conell. Dispararé. Me da igual que el chico esté delante. - Avisó, echando un ojo a Kasha. Sí, el vampiro era su presa, pero no iba a dejar que se llevara a la única fuente que sabía algo acerca de esa chusma de traidores.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Dom Dic 01, 2013 8:15 pm

Tan solo observe, no hice otra cosa, estaba algo cansada de esa situacion, siempre pidiendo perdon, siempre haciendo lo mismo.
- Lo siento chicos, esta vez estoy de acuerdo con Ziel, se quedara aqui, con Kai, no voy a dejar que salga de aqui, no solo porque parece que sois incapaces de cuidar de el, sino porque la casa donde estabais ya no es segura, asi que Ziel se queda en este lugar- dije mientras que me acercaba a Ziel para alejarlo de la ventana donde estaba Marcus.
- Puede que esto no te guste mucho, Ziel, pero no hay muchas opciones, aqui estaras bien, y estaras con Kai, nadie se acercara a la casa, y si se acercan, no podran entrar, solo sera hasta que acabe todo, luego volveras a ser libre- sabia que se quejaria, asi que le presente la otra opcion.
- La otra opcion es en la Asociacion, donde realmente deberias estar escondido- esperaba que Kai se levantara ya y viniera aqui
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kai Olivier el Dom Dic 01, 2013 8:24 pm

Cuando llegue, me encontre a Bella pidiendo perdon por dejar escapar a Ziel, a Kasha alejando de la ventana a Ziel y a Zero apuntando a Marcus con la pistola en la cabeza. Mire a la parte de arriba de la ventana, por mucho que Marcus quisiera entrar, no iba a poder.
- Ziel ven conmigo un momento que te voy a dar ropa limpia en vez de esa manchada de sangre, asi estaras mas comodo- queria sacarlo de alli por un momento para que pudieran discutir sin que Ziel perdiera los estribos de nuevo y de paso, aprobechar para estar con mi hermano pequeño durante un rato, cosa que no habia podido hacer desde hacia demasiado tiempo. Alce uno de los brazos y le hice gestos con la mano para que se acercara mientras que sonreia
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Re: Sala de estar

Mensaje por Marcus O'Conell el Dom Dic 01, 2013 11:36 pm

Click~

Un parpadeo. Un simple parpadeo... y el mundo cambió.

El cristal severo se interponía entre ambos. Tras ver su cabello azulado, tras apreciar el rojizo fuego de ella, el vampiro se había quedado completamente prendido de aquella imagen. Ellos dos juntos. ¿Acaso no era lo que siempre buscaron, lo que siempre anhelaron? ¿Y qué era él para ambos? ¿Siempre sería el tercero en discordia? Pero aunque una parte de su corazón -la única decente- le indicara el mal que había causado, el egoísmo causado por su incesante amor le prohibía abandonar este propósito desesperado y pasional. Marcus no podía rendirse con Ziel, y tampoco podía rendirse con Bella. Ellos llenaban su vida, pero...

Siempre hay "peros".

Cerró los ojos un momento. La mano de Ziel se encontraba sobre el frío cristal. Marcus ascendió la suya y, así, ambos pudieron experimentar la gélida cercanía. El vampiro abrió sus ojos nuevamente, y allí encontró la lluviosa mirada azul del muchacho. Sin embargo, en cuanto la ventana se deslizó para que él pudiese entrar, la punta de una pistola estaba sentenciando su cabeza. El vampiro sintió el aire siendo cortado por el ágil movimiento de aquel cazador. Aún así, no se inmutó. Marcus se encontraba demasiado ensimismado, demasiado preocupado... ¿y por qué no decirlo? Demasiado violento. Pese a su aspecto sumiso y apacible, se escondía un nerviosismo turbulento. Todo lo que estaba aconteciendo le confundía y no le permitía pensar con claridad. La imagen de Vladimir no dejaba de surcar su mente y la sensación de caminar por la cornisa era cada vez más cercana. A decir verdad, eran demasiadas cosas juntas como para soportar a un cazador imbécil y renegado de su naturaleza justo frente de sí.

Marcus O' Conell enseñó los colmillos.

