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Calles

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Calles

Mensaje por Kaien Cross el Sáb Ago 22, 2009 4:03 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Estas son las calles del pueblo.


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Mar Mar 10, 2015 6:34 pm

Estaba preocupado. Hacía meses que acarreaba con este problema, este misterio, y no hallaba respuestas. Katrina se había esfumado como el humo, y con ella había desaparecido Megan, su hija. Adam había quedado solo con Alexander y las interminables y temibles dudas. Sin embargo, si algo caracterizaba a este sombrío ser, era su mente extremadamente fría, sin escrúpulos, capaz de encerrar cualquier preocupación muy en lo profundo, extirpándola, con tal de no perder el rumbo de sus objetivos y prioridades. Porque sin Katrina Darent presente, quien obtenía el mando del Consejo era él, por ser su leal y confiable pareja. Por esta razón, no había espacio para dudas ni titubeos en su corazón, si es que acaso tenía corazón alguno.

Y quizás sí lo tuviera. Sólo para sus hijos.

El anochecer estaba a punto de caer. Había salido sigilosamente para cumplir con ciertos recados. Necesitaba comprar algunas cosas para Alexander y, además, hacer ciertas... averiguaciones. Se había mantenido ajeno al disturbio actual que aquejaba a la Asociación, así como tampoco le dio importancia a los sucesos ocurridos con los desertores. Aunque sabía que Fraiah y Christian estaban involucrados en esos asuntos, no le importaba una mierda. Porque ellos, claramente, no eran su familia. Y si lo fueron alguna vez, hacía tiempo que habían dejado de significar algo para él. Adam ya tenía de lo que ocuparse, y valía mil veces más que esos esperpentos Blade. Su familia había sucumbido bajo el caos que ella misma creó, y él no iba a permitir que la maldición de ellos lo afectase. Por eso, lo único que debía ser su centro de atención eran sus hijos y el Consejo. Y aunque la idea de hablar con los cazadores para intentar localizar a Katrina surcó su mente, pronto la descartó. Él no necesitaba la ayuda de nadie, y menos de esos inútiles mortales.

Acomodó su elegante corbata y dobló a la derecha. Su sombra se perdió entre la sombra de aquellos sutiles callejones. Saludó amablemente a unas mujeres que se encontraban fuera de su casa, dialogando. Pasaba a menudo por allí, después de todo. ¿Cómo no iba a ser educado y cortés? Alguien como él debe hacer utilización de todo artilugio para mantenerse en pie, firme, como estandarte de honorabilidad, y los buenos modales otorgaban eso. Si algo le había enseñado su querido hermano, era eso. Y que valga la ironía, pues mientras a aquel de poco le sirvió, a Adam le resultaba sumamente provechoso.

Mientras Christian se pudría en el exilio, él escalaba cada vez más alto.

El mercado pronto cerraría. Con tantas cosas que tenía que hacer, había acabado por retrasarse. Suspiró algo molesto, pero su compostura no se perdió ni por un segundo. No obstante, su agudo oído oyó pasos acelerados, un leve jadeo, pies certeros chocando con la acera. Adam entrecerró sus ojos, deteniéndose por unos momentos. Al percibir el aire, notó la esencia de dos cazadores cerca. Una fina sonrisa se formó en sus labios, tétrica y sombría. Tal vez era su día de suerte, y hallaría comida antes de lo esperado. Oculto como estaba, aguardó, y entonces el sujeto al cual estaba esperando apareció. No se lo vio venir jamás, por lo que Adam lo sujetó del cuello y lo levantó. Sabía que alguien de su nivel y status no podía darse el lujo de cometer errores en la vía pública pero asesinar a ese cazador era lo mejor que hubiera podido hacer. Certero, letal y sediento, inmovilizó al hombre y sentenció su muerte mediante la fuerte mordida de sus colmillos. Bebió con tanta euforia, que acabó por quebrarle el cuello. Al menos así logró asegurarse de que estuviera muerto y de no crear una abominación tal como los Nivel E. El cuerpo, inerte, cayó al suelo. Adam, sofisticado y elegante, limpió la comisura de sus labios con un refinado pañuelo. Sus ojos rojos volvieron a su dorado habitual. Una pena que el mercado cerrase y él continuase allí, pero ya conseguiría lo que necesitaba en otro sitio. Rodeó el cadáver con parsimonia y se inclinó para hurgar con su mano en uno de los bolsillos del abrigo del difunto. Examinó su identidad y entreabrió levemente los labios.
- Uhm, ¿Miller, eh? Espero que tu familia te extrañe mucho -susurró, abriendo los ojos, sarcástico, y guardó el documento de identidad nuevamente en el bolsillo. Le dio dos pequeñas palmaditas en el pecho y se dispuso a continuar su camino, habiendo dejado atrás, cerca de unos contenedores de basura al final de aquel callejón, el cuerpo ya sin vida.

Al avanzar, rastreó el aroma del otro cazador que se encontraba cerca. La verdad era que no planeaba hacer de su tranquila caminata de buen padre de familia una noche de asesinatos múltiples, pero casualmente le había picado la ansiedad por ello. En realidad no tenía nada personal contra los cazadores -salvo que los consideraba unos entrometidos despreciables-, pero bueno, así funcionaba el mundo, la ley de la selva en este pueblo de débiles mascotas. Y cuando su nariz detectó cierta fragancia, la evocación de un curioso recuerdo embriagó sus fosas nasales. Detuvo sus pasos en seco, pensativo, expectante de la jugada que su memoria podría haberle hecho, y entonces, girando de repente en la dirección en la que él se encontraba, el cuerpo de alguien más, que avanzaba con prisa y ligereza, embistió el suyo de frente.
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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Jue Mar 12, 2015 11:05 pm

Estaba divertida. Amaba esa sensación de volar sobre el suelo con cada trancada que daba. Su pelo al aire y con vida. Disfrutando cada partícula que chocaba con su rostro; totalmente fascinante. Un éxtasis que sólo se comparaba a matar vampiros con la "Death" -O comer chocolates.- Le hacía sentir libre de entregarse al viento por instantes, olvidando hasta el del por qué corría aunque no fuese por mucho.
De un momento a otro recordó que ello no era un juego, y que arrancaba o mas bien, se escondía de alguien. Un alguien que de la nada dejó de sentir, algo sospechoso y raro a la situación.
Podría concluir que este había dejado de seguirla pero no. Un cazador bajo la confianza de Yagari tendría prohibido dejar de seguirle; Lo conocía y sabía que si había mandado a Miller tras su paso, esa orden se mantenía hasta si ella se fuese al infierno. ¿Se habría cansado? Já, dudó que el presidente confiase en un incompetente de esa magnitud. Entonces sólo quedaba una opción mas probable y escalofriante al estar en esas calles; "Estaba en problemas".

Su paso frenó de lleno y una linea roja atravesó sus sentidos de cazadora al tiempo que sacaba tal conclusión... "— Un... Vampiro—". pensó de golpe. Lo había sentido a una distancia prudente. Ni cerca ni lejos de ella. Especial para correr por su vida y dejar que el cazador se las arregle como acostumbraba hacer con todos, pero simplemente esta vez... No podía. Touga la mataría.

Emprendió carrera de vuelta. Su pecho empezaba a aprisionarse en culpas que aun no tenían sentido, sólo un presentimiento a que algo malo había pasado con su compañero informado. Más en su mente, obligo a controlar su evidente nerviosismo y continuó su carrera de la forma mas fría y controlable que le fuese posible. Sabía que algo así pasaría. No debieron enviarla con pareja. A los cazadores, cuidar o velar por la vida de otro en terrenos chupa sangres es sólo distracción.
De seguro él en su labor de seguirla no sé percató del vampiro y "—Tsk... Idiota—".

Acercándose cada vez mas a donde había visto por ultima vez a él hombre, la presencia del chupa sangre se hacía mas evidente con cada paso. Pero algo no estaba bien, algo no le cabía dentro de sus cabales. Sentía algo extraño, mas bien familiar, una presencia familiar. Ademas el ambiente le llenaba de nostalgia innecesaria al momento. Muchos recuerdos al azar estuvieron presenten por segundos. Ni siquiera podría explicar todo el crucigrama que estos formaron. "— ¿Qué es todo esto...?—" Se dijo en su interior. El aire se le volvía pesado y la sensación de disfrute ya no existía en lo mas mínimo.
Tenía euforia, tenía ansias y lo peor de todo... Miedo.

Y así, poco a poco divisaba la imagen de un hombre de pie a las lejanías. Se notaba pensativo, tal vez. Con algo de gozo o como si buscase algo. ¿A ella? Puede ser, y aquello impulso a la idea de detenerse y sacar a sus armas de corto alcance para poder hacerle frente sin problema alguno pero... El reflejo de la media luna gobernante en el cielo, brillante como en ningún momento anterior en la noche, dejó caer su reflejo de golpe en los cabellos plateados del vampiro que hace unos momentos era desconocido.

— A-adam...—Sus labios articularon el nombre con dificultad mientras sus pasos perdían fuerza al andar. Sintiendo el peso de la gravedad en sus rodillas y talones. Queriendo dejar que estas ganaran y toquen el suelo. Teniendo debilidad evidente, agradeciendo a la distancia que aun los separaba a que esto no le fuese evidente. Pero no, no lo iba a permitir. Por mas conmoción que tuviese, no dejaría que tal cosa como ello pasara.
Después de 4 años al fin lo volvía a ver. Volvía ver ese rostro frío e inmutable como la primera vez. Con el reflejo de una luna creciente en esas calma y maldad que le llamo la atención en aquel tiempo pero que ahora le llenaba de cólera y odio.
" — Te mataré, te mataré, te mataré, te mataré...—" Su mente reaccionaba como la asesina de vampiros que era. Sin piedad, fría y rencorosa. Sintiendo los impulsos de su necedad, poco importaba eso ahora. Él estaba allí, frente a ella. Y sus bastardas amigas ya relucientes en sus manos no iban a esperar mas tiempo.
Sus piernas tomaron el impulso, sus pasos mas velocidad. Estaba decidida a lo que fuese. Disculpándose con los que pensaban que ella tendría mas oportunidades, pero ya no había vuelta atrás.
Su cuerpo ya estaba abalanzado sobre el del vampiro que segundos antes del impacto se giró a verla. Clavando una de sus hojas en el hombro y la otra en su estomago, aprovechando la conmoción de la sorpresa. Sabiendo la desventaja que tendría con él a estar tan cerca, clavando de esta forma en puntos de movilidad que le dieran algunos segundos para retroceder y coger una de sus armas. Algo ya casi imposible de lograr a distancia. Pues el par de ojos asesinos, ya había puesto sus ojos ella.


