Bienvenidos a Vampire Knight: Academia Cross. Esperamos realmente que los usuarios y también los personajes, disfruten la estadía en el foro y sobre todo, participen en esta comunidad. ¡Diviértanse por encima de todo!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Edificios abandonados
Dom Abr 22, 2018 8:41 pm por Ryu Olivier

» Confieso que...
Lun Abr 09, 2018 8:31 pm por Ziel A. Carphatia

» Calles
Dom Mayo 21, 2017 6:11 pm por Lisbeth C.

» Que harias con el de arriba si se quedaran en cerrados en un habitación.
Miér Feb 22, 2017 12:02 am por Integra F. W. Hellsing

» El que llegue a 100 gana
Sáb Ene 21, 2017 8:21 pm por Nathan Von Kleist

» ¿Roleas?
Mar Ene 03, 2017 11:52 pm por Celest Blaze

» ¿Qué estás escuchando?
Lun Dic 19, 2016 12:56 am por Rangiku Matsumoto

» Habitacion de Kasha
Jue Dic 01, 2016 7:46 pm por Kasha Oskan

» Registro de apellido.
Dom Oct 23, 2016 2:59 pm por Aoba Segaraki



Foros Hermanos
Afiliados de élite
Créditos
Sword Art Online (SAO)
Este foro ha sido diseñado por Ziel Carphatia y en colaboración de Yuuki Cross. Agradecer su trabajo, sin embargo, a los creadores de las texturas en Deviant Art que favorecieron el wall del que disfruta el foro, así como la action empleada en todos los gráficos. También, una pequeña mención a las grandes instrucciones de foroactivo y Savage Themes que, con sus tutoriales y enseñanzas, han hecho posible este fruto para todos los usuarios.

Gracias a todos.


Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Kaien Cross el Jue Dic 26, 2013 6:03 pm

Recuerdo del primer mensaje :



La enorme sala está decorada con motivos navideños, el centro está preparado a modo de pista de baile, al fondo de la sala hay un pequeño escenario donde una banda de música ameniza la noche, a los lados hay mesas con comida.

¡Poneos vuestras mejores galas y preparaos para pasar una buena noche!
Recordad, la fiesta estará abierta desde hoy, día 26 hasta el día 6


avatar

Cantidad de envíos :
450
Localización :
En mi despacho
Empleo /Ocio :
Director de la academia Cross
Humor :
Maravilloso~

Kaien Cross
http://academiacross-vk.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo


Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Dante el Mar Dic 31, 2013 12:45 pm

La fiesta tenía casi todo lo que le hacía falta. Por supuesto, me refiero a fiestas a las que yo voy... de esas... para mayores... no como esta, pero sin duda, tenía lo esencial. Aquí con mis tres compañeros... casi no podía pedir nada más. Que si uno encestaba las colillas en las copas de los otros, unas risas por otro lado, unas carcajadas por otro... yo me lo estaba pasando bien. Conocía de estas fiestas que solían convertirse en multitudinarias batallas, llenas de víctimas, sangre... cosas que en el fondo me divierten. Si no me divirtieran, ¿porque coño soy cazador? Uno tiene que trabajar en algo que le guste, sino no es trabajo, es esclavitud.

Yagari mencionó el Metal Madre. Lo conocía pero llevaba tanto sin utilizar un arma así que ya se me había olvidado que existían. ¿No les parecía que una filo así, o lo que fuera, le quitaba la gracia a la lucha? Si me espada fuera así, acabaría con mis enemigos en un instante... sin duda, perdería toda la emoción.

¿Algo más efectivo? Por favor, matar gente nunca fue tan fácil-dije entre suspiros.En fin... y esos  vampiros... ¿suponen de verdad un problema? Quiero decir, si ese fuera el caso, deberíamos buscar mucho más a fondo, acabar con ellos y listo. ¿No?-finalizó, extendiendo sus brazos como si lo que dijera fuera lo más evidente.

Cuando concluí mi frase, me despegé de la pared y decidí buscar una copa. Esas ganas de beber se las atribuyo a Rangiku. Vi la copa y... dios... necesitaba aclararme la garganta o algo. Realicé un gesto con mi mano para que me entendieran y fui hacia las mesas. Comencé a buscar algo que me apeteciese, porque champan no quería. Me acerqué a ver si había algo fuerte. Si al menos hubiera algo de whisky o... vodka... pero mientras tanto cogí algo de comer. Unas patatas, un canapé... oh si, pizza... es exactamente lo que buscaba. Cogí no uno, ni dos, sino cuatro trozos y los amontoné como en una pila y le di un bocado a todas a la vez... aah... lo que deseaba...
avatar

Cantidad de envíos :
24

Dante

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Hatsune Miku el Mar Dic 31, 2013 1:04 pm

Las piernas de Miku realizaban una danza elegante por allí por donde pasaba. Se deslizaban como si fueran marcando un compás mientras poco a poco hipnotizaban a los alumnos de débil carácter. Su pequeña actuación mientras caminaba despertaba el deseo tanto de humanos como de vampiros. La dos coletas de la pequeña Miku botaban arriba y abajo con energía. Su sonrisa evocaba la imagen de una dulce adolescente despreocupada y feliz.
Miku pestañeo lentamente mientras observaba con picardía todo lo que la rodeaba. Había cazadores por todos lados, fuertes y ágiles cazadores que se echarían encima de Miku si ella decidía hacer alguna de sus travesuras. Claro que si ellos no se daban cuenta de ello pues no tendría porque pasar nada.
Cogió una copa de champán y se lo fue bebiendo poco a poco ¿Que clase de porquería era esa? ¿Y eso le gustaba a todo el mundo? Algunos cazadores se divertían lanzando colillas a las copas de otros y... uno de ellos era el querido Yagari, ya había jugado antes con él, y por poco no lo cuenta.
Miku dejó la copa y se acercó disimuladamente a ese grupo de cuatro despistados cazadores y miró furtivamente al cazador más veterano del lugar. Se rió, tapándose ligeramente la boca con la mano, se estaba riendo de él. Lo que le extrañaba era que no le acompañara la otra chica, esa mujer oscura y temperamental que también había estado a punto de morir bajo las garras de la niña.

Si Yagari había reparado en la esbelta y burlona figura que le había observado no sería por mucho tiempo pues Miku pronto se fue de allí y se dirigió a los baños. Pero antes de entrar se paró y miró a uno de esos humanos que no paraban de mirarla todo el rato. Le indicó con el dedo que se acercara mientras le lanzaba ojitos y los dos entraron en el baño de hombres cuando nadie estaba mirando. Fuera lo que fuera lo que esperaba aquél humano: no duraría mucho tiempo. Abrieron una de las puertas de aquel baño y cerraron con pestillo. Era casi demasiado fácil. No tenía que esforzarse, no tenía que usar sus habilidades, solo tenía que decirle a su comida que se acercara para que pudiera echarle el diente.

Los mirada de Miku se volvió turbia, un poco alocada, pero más que nada apasionada. Se rió de nuevo tapándose la boca y cuando el chico, con ganas de comenzar a disfrutar de su nuevo trofeo, se acercó a la vampiresa ella se apoyó en el pecho de él, se puso de puntillas y... clavó sus afilados y jóvenes colmillos con violencia animal en el cuello del desafortunado. Le tapó la boca con una mano para que no gritara y la espalda de la victima chocó contra la puerta, haciendo solo un poco de ruido. Miku era más fuerte que él, no podría zafarse de ella. Tal vez le gustara incluso. Uno de los lazos que sujetaban las coletas de Miku se deshizo, haciendo que su pelo se esparciera libremente por su espalda y su hombro.De cualquier manera el cuerpo del chaval pronto dejó de moverse, sus brazos se aflojaron y su espalda comenzó a resbalarse por la puerta. Miku se limpió la sangre que había en su boca y acto seguido puso el inerte cuerpo sobre la taza del váter. Se ajustó inocentemente de nuevo la coleta y después saltó por encima de las paredes que separaban cada compartimento del baño para poder dejar aquella puerta con el pestillo echado.

De nuevo, con esos elegantes movimientos salió del baño y vio que un chico que quería entrar la descubrió. Ella sonrió y entrecerró los ojos de forma complaciente mientras ladeaba la cabeza.


Me parece que me equivoqué de baño. Qué bochornoso ¿Verdad?

Miku intentó tapar un poco su cara mientras se apoyaba únicamente en una pierna, como si estuviera avergonzada y segundos después se volvió a deslizar entre la multitud contenta de haber podido probar un manjar de esa calidad ¿Dónde estaban los cazadores? ¿Acaso iban a dejar que Miku se bebiera hasta la última gota de los presentes en la sala? Tal vez.
avatar

Cantidad de envíos :
78

Hatsune Miku

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Cordelia Heinz el Mar Dic 31, 2013 5:06 pm

Cordelia estaba bebiendo tranquilamente de su copa de vino cuando se percató de cierta vampireza. Los ojos verdes de la mujer siguieron los pasos de aquella adolescente sin escrúpulos. Pudo percibir el aroma a sangre y entonces supo que algo andaba mal. Suspiró, mirando a sus hombres y, luego, comenzando a caminar hacia los baños. Sus guardaespaldas la siguieron, pero ella los detuvo con un simple gesto de su mano.

Cordelia arrastró su elegate vestido hasta llegar al sitio donde se encontraba aquella joven vampireza, que comenzaba a encaminarse hacia la multitud. Se puso frente de ella e impidió su andar. La mirada severa y felina de la mujer traspasó como millares de agujas la figura de Hatsune Miku. Cordelia suspiró suavemente y sacó de su cartera un fino pañuelo de seda. Se agachó un poco y limpió la comisura de los labios de la adolescente impulsiva, quitando rastros de sangre.