Sus ojos se mostraron enfurecidos, y parecía más terrorífico cuando se enfadaba y se mostraba tan tranquilo. Y, como si fuera poco, no dejaba de caer gente dentro de esa habitación. Observó cómo alejaban a Ziel y cómo pretendían hacerlo sonreír. ¿No entendían que ese chico estaba roto y era un verdadero vampiro? Era inútil que creyeran que podrían calmar su alma mientras indirectamente estaban presionándolo tanto. Marcus clavó sus ojos en Bella, y entonces alzó su mano velozmente y capturó la muñeca de Zero, al mismo tiempo que el cristal de la ventana estalló estruendosamente. El pulso de Marcus temblaba y sus ojos se mostraban calmos pero certeros. Acercó la mano de Zero, de modo que su Bloody Rose chocó contra la blanca piel del vampiro.

- Vamos. Dispara una sola vez y te aseguro que te arrepentirás por toda tu miserable vida -murmuró, suavemente, del mismo modo en que el veneno se derrama por una garganta agonizante. Entonces, hizo un movimiento brusco y apartó a Zero de su camino, alejando aquel arma de su frente. Si no era digno de pasar, de acuerdo, no lo haría, pero sería mejor que no jugaran con él. Era consciente de todos sus actos pasados y sus descuidos presentes, pero detestaba profundamente que todos le mirasen con desconfianza todo el tiempo. ¿Qué más debía hacer para demostrar que pretendía hacer las cosas bien? ¿Entregar su vida? Si era por Bella o por Ziel, no lo dudaría.

"No crean que me he olvidado de ustedes", pensó para que Ziel y Bella lo oyeran. Habían pasado unas cuantas horas, pero Marcus no los había quitado de su mente en ningún momento. Incluso ahora que su vida era un caos, sentía aquel calor apremiante de desear protegerlos de todo y de todos. Sin embargo, ahora mismo su apariencia no era, precisamente, la de un "padre" protector, pues sus ojos estaban más refulgentes que nunca y un centro de oscuridad comenzaba a formarse entre la pupila y el iris. Asimismo, debajo de su pulcro guante, aquel tatuaje certero que Padre había puesto en él hace tiempo, latía desmesuradamente. De forma lenta, el blanco comenzaba a teñirse de rojo. Cayeron dos gotas de sangre al suelo. Luego, una tercera. Marcus cerró los ojos un momento y temió abrirlos.

"Necesito hablar con ustedes", pensó nuevamente, para que otra vez sus seres amados pudieran oírlo. Temió abrir la boca para decirlo, pues ahora mismo el tamaño de sus colmillos comenzaba a ser desmesurado y no podría ocultarlo. No iba a estar mucho tiempo expuesto a la luz de la casa. Sabía lo que se avecinaba, y lo peor de todo era no poder controlarlo. Como si aquel encuentro fugaz y extraño con aquel humano inusual hubiera generado algo en él, ahora su cuerpo se comportaba de una manera misteriosa y abominable, sin poder él ejercer control sobre el mismo y, lo más peligroso de todo, sobre el potencial que Vladimir D'Shaitis había guardado en su interior.

Al pasar unos segundos, cerró los ojos otra vez. Pero una de sus manos, la que no sangraba, fue a parar al muro que sostenía la casa. Bajó la cabeza un momento y entreabrió sus ojos. Del lagrimal de uno de ellos, una gota roja y ponzoñosa emergió, deslizándose lentamente hacia la punta de su nariz. Disimuladamente, despegó su mano del muro para limpiar la gota como si de simple sudor se tratase. Posteriormente, echó su cabello hacia atrás, aunque fue un simple acto reflejo, pues lo que en verdad necesitaba era que el azabache de sus mechones ocultara el rostro terrorífico que yacía tras ellos.