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Sáb Mar 14, 2015 11:39 pm

Si de algo cada ser viviente que pisaba esta tierra debía tener en claro, era que el Destino no se cansaba de jugar sucio con nadie, y mucho menos iba a cansarse de jugar de aquel modo perverso con los sujetos más abominables y despreciables que engendró este mundo. Desde luego, si las buenas personas padecían pérdidas, desilusiones, tragedias.. ¿cómo no iba a parecer algo que le golpease duro, en lo más íntimo, alguien tan cínico y retorcido como Adam Blade? Y, por supuesto, lo que a él pudiese pasarle no se media en niveles de drama como lo anterior enumerado. No. Si a Adam debía de ocurrirle algo, se trataba sin duda de un fuerte golpe emocional, capaz de desestabilizarlo. Se trataba de su oscuro secreto del pasado, de la sombra de alguien con quien jugó siendo igual de mierda que el Destino. A Adam no le afligían las pérdidas ni las añoranzas por algo que jamás volvería. A él le afligían los afectos, cuando estaban allí, de pie, intactos, capaz de movilizarlo, atacándolo por lo bajo, distrayéndolo y obsesionándolo. Cuando estaban tan presentes en la carne como en el aire, al igual que sus hijos, al igual que Katrina...

Al igual que esa cazadora que acababa de nombrarle.

Lentamente, giró el rostro. Sus ojos dorados se posaron sobre la sombra que ella proyectaba en el suelo. Con parsimonia, alzó la vista, hasta que sus párpados fueron perdiendo dominio sobre sus orbes acorde la figura femenina iba siendo descubierta en medio de la noche. Así que de eso se trataba. Así que su aroma era el que lo había guiado hasta esta zona. Ella era la causante de esa leve nostalgia asesina que ahora lo embriagaba. Y una sonrisa burlona y segura de sí misma adornó su rostro de mármol. Al tiempo que esta clavaba en su hombro aquel arma, Adam sonreía. Después de todo, había aprendido a disfrutar el dolor, y no había cosa más placentera y anestesiante que la adrenalina de ser herido por alguien que, de antemano, sabía que no tenía oportunidades contra un ser como él. Además, riéndose de sus heridas, había aprendido a ser fuerte. ¿Cuántos ejércitos se necesitarían para, al menos, perturbarlo un poco?

Con un veloz movimiento, esquivó el impacto que iba dirigido a su abdomen. Mientras ella permitió que él se entretuviera con esas dos armas hechas de metal madre, la cazadora se alejó. Los colmillos de Adam relucieron a la vez que extirpaba de su hombro el filo electrizante. Alzó la vista y con suma velocidad arrojó de regreso aquel objeto hiriente. Éste pasó a un lado del rostro de Eleonore, rasgando a su paso tres finas hebras de su cabello azabache.

- ¿Cómo es posible? ¿Acabamos de reencontrarnos y ya quieres huir de mí? -susurró, alzando ambas manos a un lado de su cabeza con las palmas hacia arriba, simulando confusión y decepción por el accionar de ella-. Es una pena que hayas arruinado así mi traje -miró por unos momentos la sangre que cubría su hombro y lo rasgado que había quedado su abrigo. Suspiró y se encogió de hombros-. Pero supongo que no importa. Después de todo... -la miró fijamente mientras los dorados iris comenzaban a teñirse lentamente de un turbio carmesí-... siempre me preferiste sin ropa.
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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Dom Mar 15, 2015 2:44 am

Allí estaban ambos. Sin preámbulos, sin esperaras, sin nada mas que una corta distancia, un poco de sangre y el eco de esas palabras molestas que sólo él podría manifestar en un primer encuentro o mas bien dicho, en un reencuentro. Por qué eso era, un fatídico y casual reencuentro. Donde la ira y la burla; el deseo y la ironía; la nostalgia y la sorpresa podían sentirse con tan sólo pasar la mano en el aire.

No pudo evitar no reír ante lo dicho por él. Sin duda seguía con ese humor de mierda que en su tiempo le encantaba. Haciéndole sentir que si ella era como él, podía ser mas fuerte e inmutable... Acertando. Tomando eso como una ventaja en la actualidad, puesto, a que Adam recordaría a la antigua "Eleonore Rennt" pero desconocería en totalidad a "Lady Death". Después de todo, él y el tiempo habían echo lo suyo en la mujer que, sin perder segundos ya tenía puestas en sus manos a sus queridas "Sangre e impura". La frialdad en ese momento era presente en sus ojos que hace cuatro años atrás sonreían y brillaban en juventud, un grato recuerdo para quien la viese en su época. Pero hoy, una nube negra se apoderó de ellos y dejó en el pasado esa imagen sutil e inocente que mantenía. En fin, y sin molestarle en lo mas mínimo esa idea. Ella, al igual que ese vampiro que sonreía con ironía... Era un monstruo y un asesino.

— ¿Aún recuerdas mis gustos? Ow, eso es tierno de tu parte. — Musitó con calma sin mostrar gesto alguno en su rostro a pesar de que estuvo riendo segundos antes.— Aunque ahora que te veo y recuerdo bien, he tenido mejores cuerpos desnudos que el tuyo, frente de mi...— No buscaba herirle con palabras, sabía que no lo lograría aunque quisiera pero si era muy sincera. El sentimiento de odio debía ser escupido de alguna forma ya que se prohibió a si misma expresarlo en su cuerpo o arrebatos tontos como la de las cuchillas de "Mucho gusto, me agrada verte". Aún así permitió que sus dos armas apuntasen a el peliblanco sin problema o titubeo alguno. Ellas eran hermosas, relucientes y únicas. Debían mostrarse en gloria, así como quien las portaba. De forma recta y firme, con el rostro descubierto en lo alto y un semblante opaco a pesar que la luna estaba sobre su rostro, favoreciendo a su enemigo notar cada gesto; que a su suerte, no tenía.

— Uf. En fin...— Tras ese suspiro no perdió mas tiempo. La noche era muy corta a su parecer y tampoco estaba allí para socializar. Si no fuese por la previa conversación con Yagari, estaría tensa o hasta haciendo alguna estupidez pero ya sabía a que atenerse. La oportunidad de encontrárselo era mas alta y tenía conocimiento de la vida actual del pura sangre que él no sabía. Le debía ese favor a el cazador. Su calma aparente y su parecer controlado, todo en su actual situación.
Aunque no pudo negarse la duda que sus labios reflejaron al preguntarse que pasó con el cazador que le seguía. Frunciendo casi en mueca su boca al suponer la respuesta mas asertiva al tratarse de Adam era: Miller ya estaba muerto.

— He de suponer que has asesinado a Miller y que esperabas al otro cazador ¿No? — En su sangre aun corría la latente idea de comenzar una lluvia de balas a su cuerpo pero no aun. Ese maldito "Pero". "—Te mataré... pero luego...—" Ese pensamiento siempre lo odió, si no fuese por ese pensar su vida sería muy distinta. Nunca le hubiese conocido ni acercado, o quizás jamás debió esperar cuatro años para ese encuentro. Ya que ese pensar siempre era un "Te dejaré vivir, no te puedo matar." Y a la actualidad... Eso debía cambiar si o si. — ¿O mi fragancia alborotó tu memoria y decidiste esperar por mi?.—
Sabía que eso no era posible pero quería molestar un poco. Dejar en claro que aquella chica que enrojecía de mejillas y tartamudeaba ante la actitud seductora del vampiro, había muerto ese día que fue abandona llena de sangre ajena en sus manos. Quería que él supiese que todo recuerdo que tenga de ella y pensase ocupar en su contra, no funcionaría.
Ella estaba allí para jugar, para revertir, para traicionar y lo mas importante... Para acabar y al fin matar a su nemesis. A su amado y tan odiado Adam Blade.


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Dom Mar 15, 2015 4:03 am

Su mirada fija, inexpresiva e inmutable escrutaba a la cazadora sin preámbulo alguno, sin delicadeza ni disimulo. Después de todo, ese cuerpo era suyo, ¿no era así? Él la había tomado en su tierna juventud, le había prometido cielo y tierra, e incluso más. Había azorado cada centímetro de su piel con sus diabólicos besos, para acabar por destrozarla, mental, emocional y físicamente. Adam había tomado todo de ella; cada parte que le ofreció e incluso se atrevió a más. Porque por aquel tiempo no era más que un bastardo mentiroso, traidor y manipulador. Y ahora... Ah, ahora lo seguía siendo, sólo que era más poderoso que nunca, y no tendría que huir nunca más. No necesitaba esconderse, ni ser precavido. Con él al mando, incluso el mismísimo Kuran debería obedecerle. Y Eleonore podía considerarse una chica con suerte esa noche, pues Adam estaba bastante de buenas. De lo contrario, quién sabe de lo que sería capaz semejante despiadado ser.

Al escuchar las palabras de la cazadora, Adam rodó los ojos, algo aburrido. ¿Mejores? ¿Estaba segura?
- Tal vez... aunque lo importante siempre fue saberlo usar, ¿no es así? -replicó, pensativo, y frunció los labios, agregando a la plática el suspenso que parecía requerir. Y, de un momento a otro, desapareció de la vista de la cazadora, para emerger a sus espaldas-. Y aún puedo recordar cómo gritabas la primera vez -susurró, venenoso hasta lo imposible, en el oído derecho de la joven. Con sus manos en los bolsillos, se dispuso a sonreír fugazmente. Sí, su aroma.. Ahora que lo mencionaba, no había cambiado ni un poco. Pero podía decir que ella ahora tenía el aroma de una mujer, y no ya de una chiquilla inexperta. De todos modos, Adam sabía que allí dentro, tras esas palabras desafiantes, existía una frágil humana presa de sus más profundos miedos y deseos.

Tras haber siseado aquellas palabras, la figura de Adam apareció sentada en el umbral del primer piso de un edificio cuya pared constituía un lado del callejón. Escuchó su pregunta respecto a Miller, y en vez de malgastar sílaba en explicaciones evidentes sobre el triste final de un cazador inútil, apreció los rastros de sangre en una de sus manos y ladeó un poco la cabeza, denotando lo evidente. Y cuando ella dijo aquellas palabras, sus rojos ojos no pudieron evitar posarse sobre su silueta, allí abajo, sobre la acera. Notó cómo sus dos armas le apuntaban. Su semblante se volvió algo serio y certero. Sus pupilas parecían constituir la puerta hacia un abismo profundo y lleno de acertijos. ¿Su aroma, decía? Pues sí. Adam sufrió los efectos de aquel recuerdo evocado por medio de los sentidos. Sufrió los efectos, pero no se dejó atrapar por ellos. Cuatro años habían trascurrido ya. El tiempo pasaba muy rápido, y mientras observaba cómo había madurado aquella inocente e ingenua joven, notaba cómo los años eran para él una porquería estática y admirable.