- Al menos deberías ser más disimulada -comentó-. Y dejarlos con vida -aclaró sin dejar de observarla. Como miembro del Consejo, debería darle una reprimenda y castigarla, pero la maternidad de Cordelia y el amor por su raza le impedían hacerlo-. Prométeme que no los matarás la próxima vez -sugirió, mirando fugazmente a su alrededor. Sabía que había cazadores allí, y que estos no tardarían en actuar en cuanto encontrasen el cuerpo. Por esa razón, Cordelia hizo una señal y uno de sus hombres fueron hacia el baño, deshaciéndose del cuerpo antes de que alguien lo viese. Estaba mal lo que esa chica habia hecho, pero también, como todo vampiro, Cordelia comprendía sus necesidades básicas.
avatar

Cantidad de envíos :
44

Cordelia Heinz

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Hatsune Miku el Mar Dic 31, 2013 7:09 pm

Cuando Miku estaba apunto de fundirse con aquella muchedumbre de gente una mujer la paró en seco. Había guardaespaldas y la miraban mal. Miku comenzó a mirar al suelo, como arrepentida. La mirada de aquella mujer le hacía sentirse algo mal, no le gustaba, prefería que un cazador la insultase o algo, eso era divertido. De pronto la vampiresa mayor le limpió una gota que tenía en la comisura de los labios. Miku se sorprendió, no sabía como había podido no darse cuenta de un detalle tan obvio ¿Se habría dado cuenta alguien más? Seguramente no, la única lista de por ahí parecía ser la señora-mayor-sama. Uno de sus guardaespaldas entró en el baño y Miku se alegró al instante porque a pesar de la riña aquella dama la estaba ayudando. Quiso saltar y abrazarla, pero esa era una fiesta y todos lo verían ¿Podría alguien del consejo permitirse esos lujos? No, seguramente no así que todo lo que hizo Miku fue levantar la cabeza y asentir con una gran sonrisa.

Haré mi mejor esfuerzo ^3^

Y un carajo, a la mínima volvería a asesinar a alguien, lo sabía perfectamente, estaba en su naturaleza, no podía evitarlo. Miku hizo una reverencia y se alejó de la mujer. No quería permanecer al lado de alguien que la hacía sentirse más débil, por mucho que la ayudase. Tal vez era eso lo que Miku buscaba en sus victimas y no la sangre: el poder absoluto que te otorga un cuerpo al quedarse inerte y sin pulso. De cualquier manera: Miku era una vampiresa asesina en potencia y un pequeño percance no iba a evitar eso.
El mundo había tratado muy mal a aquella muchacha y ella se lo iba a devolver con creces. No iba a enfadarse ni a patalear, ella nunca hizo nada de eso con los sucesos de su alrededor, siempre aceptó la crueldad del mundo, pero por esa misma regla de tres ella daba por hecho que asesinar a alguien por diversión y placer no era nada malo, cruel tal vez, pero no malo.

Sin permiso de nadie la pequeña Miku localizó desde la muchedumbre a Yagari y a sus tres compañeros. Inmediatamente utilizó sus habilidades con ellos y estableció un vínculo entre su cuerpo y el de esos cazadores. Si bien la descubrían no podrían acercarse a ella ni tampoco hacerla daño. Si Yagari era listo la dejaría tranquila, de lo contrario él y todos sus nuevos amiguitos acabarían ahogándose en un charco compuesto de su propia sangre. Miku había estado practicando y ya no le costaba mantener el lazo cuántico que la acercaba a sus victimas.


¡Camarero! ¿Qué... es... aquello? *u*

Miku agarró a un camarero del brazo y señaló hacia el centro de la mesa, donde había una tarta de fresa. Miku nunca antes había probado una tarta, pero había visto algunas en los escaparates de las tiendas del pueblo. Parecía sabrosa así que cuando el camarero le indicó que, efectivamente, eso era una tarta de fresa ella se acercó y cogió un trozo. Miku no solía comer cosas humanas pero aquella noche era especial y tenía que pasar desapercibida así que pinchó con un tenedor un trozo de aquella tarta y se lo metió a la boca.

¡Aye! ¡Está muy bueno!
avatar

Cantidad de envíos :
78

Hatsune Miku

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Cordelia Heinz el Mar Dic 31, 2013 7:42 pm

Cordelia observó a la muchacha y entrecerró los ojos en cuanto partió: no le creyó ni una palabra. Conocía a ese tipo de vampiros y sabía lo impulsivos y mentirosos que eran. Suspiró, alzando las cejas y luego bajando la mirada. ¿Qué iba a hacerle? Por el momento permitiría que se diviertiera con los cazadores, que para eso están: para lidiar con vampiros como ella. Cordelia, aunque era amable y comprensiva, tenía límites. Y ahora mismo, además de controlar su arrogancia, debía planificar sus próximas jugadas como miembro del Consejo.

Se encaminó elegantemente a un ventanal, y comenzó a observar a través de él. Miró por encima de su hombro y examinó a los cazadores que estaban unos metros más allá. La mirada fría esmeralda se clavó en la más joven de todos ellos, aquella muchacha de cabello oscuro y corto. ¿Cuánto duraría aquella risa en su inocente rostro? Cordelia regresó sus ojos al cielo nocturno, pensativa. ¿Cuánto faltaría para el amanecer?
avatar

Cantidad de envíos :
44

Cordelia Heinz

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Miér Ene 01, 2014 12:49 am

No sabía si sentirme aliviada por el hecho de que los vampiros no hubieran notado las colillas en sus copas o sentirme decepcionada. Lo cierto es que tenía ganas de reírme un poco más, pero tal vez era mejor así. Supuestamente éramos los que teníamos que mantener el orden, no podíamos ir provocando peleas... creo. Le presté atención a Dante cuando comentó lo del Metal Madre. Sonreí ante su respuesta, lo cierto es que le daba la razón. Observé cuando comenzó a comer, sintiendo que el estómago me rugía exigiendo que lo llenase. Me llevé el dedo índice a la boca, observando los canapés. Demasiada buena pinta, como empezara no paraba.

Entonces la vi. Era la misma chica que había visto antes, con el pelo azul recogido en dos coletas muy largas. Pasó ante nosotros, dirigiéndole una mirada a Yagari y tapándose la boca, mientras se reía. La observé sorprendida. Tan solo fue un instante, ya que rápidamente salió de mi campo de visión. Me rasqué con suavidad la cabeza, mirando hacia el suelo, ¿por qué me había intimidado tanto aquella mirada? Ni siquiera la había dirigido a mí... pero aun así había mucho peligro en los ojos de la joven. Entre tanta risa casi había olvidado la cruel realidad en la que vivíamos. Al rato la vi regresar, y la mujer que había llegado con cuatro escoltas le salió al paso. No cabía duda alguna, eran vampiros. Vi como aquella elegante mujer le limpiaba la boca a la  chica. No sé por qué aquello no me dio buena espina, ¿habría pasado algo? Miré nerviosa hacia todos lados. ¿Debería comentárselo a los demás? ¿Y si me estaba equivocando?

Aparté la mirada de la muchedumbre y la centré en la copa que aun mantenía entre las manos. La seguridad que sentía hacía apenas unos instantes se desmoronaba lentamente. Miré a mis compañeros, sin decir una palabra, buscando alguna señal de que alguno también se sentía escamado. Sentí un escalofrío... algo me decía que pasaba algo. No me sentía cómoda, había algo que me molestaba. ¿Sería cosa de la bebida? No lo creía, pero aun así me dirigí a una de las mesas para dejar la copa.-Disculpadme un momento.- Dije. Dejé la copa con un suspiro y le eché la mirada a unos pastelitos que había. Cogí uno con timidez y le di un mordisco. ''Algo que está tan bueno no tiene que ser sano... pero bueeno, una vez al año...'' Felizmente, me giré para volver al grupo, pero en aquel instante mi mirada se cruzó con la vampiresa que se había acercado antes a la chica del pelo azul. Sentí que se me helaba la sangre. La elegante mujer tenía una mirada cautivadora y peligrosa a la vez, me sentía indefensa. La sonrisa se borró de mi rostro, y volví con paso ligero hacia mis compañeros. Intenté mostrarme normal, pero no pude evitar llevarme las manos hacia los brazos, como si me abrazase, como si de repente me hubiese entrado frío. ¿Por qué me había mirado así? Intenté tranquilizarme, tal vez era casualidad... ''Maldita sea, Rangiku, no puedes ser tan débil... Una cazadora no puede ser así.'' Giré la cabeza con disimulo hacia aquella mujer, pero había centrado su atención en el cielo que de divisaba desde el ventanal.
avatar

Cantidad de envíos :
629
Edad :
22
Empleo /Ocio :
Estudiante por la mañana, cazadora por la tarde y por la noche. Y sin librar los días festivos *snif*

Rangiku Matsumoto

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rido Blood el Jue Ene 02, 2014 11:14 pm

Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que se había presentado en un lugar público. No lo se tal vez meses, ese bastardo de Rido era un hueso duro de roer y además era alguien que se iba haciendo cada vez más fuerte con el paso del tiempo. Fue a la fiesta con la esperanza de reencontrarse con su viejo amigo Christian. Pero al entrar por la puerta de aquella gran sala no lo pudo ver por ningún lado. Y ya era algo tarde para suponer que el llegaría después. No, la fiesta estaba bien empezada y al parecer nadie estaba gritando ni corriendo por ningún lado. Dios mio, nadie estaba sangrando, no había sangre, no había pánico ¿Qué clase de fiesta era esa? Bueno, pues no os preocupéis, si estabais esperando algo de adrenalina en la pastelosa y aburrida fiesta de navidad pues pronto la tendríais pues Rido no se iba a preocupar en sandeces como el consejo o los cazadores. Tsk... por favor, el había derrotado con sus propias manos a Katrina y a su marido juntos, había absorvido las habilidades de Nokku Damaru, Christian Blade y Katrina Darent ¿Acaso algún personaje de esa fiestucha podía oponersele? Lo dudo mucho. Nokku estaba muerto, Katrina desaparecida y Christian tres cuatros de lo mismo.
Rido, suspiró decepcionado en parte, agradecido en otra. La velada iba a ser de lo más divertida, si señor. Caminó despacio, con un talante y una paciencia sin igual. Arrebató una copa de champán a uno de los camareros y observó de nuevo toda la sala con cuidado. Sus negros guantes hacían contraste con todo aquel lujo blanco. Aquel licor alcohólico se deslizó por su garganta como una serpiente: rápida y aguda. Pudo ver perfectamente que entre los invitados estaba Fraiah y Yagari, perfecto. No quería dañar a ninguno de los dos, por lo menos no a Fraiah, pero si se ponían en su camino tal vez tendría que apartarlos. Rido tenía una personalidad muy pesada, en el sentido de que parecía una piedra. Era como una roca que se mantenía en su lugar inamovible, él decidía a donde moverse, él decidía como hacer las cosas, y no dejaba que nada lo alterara, solo su monstruosa sed, sed que ni el mejor de los champanes lograría jamás apaciguar.
Rido sufría de heterocromía, sus ojos eran de diferente color, pero eso no se debía a un problema de nacimiento. Si, era un "problema" genético, pero se debía a que sus habilidades modificaban peligrosamente sus genes cada vez que absorbía un nuevo poder. Era la marca de su maldición, de su don. Con un ojo azul y con otro ojo rojo Rido dio un tranquilo paseo por aquella sala mientras todos festejaban el año nuevo.