- Ahora -determinó en voz alta, aún suavemente, pero denotando la orden inminente. Solo Bella y Ziel lo comprenderían. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde. Había decidido decir lo que había visto, y ahora que los signos eran visibles, creía que en verdad la situación se estaba volviendo cada vez más turbia, y si todo era tal y como lo pensaba, se pondría peor.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Zero Kiryuu el Mar Dic 03, 2013 9:43 pm

Maldijo para sus adentros sucesivas veces. Esto cada vez se estaba complicando, pensaba. Sin embargo, permanecía con la sangre fría que recorría sus venas continuamente, sin dejar que su Bloody Rose bajara apenas un milímetro. Observó al muchacho durante unos segundos y seguidamente a O'Conell. Sonrió tras ver sus colmillos y claramente, él también dejó apreciar los suyos en aquella sutil pero agresiva sonrisa. Apretó su arma y los dientes. Deseaba con todas sus fuerzas meterle un balazo entre ceja y ceja. Y si todavía no lo había hecho, era por el bien mental de Carphatia. No obstante, confirmó lo bien conocido. Como habían comentado Kasha y él, Ziel era una de sus mayores debilidades. Que el chico se encontrara delante cuando disparara no era de su gusto, pero no por ello iba a retroceder en sus palabras. Esto significaba al mismo tiempo una amenaza para el vampiro, quien intentaba proteger a ambos jóvenes de los allí cazadores, sin conseguir un resultado equivalente para ambos. Y si el muchacho no quería salir herido, debería quitarse antes de que impactara la bala contra su cuerpo y alejarse de Marcus. Al fin y al cabo, Zero únicamente miraba por la salud de Ziel.

Suspiró levemente, sin que apenas se apreciase. Era un verdadero alivio que Oskan hubiera tomado al crío y lo retirara de Marcus; así él tendría el camino delante y no le importaría apretar el gatillo. Sin embargo, apenas pudo reaccionar correctarmente debido a aquella confianza que había adquirido unos segundos antes. O'Conell agarró su muñeca y sin duda, disparó de repente, impactando sobre la curvatura de hombro, e intentando que le soltara inmediatamente.

- ¡Oskan, aléjale! - Vociferó enfurecido. El olor a sangre llegó hasta su nariz imprevisivamente. Sin duda alguna, Marcus estaba decidido a llevarse a Ziel; pero Kiryuu pondría todos los medios necesarios para evitar el hecho. Los ojos violáceos del Prefecto brillaron con un sanguinario color rojizo durante unos instantes. Después, sonrió y giró la cabeza para mirar a la cazadora y a Bella. Si no le metía una bala ahora mismo, era porque Kasha se había empeñado en que Marcus era su presa.

Volvió el rostro hacia el vampiro y soltó una carcajada. ¿Iba a arrepentirse él, Zero Kiryuu?

- No pienso arrepentirme por aniquilar a alguien de tu calaña. Es más, lo considero todo un honor. - Respondió áspero. Total, su arma ya se había disparado antes. Y de lo único que podía sentirse culpable era de que Shizuka lo hubiera mordido años atrás. Sin embargo, poco le quedaba a aquella malnacida que osó a probar su sangre. En cambio, reconoció que Marcus llevaba razón en algo: su vida era miserable. Destinado a convertirse en un vampiro de nivel E y viviendo a contracorriente con tal de evitar ese futuro. Tal vez se rehusara de aceptar el hecho, aunque mientras tanto, su distracción más entretenida era matar vampiros como el que tenía delante de sus narices.

En cuanto soltó su muñeca, rápidamente retrocedió hacia atrás sembrando el margen necesario para que no pudiera volver a alcanzarle sin cruzal el umbral de la ventana. Movió el brazo para marcar urgencia.

- Olivier, encárgate de tu hermano. Llévatelo de aquí. ¡Rápido! Oskan y yo trataremos a este "grato" invitado. - Sonrió tétricamente, apuntando de nuevo a Marcus. Ahora mismo, Zero estaba cabreado del mismo modo que el vampiro. Y le importaba una mierda que Ziel y Bella estuvieran delante en este instante, pese a que ella quizá se pusiera en su contra y que el crío perdiera la cabeza definitivamente. Lo que se albergaba en su cabeza era dejar el cuerpo de O'Conell como un maldito colador. No obstante, sus ojos percibieron el cambio de O'Conell y la sangre que caía de su mano tan repentinamente y sin indicio de herida.
- Oskan... - Advirtió a la mujer, señalándole levemente la mano del vampiro. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?