Sonrió de lado. Quizás los segundos acabasen por robar la vida de ella antes de que tenga que verse obligado a hacerlo él.

- Vaya, vaya... parece que la gatita ha sacado, por fin, sus garras -rió entre dientes y se puso de pie sobre aquel umbral-. Pero es una pena que aún no hayas aprendido que la curiosidad siempre mata al gato -entrecerró sus ojos, ácido-. Sin embargo, ¿qué haces de nuevo aquí? ¿No te bastó ya con lo pasado? ¿Acaso buscas que te maten? Porque si es así, dulzura, puedes pedírmelo aquí y ahora y aliviaré la miserable carga que significan tus días -sugirió, ofreciéndose para satisfacer los deseos de una dama como todo buen caballero haría. Cortesía de su estúpido hermano, otra vez.

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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Dom Mar 15, 2015 4:48 am

Bajó su rostro, como de costumbre. Ocultando sus hermosos rasgos como si estuviese perdida o aturdida. O al menos hizo creer y no por mucho.
Un pequeña risa se empezó a escuchar tras el silencio de las palabras contrarias. Una risa que fue en ascenso, creciente y fuerte. Hasta que el cuello de la joven mujer se estiró de golpe hacia arriba, alumbrando un rostro totalmente extasiado y relajado.

— ¿Matarme? ¿Tú?...— La risa inundo su ser, con tal facilidad y credibilidad que no había tiempo a cuestionarse su reaccionar. Ella no podía dar crédito a esas palabras y contra mas las pensaba, peor reaccionaba. Las leves convulsiones de su sutil ataque le llevaron a bajar sus armas y abrazar su vientre en un escape necesario de carcajadas. Sin dudar, un acto nunca antes presentado por ella. — Pero si.. Jaja.. A-adam... — Inhalo y movió su cabeza en negación, ya había sido mucho y tampoco podía hablar. — Fuiste tu quien me negó la muerte hace cuatro años, la ultima vez que nos vimos...— Suspiro mientras miraba en altura donde estaba él y prosiguió con una sonrisa llena de calma.
— Cuando dijiste "A pesar de todo... No puedo matarte y te odio por eso..."— Sus ojos sintieron el peso de las palabras y el recuerdo de aquel día. Cuando ella misma rogó por su muerte ante los cabellos plateados que una vez mas volvía tener en frente, pero este simplemente no pudo, a pesar que la tenía apresada y lista para el final.
Ella sabía que no fue un descuido de él. Lo conocía y no estaba permitido, también como sabía que ese "Te odio" tenía dos cosas escondidas; una de las cuales era "Te dejaré viva para que sufras ya que no pude matarte" y la otra, bien, eso es lo que siempre quiso saber.

Aún así, esa noche no se prestaría para palabrerías, o responder preguntas ni menos pelear con él. A pesar que deseaba su muerte a costa de su vida y que minutos antes sus impulsos casi la castigan, tenía otros planes para él y el que sea subestimada por el vampiro, estaba dentro de ellos.

— En fin, Adam. Si quisieras matarme, ya lo habrías hecho. No te importo ¿cierto? Demuéstralo ahora... Total, si muero... Sólo seré otra cazadora mas en tu lista y podrás seguir con tu vida...— No mentía. No engañaba ni jugaba ningún tipo de juego psicológico. Tampoco se fiaba de los pensamientos de hace instantes. Tan sólo era lo que sentía. Y su rostro lleno de hielo solido y duro de penetrar como diamante no daba marcha a tras.
Guardó sus armas. las dos con el seguro en sus caderas y botó las ultimas bastardas que quedaban en sus mangas. Todo iba en serio.
Dando media vuelta a su camino, en dirección a los basureros donde supuso estaba el cuerpo del Miller.
Ya frente a ellos, se dio cuenta de que fue asertiva y que la destrucción de su cuello fue la mejor forma de morir conociendo a Blade. — ¿Porqué me seguiste..?— Suspiró con pesar... —  Al menos no sufriste tanto, idiota...—  Le reclamó al cadáver al cual un poco de dificultad tomo de los brazos y comenzó a sacar del callejón con intenciones de llevarlo a un lugar donde pudieran venir a recogerlo al tan sólo hacer una llamada.
Olvidando, o mejor dicho, ignorando la presencia del vampiro. Haciéndole sentir que él no era nada, ni su presencia, ni su historia. Mostrando cuanto habían cambiado las cosas.
Después de todo, él mismo había creado semejante mujer. Y debería de sentirse orgulloso.


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Jue Mar 19, 2015 4:09 am

“¿Matarme? ¿Tú..?” ¿Acaso lo ponía en duda? La mirada de Adam se oscureció. Sus dorados iris parecieron volverse del color del bronce en un determinado momento, en medio de aquella mezcla extraña y misteriosa que surgía de la fusión con aquel carmesí emergente. La observó reírse; observó con sumo interés cada gesto, del mismo modo en que no dejó escapar ni una sola palabra. Así que era cierto. Eleonore Rennt ya no parecía ser la misma de antaño. No sólo por su actitud –una que jamás hubiera apostado ver hace cuatro años-, sino también por aquel aroma a inminente cazadora que emitía. Aquel aroma asqueroso y a la vez interesante. Todos los cazadores resultaban ser atrayentes por eso. Parecía como si por la simple unión de esos humanos provenientes de clanes importantes, se generase un aura particular alrededor de ellos, alrededor de los grupos que conformaban a la hora de salir a realizar “su labor”. Quizás por eso Miller acabó en un contenedor de basura con el cuello quebrado y sin una gota de sangre en su miserable y efímero organismo. Quizás fue por eso que Adam lo mató… ¿o simplemente fue porque se le antojó? Tal vez un poco de ambas. Pero… ¿y qué había con ella? ¿Qué había con “Lady Death”, como se hacía llamar? Mientras sus risas aún resonaban en el callejón, Adam la observaba, distante y penetrante, desde la altura.

- Sí, lo dije. Pues, ¿cómo iba a quedarme sin mi juguete preferido? –respondió, cortante, manteniendo la seriedad como si de un ser inexpresivo se tratase. Pero Adam era mas bien burlón y toca narices. Sin embargo, se encontraba meditabundo. Podría decirse que le sorprendía bastante verla de nuevo; verla así, tan decidida, tan… madura. ¿Le generaba orgullo, acaso? Una sonrisa sagaz surcó su rostro, pero pronto éste volvió a su manto marmóreo de inexpresividad. Sus labios formaron una fina línea recta-. Aunque luego cosas de índole mayor me obligaron a perderlo de vista. Y si tantas dudas tienes al respecto, te aclararé que, en efecto, llevas razón: no me importas. Y cuando las personas no me importan, las dejo vivas y me vuelvo su peor pesadilla –agregó, fijando sus pupilas en la silueta de la cazadora mientras avanzaba hacia el contenedor-. ¿Te queda alguna duda respecto a si digo verdad o no? –determinó-. Tú, más que nadie, deberías tenerlo claro -concluyó en un siseante susurro. Claramente, Lady debería ser consciente de esto. Lo conocía, se conocían.  Él había jugado con ella de un millar de formas, ilusionándola, acorralándola en su mundo de podredumbre y maleficio, hasta llevarse hasta la última gota de inocencia que habitaba su cuerpo. Adam tenía sus dos polos muy bien marcados: matar por diversión y cuando la situación lo requería (un ejemplo es el caso de Miller); y dejar vivir hasta el hartazgo, siendo una especie de demonio personal, cagándose en la vida de aquellos que no le mueven ni un pelo hasta el punto de hacerlo porque en realidad así sucede. Pero todos los seres que se cruzaban con él en el camino tenían algo en común: constituían sus más preciadas marionetas, y nada más.

“Fuiste útil mientras duró”, pensó para sí mientras, de un salto elegante y perfectamente calculado, caía detrás de ella, a unos dos metros aproximadamente. Sus zapatos apenas hicieron ruido contra el suelo. Miró con curiosidad lo que ella hacía. Lo único que faltaba, que le hablase a los muertos. Una suave risa irónica rompió el reciente silencio.
- Veo que quieres familiarizarte con el mundo de ellos para cuando pases a mejor vida, ¿eh? –comentó, bufón-. Pero hoy no será el día, o al menos no por mi parte. No pienso perder el tiempo ni estropear más mi traje -anunció, alzando ambas cejas y mirando el suelo, fingiendo estar preocupado por sus responsabilidades y por su aspecto. Pero, al cabo de unos instantes, permitió que el silencio retornase, para ponerse serio otra vez y clavar sus ojos en la espalda de ella, como dos agujas-. ¿Por qué estás de nuevo aquí? –inquirió de repente, directo, certero. ¿Por qué había vuelto a este pueblo? Entrecerró los ojos levemente. No había muchas opciones para calcular: o en verdad ella buscaba la muerte o, lo que realmente quería, era presenciar la muerte de alguien más. Ese espíritu vengativo era fácil de percibir. ¿La muerte de Adam mismo, acaso? Tal vez, altamente probable. Sin embargo, si esa era la respuesta, una gran pena para ella sería el que se enterase que eso no sería posible bajo ningún medio; que eso no sucedería jamás, y menos bajo el poder de sus frágiles manos, que hace cuatro años atrás recorrieron la frialdad de su cuerpo y probaron la tenacidad de su alma.
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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Sáb Mar 21, 2015 11:53 pm

Ya había escuchado mucho. Había escuchado todo lo que sabía, o mas bien suponía. Aunque no dejaban de ser dolorosos en cierto grado al salir directamente de la boca masculina, ya tenía asimilado al cien por ciento la importancia que ella tenía para él: No era nada.
Enarcó una ceja, mientras escuchaba todas y cada una de las palabras escupidas con veneno. Quería sonreír pero no podía. No por dolor -Algo que sintió unos escasos segundos pero controló.- Si no por que no sabía cual de todas esas sonrisas guardadas debía mostrar primero: Burla, ironía, desinterés, etc..
Él estaba allí después de tanto tiempo y daño ¿Qué mas se iba a esperar? Era obvio que su delicadeza ya no sería su careta, pues la verdad entre ambos era frontal y no había que disimular.
Así como ella tampoco debía ser alguien que antes se conoció. Era distinta y con su antigua actitud lo dejo en evidencia, ahora mas que nunca lo volvería a remarcar.

Al fin dejó ver su sonrisa al escuchar eso de querer estar relacionado con los muertos. De verdad le había hecho gracia y quizás tendría razón pero no se dio por aludida en el tema. A lo que sólo se digno a dar respuesta muda, continuando con otro tema.