Era mejor no entretenerse demasiado, pues tarde o temprano se darían cuanta de su presencia. Los cazadores estaban en la pared, charlando alegremente, tenía que darles algo de trabajo. Rido se quitó elegantemente los guantes, dedo por dedo sus manos fueron despojadas de esa protección, de esa protección que le impedía usar sus habilidades contra el primero que tocara. Con un gesto indiferente y frío Rido alargó su brazo y agarró del antebrazo a una joven que pasaba a su lado. Ella quiso protestar, pero no podía, ya no. Su energía pasó inmediatamente a Rido, una energía débil, ínfima, digna de un mero humano. La acercó hacia si, antes de que se desplomara como un cordero degollado, y por el momento todo parecía incluso normal, solo era una joven que caía rendida al pecho de aquel galán. Pero no, no se iba a entretener, como ya había señalado antes. Con un gesto rápido, pero brusco, Rido hincó sus colmillos en el cuello de aquella joven y absorbió toda la sangre que pudo en cinco segundos. Sabía que si se quedaba a beberse toda su sangre alguien le interrumpiría, lo mejor era coger todo lo que pudiera de golpe. Hacia semanas que no bebía y esa sangre le devolvería pronto todo su esplendor.  Los cazadores no dudarían en dispararle en cuanto comprendieran la escena. Sonrió. Una fina capa de cristal se formó alrededor de la piel de Rido. El vampiro había visto como lo hacía Nokku. Era una técnica que necesitaba muy poca energía y que sin embargo era muy eficaz.  
Antes de que el cuerpo de la joven cayera al suelo la pared que estaba detrás aquellos cuatro cazadores: Yagari y lo que parecían sus subordinados,  se prendió en llamas, en unas llamas negras que parecían querer consumirlo todo a su paso. Katrina solía usar siempre las llamas para causar temor y confusión, era una buena idea desde luego pues Yagari y su amigo pelo-corto-san estaban allí apoyados. Acto seguido una pequeña sombra salió desde la misma pared, a la altura de la cabeza de Yagari y lo abofeteo con fuerza, haciendo que tuviera que escupir su cigarrillo sin remedio. Si, se estaba riendo de él, estaba poniendo a prueba al cazador de mayor rango, o por lo menos al cazador de mayor rango que se conociera, porque todavía no había ningún presidente de lo que quedaba de la corrompida Asociación. Y aaaaallí estaban. Los gritos, la gente corriendo. Oh, pero no tan rápido. Las puertas de la gran sala se no se volverían a abrir, pues su cerradura ahora estaba completamente cristalizada por dentro. Nadie se iba a ir de allí de rositas.


Que comience la fiesta, caballeros.


En sus labios se dibujó una siniestra sonrisa a la vez que sus ojos recalcaban con una mirada petrea aquella diabólica expresión. Estaba mirando directamente al grupo de cazadores al mismo tiempo que intentaba prestar atención a todo lo que estaba ocurriendo. Alguien tenía que hacerlo ¿No?
avatar

Cantidad de envíos :
151

Rido Blood

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Yagari Touga el Vie Ene 03, 2014 12:52 am

Yagari, tras el pequeño receso de gracia arrojando colillas a las copas de los vampiros, volvió a ponerse serio y a centrarse en la conversación. Miró a Dante mientras hablaba con aquel tono tan decidido como impulsivo. El experimentado cazador cerró levemente los ojos para despegarse de la pared y cruzarse de brazos, contemplativo de sus pensamientos. Su ojo azul se clavó instantáneamente en el muchacho, indicándole que debería ser mejor que fuera precavido, paciente, y bajara los cambios.

- Si fuera tan sencillo, ¿no crees que ya los habríamos atrapado? No has estado en el pueblo durante este tiempo, por lo tanto nunca te has topado con uno de ellos. Jack mismo describe el haberse encontrado con uno, y por poco no cuenta la historia. Hay que ser cautelosos, por más que el tiempo que tengamos sea escaso. Encima, como si fuera poco, tenemos el problema con esos rebeldes, y no podemos darnos el lujo de que atrapen a esos mutantes primero. No lo digo por orgullo y competencia, pues una vida humana va más allá de eso y me importa una mierda si ellos los atrapan y los exterminan; pero lo que en verdad me preocupa es que no se deshagan de ellos, y los utilicen -explicó, y su mirada se ensombreció, posándose sobre Rangiku.


Mientras Yagari esperaba la respuesta de alguno de sus compañeros, una pequeña vampiresa cuya cara ya conocía se situó delante de él. Yagari la miró fijamente, y entonces ella soltó esa risilla. Maldita sea. Ya la conocía y sabía lo problemática que era. Del mismo modo, recordaba su endiablado don. Cuando la vio partir, el cazador, siniestro y serio, siguió su pequeño cuerpo con la mirada. Más le convenía no hacer nada extraño ni prohibido. Yagari no le daría tregua. Juraba que esta vez estaría dispuesto a recibir una herida de bala en su corazón si con ello lograba acabarla.


La vio entrar en el baño y tensó la mandíbula. Perfecto, aquí vamos. Yagari se volteó para indicarles a sus compañeros que estuvieran alerta, pero rápidamente salió tras la joven de coletas. Sin embargo, antes de poder ingresar al baño, un mozo pasó a su lado y chocó a propósito su hombro, interponiéndose en su camino y obligando a Yagari a mirarlo de mala gana. ¿Por qué su cara le sonaba de algún lado? Y entonces, éste le ofreció un pequeño papel escrito, donde se apuntaban un par de nombres tachados: "Bella Gring, Ziel Carphatia, Marcus O'Conell. ¿Quién será el siguiente, Yagari-sensei?" El cazador, aturdido y enervado hasta la médula, se vio obligado a regresar con sus compañeros. Miró hacia atrás y vio cómo la mujer del Consejo parecía encargarse de la problemática vampiresa, pero a él no le cerraba ni medio esa unión. Sin embargo, como bien se sabe, un hombre no podía hacerlo todo. Él no podía estar en la misa y en la procesión al mismo tiempo, pero daría sus mejores esfuerzos. Nadie moriría en sus brazos otra vez.


Llegó al grupo caminando velozmente y, antes de llegar, sintió un escalofrío rotundo envolviéndole cada una de las vertebras. Yagari dejó caer su párpado por un momento y, al elevarlo, observó a Miku. Apretó la mandíbula y continuó avanzando. Maldita muñeca budú del demonio, pensó. Miró a Dante y a Jack, pues no había rastro de Rangiku cerca, y entonces les tendió el papel con aquel mensaje.
- Estamos hasta la médula -dijo sin más. Creía que ese comentario era suficiente. Ellos tenían a ese trío extraño. Y, como si fuera poco, tenían a O'Conell.

Pero, como es evidente, nadie se contentaba con una fiesta sin problemas. Si no eran los mutantes, lo eran los cazadores o, en este caso, lo era un Pura Sangre. Yagari observó lo que hacía ese vampiro y abrió su ojo enormemente. Sacó de detrás de su cintura la Bloody Rose, y se apresuró en apuntar a aquel ser. Sin embargo, la pared que se encontraba tras ellos estaba completamente en llamas. ¿Qué demonios? Yagari saltó hacia adelante, esquivando una sombra que pretendía golpearlo y, tras dar una voltereta en el aire, cayó en cuclillas al lado de una columna, ocultándose tras esta. ¿Dónde demonios estaba la otra cazadora? Creía que temía más por su vida que porque les fuera útil esa noche. Últimamente no podía darse el lujo de perder gente.


Yagari asomó su cabeza por detrás de la columna y apuntó con la Bloody Rose al vampiro. Disparó. Fue un disparo certero a la frente. Quería ver de qué era capaz aquel Pura Sangre. ¿Cómo podía ser posible? No bastaba con tener a unos traidores lame mierda aquí dentro que también quienes se suponen que deberían ayudar tienen ganas de liarla hasta el hartazgo.
- Que te den -gruñó. Realmente no sabía si maldecir o reír. Esto parecía un chiste de muy mal gusto. Y Yagari odiaba los chistes.
avatar

Cantidad de envíos :
541
Empleo /Ocio :
Licenciado en pedagogía, educador calificado. Y bueno, sí, también es cazador.
Humor :
No fastidies mi paciencia.

Yagari Touga

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Vie Ene 03, 2014 12:57 pm

Sentí que se me pasaba el hambre de tanta tensión, así que dejé el pastelito que había cogido sobre una mesa. Estaba cerca de mis compañeros, pero no al lado. Volví de nuevo mi mirada hacia la mujer del largo pelo morado, pero seguía inmersa en sus pensamientos. En aquel momento eché de menos no tener bolsillos en los que meter las manos, era una mala costumbre que tenía cuando no me sentía cómoda. Eché a andar entre la multitud... no me gustaba la tensión que había... Además, mi intuición me avisaba de que algo estaba mal, y mi intuición no solía fallar. Mientras caminaba me quité la rosa que me había colocado en el pelo, haciendo que uno de los lados de mi cara quedase descubierto, para que una fina cortina de mechones negros cubriese el otro perfil de mi cara. Me coloqué la rosa en el pecho del vestido enganchándola con la horquilla. Dejé que el mechón que solía cruzarme cara ocupara su sitio. Había llegado de muy buen humor, pero todo aquel sentimiento de alegría se iba desvaneciendo conforme pasaba el tiempo.