Entonces, repentinamente, su atencion volvió a volcarse. No entendió nada de lo que dijo el vampiro, aunque actuó rápido. Disparó, nuevamente con la intención de frenar sus intenciones de acercarse a Ziel y retrocedió sus pasos para ponerse delante del chiquillo. Conocía perfectamente lo que podía hacer, pero ni siquiera su respiración se interrumpió. Simplemente miró hacia atrás, hacia la pelirroja y el peliazul, comprobando que ambos estaban bien, libres de las garras del vampiro.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Dom Dic 08, 2013 9:22 pm


Linda porcelana, siempre puede fragmentarse.

Mis pies retrocedieron lentamente hacia atrás cuando Kasha me alejó de Marcus. La mente ya no podía hacer nada contra el cuerpo. Estaba... totalmente en blanco con la situación. La mano del neófito fue cayendo poco a poco, quedando vacía de todo y cualquier propósito anterior. Realmente ya no sabía qué hacer, aunque ya no entendía si tenía o no derecho a hacerlo; ya que todo el mundo estaba haciéndolo por mí. No podía decidirme entre quedarme con los cazadores, marcharme con Bella y Marcus nuevamente o en un supuesto, volver a fugarme lejos de todos los allí presentes; o si quedarme parado, seguir retrocediendo o ir a abrazar a Marcus sin más y pedirle miles de perdones para que pudiera estar con ellos una vez más. A decir verdad, quería hacer esto último. ¿Por qué no iba hasta él, en vez de observarlo tan detenidamente? Giré la cabeza para mirar a Bella, y automáticamente, agaché la cabeza. Sin embargo...

¿Por qué mis pies no podían moverse?

Quizá, sólo quizá, aún ansiara protegerles de lo peor. Sabía que ellos iban a volver y no tendrían miramientos con la compañía que tuviera en ese instante. Y de ser así, de ser la posibilidad de regresar a la casa y vivir con ambos vampiros... "Ziel, ¿por qué haces esto?". Las palabras de Bella regresaron fugazmente. Definitivamente, a pesar de su propia voluntad por ir, por hacerlo los tres juntos al igual que siempre hicieron; existía un pedacito del neófito que bloqueaba sus acciones para no permitir aquello, siguiendo con la insistencia de protegerlos bajo cualquier causa. No le importaba arriesgar a los peligros que se ocultaban fuera, ni sacrificarse si ese era el propósito de los cazadores. Le daba igual con tal de que ellos no tuvieran que pasar por el mismo martirio tanto físico como mental.
Intenté mirar a través del agua mis pies descalzos, sucios por venir hasta aquí sin zapatos. Hubo una sonrisa irónica en su rostro tras las palabras de la cazadora. Esta casa tampoco era del todo segura. La Asociación mucho menos, pues era un maldito foco de engaños y mentiras en donde hasta el más frágil cazador, podía ser del bando rebelde. En verdad, sólo un refugio bajo tierra, del cual no pudiera salir y del cual no se escapara ni el aroma, me proporcionaría la seguridad que necesitaba.

Kai habló, pero casi como si no lo hubiera hecho. No quería moverme de allí y perderles de nuevo, pese a que de alguna forma, insistiera constantemente en alejarlos para mantenerlos seguros. Los oídos sólo estaban concentrados en escuchar las palabras de Zero, las de Marcus, los sonidos accelerados que emitían los corazones de los presentes. Eso convergía con la simplicidad de su pequeño don en albergar la tensión del aire, del veneno que corría a Marcus, la desesperanza de Bella, el enfado de Kasha y Zero, más el nerviosismo de Kai por sacarme de la sala de estar. Todo, absolutamente todo y por desgracia irremediablemente, se mezclaba dentro de su alborotada cabeza y lo confundía y enloquecía aún más de lo que ya estaba.

Y entonces, se oyó un disparo. Veloz, me agaché con las manos sobre los oídos por el estruendo, poniendo las rodillas contra el pecho para autoprotegerme. Después fueron hacia el pelo, comenzando levemente a temblar. El neófito estaba asustado, totalmente aterrado por lo que pudiera venir. Directamente sus recuerdos se afiliaron con el sonido y asoció que los cazadores ya volvían a buscarle. El nerviosismo empezaba nuevamente a aumentar, al mismo que las pulsaciones; no únicamente del disparo, sino de Marcus, de Zero, de Kasha, de Kai. Seguidamente, otra cosa fue absorbida: la clara voz de Marcus, directa hacia nosotros. Hubo un amago de sonrisa, pero no se logró ninguna clase de éxito. Al menos me alegraba de que el vampiro me tomara en cuenta y de alguna forma, me hubiera perdonado. Pero eso no era suficiente para devolverle la paz que le habían usurpado tiempo atrás.