— No Adam, no tengo duda alguna de ello... En mas..— Refiriéndose a la importancia. Se alejó del cuerpo de Miller. Ya habiéndolo acomodado en un costado de la pared que daba mas a las afueras del callejón. Deteniéndose unos segundos para verle al fin el rostro, que en vida desconoció totalmente y que sólo al poder tirar su cuerpo a las afueras de un basurero, pudo conocer. Penosa forma de conocerse, aunque no era algo que le inmutara tanto.
Prefirió abandonar ese pensar, y girarse en dirección al peliplata que ya estaba a una corta distancia y que recientemente, había ejecutado una pregunta con tal seriedad como la que tenía en su rostro, a lo que sonrió. — Me gusta la idea de que no te importe en lo mas mínimo...—

A pesar que este le había exigido una respuesta inmediata a esa ultima pregunta, con intensión de molestar se tomó su tiempo para responder.
Caminando unos cortos pasos a un costado del hombre. Sintiendo como este no perdía ningún movimiento o paso con sus ojos. Teniendo su atención, lo que buscaba al momento.

— Dijiste que no yo te importaba ¿No? Entonces ¿Porqué debería de responderte eso? Si no soy de tu interés, tampoco lo es lo que haga, donde vaya o deshaga.—Dejó una pequeña luna en sus labios, una sonrisa inocente e infantil. Se las sacaría con eso al momento. Y no diría nada de lo que no le convenga en ese lugar, ni en ningún otro.
Si este no se conformaba con la respuesta, buscaría otra forma de escabullirse. Pero conociéndolo, sabía que esas palabras podrían sacarle un enojo en su contra o una burla para continuar preguntando. Algo sumamente molesto.

Pero tenía algo que si no le ayudaba, la condenaba a peores cosas...

Tomando en cuenta que al dar esos pasos a un costado, la distancia entre ellos se había reducido en unos pocos centímetros que se notaron sin dificultad.
Y se siguieron acortando cada vez mas. A cada paso que ella daba acercándose a él. ¿Qué estaba haciendo? A lo mejor, si se había vuelto completamente loca. No tenía arreglo. Tenían que internarla.
Lo que estaba apunto de hacer ni ella misma, en su loca vida post Adam, habría pensado ejecutar. ni siquiera lo pensó o escupió en alguna loca y solitaria borrachera.
Simplemente estaba loca, al menos eso pensaba de si misma.

— Pero dado a tu repentino interés... — Se tomó una pausa, quedando a unos escasos quince centímetros de él. Sin dejar de sonreír. Sin notar en que momento acortó tanta la distancia. Sin pensar, sólo hablar y quien sabe mas.
Atrevida, con mucha confianza. Algo que a ambos les recordaría el pasado, aunque se lo nieguen. Pasó por el pecho masculino ambas manos. Subiéndolas con lentitud. Recorriendo cada espacio que ellas podrían ocupar, incluso que ella misma había roto con sus bastardas. Llenado sin escrúpulos a el cuello, sintiendo con la punta de sus dedos la fría piel del albino. Sin despegar el pequeño contacto de ambos, hasta que sus extremidades superiores se vieran totalmente cruzadas tras el cuello de él. Uniéndolos en un pequeño e inesperado abrazo.
— Yo podría...— Musitó muy cerca del oído. Rompiendo el impacto de abrazo, comenzando a inquietar un poco la situación. ¿Qué pensaba? Ese era el problema. En ese momento, ya no pensó mas... Y sin siquiera terminar lo que tenía estipulado decir. Terminó por acortar la distancia entre sus rostros, uniendo ambos labios en un extenso pero frío beso. Algo que no duró mas que unos eternos segundos y que serían el impulso de una sonrisa sumamente relajada y feliz de forma directa y cercana, dedicada a Blade. —Podría hacer una excepción y contarte todo —

Recobrando el sentido de sus actos. Nada de lo cual debía arrepentirse. Dejó que el peso de sus brazos se llenen de gravedad. Quedando ambos al nivel de sus caderas.
Sin abandonar esa sonrisa que ya era molesta. Pensando que el tiempo y varios años expuesta a muchos hombres le habían entregado una basta personalidad y poca culpa de sus actos. Recordando como eran los besos de aquellos que acompañaron sus noches de olvido, y lo frío que se sentían al simular un amor nocturno.
Misma frialdad que ella había proyectado en los de él. Dejando en el olvido la calidez que estos transmitían. Contradiciendo a esa mirada fingida y feliz. Algo que en el pasado, hubiese sido el mejor reflejo de un "Te amo".
Reflejo que en el día de hoy sólo decía.. "Muérete, Blade.."


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Lun Mar 23, 2015 7:40 pm


“Me gusta la idea de que no te importe en lo más mínimo”. Oh, grata coincidencia, entonces, señorita Eleonore. A decir verdad, era extremadamente oportuno e ideal. Después de todo, eso les permitiría no perder tiempo en explicaciones e idioteces, ¿cierto? Quizás las cosas ya estaban dichas desde hacía mucho tiempo respecto a ese tema. Adam había tomado de ella todo lo que quería, todo lo que necesitaba, y más. Y cuando la joven –en aquel entonces inexperta e inocente- cazadora no pudo sostener más la situación que se le avecinaba y la soga que los unía finalmente se cortó, Adam le dio la espalda. Cuando aquella soga se tensó lo suficiente, amenazando su integridad y su nobleza de status, el mismísimo Adam decidió cortarla, hacerla pedazos, despedazarla al igual que hizo con el alma y el corazón de Eleonore. Ah, todavía se lamentaba el no haber probado su sangre cuando tuvo la oportunidad. Todavía se lamentaba el haber fingido tan perfectamente esa faceta de caballeroso inquebrantable. Debería haber optado por ser un poco más él, sin tantos rodeos, y olvidar su fragilidad humana para tomarla por completa, marcándola como su propiedad de todos los modos posibles. Después de todo, un simple roce de sus colmillos podría haber sido su perdición…

¿O su salvación?

Observó con curiosidad, cruzándose de brazos, cómo ella acomodaba el cuerpo de Miller en un costado, contra la pared. Adam frunció el ceño y chasqueó la lengua. Y él que se había molestado en ocultarlo dentro de ese contenedor… Luego que no digan que la gente del pueblo no se preocupa por la limpieza del mismo. Adam quiso mostrar el ejemplo, y así arruinan su esfuerzo de buen ciudadano. Y mientras observaba con algo de resignación el trabajo que había hecho y ella deshacía, se percató de su andar hacia él. Sus dorados iris se encargaron de seguir su figura con insistencia. No iba a perderse ningún detalle, mucho menos tras haber notado sus cambios de actitud y tras haber sido ella la causa de que una de sus camisas favoritas estuviese, ahora, arruinada. Escuchó sus palabras, y la seriedad del rostro de Adam se esfumó para dejar paso a una tranquila sonrisa.
- Oh, no te confundas, amor –susurró, astuto y burlón-. Si te pregunto, no es porque tú me intereses en lo más mínimo, sino porque quiero resguardar a mi gente de los de tu especie –aclaró, mirándola fijamente y apreciando la sonrisa que ella le dedicaba-. Tú y esos compañeritos caza-moscas que tienes resultan bastante… molestos –agregó, mirando con fingida expresión de pena el cadáver de Miller. Sin embargo, su repentino accionar le sorprendió, no iba a negarlo. ¿Así que lo que ella pretendía era jugar, otra vez?

Sus brazos rodearon su cuello, a la vez que los ojos de ambos se encontraban fijos los unos en los otros. Adam continuaba sonriendo con parsimonia, pero sus ojos mostraban un brillo serio y hostil. Escuchó cada una de sus palabras, y al oír aquellas cerca de su oído, su semblante tomó una expresión segura y sagaz. Cuando sus labios se aproximaron a los suyos, Adam sólo se limitó a continuar mirándola. ¿Tan atrevida se había vuelto? ¿Dónde estaba su pudor? ¿Dónde residía su vergüenza? Probablemente ya no hubiera rastro alguno de aquellos rasgos en ella. Sin embargo, antes de que el contacto se efectuara tal como ella lo planeaba, la fría mano de Adam se interpuso entre ambos, cubriendo los cálidos labios de ella, estando de todos modos ambos excesivamente cerca.
- Aprecio tu cortesía; realmente la aprecio, pero no creas que caeré con algo tan bajo –murmuró sin dejar de observarla intensamente. Sus iris lentamente comenzaron a tornarse de un leve carmesí. Dejó caer la mano que impedía el contacto entre sus bocas para aferrar la nuca de ella con rudeza y determinación. Ah, la suavidad de su cabello. Al menos se contentaba con saber que algo de aquella antigua presa se mantenía igual-. No soy tan débil como piensas, dulzura. No me subestimes. ¿Acaso no has aprendido nada en todo este tiempo? –acabó por inquirir, murmurando cada palabra muy cerca de sus labios, aferrándola con tal fuerza de modo que ella no tenga otra opción más que mirarlo a los ojos mientras su gélida respiración chocaba contra sus labios-. Lo cierto es que tú nunca me has visto enojado… -suspiró, poniendo una afligida pero relajada expresión-. No me obligues a tener que mostrártelo –concluyó, soltándola con desprecio, pero rápidamente la sujetó del brazo y la hizo girar sobre su propio eje, sujetándola contra su cuerpo firmemente, amenazante-. Ahora, seamos claros y cuéntame qué haces aquí de nuevo –susurró peligrosamente contra su oído, con el riesgo que significaba que sus colmillos estuvieran tan cerca de su cuello-. No tengo toda la noche, y créeme… no seré amable –sentenció.

¿Quedaba, acaso, alguna duda acerca de lo que eran? ¿Quedaba alguna inquietud acerca de lo que eran y de lo que jamás serían?
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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Vie Mar 27, 2015 11:50 pm

No sé sabría jamás de que forma se interpretaría aquella débil y resignada sonrisa en apariencia, que los labios de la pelinegro marcaron tras ese rechazo y al ser apresada entre los firmes brazos del vampiro, en señal clara de estar en peligro.
Aún así se le veía tranquila. Sin dejar esa sonrisa. ¿A caso ya tan la nada le importaba su vida? En parecer, eso era cierto.
Sintiendo el escalofrío rencoroso de las palabras bajar por toda su espalda. Algo que debería debilitar sus piernas. Al contrario en este caso, sólo le volvió mas firme.

Se esperaba el rechazo, pues él no era tonto y era cosa de segundos para que sé de cuenta de sus planes -absurdos planes- Así mismo como esperaba que la paciencia del hombre este a punto de llegar al límite impuesto entre ambos desde ese primer encuentro.
Jugaba con fuego, veneno, la muerte... Con el fin de todo aquello que había pensado por esos largos e interminables cuatros años. pero no le importaba tanto. En sí, en ese momento le preocupaba mas que le iba a decir a Yagari por la muerte de Miller y que si salía con vida de entre las garras de Adam, se le venía una largo y tedioso reproche del mayor. Todo un fastidio que le hizo suspirar e ignorar la posición depredadora de quien tenía apegada a su espalda.