Paseé entre la multitud, siempre apañándomelas para no tropezarme con nadie (no me resultaba muy difícil debido a mi constitución) mirando hacia mi alrededor, buscando algo que calmase la ansiedad que comenzaba a sentir. Alguna señal de que todo estaba bien. No volví a encontrarme con la muchacha del pelo azul, y tampoco me detuve en volver a mirar hacia aquella elegante mujer. Por ahora todo parecía normal... Había algunos que ya estaban como para que los llevasen a casa... Miré a uno que pasó por mi lado; apestaba a alcohol. Suspiré. Uno en las mismas condiciones hizo que diese un respingo al colocarme de repente una de sus manos sobre mi hombro. Le metí un codazo en el estómago y le lancé una mirada de advertencia. No me gustaba que me tocasen, y menos alguien tan baboso. Seguí caminando hasta ver a una chica que parecía haberse quedado inconsciente en brazos de un hombre. Me pregunté qué le habría pasado, aunque seguramente no fuese nada grave... Tal vez una bajada de tensión o le había dado un mareo por la bebida... Realmente, no llegué a pensar en nada fuera de lo común a pesar de estar rodeada de vampiros.

Comencé a caminar hacia ellos, tal vez pudiese ayudarle. Algo sabía sobre primeros auxilios ''No tengo más remedio'' pensé, casi sonriéndome con pesar. Pero antes de que pudiese llegar hacia ellos, aquel hombre clavó sus colmillos en el cuello de la joven, haciendo que me detuviese en seco y observase la escena con los ojos abiertos de par en par. El cuerpo de la joven cayó al suelo delante de la mirada aterrorizada de todo el mundo. Al mismo tiempo, la pared que estaba donde mis compañeros se prendió. Miré a aquel hombre, comprendiendo todo aquello. Solo un vampiro con suficiente poder podría hacer algo así, y aun más tener la seguridad de poder hacerlo en un lugar vigilado por cazadores. Apreté los dientes con rabia. Durante un instante pensé en regresar hacia donde mis compañeros, pero antes estaba la responsabilidad.- ¡Todo el mundo, atrás! ¡Aléjense!- Avancé hacia delante y obligué a todos los que rodeaban la escena a alejarse, aunque no me hizo falta mucho esfuerzo. Todos corrieron hacia la salida, pero ésta se hallaba totalmente cerrada. Encajé de nuevo la mandíbula, furiosa. Con rapidez, me dirigí al cuerpo de la chica que estaba en el suelo y tiré de él cogiéndola de un brazo, hasta poder alejarla de allí. Parecía que aun estaba viva.''Gracias a Dios...'' Agarré sin delicadeza a uno que pasaba corriendo por nuestro lado y le encargué que la llevase, para acto seguido perderme de nuevo entre la multitud, buscando una manera de acercarme a donde los cazadores. No pensaba quedarme delante de aquel vampiro y mucho menos después de haberle quitado de su alcance a su víctima, era lanzada a la hora de actuar, pero no era ninguna suicida. No tenía ningún poder especial, lo único que se me daba bien era ser ágil y manejar con cierta facilidad armas blancas.

Llegué a donde antes por fin. Vi con horror como una sombra lo atacaba, ¿qué era aquello? -¡¡Yagari-senpai!!- grité. Me agaché tras una mesa, y comencé a tantear debajo de la falda de mi vestido en busca de mi daga. La saqué y la empuñé dejando su filo hacia atrás, observando la situación. Miré de reojo, intentando pasar desapercibida, a aquel vampiro. No era prudente atacarlo directamente, y mucho menos con una simple daga. ''Maldición... si tan solo llevase la katana...'' No podía probar a lanzarle el único arma que tenía: podía fallar en mi intento y además delatar mi posición. Apreté los puños, impotente.
avatar

Cantidad de envíos :
629
Edad :
22
Empleo /Ocio :
Estudiante por la mañana, cazadora por la tarde y por la noche. Y sin librar los días festivos *snif*

Rangiku Matsumoto

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Jack Wintersnow el Vie Ene 03, 2014 4:15 pm

Bueno, parece ser que todo estaba saliendo de perlas. No había ningún vampiro liandola parda. Todos estaban animados e incluso los vampiros de las copas de champan no se enteraban de las colillas que les estaban lanzando Yagari y Dante. Rangiku se separó un poco de nosotros para dejar la copa de champán sobre una mesa, se notaba a la legua que la chica no estaba acostumbrada a beber, pero no parecía que el alcohol le afectara de todas maneras así que no me preocupé por ella, al menos por el momento. Estaba nerviosa, había notado algo. Algo se me estaba pasando por alto. Segundos después una linda vampiresa de cabellos azulados paso a nuestro lado y le lanzó una mirada algo sospechosa a Yagari mientras se reía, después desapareció ¿De qué iba todo eso? La vampiresa se metió en el baño de los hombres con un humano y poco después salió ella sola. Bueno, por lo menos no había causado pánico. Me gravé su cara en la memoria y supe que tarde o temprano tendría que lidiar con ella. Yagari no se cortó un pelo y fue directo al baño a descubrir el cadáver que descansaría sobre alguna taza de algún váter. Pero no pudo. Un matón le bloqueo el paso. Lo había mandado la mujer que en esos momentos estaba hablando con la vampiresa de pelo azul. La pequeña parecía arrepentida. La otra mujer era del Consejo, me parece que se llamaba Cordelia ¿Por qué la estaba ayudando? El consejo debería hacer algo más que echar simples broncas a sus incontrolados neófitos. Había medios más que de sobra para que ese tipo de cosas no tuvieran que ocurrir. Intenté que la preocupación no se marcara en mi cara, pero no pude evitar que esta misma apareciera acompañando a Yagari. En cuando el cazador llegó nuestra posición nos tendió un papelito  con algo escrito: "Bella Gring, Ziel Carphatia, Marcus O'Conell. ¿Quién será el siguiente, Yagari-sensei?" De nuevo el nombre de ese pequeño cabroncete. Estaban jugando con nosotros, nos querían conducir a algún tipo de trampa. Estaba claro que teníamos que encontrar la fuente de todos aquellos actos delictivos, pero no podíamos seguir el rastro de migajas que nos estaban dejando, eso sería entregarnos en bandeja.

Debemos mantener la calma

Dije dubitativo mientras observaba de nuevo a los invitados de la fiesta. Había algo sospechoso ahí, algo que no encajaba. Algo no andaba bien y lo último que necesitábamos es que las cosas se nos salieran aún más de control. Nos habíamos separado por un momento, cada uno estaba haciendo lo suyo. Dante se estaba zampando una pizza, Rangiku seguía nerviosa y Yagari permanecía a mi lado mientras yo me metía aquel papel en un bolsillo del traje. Me puse alerta y nuestras sospechas se hicieron realidad en tan solo unos segundos. Un vampiro, alto, seguro de si mismo, con un ojo de cada color y con un poder en sus gestos que denotaba superioridad, agarró a una joven y comenzó a absorber su sangre delante de todo el mundo. Nos estaba provocando. El cabrón lo hizo en todo el medio de la sala.
Unas extrañas llamas negras sacudieron nuestra espalda. La pared entera estaba cubierta por aquel extraño fuego. Me alejé de la pared y observé como una sombra salía de entre las llamas para atacar a Yagari. No era un ataque fuerte, solo pretendía molestar.
Aquel monstruo había atacado primero a Yagari porque se pensaba que era el líder, el hombre de mayor rango de la Asociación, por lo tanto aquel pura sangre, porque era evidente que era un pura sangre, no sabía nada de mí. Eso era bueno. El problema residía en que Yagari no estaba dando ordenes, y tal vez eso fuera lo lógico pues posiblemente nadie lo oiría, pero los cazadores de nuestra asociación estaban apostados en lugares clave de toda la sala y necesitaban que alguien los guiara, tal vez Yagari había dado por supuesto que yo haría esa labor, tal vez el también me estaba poniendo a prueba. Ya se habrían dado cuenta del peligro y si les daba algunas señales para que reaccionaran los chicos podrían hacer bien su trabajo. Ellos me habían visto al lado de Yagari y aunque yo no fuera el presidente me harían caso, pensando que eran ordenes directas de Yagari. Y hablando del rey de Roma, el viejo se fue corriendo hacia detrás de una columna y apuntó con su arma directamente a la cabeza del Pura Sangre. Como si eso fuese a matarlo.

Localicé a los cazadores que estaban más cercanos a la puerta, y les indiqué que rompieran las ventanas y que evacuaran a los invitados por ellas. La puerta estaba atorada, tardarían demasiado en abrirla. Con unos movimientos ágiles y seguros de mis manos seguí indicando a los cazadores que tomaran posiciones alrededor de aquel peligroso sujeto, pero que no se acercaran demasiado, acto seguido y como último les ordené que protegieran a Fraiah, los otros cazadores podrían ir a por ella aprovechando la confusión. Metí mi mano derecha debajo del traje. Evidentemente venía armado. La katana de Kasha descansaba, oculta debajo de aquel verde y largo traje. Desenfundé el filo de tan ancestral arma anti vampiros y caminé lentamente por la sala, esta vez hablando con mi voz, ya no necesitaba usar gestos pues esta vez mis palabras iban dirigidas a mis tres compañeros. Pasé al lado del cazador más valiente del grupo. Puse una mano en su hombro y miré hacia el frente.


Dante. Quédate conmigo frente al objetivo, te necesitaré. No estamos seguros de lo que es capaz de hacer ese vampiro.

Después pasé al lado de Rangiku, que estaba resguardada de los ataques. Había hecho un gran trabajo rescatando el cuerpo de aquella joven, lo había visto. Al final no era tan tímida como parecía.

Bien hecho. Cuídanos la espalda y los flancos, no queremos que ningún traidor nos moleste, si ves a algún sospechoso tienes permiso para usar esa daga.