Hubo otro disparo. De alguna forma, sabía hacia quién eran, aunque siguiera en la obsesión de los cazadores. "Marcus...", dije mentalmente. La preocupación y la congoja no tenían tampoco compasión para hablar al vampiro mentalmente. Se notaba a la perfección el nerviosismo, la angustia, la pena y el agua de sus ojos que nadie podía contemplar en ese momento. "Marcus...", volví a decir. Me daba miedo a levantar la cabeza y mirarle. Quizá lo último que viera fueran sus ojos apagándose de aquel rojo enigmático y atractivo, cerrándose antes de decir una última palabra. Las ganas de salir corriendo hacia él para socorrerle y protegerle de Zero y Kasha, se hacían cada vez más intensas. Pero eso no significaba que su cuerpo y mente se encontraban en la labor de colaborar con su deseo. No... no podía hacer nada. Nuevamente, ellos estaban siendo heridos sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Había escapado por los celos, por la idea de protegerles; y sin embargo ahora, lo peor que podía ocurrir es que esa terrible pesadilla estuviera convirtiéndose en realidad. Era un cobarde. Sólo hacía huir de todo lo que se avecinaba. Ya ni siquiera podía moverme del pánico que tenía.

El olor de la sangre se clavó punzantemente, despertando su sed de venganza. Y sin preveerlo, primero cayó una, después la otra. Dos lágrimas cristalinas se estrellaron contra el suelo sigilosamente, sin que nadie se diera cuenta del hecho.

Mis piernas se estiraron con dificultad, tambaleándose a causa de los temblores que las rodeaban. Di un paso hacia delante y luego otro. "Marcus...", se escuchó mientras avanzaba. "Bella...", llamé también a la chica en busca de socorro. Sus ojos estaban ocultos bajo los largos mechones de su flequillo. No obstante, brillaban vestidos de rojo intenso, mezclados con toda clase de amargura, desolación, pena y locura. "Mar... cus...", repetía constantemente sus nombres, ensemismado, enloquecido, y ahora desesperado. Entreabrí los labios para decir algo, aunque la voz no saliera de la garganta. Únicamente el alma del neófito le obligaba a destilar el agua ensangrentada de sus ojos y limpiar la negrura de su pecho.
Estiré el brazo para cogerle, a pesar de que hubieran varios metros de distancia, pero él me había llamado y debía acudir como un buen lacayo, como un buen amante. En cambio, no todo parecía tan sencillo, pues existía un muro imposible de derribar: Zero Kiryuu.



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Re: Sala de estar

Mensaje por Kai Olivier el Dom Dic 08, 2013 9:40 pm

Con el ruido de los disparos Ziel se asusto y se tapolos oidos, a lo que yo reaccione tapando sus oidos con las manos, pero en poco tiempo se levanto y estiraba la mano hacia Marcus.
No, eso no, no iba a permitirlo, Marcus era el culpable de que fuera un vampiro y tambien de que empezara el problema con los cazadores por haber hecho el trato de sangre.
- No Ziel, vamos a otra habitacion, ellos hablaran tranquilos- cogi a Ziel de los hombros y tire de el hacia la habiacion, alli lo mantendria lejos de Marcus
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Re: Sala de estar