Pero tuvo que volver a lo que "Tenía" más importancia en ese instante: Cómo salir de ese estado.
Si bien no tenía nada planeado a sabiendas que aquello se le avecinaría tarde o temprano. Tampoco iba a recurrir a otras de sus bajezas anteriormente ya hechas.
Tan sólo le quedaba por hacer una última cosa y esa era sincerarse.

— ¿Y qué harás si no te cuento nada? ¿Está vez si me matarás? ¿Me encerrarás en un cuarto de torturas y seré tu eterno juguete? ¿Matarás a mis seres queridos..?— Tomó una leve pausa para cerrar los ojos y asimilar lo que decía o estaba apunto de decir. Dando a conocer en cada parte de su cuerpo, su completa tranquilidad... —¿A caso piensas transformarme en una bestia de los tuyos...?—
Ni un sólo titubeo había en sus palabras. Sin trampas estás vez, sin un juego de entre lineas, sin mas que preguntas con una respuesta que ella misma tenía para él.
A pesar de estar apresada, controlada. De él tener la ventaja de saber y corromper cada uno de sus movimientos. Insistió en moverse y buscar una forma de zafar las amarras impuestas por el vampiro.
Todo con un obvio resultado negativo. él siempre a sido en gran mayoría mas fuerte que la cazadora.
Pero con intentar no perdía nada. Aunque a cada movimiento que daba, podía sentir como el aliento quemante, ácido de Blande chocaba con su delicada piel. sintiendo la alergia del choque de partículas. Una comezón que comenzaba a odiar en grandes medidas.

Al verse totalmente fallida en sus fuerzas para tratar de huir, volvió a recurrir a un suspiro lastimero. Ese actuar de chica super poderosa, o esas manías de moverse aun sabiendo que estaba en peligro siempre le descolocaban el pensamiento y el pecho. Provocando una sonrisa interna que sólo podía reflejar en suspiros errantes que escapaban sin controlar sus salidas.  
Al final de cuentas, era él: Adam Blade, aquel que le conocía en todo ámbito, más en sus actitudes de cazadora. Fuerza, agilidad, destreza. Quien le aprisionaba en ese momento. Mucho no tenía por hacer, sólo continuar sus monologo o mejor dicho, empezar a responder primero que él a esas preguntas.

— Pues Adam, te diré que hagas lo que hagas.. Me da absolutamente igual...— Remarcó está última frase con afán, alzando la vista a el frente. Viendo una calle vacía, corrompida sólo por el suave viento de la noche pasajera. —- Si me matas, bien. Si vivo, mejor aún. Si me encierras, no cambia nada, seguiría igual que ahora. Callando lo que quieres, hablando lo que me conviene. Al menos que me cortes la lengua, cosa que dudo que quieras... Sabes que sé ocuparla bien.—  Rió de si misma ante su comentario y prosiguió. —Si quieres mata a quienes quiero. Osea a nadie. Amo al viento, ve si puede asesinarlo. Tengo dos amigos, cazadores. Morirán por las manos de algún vampiro tarde o temprano, nada que me inquiete.— Aquello era cierto. Pues tenía una vida solitaria y sin explicaciones. Una loba sin manada. Algo sencillo y útil en esos casos. —Y si quieres transformarme. Simple... "Me suicidaría después de esa mordida..."— Aclaró con voz severa. —Entre ser un vampiro y que me mates, opto por la dos. Y así como oyes, no tengo nada que perder, Adam. todo anhelo, sueño o ganas de algo me lo quitaste hace años atrás. Tampoco tengo a quien defender o por quien dar mi vida...—
Se detuvo un momento en eso. Claro estaba que ello era cierto. Por más que se había ofrecido para ayudar a la asociación de cazadores. No daría la vida por ninguno de ellos, ni por su amigo Yagari. Él tampoco lo haría ¿Por qué ella tendría que hacerlo? Y aunque él lo hiciese, tampoco colaboraría con tan bello acto.
Pero él, le dio algo mejor que la vida - para ella en ese momento- y eso era algo tan simple como articular palabras: Le dio información.
Y he ahí la diferencia con el vampiro. —Yo a diferencia de ti... No tengo a nadie a quien cuidar de la muerte, Blade.—

Aquellas palabras resonaron el las calles y callejón como en un eco de terror. Si bien conocía a Blade -Y si que lo hacía- Eso iba a traer consecuencias en ella, que a esas alturas, no le eran algo a temer.
Tan sólo esperaba que este entendiera con claridad, cosa que no había de dudar.
Esa pequeña ventaja, también podía ser su perdición. Pero si había algo que su familia de cazadores le enseñó con esmero, eso fue "La confianza en sus pares".
Alguien que le guarde un secreto que sirva como presa o punto débil a la hora de vengar a sus pares caídos.
Algo así como un mensaje enviado previamente a otro cazador diciendo tan pocas palabras pero tan valederas como el oro.

Mensaje de Texto:

De: Eleonore.
Para: Lukas.

Iré en busca de Adam, Tiene dos hijos y una esposa o eso creo.
Si muero, ya sabes que hacer.
Informale a Sawa y borra este mensaje.


Lady.

-Mensaje borrado.-

Era mejor asegurarse ¿No? Aunque eso le costara aun mas sangre de la cual derramó.
Pero la experiencia había hablado por si sola. Y mientras él desconociera ya sus adelantados pasos. Todo estaría bien.
La guerra que Adam había comenzado hace cuatro años, por fin dejaba de ser una guerra fría. Lady Death, ya había tomado armas en el asunto. Era hora de responder.


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Re: Calles

Mensaje por Adam Blade el Lun Abr 06, 2015 4:12 am

¿Reconocería, algún día, cuán vulnerable era? ¿Comprendería que su existencia resultaba tan efímera como una llovizna de otoño? ¿Acaso no lo había aprendido ya, tras estos cuatro años que transcurrieron desde su primer encuentro? Adam paseaba tranquilamente, cuando por mera casualidad su atención fue guiada hacia unos edificios abandonados. Él, tan sumido en sus planes, en sus frívolas maquinaciones, no tenía interés en perder el tiempo. No obstante, se permitió el lujo de acercarse a ver qué era aquello que había atraído su atención. Y, al llegar, allí sobre el suelo, apreció el rojo color carmesí de una sangre paradójicamente pulcra y brillante. Aún podía recordar cómo sus sentidos se habían encendido. El intenso carmesí se tradujo en sus refulgentes iris. Y, a unos escasos metros de aquel atrayente rastro, se encontraba una persona, mas bien, una cazadora. Ésta estaba herida, y de ella provenía aquel aroma embriagador. A unos metros, se hallaba un vampiro. No era un Nivel E ni un Noble: era simple escoria con deseos de ascenso y poder… Como él. Lo único que los diferenciaba era su personalidad y porte. Adam era astuto, sombrío y calculador, mientras que el otro era un pobre impulsivo insulso y miserable. Podía leerlo en sus ojos, pues aunque podía echar un vistazo a su mente, no necesitaba hacerlo para adivinarlo. Sin embargo, había otro detalle más importante aún que marcaba la línea divisoria entre ambos: mientras él no era nada, Adam era un Sangre Pura, y como tal… no tenía escrúpulos ni nada a lo cual temer.

Nada. Al menos, eso creía en esos momentos.

Finalmente, las palabras de Lady lograron sacarlo de su ensimismamiento momentáneo. Los recuerdos en su mente no acabaron por concretarse, evocando aquel pasado de hace cuatro inviernos atrás. Con una mano, apartó los mechones azabaches que ocultaban el hueco existente entre su cuello y su hombro. Suspiró con lentitud.
- ¿Tan vil me crees, Eleonore..? –arrastró las palabras, fingiendo estar, al menos, mínimamente dolido-. El punto está en que, si me pongo a pensar detenidamente, podría haberte matado aquel día y ahorrarte todo este infierno, ¿no crees? Sin embargo, decidí salvarte. ¿O lo has olvidado? –acabó por inquirir, parpadeando suavemente y negando con la cabeza, como si realmente le afligiera. El hecho residía en que nadie podía advertir qué se le pasaba realmente por la cabeza-. Por eso, preferiría no tener que llegar a resoluciones… drásticas. No me gustaría pensar que he perdido el tiempo aquel día al ayudarte, pues si tengo que matarte ahora… me resultaría muy molesto saber que he desaprovechado unos minutos de mi inmortal y longeva vida… en ti –continuó, altamente sarcástico. Sin embargo, acabó por sonreír mientras acercaba más su boca a su cuello-. ¿Qué? ¿Acaso no te gustaría? Creo recordar una noche en la cual lo deseaste… ¿quieres que te ayude a rememorarla? –posó sus fríos labios en su blanca piel, y los deslizó con cuidado-. Ah… sí… Probablemente yo también lo deseé durante un tiempo –finalizó, recordando perfectamente cómo el aroma de su sangre lo había atraído y cómo deseó probarla de una buena vez directo desde su fuente; pero, lamentablemente, tuvo que conformarse con esas pequeñas gotas que se escabullían desde su herida. Una pena, incluso, que el suelo haya bebido más que él.

¿Hacia dónde quería huir? ¿Acaso no se daba cuenta de que, desde hace tiempo, ella no tenía escapatoria? Aunque no lo viese, aunque no supiera de su existencia, él seguiría siendo su sombra. ¿Y qué mejor manera de demostrar aquello que siéndolo, literalmente, a través de aquel casi fúnebre abrazo? Y mientras Adam se regocijaba interiormente, pudo percibir su resignado suspiro. ¿Era pena lo que podía percibir en él? Fuera lo que fuese, el vampiro sonrió.
- Me enorgullece oír eso, señorita Rennt –susurró, infame, mientras ejercía algo de presión con sus brazos, aprisionándola aún más. Qué irónico si alguien los viese. Podrían creer que de una pareja de enamorados se trataba. Sin embargo, qué distante estaba aquella interpretación de la fría realidad que los rodeaba. De hecho, ¿habían estado alguna vez enamorados el uno del otro? De la cazadora, podría decirse que sí. Sin embargo… ¿qué quedaba para Blade? Sus pensamientos sonrieron ante el interrogante, sin darse el mínimo respiro para pensar en ello. Después de todo, ¿qué gran estupidez sería esa? Adam no era alguien enamoradizo ni nada por el estilo. Las mujeres en su vida habían sido numerosas, pero ninguna le había tocado en lo más hondo, logrando advertir algo bueno en él –y la bondad, en este punto, es relativa-, logrando así que diera lo mejor de sí para proteger a los suyos. Esa mujer era Katrina Darent, y ahora se encontraba lejos, en algún sitio donde él no podía hallarla, y tenía consigo a su hija Megan.