Finalmente pase cerca de la columna en la que estaba Yagari.

Busca aberturas en su defensa mientras nosotros lo distraemos, confío en tu puntería.

Dije elevando un poco el tono de voz al tiempo que me dirigía al centro de la sala. La bala que había disparado Yagari había rebotado en la frente del vampiro, era como si estuviera recubierto por una capa que lo protegía, pero eso era algo que solo hacía Nokku ¿Verdad? ¿Qué demonios era aquél ser y cuantos poderes tenía?
Me quedé en frente del pura sangre, a unos diez metros de él, a una distancia mas o menos segura y le miré a los ojos, midiéndole. Tenía heterocromía, era como un gato malformado.



Me presentó. Soy Jack Wintersnow. El sucesor de Nokku Damaru. ¿Quién eres y qué quieres?

Lo había dicho sin preámbulos, todos podían oírlo y cualquiera podría atacarme estando yo en el centro, pero había un factor que jugaba a mi favor. El factor sorpresa. Ningún idiota me atacaría, si yo era el sucesor de Damaru lo más lógico era pensar que mis habilidades estaban a la par de el. Nadie sería lo suficiente estúpido como para saltar a la misma muerte. Hipotéticamente hablando claro, porque mis habilidades, a pesar de ser más destructivas, estaban lejos de igualar a las del antiguo Presidente. Me la estaba jugando, pero aparte de tener cerebro necesitaba tener agallas. Nadie se daría cuenta del farol, ni siquiera mis compañeros, hasta que el combate avanzara, claro esta.
avatar

Cantidad de envíos :
213

Jack Wintersnow

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Yagari Touga el Vie Ene 03, 2014 5:49 pm

Bueno, ¿acaso no era esto lo que esperaron todo este tiempo? Una fiesta sin sangre, no es una fiesta para la Academia Cross. ¡Y feliz Navidad y año Nuevo sangrientos!

Yagari se había visto obligado a separarse de Jack debido a esa pared en llamas y a la sombra repentina que pareció atacarlo, aunque lo que en verdad buscaba era tocarle las narices. El cazador había apuntado su arma y había disparado para probar la astucia y la habilidad del vampiro, a ver si era capaz de poder prestar atención a muchas cosas a la vez y defenderse. Tal como lo había pensando, la bala no penetró en el objetivo. Pero al menos sirvió para darse cuenta de algo: aquel vampiro no salió bien parado por su capacidad para esquivar el proyectil, sino porque su cuerpo estaba protegido por una capa de cristales apenas perceptible desde la distancia en la que se encontraba Yagari, pues era muy fina, pero muy efectiva.

El cazador gruñó, insatisfecho. Por eso detestaba a los vampiros. Y más aún a los Sangre Pura. Siempre creyéndose superiores por defenderse con esos dones de mierda. ¿Por qué no pelean como un verdadero hombre, mano a mano, cuerpo a cuerpo? ¿Acaso tan débiles se creían como para tener que recurir a todos esos podersuchos de porquería? Yagari escupió a su lado y cargó su escopeta, guardando la Bloody Rose de momento. Era mucho más efectiva su preciada arma habitual, su tesoro mortífero. A sus oídos llegó la voz de Jack, enviando órdenes por doquier, lo cual agradecía. Si quería ser el Presidente y asumir su rol como se debe, debía comenzar por ponerse los pantalones aquí. Suficientes niños había ya con los alumnos de la Academia que era necesario proteger. No quería que otro crío más se encontrara entre ellos. Realmente deseaba que Jack tomara las riendas de la situación comportándose como un frío cazador lo haría en esta circunstancia, calculándolo todo y dando su vida por proteger la vida ajena y su honor.

Una sonrisa ladina emergió en el rostro de Yagari en cuanto Jack se acercó a su lado. Muy bien, así le gustaba. Le agradaba volver a ser el mal llevado al que todos confiaban su seguridad en situaciones riesgosas cuando de puntería se trataba. Todo eso de ser el Líder era un asco, pero aquí estaba, recuperando su sitio como Sub-Líder y emprendiendo su labor otra vez. Por lo tanto, asintió a Wintersnow y preparó sus mejores balas. La verdad es que lo que estaba por hacer Jack le daba intriga y asombro, pero confiaría en él. Eran pocos los cazadores nobles, por lo cual deberían protegerse las espaldas unos a otros y confiar, ciegamente si era necesario, entre ellos.


Minutos antes había oído una voz femenina llamándolo, y Yagari jamás olvidaba cuando alguien clamaba por su nombre. Sea cual fuere el motivo, si alguien lo llamaba, él atendía a la causa. Y, entonces, vio que cerca de una mesa, oculta, se encontraba la pequeña cazadora que había conformado el grupo de cuatro hacía unos momentos. Yagari clavó su mirada azul en ella y, a sus espaldas, un cazador le arrojó un maletín con armas. Yagari lo agarró con una mano sin quitarle el ojo a la joven cazadora, pues su protección también entraba dentro de sus prioridades. Yagari sabía que ese maletín llegaría  y por lo tanto no necesitaba prestar atención al cazador cuando se lo diese, pues estaba todo perfectamente calculado. Al abrir el estuche, dentro había una serie de armas de fuego y también armas blancas. Yagari recordaba haber leído la información sobre Rangiku en los Archivos, por lo cual sabía perfectamente cómo facilitarle las cosas.

Una katana se arrastró por el suelo hasta ella, llegando a sus manos en perfecto estado.


Yagari observó a la chica y le arrojó una mirada cómplice, acompañada por una sonrisa sagaz y segura. Esto apenas comenzaba, y era mejor estar preparados. Yagari desvió la vista de la chica, que había salvado valientemente a aquella muchacha de las garras del Pura Sangre, y podía evaluar su valor y coraje. Sin embargo, la joven convaleciente no duraría mucho, pues tarde o temprano caería al Nivel E si ese maldito vampiro no le brindaba su sangre. Yagari se enfureció de tan solo pensarlo y tensó la mandíbula. Levantó su escopeta y esperó, paciente y precavido, calculando las distancias y los segundos. En cuanto Jack diese una señal, dispararía. Y si no llegaba a dar una señal pero él lo creía necesario, dispararía de igual modo, después de todo ya estaba captando ciertos puntos posiblemente débiles, o al menos sencillos para resquebrajar aquel cristal de porquería.
avatar

Cantidad de envíos :
541
Empleo /Ocio :
Licenciado en pedagogía, educador calificado. Y bueno, sí, también es cazador.
Humor :
No fastidies mi paciencia.

Yagari Touga

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Cordelia Heinz el Vie Ene 03, 2014 6:24 pm

Tic, toc. El reloj dio las doce, pero ninguna Cenicienta quería regresar a casa.

Cordelia observó la luna, imponente, cubriendo el cielo con su luz. Y, entonces, en un simple parpadear, sintió aquella presencia y supo que la verdadera fiesta comenzaría. Sería tal y como le habían advertido, y la verdad es que por primera vez le da gusto poder colaborar. El Consejo no se quedaría atrás, entonces, y lograrían colaborar eficientemente, para bien o para mal. Todo dependería del humor de Cordelia ese día, por supuesto. Y a decir verdad, no estaba destructiva hacia los cazadores como solía estarlo habitualmente. Cuando los gritos fueron la nueva melodía con la cual se deleitaba a los invitados, Cordelia Heinz se volteó y permitió que la luz lunar diera de lleno en su cuerpo, a contra luz de los presentes.

Su móvil sonó y sus ágiles dedos lo capturaron, atendiendo la llamada. Cordelia se mantuvo en silencio, oyendo. Perfecto. Si esas eran las órdenes, eso haría. Comenzaría ella también a evacuar personas, por mal que le pesase privilegiarlas antes que a su querida raza vampírica. Sin embargo, la mortalidad llamaba. Cordelia miró a sus hombres y les hizo unas señas, las cuales acataron sin ninguna pega. Fueron junto a varios cazadores y comenzaron a colaborar con ellos, sin mediar palabra alguna. Cordelia, desde su posición, comenzó a observar a los invitados. Clavó su mirada en el Pura Sangre. Con que Rido Blood... ¿eh? ¿Así que ahora había decidido salir de su madriguera? Los ojos felinos de la dama parecieron sonreír, pero lo hicieron aún más al escuchar las palabras de aquel hombre rubio. ¿El sucesor de Damaru? ¡Menudo momento para que la Asociación tuviera un nuevo Presidente! Cordelia no sabía si alegrarse o maldecir, pero suponía que ahora mismo debía sentirse relajada y cómoda de que hubiera alguien guiando a ese grupo de cazadores y que, finalmente, la Asociación pareciera encarrilarse de nuevo.

En cuanto vio una serie de cazadores dirigiéndose a unas chicas que se encontraban cerca de las mesas, pudo reconocer que una de ellas era Yuuki Kuran. Instantáneamente, un grupo de... ¿cazadores? Cordelia no podía creerlo, pero así era. Otro grupo de cazadores se acercó a ellas, y atacaron a quienes habían sido enviados para protegerlas. Cordelia no lo pensó ni dos segundos y se acercó irremediablemente a las chicas, avanzando con su enorme y elegante vestido. Los ojos de la mujer brillaron en un espléndido carmesí y un camino de hielo se formó hasta los atacantes, congelando sus miembros y apoderándose de sus cuerpos lentamente. Lo último que vieron fue la sonrisa satisfecha de Cordelia, y entonces estallaron en mil pedazos. Los trozos de carne helada cayeron al suelo, cerca de las chicas, y Cordelia, entonces, se aproximó a ambas y las miró con rostro preocupado y apresurado.