Mensaje por Kasha Oskan el Dom Dic 08, 2013 9:58 pm

Sin si quiera inmutarse de donde estaba, Marcus rompe una ventana de la casa, mejor dicho, rompe MI ventana, esta casa ha pertenecido a mi familia desde hacia tiempo y lo ultimo que faltaba es que llegara este y la rompiera, sin pensarmelo dos veces, antes de que Kai saliera del salon con Ziel, con un movimiento rapido, le quite de la espalda la pistola que llevaba y sin remordimiento alguno dispare al brazo a Marcus y despues apunte a su cabeza.
- Por si no te has dado cuenta de donde estas, Marcus, esta es mi casa, esta llena de trampas para ti y para Bella, y lo que acabas de romper es MI ventana, asi que baja los humos, o te los bajo yo- mire a Bella, sabia que se entrometeria en esto, y si hacia de las suyas tambien, no iba a tener tampoco remordimiento alguno en dispararla.
- Esto tambien va por ti, Bella, mantente quietecita- volvi a mirar a Marcus para hablar.
- Siguiendo el trato que tu y yo hicimos, tengo que ayudarte a proteger a Ziel, y como tu no eres capaz, lo hare yo, por eso se quedara aqui, y tambien debia ayudarte a enseñar a controlarse, aspecto que parece que tu solito no eres capaz de hacer, asi que tambien lo hare yo, mejor dicho, lo hara Kai, razon por la que tambien se queda aqui, asi que si quieres verlo y estar con Ziel, sera bajo este techo, lo comprendes?- hice un pequeño paron mientras que andaba a traves del salon poniendome delante del pasillo para que Marcus no fuera a la habitacion sin antes hablar.
- Eso nos lleva a tu parte del trato, tienes que ayudarme a parar esto, y si lo haces pronto, antes podras sacar de aqui a Ziel, asi que..., cuando empezamos?- dije mientras que aun apuntaba a Marcus con la pistola
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Re: Sala de estar

Mensaje por Marcus O'Conell el Lun Dic 09, 2013 10:42 pm

Presión. Eso era lo único que sabía hacer gente como ellos. Lo lamentaba por Kasha e, incluso, por el inútil de Kai. Pero esa era la realidad. Cuando se ponían la careta de cazadores de la Asociación, dejaban de comprender un montón de otras cosas. ¿Qué pretendían? ¿Acaso querían impresionar a ese cazador Nivel E? ¿A quién mierda le importaba su existencia? Es más, ni siquiera sabía por qué se entrometía donde no lo llamaban. Se estaban quejando de que Marcus no sabía lidiar con un neófito, pero ellos no saben lidiar ni con un neófito, ni con vampiros común y corrientes, y mucho menos con vampiros como Padre o él.

- Yo consideraría todo un honor cerrar esa boca tuya para siempre, intento de vampiro -sentenció mirando a Kyriuu fijamente. Marcus se estaba enfadando. Sentía el calor corriendo por sus venas atestadas de sangre que era bombeada a gran velocidad por un corazón oscuro pero vívido. La mirada de Marcus advertía las consecuencias, pero allí nadie pretendía verlas, al parecer. Lo único que hacían era hablar y hablar; lo único que les permitía hacer su corto intelecto era alejar a Ziel, armar un revuelo entre amenazas incongruentes y estúpidas, sin ningún sentido, para sembrar la tensión en el ambiente como si de ese modo pudieran imponer su intento de supremacía sobre él. ¿Qué se pensaban que eran? Si creían que ellos eran los buenos y él el malo, pues estaban equivocados. Con odio, miró a Kai mientras se llevaba a Ziel. No iba a discutir con alguien tan necio como él. Estaba bien. Que se lo llevara a donde creía que era seguro acorde a su ilusorio pensamiento. Mientras tanto, Ziel no debería ver lo que allí dentro de armaría si esos cazadores continuaban con la misma actitud ofensiva.

Y se oyó un disparo. Y cayó la gota que colmó el vaso.