Su semblante se ensombreció.

Otra vez, dejándose ir por sus pensamientos, fue traído a la realidad por la voz de la cazadora. Pero esta vez, las palabras dichas por ésta fueron de lo más inquietantes y perturbadoras. Adam se separó de ella lo mínimo como para hacerla girar sobre su propio eje, de modo que la joven quedó frente a él, mientras el vampiro la sujetaba firmemente del brazo. Los ojos de Adam, si bien siempre eran tremendamente fríos y temibles, ahora se habían vuelto en algo mucho más rígido y sombrío. El silencio se había formado entre ambos, pero a medida que el vampiro acercaba su rostro al de la cazadora, éste amenazaba con ser disuelto. Adam no era imbécil, y ella desde luego que tampoco. Ambos estaban pensando en lo mismo: ella estaba hablando de su familia. Adam presionó con sus firmes dedos sobre su brazo, y un leve fruncir de su nariz pudo transmitir que la sangre fría comenzaba a hervir, lenta y peligrosamente…
- Cuidado… Eleonore Rennt –advirtió-. Ten mucho cuidado con lo que dices… -prosiguió, deslizando sus ojos desde los suyos hasta recorrer las demás facciones de su cara. De repente, presionó un poco más, y le dio una leve sacudida. Su mano libre viajó hasta su cuello, sujetándola con la suficiente fuerza como para que no pretenda intentar nada raro, pues al mínimo movimiento, su cabeza ya no estaría presidiendo su columna. Aunque tal vez existiera en él la duda latente del cómo obtuvo tal información, sabía que no necesitaba preguntarle para saberlo. Si bien estaba sumamente molesto con Cordelia debido a que ésta estaba entrometiendo al Consejo en asuntos que no le incumbían, ahora comenzaba a considerar esa opción de involucrarse… Quizás para terminar de hacer mierda lo poco estable que quedaba de esa absurda y patética Asociación de Cazadores-. Tú o alguno de tus amiguitos le pone tan sólo un dedo encima a mi familia… y no vivirán para contarlo –sentenció, tan agrio como determinante. Su mirada, imponente, brillaba en aquel perfecto color ámbar. Sin embargo, tras esos ojos luminosos, yacía el turbio color de la amenaza.

- Tal vez... deberías marcharte ahora, mientras puedas -apretó un poco más el agarre sobre su cuello, pero terminó por soltarla con desprecio. Sí, incluso ls bestia más inhumana tenía algo de piedad. ¿O sería que, en lugar de piedad, se trataba de precaución? Precaución y perseverancia, para estudiar su objetivo con cautela y profundidad, y luego asestar el golpe cuando más propicio y oportuno le resulte.
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Re: Calles

Mensaje por Eleonore Rennt el Vie Mayo 08, 2015 3:12 am

Lo había logrado, no sabía si aquel atrevimiento iba a funcionar en él pero positiva fue la respuesta y aunque su rostro no podía dar señal alguna de ello, estaba feliz.
Adam Blade, el casi inmutable ser que no tenía nada en su contra ahora lo tenía y ella, su peor enemiga, lo sabía. Aunque se viese en desventaja en la actualidad y su cuello fuese agarrado de una forma brutal y sedienta a hacer sonar sus huesos hasta terminar haciéndole compañía en la calle a el desdichado Miller, con el pasar de los días eso no sería de esa manera y quizás, el triunfo dentro de sus planes estaba asegurado pero cantar gloria antes de tiempo jamás fue parte de su libreto. Tan sólo bastaba una cosa antes que cualquier otra absurda decisión ya tomada, y esa era esperar.

Cerró los ojos con dificultad al sentir la mirada amenazadora y el desprecio al ser soltada por el asesino en pie de guerra contra ella. Guerra que ella misma con sus dichos, había ocasionado en principios sin fin. Agradeciendo a lo que existiese en fuerza divina o destino no tal hijo de puta, que este le dejase marchar en una única posibilidad que no dejaría escapar. Manifestando un leve temblor en sus labios, pues a lo mejor estaba asustada ¿y quién no estaría en esa incómoda situación en apariencia? Después de todo, fue ella misma quien se desarmo para generar confianza y al mismo tiempo ser subestimada como una chica frontal sin nada más que su ego roto. Tal y como lo deseo desde un principio y por lo visto, al momento se llevaba a cabo. Pero si conocía a Blande, y sí que lo hacía, este no se quedaría ahí y lomas probable que ahora ella y todos su movimientos se verían vigilados por algún aliado desconocido que el mismo podría poseer y no dudaba que tendría. Y lo más probable es que los aliados de ella, también. Por lo mismo adoraba el trabajo solitario, no había nada que perder pero esta vez, y con lamento en sus ojos que se habrían con lastima, la ayuda la había recibido del único con agallas capaz de enfrentar al peliplata sin temer a perder algo en el camino, al momento:  Yagari.  Aunque, y fueron cuando sus ojos se abrieron de par en par tras un fugaz recuerdo que le heló y le hizo sentir miedo por un escaso segundo, atribuyéndole la vista al contrario que aun amenazaba a que este reaccionar se debía a lo que este causaba en el lugar. Pero n era así, el moreno cazador ya no era sólo y una broma que ella misma le lanzó por oír cosas de pasillo le hizo remembrar que si tenía que perder, y así como ella se enteró sin querer de algo tan delicado para él, el mismo vampiro podía hacerlo si mandaba a alguien enredarse entre las líneas de ellos.
Tembló, y con el equilibrio perdido por el desprendimiento de tal fuerza en su contra, se abrazó a si misma para evitar mas sugestión a lo que pasaba. Retomando postura e ideando algo para pasar desapercibida ante ese manojo de nervios que ella misma empleo, y peor, podía delatar al único mejor aliado que tenía. Aliado y amigo por así decir.

- A-adam…  - Mordió sus labios por no saber bien que decir. Si se salía de su propio contexto con algo raro, iba a ser demasiado sospechoso pero su cabeza no pensaba en otra cosa más que ubicar al cazador e informarle de todo lo acontecido. Y fue en ese lapsus de meditación complicada cuando otro recuerdo referente al vampiro pudo darle la salida que tanto buscaba, al menos por el momento. - ¿Recuerdas esa vez que me dijiste que llorar era la única cosa que creías en un humano cuando sentía miedo?- Musitó con cuidado, dando unos pasos hacia atrás todo dentro de su actuación. Algo que él desconocía en novedad de la nueva Elonore Rennt. - ¿Qué cuando alguien siente que va a morir, las lágrimas es lo único que demuestra ese miedo en suplica a no partir aun?- Aquel recuerdo fue uno de los últimos junto a este, estando ambos en uno de los cuartos vacíos de la mansión de su familia, ocultos y culpables de algo que en ese momento parecía eterno, al menos ella pensaba en sus brazos. Él, cuidándola y mientras ella yacía entre sus brazos escondida de toda realidad. Justo cuando sus lágrimas comenzaron a brotar por lo injusto de las diferencias de ambos y este sólo supo consolarla con tales palabras: “Sólo debes llorar frente a mí, cuando pienses que vas a morir… Y sólo así, yo te podre perdonar de cualquier locura que haga…”

Casi en señal a su tortuoso destino, aquellos dichos serían el principio de su fin hace cuatro años, y hoy, tras ser amenazada por esos ojos que alguna vez le vieron con compasión podría acudir a ellos aun sabía que eran mentiras, sabía que eran jamás serían sinceras pero al menos, le servirían para desviar sospecha alguna y también, para hacerle ver más vulnerable de lo que alguna vez fue. Cosa, que ya no era.

Dio algunos pasos más queriendo alejarse, mientras unas lágrimas surcaban su rostro y su expresión inventada de temor por ella, dominaba su rostro en totalidad. No esperando respuesta de él, a pesar de que le guardaba rencor y mucho de lo que este le dijo ya había calado hondo en si misma, el recuerdo más temeroso que tuvo con él en esa época de romance, le hacía doler cierta parte que pensó tener muerta.
Tomando la palabra anterior del mismo, para sin girarse empezar a toma más y más distancia, coger sus armas en el suelo, y mirar el cuerpo destrozado del infortunio cazador. Hasta que sus labios susurrantes y su cuerpo girando en la oscuridad dieron fin a tal charla entre ambos, queriendo ser algo más veloz que un ave para poder hacer livianas a sus piernas y cuerpo para avanzar entre las calles lo más rápido posible. Encontrando la luz y el tránsito en cosa de segundos y escabullirse entre la gente. Con rostro más pálido a su habitual blanca nieve que brotaba de sus poros.
Sin dejar de correr prender su celular y así empezar a escribir a el número del cazador  , sin analizar aun con quien estuvo después de tantos años buscando toparse con él. Y dando vivo resonó en eco a su susurro que nació fuera de todo teatro con tal de confundirle. Un susurro que no era nada más que el vago recuerdo de la chica que fue antes de ser traicionada. Algo que veía de Eleonore y no Lady. Algo que no sabía por qué dijo pero sólo dejo brotar entre sus labios antes de correr y dejar en los oídos del inmutable asechador un…
- Te extrañe… -
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Re: Calles

Mensaje por Bella.N.Gring el Sáb Jul 25, 2015 6:27 pm

El aire que entraba en mis pulmones se hacía pesado, me ardía el pecho cada vez que inhalaba una bocanada de aire. Los disparos que me habían alcanzado al salir de las celdas no curaban del todo y cada vez que me movía la herida se abría.. La droga que tenía en mi interior iba desapareciendo poco a poco pero mi vista aun estaba algo nublada. Hacía un rato que había perdido a Yuuki mientras huíamos de los cazadores, pero al menos sabía que iba a estar bien. No irían a por ella primero pero lo que no sabía es que querían de su persona.

Corría sin descanso por lo que parecían las calles del pueblo, lo que no sabía es que iba dejando un pequeño rastro de sangre tras de mi...No encontraba a nadie por la calle y empezaba a dar trompicones por la ausencia de comida de hace varias semanas y por la cantidad de sangre que iba perdiendo. Pero tenía que seguir avanzando, ya no por mi, sino por Ziel y por Marcus... Ellos se habían esforzado para salir de allí, aunque uno de ellos ya no esté... Tenia que seguir por ellos, tenia que esforzarme por seguir con vida y poder salvar a uno de los dos. M-maldito sea... balbuceé agarrandome el costado. Me apoyé contra una de las paredes de una casa, agotada. ¿Podré hacer todo esto? tosí mientras lo decía y de mi boca salió algo de sangre. No pude evitar sonreir, me estaba volviendo loca. ¿Merecía la pena seguir asi? ¿Merecía la pena seguir con vida? He estado toda mi vida huyendo, primero de mi padre, despues de unos tipos que no se lo que quieren de nosotros. Cuando encuentro un cachito de luz o de felicidad me lo arrebatan. Asi, ¿por qué seguir viviendo?