- ¿Están bien? Deben salir de aquí -dijo mirando a una y a otra. Una de las chicas era humana, pero algo.. algo no andaba bien con ella. La vampireza entrecerró los ojos y apartó unos mechones del cabello castaño de la muchacha de su rostro, admirando sus ojos. En ese momento, se percató de la evidencia: esa chica era Fraiah Eslin, la novia del difunto cazador Damaru, y además la hermanastra de Adam Blade, miembro del Consejo. Clavó sus ojos en la Princesa Kuran, alerta. No podía permitir que ambas corrieran el riesgo de caer bajo las garras equivocadas. Una, porque era una representante prominente de su raza, y la otra porque su deber en esta fiesta también era para con los cazadores nobles, por lo cual no podía poner en riesgo la vida de una persona que era importante para ellos.
- Yuuki-sama, debemos irnos -sugirió Cordelia, más como una orden que una sugerencia, a decir verdad. La vampireza miró a los cazadores que estaban allí para protegerlas-. El Consejo se hará cargo de ellas y las protegerá. Por favor, continúen evacuando a los humanos que quedan dentro aún -dijo preocupada pero con un tono suave y persuasivo, mostrando su obligación con la causa y haciendo claro que haría bien su trabajo allí.


Una vez los cazadores asintieron y se alejaron, Cordelia sujetó a ambas chicas de las manos, guiándolas consigo y algunos de sus hombres, que iban protegiendo sus espaldas y asesinando a sangre fría a unos cuantos cazadores desertores que pretendían acercarse a ellas, como también recibian todos los disparos y golpes provenientes de estos, con el fin de proteger la integridad de las tres mujeres. Había una salida de emergencia custodiada por cazadores de la antigua orden, seguidores de Damaru. Cordelia los observó fijamente y no hubo pega alguna con que la mujer se llevara a las chicas a un lugar a salvo. Antes de salir, la vampireza se volteó y clavó sus ojos en quien decía ser el Nuevo Líder de la Asociación de Cazadores. Le dedicó una mirada fugaz y segura, transmitiendo que el Consejo actuaría en su favor. Acto seguido, miró al frente y salió del edificio, acabando con los obstáculos desertores y también con uno que otro vampiro problemático. Finalmente, logró llevarse a ambas chicas, poniéndolas a salvo. Cuando la tempestad cesara, podrían ir a buscarlas al Consejo, donde se encontrarían a buen recaudo.
avatar

Cantidad de envíos :
44

Cordelia Heinz

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Vie Ene 03, 2014 9:39 pm

''Menos mal... están consiguiendo evacuar a la gente...'' pensé, aliviada, mientras observaba como varias personas rompían los ventanales y comenzaban a salir. Me sorprendí al ver a Jack sacar un arma. A pesar de saber que era cazador, no sabía por qué, aquel hecho me sorprendió. Desde mi escondite pude ver como la vampiresa de largos cabellos morados ayudaba a Yuuki y a su amiga, que al parecer era la viuda de Damaru-dono. Sonreí a mi pesar; al final no tenía que preocuparme por aquella mujer, al menos aquella vez estaría de nuestro lado. Jack había tomado las riendas y comenzaba a dar órdenes a todos los presentes. Se notaba que era el sucesor. Escuché como le decía a Dante que se quedase con él, y al poco pasó cerca mía. Sonreí agradecida ante sus palabras, aunque no pude evitar sentirme mal por aquella chica. Si hubiese sido mordida por un vampiro normal no habría demasiados problemas en su recuperación, pero había sido un sangre pura... Tomase el rumbo que tomase su destino, ya estaba condenada. Asentí cuando me encargó que les cubriese las espaldas.- Será un honor.- Le respondí, sonriendo. Aun así, el problema estaba en el sangre pura. Podía encargarme de cualquier cazador con aquella daga, pero no del vampiro. Era una daga normal y corriente, no era un arma anti-vampiros.

Dejé las preocupaciones sobre mi arma y volví a mirar a Yagari. Al parecer había conseguido ponerse a cubierto, y las sombras no habían vuelto a atacar. Sabía que los vampiros poseían diversidad de poderes, pero nunca había visto a ninguno en acción. Noté que me estaba mirando, así que me centré en él. Antes de que pudiera reaccionar, una katana llegó hasta mí. La cogí con ambas manos mientras la evaluaba. Sonreí satisfecha: no tendría ningún problema con ella. Le devolví la sonrisa a Yagari, absolutamente agradecida. Había acertado completamente.- ¡Gracias!- Dije casi en un susurro, pero vocalizando lo suficiente como para que me entendiese. Mucho más segura, volví a prestar atención a donde se encontraba Jack. Se hallaba delante del sangre pura, por lo que alcancé a oír se estaba presentando. ¿Cómo reaccionaría el vampiro al saber que aquel hombre era el sucesor de Damaru? Fruncí el entrecejo.

Ahora, sin personas que pudieran verse envueltas en la pelea y bien armada, sentía que podría salir de aquel improvisado escondrijo. Jack me había encargado su defensa, y no pensaba fallarle. Observé como muchos de los cazadores del otro bando descubrían su identidad y comenzaban a atacar por doquier. Genial, así sería más sencillo, ya no habría dudas de quién era el enemigo. Desde mi escondite pude ver a uno de los traidores apuntando hacia Jack. Aquella reacción me la esperaba, tarde o temprano atentarían contra su vida. Sin pensarlo, salí de mi escondite y lancé la daga que aun tenía entre las manos. El arma fue a clavarse justamente en el pecho del traidor. No tenía excesiva puntería, pero de vez en cuando podía confiar en mi suerte. Más tarde recuperaría la daga. Caminé hasta situarme a unos pocos metros detrás de donde se encontraba Jack, cubriéndolo desde aquel ángulo. Desenvainé la katana y observé con satisfacción cómo su hoja brillaba amenazante bajo las luces de la estancia. Empuñé la katana con mi mano derecha y sostuve con fuerza la funda con la mano izquierda. Le dirigí una fría mirada al sangre pura, pero en aquel momento me preocupaban más los cazadores rebeldes que podían quedar. Confiaba plenamente en las habilidades de mis compañeros contra un vampiro.

No me sentía para nada a gusto en aquella situación. Sabía que era mucho más débil que cualquiera que se hallara allí. No tendría problemas si mantenía la distancia con mis oponentes y reaccionaba a tiempo, pero si en algún momento me despistaba y alguien conseguía atraparme, podía darme por muerta. Era cierto que me gustaba pelear, me divertía, pero aquello no era un juego. No era lo mismo entrenar que una batalla real en la que había vidas en juego. Por suerte, el salón estaba casi completamente evacuado, por lo que no habría víctimas inocentes, pero sí estaban mis compañeros. Ya me habían arrebatado dos personas de mi lado, pero aquella vez no iba a permitirlo. Aquella vez sí podía hacer algo para evitarlo.
avatar

Cantidad de envíos :
629
Edad :
22
Empleo /Ocio :
Estudiante por la mañana, cazadora por la tarde y por la noche. Y sin librar los días festivos *snif*

Rangiku Matsumoto

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Fraiah B. Eslin el Vie Ene 03, 2014 9:55 pm

Fraiah se encontraba junto a Yuuki, aquella amiga a la cual hacía meses que no veía. Recordaba con calidez esos días en los que se saltaban las clases para pasar la tarde en el jardín o en la fuente de la Academia. Siempre eran las mismas cuatro muchachas, y siempre cotilleaban y reían. Kasha, Bella, Yuuki y Fraiah. Aunque las cosas, con el tiempo, se pusieron series y ya lo que hablaban no resultaba divertido, sino preocupante, era bueno saber que pasara lo que pasara, siempre estarían juntas, enfrentándolo todo. Pero este día, esta noche... Era diferente. Fraiah había hallado a una amiga y había perdido a dos. ¿Dónde estarían Bella y Kasha? Un poco de preocupación la invadía, pero quería pensar que solo era su imaginación y su vena paranoica.

Mientras esperaba a que Yuuki respondiera a sus palabras, pudo percibir a Jack colándose entre la multitud y comenzando a acercarse a Yagari y su pequeño grupo de cazadores, al fondo de la pista de baile. Fraiah le dedicó una fugaz sonrisa. ¿Qué iría a hacer? ¿Así, sin tapujos, se los diría? ¿Acaso no temía que le tratasen de loco o desconfiaran de él creyéndolo del bando contrario? Pero al parecer el muchacho tenía sus trucos, y sus agallas, por supuesto. Tras aquella apariencia principesca y gentil, yacía algo más... peligroso y decidido. Fraiah había aprendido aquello con el tiempo, pues también se encargó de subestimarlo en más de una ocasión.

Cuando Fraiah regresó su atención a Yuuki, se vio obligada a abrir los ojos de una forma desmesurada. Detrás suyo sintió el peligro tiñéndolo todo. Fraiah no demoró en voltearse en medio de la muchedumbre que comenzó a correr desesperada. ¿Y ahora qué..? Realmente debería comenzar a plantearse el hecho de no asistir más a estas fiestas, pero no podía con su genio. Rápidamente Fraiah tomó a Yuuki de la mano, más aún cuando vio a aquel Sangre Pura. Le conocía, lo había visto en más de una ocasión y si no se equivocaba era amigo de Christian, su hermano. No parecía un mal tipo, ¿pero entonces por qué hacía eso? Los ojos violáceos de la chica se clavaron en los iris de diferente color de aquel hombre, suplicantes. Esto no era necesario, para nada necesario. Y, como si fuera poco, la habilidad de Nokku salió a la vista mediante la protección de su cuerpo. Fraiah se quedó helada, entre recuerdos momentáneos y emociones perturbadoras. Sin embargo, cayó a tierra justo a tiempo, pues no solo ese vampiro invadía el lugar con malas intenciones, sino que también había cazadores pertenecientes a la legión de los traidores. Fraiah no dudó más y sujetó a Yuuki de la mano, comenzando a correr entre la muchedumbre junto a ella. Jamás la dejaría sola allí dentro.

La respiración ajetreada de Fraiah se frenó en seco, al igual que su apresurado andar. Delante suyo un grupo de cazadores apareció, y no era precisamente de los buenos. Observaron con odio a Fraiah y con desprecio a Yuuki. Al parecer, estos eran otros de aquellos a los cuales los Pura Sangre no le gustaban, y por supuesto tampoco les gustaría en lo absoluto la novia solitaria de Damaru. Fraiah dejó a Yuuki tras de sí, intentando protegerla, pero estúpida de sí, ¿cómo pretendía ella poder proteger a un vampiro? Sin embargo, en cuanto sintió el filo tajante de una espada frente a su rostro, su atacante cayó al suelo, inerte. Fraiah se volteó y vio a sus espaldas un grupo de cazadores, los tres eran amigos de Nokku. Fraiah respiró, aliviada, y sonrió brevemente, pues con rapidez otros cazadores desertores llegaron al ataque, pero esta vez fueron detenidos por una prisión de hielo sobre sus cuerpos, la cual provocó que luego se hicieran añicos. Fraiah buscó con la mirada, desesperada, de dónde provenía tal poder, hasta que halló la respuesta en un abrir y cerrar de ojos.