- Por si no te das cuenta, a ti te he confiado las llaves de mi casa, la seguridad de las personas a las que amo, y aquí estás, como una completa impulsiva, dándose aires de quién sabe qué mierda, disparándome en un brazo y amenazando a Bella -murmuró despacio, pero su pulso temblaba debido a la ira que lentamente lo carcomía, amenazando con devorarlo todo-. Es más, no creo que en nuestro trato estuviera de por medio el permiso para dispararme y tratarme como un intruso, como un peligro... ¿Acaso en este último tiempo te he dado motivos? De todos modos, no importa. Veo que así retribuye la gente como ustedes los favores. Son unos malnacidos, unos perros sucios, salidos de la misma mierda que esos cazadores a los que llaman traidores... -continuó, apretando cada vez más y más la mandíbula. Rápidamente, la bala que se alojaba en su hombro fue consumida por su carne regenerándose y por aquel poder que yacía en su cuerpo, el cual se volvió, de repente, más intenso y poderoso. Marcus levantó la vista y clavó los ojos en Zero. Ese imbécil no saldría ileso de esta. Tan solo una mirada bastó para que el dolor infernal cubriera su cuerpo. Las heridas comenzaron abriéndose en sus piernas y brazos, pero luego comenzaron a desgarrar su abdomen-. Vamos, pedazo de mierda. Atrévete a hacerte el imponente conmigo ahora -siseó y miró a Kasha-. Y en cuanto a ti y tu estúpido novio, no creo que puedas hacer algo con Ziel. Primero y principal, porque crees que es tarea sencilla controlar a un neófito. Claro, yo también lo pensaría si eso es a base de drogas, como sé que ustedes lo harán. ¿Creen que este encierro, lleno de aroma a cazadores, lleno de oscuridad, de armas que lo hicieron padecer más de una vez, servirá? Van a trastornarlo, van a volverlo loco... y cuando se salga de control y los quiera matar, yo voy a ayudarlo -determinó, dando un paso al frente sin quitar la mirada refulgente de ella-. Regla número uno: no jueguen conmigo ni osen tocar ni lastimar a quienes amo -advirtió, como algo que deberían saber de antemano. Pero era claro que su intelecto no llegaba tan lejos. Eran tan inteligentes para algunas cosas y tan idiotas para otras.

Justo como ahora mismo.

- Bajo este techo... -susurró luego y sonrió de lado, pero la sonrisa se borró instantáneamente-. No creo que eso sea posible, porque si siguen provocándome lo único que lograrás es vivir entre escombros -anunció, mientras los cimientos de la casa comenzaban a resquebrajarse-. Ustedes no tienen ni idea de lo que está ocurriendo, y maldigo el día en que decidí confiar en personas así. ¿Mi consejo? Que vayan saliendo antes que todo se derrumbe y se vaya al diablo. Aunque prometo que eso no sucederá si actúan como se debe. Lo siento, Kasha, pero no voy a permitir que sus niñerías hagan de esto una tragedia.

Y tras decir esas palabras, las rajaduras en las paredes se extendieron unos centímetros más, pero Marcus desapareció de la ventana y, dentro de la habitación, Bella ya no estaba: él se la había llevado. Al mismo tiempo, se dirigió, veloz, hacia la habitación donde se encontraba Ziel.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Chlóe Crosszeria el Mar Dic 10, 2013 2:09 pm

Nadie recordaría a la chica envuelta en cuero.

Tras aquella noche caótica en el bar, Chlóe salió a caminar tranquilamente. Se sentía bien, alegre, apacible. Llevaba un vestido blanco hasta las rodillas y unos borceguís negros. Sus muñecas iban adornadas con pulseras oscuras también. Había descargado todo su mal temperamento y toda su mala vibra en esa pelea. Y se sentía a gusto. A decir verdad, se sentía muy bien consigo misma porque cada día lograba obtener un mayor control sobre sus dones, aunque aún había muchas preguntas sin respuesta y demasiados enigmas. Pero creía que, poco a poco, todo encontraría su adecuado rumbo. Además, hacía días que estaba tranquila, pues ningún rastro de esos dos vampiros molestos la alteraba. ¿Se habrían ido para siempre? Francamente, lo deseaba.

Chlóe caminaba cerca de la zona residencial, pues había salido hacía pocos minutos de su casa. Es entonces cuando ve un panorama extraño: árboles caídos, suelo resquebrajado. Frunció el ceño y su cabello se meció con la brisa. Cerró los ojos, intentando concentrarse y hacer uso de sus facultades. ¿Qué había pasado allí? Y entonces lo vio: vampiros y cazadores; excesiva ira y poder...

- Kasha -susurró abriendo los ojos de repente. Sin dudarlo, comenzó a correr hacia allí. Todo indicaba que en ese lugar se había generado aquel problema. ¿Qué estaría ocurriendo? Ella creía que iba a ser un día pacífico, pero tal vez se equivocaba. Tenía que saber si la cazadora estaba bien, pues ella la había ayudado y estaba en deuda con ella y Olivier. Por lo tanto, avanzó lo más rápido que pudo, y entonces llegó a la casa. A su alrededor, los árboles del jardín estaban destrozados como si un terremoto los hubiera abatido junto a un terrible tornado. Miró hacia todas partes, horrorizada y preocupada, y entonces se acercó a la puerta.