Escuché un disparo a lo lejos y me alcanzó en un muslo. Grité de dolor y me giré. Era uno de aquellos cazadores de las celdas... ¿Crees que podrías huír de nosotros? rió para si.  No sabes contra quién te enfrentas. Además no has sido muy lista. Así no ibas a llegar a ninguna parte.   Se acercó hasta mí y me agarró del cuello, para luego tirarme al suelo bruscamente. Yo simplemente reí. No había mejor manera de morir que esta, no me daría prácticamente cuenta de nada. Estaba débil y sin fuerzas para luchar. Todo lo que había tenido me lo habían arrebatado después de haber luchado tanto.  ¿Que te pasa? ¿No contestas? Contesta maldita zorra.  Me propinó una patada en las costillas, pero yo ya no sentía nada. Matame ya... susurré mirando al cielo. ¿Ziel me estaría esperando allí? En cierto modo el pensarlo me hacía feliz, ya no tendría que huir más. No más muertes innecesarias, no más daños al corazón...


Esperame donde quiera que estés..
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Re: Calles

Mensaje por Souji Ikeda el Sáb Jul 25, 2015 7:13 pm

Las mismas calles solitarias y silenciosas, las mismas horas de trabajo, el mismo tedioso día haciendo nada en el edificio del consejo. La situación era inestable, pero no había ninguna amenaza física a la que el protector pudiera enfrentarse, él tampoco iba a buscarla. Para alguien que había vivido el tiempo equivalente a mucho más de tres vidas, encontrar una razón para salir de la rutina y el tedio era algo sumamente complicado. ¿Volverían aquellos tiempos en los que luchó para alguien a quien apreciaba? Cada día dudaba más que pudiera suceder, solo le quedaba vender sus servicios al mejor postor y aguardar con tremenda paciencia.

Sonidos de disparos. Olor a sangre. Pasos y voces. Todo aquello rompía el lento avance de la noche tal y como la había conocido durante años.

Vislumbró a lo lejos la silueta de dos personas: Un hombre armado que lanzaba a una mujer al suelo. Quizá en sus horas de trabajo se habría alejado, no se plantearía siquiera el intervenir, pero en su tiempo libre, su sentido de la justicia y el bien podía ser activado de nuevo. Acercándose a paso lento, para que el cazador percibiera su presencia, se llevó la mano a un lado de la cadera, extrayendo de su funda un pequeño objeto metálico que, con un gesto de su muñeca, se desplegó hasta dar lugar a su amada lanza, un pequeño producto de ingeniería que la era moderna le había aportado y le permitía cargar con su arma predilecta de una forma discreta, haciendo que no tuviera la necesidad de recurrir a aquellas aborrecibles pistolas.

-¡Eh tú! ¡Deja a la chica en paz! ¿Qué clase de hombre ataca a una pobre muchacha herida? –Le gritó, lanzándole una mirada tan fría como el hielo, consiguiendo así que la pistola del cazador se dirigiera hacia él.- ¿Eres acaso un animal? Porque he visto osos más guapos que tú –aquello, acompañado de una sonrisa burlona, bastó para que el desgraciado se alejara un poco de su presa y apretase el gatillo, la bala voló hacia Souji, pero él, colocando estratégicamente su lanza, consiguió que esta se desviara al golpear el metal y fuera a parar a un cristal cercano. El cazador apenas tuvo tiempo para reaccionar, pues el vampiro rápidamente se desplazó hacia donde estaba, lanzándole al suelo y colocando la afilada punta de su arma en el cuello de este
-Eh, pelirroja ¿qué quieres que haga con él? -no era el estilo del joven Ikeda el acabar con la vida de alguien sin saber que es lo que había hecho, más aún si había otra persona implicada, no obstante, si la chica le pedía que lo hiciera, no dudaría ni un instante en atravesarle el cuello.
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Re: Calles

Mensaje por Bella.N.Gring el Sáb Jul 25, 2015 8:10 pm

Por un momento pensé que ese era mi momento, el momento en el que me volvería a reunir con Ziel. El momento en el que comenzaría otra vida. Pero ese no iba a ser el día. El cazador que tenía delante de mi se aparto unos pasos gracias a un hombre que no había visto nunca. Sus gritos y movimientos asustaron al cazador dejándome espacio para moverme. Intente levantarme pero mi cuerpo me lo volvía a impedir. Comenzaba a faltarme el aire y la perdida de sangre continuada no ayudaba nada. Intentaba mantenerme consciente, por mi bien y por el bien de aquel hombre.

Matame si quieres estúpido, vendrán más a por ella, y si no te alejas irán también a por ti. Gritó el cazador. Intente concentrarme en la figura del muchacho por si podía distinguir su rostro. Giré la cabeza y levante una mano en señal de ayuda. Si, necesitaba ayuda, no quería morir, por lo menos no ahora. Necesito ayuda.. por favor..deshazte de él. Una lágrima resbaló por mi mejilla para acabar en el suelo arenoso de la calle. Sin ninguna duda en poco tiempo vendrían más cazadores detrás de éste último y sino se daba prisa tendría más problemas. Me retuvieron en una celda con más vampiros, para sus experimentos... Susurré, dándole una razón para poder acabar con el cazador.  Cerré los ojos cansada, ya no aguantaba más y confiaba en que aquel hombre me llevaría a un lugar seguro.  
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Re: Calles

Mensaje por Souji Ikeda el Dom Jul 26, 2015 12:44 pm

Ignoró las palabras del cazador, lo que le importaba en aquel momento era la sentencia que dictara la joven pelirroja, no iba a molestarse en prestar atención a un pobre desgraciado, tan solo era un estorbo, una existencia a eliminar, para él no estaba lejos de ser un animal, mucho menos ahora que la chica había hablado, indicando lo que había hecho. Así que no era tan solo una amenaza para la mujer, sino para toda su raza ¿era uno de esos cazadores que se aprovechaban de sus armas para torturar a los suyos?

Asintió levemente, mirando a la joven con seriedad, volvió sus fríos ojos hacia su próxima víctima, curvando los labios en un gesto burlón, recordando ahora la reciente amenaza que había emitido.
-Pues que vengan, les estaré esperando y se arrepentirán de haberlo hecho. -anunció borrando la sonrisa al final, cuando su mirada adquirió de nuevo aquel brillo, frío como el hielo. No le importaba que vinieran a por él, es más, les retaba a hacerlo, pues saldrían corriendo con el rabo entre las piernas si eran capaces de sobrevivir a su encuentro, además, no le vendría nada mal un poco de emoción en esos días.

Atravesó el cuello del cazador con la lanza y la sangre salpicó sus ropas.- Ya está -le indicó a la joven mientras extraía su arma y limpiaba la hoja en las ropas del cazador muerto- Deberías aprovechar que su sangre aún está caliente para alimentarte, lo necesitas si quieres que esas heridas sanen antes de que acaben con tu vida, aunque no creo que quieras beber de un tipo como este. -se acercó a ella, preparado para ayudarla a levantarse.
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Re: Calles

Mensaje por Bella.N.Gring el Lun Ago 24, 2015 12:57 pm

El joven le atravesó el cuello con la lanza, quitándole por fin la vida. Sonreí levemente escuchando sus palabras. Debería de hacerlo... Agarré la mano del muchacho mientras intentaba incorporarme con un leve temblor de piernas. El dolor me estaba matando pero no era tanto como el que sufrí en aquellas celdas.

Gracias... Miré el cuerpo del cazador y mi cara instintivamente puso una mueca de asco. Ug..que remedio...lo necesito Me agaché hacia el cuerpo sin vida y me alimenté de él, de su asquerosa y sucia sangre. No tenía más remedio si quería seguir con vida. Las balas que tenía dentro de mi estaban siendo expulsadas lentamente, haciendo un ruido sordo cuando llegaban al suelo. Cuando terminé, levanté la vista hacia mi salvador y me limpie la sangre que resbalaba por mi mentón. Muchas gracias por salvarme, la verdad es que ya había asumido que iba a morir aquí... coloqué como buenamente pude mi ropa y me levanté. No nos hemos presentado, soy Bella, Bella Gring extendí mi mano y le dediqué una leve sonrisa.  
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Re: Calles

Mensaje por Souji Ikeda el Mar Sep 15, 2015 4:05 pm

Apartó la mirada de la escena para darle intimidad, al menos a él no le gustaba ser observado mientras se alimentaba. Aprovechó ese breve momento de silencio y tranquilidad para plegar su lanza y devolverla al lugar que le correspondía, al regresar a casa tendría que limpiarla bien, no quería que resto alguno de la sangre de la escoria que yacía en el suelo impregnara la hoja de su más preciada posesión. Aguardó pacientemente a que la pelirroja se saciara hasta que esta le dirigió la palabra de nuevo. Estrechó su mano, aquel estilo de saludo no le terminaba de gustar ¿dónde habían quedado las inclinaciones y las distancias prudenciales?
-Souji Ikeda, verás Bella, lo cierto es que esto de salvar gente no lo hago gratis ¿sabes? -la frialdad de su mirada había desaparecido, pero tenía cierta expresión burlona en el rostro- Debes saber que mis servicios no son nada baratos, normalmente no haría nada así gratis, pero no podía dejar a una muchachita como tú a la merced de semejante...Bueno, da igual, como no creo que puedas ni quieras pagarme, haré un trato contigo, me debes un favor.-El vampiro no necesitaba nada en esos momentos, pero nunca estaba de más tener personas a las que recurrir en caso de necesidad, no se llegaba lejos en la vida siendo una hermanita de la caridad.
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Re: Calles

Mensaje por Bella.N.Gring el Jue Dic 31, 2015 1:12 pm

Asentí levemente cuando dijo su nombre. Le escuché atentamente, y era cierto que aquí nadie hacía nada gratis, solamente aquellos que como yo, quería ayudar a aquellos que se lo merecían y necesitaban, por hacerme sentir mejor conmigo misma. No necesitaba nada más que un simple gracias.  De acuerdo, te debo un favor ¿Pero qué clase de favor sería? No estoy en condiciones de poner pegas ahora mismo, pero no me gustaría que me encargara asesinar a alguien. No, es lo peor que me podría pedir. Ahora que estaba en casi perfectas condiciones debería de pedir ayuda, o por lo menos ir a buscar a Yuuki. ¿Dónde se habría metido? La perdí de camino, no se cómo. Volví a dirigirme a Souji dejando los pensamientos anteriores de lado.  Pues cuando lo necesites estaré por el pueblo. Ahora debería de ir a buscar a una persona y salvar a otra... En ese momento pensé en Marcus, seguía allí con esos malditos cazadores corruptos. Tengo que sacarlo de allí..si.. 
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Re: Calles

Mensaje por Souji Ikeda el Vie Ene 01, 2016 7:57 pm

Le resultó una grata sorpresa que la muchacha aceptara aquel trato, lo más normal hubiera sido que ella rechazara aquella absurda propuesta y tuviera lugar una breve discusión tras la que el vampiro lo dejaría estar. Tener a gente debiendote favores era muy útil, mucho más en un mundo tan turbio como en el que él se movía hoy día, habia dejado atrás su época honorable y apenas recordaba lo que era la lealtad pura, aquella que nadie podía comprar, ahora solo se movía por dinero y por la simple necesidad de hacer algo con su vida.