Una mujer elegante y sofisticada se situaba frente a ellas, otorgándoles su ayuda. A juzgar por su aspecto y por quienes la acompañaban, supo que pertenecía al Consejo. Además, luego se lo acabó de confirmar con sus palabras dirigidas a los cazadores de la Asociación. Sin embargo, Fraiah no quería irse, aunque sabía que era peor si se quedaba allí, ¿por qué debería confiar en el maldito Consejo que una vez hizo de ella un alma completamente desalmada? No podía olvidar el día en que capturó a Christian y usurpó su lugar. Le agradaba pensar que ese oscuro pasado había desaparecido, pero no era así, pues las consecuencias perduraban. Su hermano estaba desaparecido ahora, y no había dejado ni rastro. Temía pensar que había corrido la misma suerte que Angelique y el resto de la familia. Aunque Adam siempre lograba salir ileso. El más corrupto de todos siempre debía sobrevivir.

Fraiah sacudió levemente la cabeza, volviendo en sí. Miró a la mujer a los ojos, mostrando su negativa a marcharse. ¿Pero quién era ella para desobedecer en un momento como este? Es más, ¿qué ganaría quedándose? Se volteó para clavar sus ojos en Jack, quien estaba enfrentando al vampiro directamente a la cara. El ceño de Fraiah se frunció a causa de la preocupación. No entendía por qué, pero no quería dejarlo solo, por más que estuviese en buenas manos y en grata y segura compañía. Sin embargo, en ese momento, pudo ver cómo un cazador se volvía contra Jack, dispuesto a dispararle. Fraiah se desesperó, queriendo soltarse del agarre de los del Consejo, y emitiendo al mismo tiempo un chillido. No, no podían herirlo. No podían matarlo. Él.. Él tenía trabajo que hacer aún, él... Los labios de la chica temblaron, pero rápidamente tiraron de ella para sacarla fuera. Miró a los cazadores que la habían protegido y luego a Jack otra vez, mientras se veía arrastrada por aquella extraña y elegante vampireza, y entonces observó cómo una daga se incrustada, a tiempo, en el traidor. Fraiah sintió que le volvía el alma al cuerpo, y miró directamente a la cazadora que le había salvado la vida al Presidente. Los ojos violáceos de Fraiah se clavaron en ella, y no sabía por qué, pero supo al instante que volverían a verse. Y, rápidamente, Fraiah regregó su vista hacia Jack. No le quitó los ojos de encima ni un momento, hasta que la muchedumbre en batalla acabó robándole el paisaje. Jack desapareció de su campo de visión y Fraiah finalmente se encontraba afuera junto a Yuuki y junto a su nueva protectora. La mirada de Fraiah se oscureció, mientras bajaba la cabeza. Era cierto, no ganaría nada allí dentro, pues solo sería un estorbo para él. No podía ayudarlo. Era mejor... así. Porque ahora estaría a salvo, y podría rogar que para cuando esto acabase, pudieran volver a verse. Y con este pensamiento, intentando ser positiva de algún modo, Fraiah acabó por rendirse y dejarse llevar, a donde sea que la estuviesen guiando.
avatar

Cantidad de envíos :
6009
Localización :
Lost in a Fantasy ~

Fraiah B. Eslin

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Dante el Sáb Ene 04, 2014 1:28 am

La pizza estaba rica. Muy rica. Casi no podía pensar en otra cosa que en su sabor, en lo que me producía... ese sentimiento de... joder, si es que no lo puedo explicar ni yo. Mientras tanto, muchas cosas pasaron a mi alrededor que ni las percibí pero tampoco me importaba... ¿acaso las cosas iban mal? ¿No? Pues ya está, que la fiesta siga su curso. Y de alguna manera, lo que tanto placer me producía se terminó. No porque yo me acabara toda la pizza o que un desalmado se quedara el último trozo. No... mi trozo se había pringado de sangre... de sangre... día estropeado. No había nada peor que te jodieran tu trozo de pizza, e iba a saber quien era el cabrón que lo había hecho y lo iba a crujir, destrozar y reventar, y más vale que fuera un vampiro... porque así había excusa...
Me di la vuelta lentamente, tranquilo, con una mueca macabra. Aun tenía el trozo en la mano y la otra mano se movía lentamente hacia mi espalda, para empuñar una de las pistolas. Lo iba a coser a... y me sorprendió un poco. Un tipo, para ser exactos, un Pura Sangre, devorando a alguien en medio de la sala. ¿Acaso creía que se iba a salir de rositas? ¿Qué podía... joderme el trozo de pizza? No amigo, no... nadie jode a Dante...

Y todo comenzó a explotar en un cúmulo de gritos agonizantes de terror y personas corriendo, intentado salvar sus vidas. Por otro lado, cada uno de mis compañeros hacia su labor como cazador. Yagari ya estaba armado, Rangiku igual y el presidente por el mismo camino. Por supuesto, cabe destacar que la pared donde estaba anteriormente se cubrió de un fuego negro abrasador, se desvelaron otros cazadores como desertores y la puerta estaba cerrada. Bueno, estaba claro que es lo que había que hacer. En ese momento, Jack comenzó a dar sus ordenes y los cazadores. Ordenaba con autoridad y determinación, y el resto de cazadores actuaba con rapidez. Más tarde se acercó a mí. Me ofreció su objetivo y casi ni podía gustarme más.

Eso es lo que quería oir.-y desenfundé a Ivory e Ibony. Las voltee con rapidez y las hice bailar sobre mis dedos. Si había algo que se me daba bien, era hacer birguerías con mis pistolas, y por supuesto apretar el gatillo en el momento justo.

Jack se acercó a los otros y les dio sus objetivos correspondientes. Esto empezaba a coger la forma que a mi me gustaba. No es que disfrutara siguiendo ordenes, pero combatir con colegas como estos motivaba. Me pidió que lo acompañara frente al enemigo principal y eso iba a hacer. Los enemigos se movían y atacaban por todas partes y el principal estaba protegido por una capa cristalina... o lo que sea que lleve encima. Me daba igual, iba a patearle el culo. Ya había observado que su protección era impenetrable. Yagari lo había probado.. pero quería probarlo yo también. Así que disparé un par de veces y no hizo una mierda. Vale, vale, solo quería probar yo mismo.

Los casquillos cayeron al suelo pero casi ni se oyeron. Después, Jack andó hacia el vampiro y yo le seguí a su lado. Caminaba desafiante y enfadado, aun volteando las pistolas. Decidí esperar que Jack comenzara su plan. Yo mientras tanto le protegería de otras amenazas latentes, como bien ha hecho Rangiku. Quería confiar en el criterio del presidente. Después de todo, era el hermano de Damaru. Solo esperaba que cuando se desvelara su identidad no fuera atacado por todos y cada uno de los enemigos... en realidad era eso lo que esperaba. Solo así podía demostrar todas mis habilidades y disfrutar de una buena cacería.
avatar

Cantidad de envíos :
24

Dante

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Hatsune Miku el Sáb Ene 04, 2014 11:32 am

Cuando todo explotó Miku aun estaba caminando tranquilamente de un lado hacia otro ¿Quién había sido el causante de todo ese griterío? ¿Quién se había atrevido a estropear la fiesta antes que ella? ¿Quién diablos le estaba robando el protagonismo a Miku?
No, eso era completamente inaceptable muchachos.
Miku infló los mofletes y enfadada comenzó a caminar entre la gente, que estaba intentando escapar. Los empujaba y les daba patadas, debían de apartarse de su camino, estúpidos seres inferiores. Entonces la figura de Rido se perfiló entre el griterío, los disparos y la sangre. ¿Cómo? ¿Y ese chucho era el que se había atrevido a molestarla? ¿Por qué diablos había venido a joder a la fiesta? ¿Chiara no le daba lo que necesitaba? ¿Se habían peleado los novios o es que se la había comido en uno de sus habituales ataques de ira? Estúpido pseudo-licantropo con heterocromía. Miku se asomó entre el gentio y observó como el chico rubio le plantaba cara. "Bah, os matará a todos si no sabéis como tratar con él" Pensó antes de empezar a caminar hacia Yagari con paso decidido, solo él conocía su potencial. No es que Miku fuera de las buenas pero no podía permitir que nadie le robara el protagonismo.


No le haréis nada con esas armas. Me necesitáis

Yagari comprendería al instante a que se refería ella, no había forma de que el pura sangre pudiera librarse de las habilidades de Miku. La única forma de evitar que Miku usara sus habilidades era protegerla a ella. Y Rido no iba a hacer eso. La pequeña vampiresa ayudaría a los cazadores por esa vez, eran sus juguetes favoritos, si permitía que un perro de tres al cuarto acabara con ellos nada volvería a ser lo mismo ¿Cierto?

Dile a tu amigo que si ese tipo le toca todo estará acabado. Si no quieres que el rubito muera me necesitarás ^-^

Miku conocía las habilidades de Rido, le había visto actuar, tal vez Yagari también las conocía pero por el momento no se había molestado en notificar a su compañero que lo único que tenía que hacer Rido era tocarle, entonces podría absorber hasta la última gota de su energía. Pero ahí estaba el nuevo arma secreta de los cazadores. Algo que Rido no podría tocar, porque si intentaba hacerle algo a Miku se lo haría a si mismo.