- ¿Kasha? -llamó con un tono elevado, a la vez que golpeaba la puerta sucesivas veces-. ¿Kasha? ¿Hay alguien? -repitió. Esto no estaba bien.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Andrei Matthewson el Miér Dic 25, 2013 3:28 pm

Ta ta ta daaaaan, ta ta ta daaaaaan!!
Andrei iba tarareando una melodiosa y pegajoso sinfonía de vete tu a saber que compositor famoso cuando se encontró con el inconfundible aroma de esa joven promesa.
Oh, ya veo, así que ahora la gata arisca se pasea por ahí sin protección. Claro, como ella no necesita nada de eso. Vale, muy bien, la daré una grata y agradable sorpresa. Andrei dejaba que sus pensamientos afloraran descontroladamente mientras se desplazaba entre las rama de los árboles sin hacer ruido, sin que ella pudiera detectarlo.
Finalmente Chlóe se paró en frente de una puerta y al rato comenzó a aporrearla, exigiendo la atención de su anfitrión. Venga ya, no voy a a esperar a que cualquier amiguito tuyo salga y te ayude antes de que yo te atrape, me infravaloras. Andrei pensaba como si la situación no fuera más que un juego en el que la presa tenía que escapar o hacer algo para impedir que Andrei, el cazador, la atrapara.
El chico no vació ni un instante y se bajó del árbol en el que estaba de un salto, cayendo justo detrás de la chica, a escasos centímetros de su piel. Levantó su mano rápidamente y tapó la boca de la muchacha de manera que no pudiera gritar o protestar. No le importaba que fuera a morderle o algo así, después de todo... el ya la había mordido y probado su sangre ¿No sería ese un digno pago a su osadía? No, claro que no, para saldar su deuda la ex-cazadora tendría que matarlo y eso era algo que no podría ocurrir ¿No? Al fin y al cabo el juego era demasiado perturbador, divertido como para dejarlo terminar sin más.

Con la misma rapidez que un vendaval Andrei desapareció entre risas de triunfo con Chlóe entre sus brazos, justo delante de la puerta de la, posiblemente, única persona que podría ayudarla a escapar del peligro. Era como caerse a los pies de la meta, como desfallecer en la última cuerva de una carrera. A Andrei simplemente le chiflaba la incrédula mirada de Chlóe que se reflejaba en los cristales de las ventanas de la casa de Kasha antes de que ambos desaparecieran, como una pareja de baile diabólico.
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Re: Sala de estar

Mensaje por Chlóe Crosszeria el Miér Dic 25, 2013 3:39 pm

Kasha no abría la maldita puerta. Chlóe seguía observando el panorama a su alrededor y la desesperación era aún más grande. Sin embargo, jamás hubiera imaginado que tal sentimiento perturbador podría crecer aún más...

Chlóe suspiró y se llevó una mano a la frente. Se mordió el labio inferior y, luego, posó ambas manos en su contorneada cintura. Estaba pensando en cómo entrar a la casa de la cazadora forzando alguna ventana o puerta, pero lo creía difícil, ya que esa no era la casa de cualquiera, sino que era la casa de Kasha Oskan, número uno en protección blindada. Ante tal pensamiento, un amago de sonrisa surcó el rostro nervioso de Chlóe, pero desapareció instantáneamente. Había estirado su mano para sujetar el pomo de la puerta, pero su palma no llegó a destino. La chica se vio obligada a echarse hacia atrás en cuanto una mano gélida apresó sus labios.

Andrei Matthewson. Su peor pesadilla, estaba allí.

Un pequeño soplo de aire escapó dificultosamente de entre sus labios. Chlóe se aferró con ambas manos al brazo opresor del vampiro. Comenzó a patalear, intentando librarse, pero sabía que eso sería inútil. Aunque en su interior conocía los perfectos trucos para librarse de él, la incredulidad y la desesperación del momento le impedían pensar con claridad. La chica se movía de un lado a otro, sin resultado alguno. Lo último que pudo divisar fue aquella sonrisa sádica y triunfante en el reflejo del cristal, opacando el brillo desconsolado de los claros ojos de Chlóe.

"¿Quién podrá salvarte ahora?"
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