Las comisuras de sus labios se elevaron y llevó la mano al bolsillo de aquella ridícula chaqueta "elegante" que le habían obligado a vestir para servir al consejo, extrajo una pequeña tarjeta y se la tendió a Bella, en ella figuraban su nombre y un número de teléfono, tan solo se describía como "guardaespaldas" pero su trabajo y sus habilidades no iban a limitarse a aquella tontería.- Ya me cobraré el favor cuando necesite algo, no me resultará difícil localizarte, pero en caso de que requieras mis servicios para esa tarea que te propones así puedes contactar conmigo -ofreció, no sabía que tenía en mente la chica, pero nunca estaba de más conseguir algún que otro trabajillo para salir de la monotonía- Ha sido un placer ayudarte, espera noticias mías. -efectuó una respetuosa inclinación antes de dar media vuelta y seguir por su camino.
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Re: Calles

Mensaje por Bella.N.Gring el Vie Ene 29, 2016 2:04 am

Cogí la tarjeta que me ofreció y la revisé. En ella figuraba el nombre y los apellidos del susodicho. Su profesión era la de guardaespaldas... Guardaespaldas si. Supongo que no se dedicará a eso simplemente. Asentí levemente y le despedí con una ligera inclinación de cabeza. A continuación seguí hacia delante en busca de Yuuki.
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Re: Calles

Mensaje por Integra F. W. Hellsing el Miér Feb 22, 2017 1:04 am

It doesn't matters who's wrong or right, just beat it.

Le dio una senda patada a una pequeña piedra que se encontraba en su camino, mandándola a chocar contra la pared de un edificio. El ladrido de un perro resonó en aquella solitaria calle, alarmado por el ruido repentino.- Oh...- Un perrito asustado, ¿eh? Un perrito que ladraba con fuerza, como si pudiera enfrentarse a la más fiera de las bestias, pero que seguía queriendo y necesitando de la protección de sus dueños. Por puro instinto, la mujer giró bruscamente la cabeza hacia una de las ventanas cercanas, clavando su gélida mirada en una cortina algo retirada que no tardó en acabar cerrada, ondeando al son de la brisa que corría. Así que no solo el perrito se había alarmado, ¿eh? ¿Qué pasaba en aquel pueblo? ¿No estaban acostumbrados a los extranjeros, o simplemente a ver a alguien con malos modos?

Volvió a su camino sin rumbo, metiendo las manos en los bolsillos de su gabardina tras colocarse un cigarro entre los labios, sin encenderlo aun. ¿Tan solo podían proporcionarle aquella porquería? Ya había dejado claro que solo fumaba cigarros puros, pero la incompetencia de la mayoría de los secuaces de la ''Nueva Asociación'' no solo se limitaba a no poder acabar con un par de vampiros problemáticos. Y al parecer uno de ellos era simplemente un neófito, ¿no? Penoso. Sacó su mano derecha para sujetar el cigarro y observarlo durante unos segundos mientras caminaba. Realmente penoso. Lo volvió a sujetar entre los labios, guardando su mano nuevamente en el bolsillo de la gabardina. Había salido al pueblo buscando despejar durante un rato su sobrecargada cabeza, pero tan solo conseguía darle más vueltas a todo.

Absolutamente a todo.

Aceleró casi inconscientemente el paso, como si con eso pudiese huir de sus pensamientos. Como si corriendo se pudiese escapar de las preocupaciones y que así no llegaran a alcanzarte; como si así el pasado que no dejaba de perseguirla se quedase aun más lejano.Las responsabilidades con las que cargaba. Todo. Los bastos y desgastados tacones de las botas resonaban con fiereza a cada paso. ''Allí iba una verdadera amenaza'', parecían querer decir sin palabras. Su largo pelo rubio ondeaba a sus espaldas, golpeando las mismas rítmicamente. Estaba realmente alterada, casi podría decirse que cabreada. Había muchas cosas que dependían de su labor en el país nipón; de la suya y de la de los que la acompañaban. Había mucho que ganar, pero para ella... Para ella había muchísimo que perder también. Hellsing, siglos de historia... la reputación de su antigua familia pesaba sobre ella como una losa desde el maldito día en el que vino al mundo. Desde aquel nefasto día en el que cometió el error de nacer y trastocar todos los planes que la familia tenía. Ella no debía encontrarse al mando. Ella no era quien había estado destinada a llevar las riendas de la organización. Sin embargo, ella había estropeado la historia con su sola existencia, y ahora debía hacerse cargo de reparar todo el daño que había hecho.

Al menos, eso era lo que le habían estado repitiendo desde niña. Día tras día.

Aquello era toda su vida. Su existencia era una redención por la misma. La calle por la que iba acabó abruptamente en un espacio abierto. ¿Un mirador? Los pasos de la cazadora se hicieron más lentos hasta detenerse justo en frente de la baranda que limitaba el mirador. Apoyó sus manos en ella, observando hacia el gris horizonte. ¿En qué mierda iba a convertirse aquello? No sabía exactamente qué se pasaba por la mente de aquel hombre. ''Ryu...'' Apretó los puños. No sabía cómo iba a acabar todo aquello, por eso debía estar preparada. Fuera lo que fuese, no iba a tropezarse y caer con ello. Nada podía hacerle daño a Hellsing, pues ya estaba ella para impedirlo. Fuese lo que fuese, fuera quien fuese... Como si era aquel maldito Oliver... Sacó sus manos de los bolsillos junto a un mechero, encendiendo con cuidado el cigarro. Le dio una calada con un gesto de disgusto, de asco. Le volvió a dar una nueva calada, larga y profunda, buscando aliviar en la medida de lo posible la ansiedad, para luego tirar el cigarro al suelo y pisarlo casi con violencia hasta apagarlo. Hasta que las cenizas se esparcieron por el suelo.

Le daba igual de qué o quién se tratase. Le daba igual si en lo que estaba involucrada tenía un mínimo rastro de moralidad. Total, a aquellas alturas, ¿qué más daba aquello? O acaso, ¿había tenido en cuenta en algún momento de su vida aquel concepto? Simplemente debía seguir adelante y no dejar que ni uno de los cimientos de Hellsing se resquebrajase.- Search and Destroy...- Murmuró, aun con la vista perdida en el horizonte. No podía permitirse aquello por nada del mundo. Aunque tuviese que matar a alguien abriéndole la yugular con sus propias uñas.

Just beat it.
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Re: Calles

Mensaje por Lisbeth C. el Dom Mayo 21, 2017 6:11 pm

Había dejado el bar atrás hacía algo de una hora. Su figura, completamente vestida de negro, constituía una más de las sombras que por allí se proyectaban. Llevaba la capucha de su chaqueta cubriendo su cabeza, y sòlo unos cuantos mechones violáceos emergían a través de la oscuridad. Los encuentros constantes con aquel vampiro le resultaban no sólo curiosos, sino más que divertidos. ¿Quién lo diría? Lisbeth llevándose bien con un "muerto". Sí, de aquel modo solía llamarlos, después de todo había más rasgos que asemejaba a los vampiros a una criatura sin vida que a una rebosante de vitalidad. No obstante, a veces se preguntaba por qué le sorprendía tanto si, después de todo, dialogar con muertos era su mayor hobbie... Para quienes son como ella, eso está por demás de claro: la muerte es el único objetivo. ¿No responden a sus preguntas? Muerto. ¿Insisten en huir? Muerto. ¿Creen que pueden engañarla? Muerto. Por lo general no faltaba aquel que pretendía pasarse de vivo y, precisamente por eso, muerto.

Caminando en la noche se dejó llevar allí donde el instinto la guiaba. El instinto, su único verdadero amigo. Cuando levantó la vista de la acera, se percató de que lo que yacía bajo sus pies ya comenzaba a parecer hierba. Al mirar más detenidamente, halló un par de árboles, algo de verde mezclándose con el cemento que venía taconeando hacía ya un kilómetro. Frunció levemente la vista y contempló el mirador. Vaya, sí que el pueblo se veía tranquilo desde allí arriba. Incluso había caminado en subida en todo este tiempo y a causa de su ensimismamiento no lo había notado. Ahora ya sabía que si lo que quería era ejercitar sus piernas, estaba en el lugar indicado. Caminó unos metros más al ras de la baranda y fue entonces cuando halló una figura unos pasos más allá. Lisbeth ladeó suavemente la cabeza, dejando caer hacia un lado su morado cabello. Su olfato detectó aquel aroma tan particular y su visión, desde luego, no perdió de vista el trayecto de luz que aquel cigarro proyectaba en la noche. Suavemente continuó avanzando hasta situarse cerca de la mujer. La miró con cierta curiosidad. Poseía rasgos rudos y bien marcados.

- Un milagro en medio de la noche -musitó, rompiendo el silencio sepulcral que inundaba el mirador-. Ya llevo casi kilómetro y medio lidiando con esta porquería -agregó, sacudiendo en una de sus manos el mechero roto. Sacó un cigarro de su cartera y lo sostuvo delicadamente entre sus dedos índice y mayor. Se acomodó nuevamente la cartera sobre el hombro y elevó la mano que lo sostenía, haciendo llamativas sus rojas uñas a tono con sus labios-. ¿Me darías fuego? -preguntó, por más obvio que fuera, pues creía que su requerimiento ya había quedado claro hacía unos segundos.

Mientras aguardaba la respuesta de la mujer, giró sus azules ojos hacia el precipicio. Parpadeó con suavidad y la sombra negra que decoraba sus ojos realzó el color de los mismos. El viento ondeó suavemente su cabello. Solían decirle que el Destino siempre se encarga de poner las cosas en su lugar. ¿Lo estaba haciendo también esta vez?
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