En ese momento la vampiresa estableció un vínculo con Rido a la vez que deshizo sus enlaces con los otros cazadores.
 

avatar

Cantidad de envíos :
78

Hatsune Miku

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rido Blood el Sáb Ene 04, 2014 12:35 pm

Unas cuantas balas rebotaron sobre la capa de cristal que protegía el cuerpo del vampiro. Nada de eso surtiría efecto. Las pocas grietas que Yagari y el compañero de ese tal Jack habían causado pronto se cerraron. Los invitados estaban escapando por las ventanas, pero en realidad nada de eso importaba. Lo que debía hacer era enviar un mensaje.
Los cazadores se habían llevado a Chiara. La única razón por la que Rido permanecía cuerdo era ella, y ella ya no estaba. La había buscado, había matado a muchos de esos traidores, pero no había rastro de su amada. Antes de conocerla Rido no era más que un animal, una bestia despiadada y descontrolada. Ahora volvía a serlo. La culpa era de la Asociación. Todos esos cazadores, Damaru y todos sus secuaces eran los culpables de la desaparición de Chiara. Se la llevaron de su lado y solo dejaron una nota escrita con mala caligrafía riéndose de la desgracia que le habían causado al Pura Sangre. Pero se equivocaban.  Se habían hecho mucho más daño a ellos mismos a largo plazo. Había acudido a la fiesta con la esperanza de encontrar a Christian, de poder conversar con él y descubrir lo que estaba pasando. Pero el tampoco estaba, hacía tiempo que no estaba. La razón más lógica de su desaparición también eran aquellos cazadores ¿O acaso pretenden que Rido se crea el hecho de que Christian no haya venido a proteger a su hermanita de los peligros ni una vez? Fraiah si estaba en esa maldita fiesta. Christian no había venido a protegerla porque no había podido, porque también se estaría pudriendo en algún lugar oculto. Fraiah seguía ahí, paseándose y hablando con sus amigas solo porque tenía a alguien que la protegía, pero ¿Y que hay de los demás? No, nada de eso era bueno. No podía permitir que la Asociación siguiera en pie.
Desde pequeño lo único que había conocido Rido había sido oscuridad y dolor ¿Por qué debía de darle al mundo algo diferente ahora que el poder recaía sobre sus hombros? Cuando encierras a un animal salvaje y peligroso en una celda y lo cabreas, lo torturas ¿Qué esperas que haga cuando lo liberes? Rido no era más que eso, siempre lo había sido, un animal, porque si hubiera sido como un humano no hubiera podido sobrevivir, no habría podido sobrevivir en la oscuridad.

Cuando Jack se presentó Rido lo miró de arriba abajo. Parecía un buen chico, seguro de si mismo, frío, calculador, protector. Tal vez el problema de toda esa gente residía en que no conocían el verdadero significado de la oscuridad ¿Qué hacía ese pequeñín enfrentándose solo a Rido? ¿Cómo podía confiar en que saldría con vida de esa? No era normal. Los humanos a veces llegaban a ser algo demasiado estúpidos.

Soy... Rido Blood. He venido a... acabar con los cazadores.

No sabía muy bien porqué, pero lo dijo algo apenado. Como siempre: algo no andaba bien con Rido. Algo se ocultaba bajo ese manto de violencia sin sentido. Pero era algo tarde para pensar en esas cosas. Terminaría con la vida del sucesor y después acabaría con todos los demás, se bañaría en su sangre y después removería de nuevo tierra y cielo para encontrar a Chiara.
¿Qué otra cosa podía hacer? Ya había pasado demasiado tiempo sentado, esperando, no aguantaba más, necesitaba actuar, tomarse la justicia por su mano.
Los cazadores no se atreverían a hacer ningún movimiento si su nuevo jefe no se lo ordenaba, y ese chico no era estúpido, esperaría a que Rido atacara, así que tendría algo de tregua antes de empezar. Ese silencio tenso antes de la batalla era... sobrecogedor. Rido tomó aire aunque no lo necesitara, dejó que sus pulmones se llenaran de oxígeno y después lo exhaló, como un dragón a punto de lanzarse sobre su presa. Los ojos del Pura Sangre eran amenazadores, peligrosos, aunque dubitativos y melancólicos al mismo tiempo ¿Era eso lo que él quería?

Veo...Fuego

Soltó misteriosamente sin elevar su tono de voz al tiempo que aquel fuego negro surgía del suelo, tragándose las columnas del edificio. Las columnas cederían tarde o temprano y la batalla acabaría para todos así que si querían acabar con Rido tendrían que encontrar una forma rápida de hacerlo.
Había muchas personas apuntándo a Rido, demasiadas ¿Además de los cazadores también estaba la Asociación? No importaba, Rido mataría a todos de igual forma, si el Consejo decidía ir a por su cabeza podía hacerlo sin más. Rido levantó levemente uno de sus brazos y la magia surgio. De las paredes y del suelo salieron unas estacas de cristal que atravesaron alrededor de diez personas apostadas en los límites del salón. Murieron tanto rebeldes como cazadores de la asociación como guardaespaldas de los del consejo. Toda la atención recaía sobre Rido pero este había como si no prestara atención. Miró lentamente hacia los lados con esa mirada cansada y desinteresada mientras tiraba definitivamente sus guantes al suelo. ¿Cuál iba a ser el próximo movimiento de los cazadores?
avatar

Cantidad de envíos :
151

Rido Blood

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Nathan Hawthorne el Sáb Ene 04, 2014 9:36 pm

Quizás fuese su naturaleza o tal vez fuese su escasa suerte. Lo más adecuado, probablemente, sería decir que todo esto es cosa del Destino: Vladimir D'Shaitis siempre debía, de algún modo u otro, quedar en medio de todo.

Nathan estaba cerca de una mesa, disfrutando de un bocadillo, cuando la furia se desató allí dentro. Él era un muchacho jovial y tranquilo, nunca le hacía mal a nadie y vivía ensimismado en sus libros. Sin embargo, esta vez le había tocado a él, como quizás le pudo tocar a cualquiera. Él no conocía de vampiros ni de cazadores, pese a estar enseñando como profesor en una Academia plagada de ambos. Ni siquiera sabía que su propia persona no existía, y que estaba viviendo a través de alguien más. ¿Pero cómo podría descubrirlo? Cualquier vestigio de quien fue se vio eliminado, salvo su apariencia, pero eso no podía significar nada, después de todo Nathan Hawthorne era humano, y había dejado muy enterrado dentro de sí al vampiro Vladimir D'Shaitis que fue.

Bastó voltearse para verlo todo. Nathan se estaba llevando un canapé a la boca pero jamás alcanzó su destino. Se quedó empanado, con la boca abierta, y el canapé en su mano. ¿Qué demonios? ¿Ese sujeto estaba mordiendo a esa chica? ¿Acaso había una obra de teatro o algo por el estilo, para animar la fiesta, y él ni se había enterado? Acabó por comerse el canapé y hasta estaba decidido a aplaudir, hasta que vio a una de sus alumnas arrastrando el cuerpo de la joven lejos de ese hombre y decenas de hombres a su alrededor portando armas y disparando. Nathan se quedó absorto. ¿Estaba soñando? ¿Acaso el canapé tendría algo extraño? Sacudió la cabeza, buscando encontrar a alguien que le explicase qué sucedía, pero entonces un cuchillo cayó justo delante de sus pies. El profesor abrió los ojos de par en par y se echó hacia atrás. ¿Qué...? Y entonces vio a los alumnos de la Clase Nocturna desplegando todo tipo de extrañezas. Nathan tuvo que restregarse los ojos, pues creía que estaba perdiendo el juicio.

Tras unos momentos de meditación, decidió moverse. Comenzó a correr entre la multitud, ayudando a evacuar a la gente. Ya no le parecía una obra ni ningún teatro aquello que se estaba montando. Los gritos y la desesperación no parecían ser parte de un chiste. Nathan estaba confundido y absorto, pues no entendía por qué ese hombre había osado morder a esa chica tan cruelmente. Aún recordaba su sangre resbalando por su cuello y cayendo al suelo en forma de gotas. El cuerpo de Nathan se paralizó y sus ojos púrpuras se perdieron en la oscuridad de sus pensamientos. Como un acto reflejo, se llevó ambas manos al cuello, rodeándolo, pero entonces reaccionó: una joven chica a su lado estaba herida. Nathan cerró los ojos con fuerza y acudió a ella, embistiendo en el camino a un hombre que estaba apuntándola con un arma. Lo arrojó al suelo mediante un tackle, y descargó sobre su rostro decenas de golpes de puño. El sujeto quedó inconsciente y Nathan robó su arma. No tenía ni idea de cómo usar una, pero pronto lo averiguaría. Se acercó a la muchacha, la cual pertenecía a la Clase Nocturna, y clavó en él sus verdes ojos.

- Tranquila, te sacaré de aquí -susurró mientras intentaba levantar su cuerpo herido cuidadosamente. Probablemente, si Nathan no hubiese sido temerario, aquella chica habría acabado siendo raptada por los traidores, aunque Hawthorne no tenía ni idea de lo que ocurría. Solo actuaba por un mero acto reflejo, por la responsabilidad que corría por sus venas y por sus ansias de ayudar a quienes, en definitiva, son sus alumnos.

En cuanto la levantó en brazos, comenzó a correr con ella, intentando alcanzar alguna de esas ventanas para sacarla fuera, pero no llegó a cumplir su objetivo. Se oyó un disparo, y entonces Nathan cayó al suelo, provocando que el cuerpo de la chica quedara atrapado bajo el suyo. La sangre de Nathan comenzó a emanar desde una herida en su pierna. El muchacho cerró los ojos y apretó la mandíbula a causa del dolor. Definitivamente, eso no era ningún acting. Allí dentro una masacre se estaba extendiéndose, sin lugar a dudas. La joven vampireza sintió de repente el aroma de la sangre del joven profesor, y sus ojos se volvieron rojos de repente. Sin embargo, luchó por alejarse de él y ayudarlo tal y como él había pretendido, pero entonces uno de los cazadores desertores llegó y le disparó, aplicándole una fuerte droga, y provocando que su cuerpo cayera completamente inerte. Nathan elevó una de sus manos, como si con ese simple gesto pudiese evitar que se la llevaran, y entonces la vio.

Sangre.

La sangre de aquella joven empapaba su mano. Los ojos de Nathan se abrieron de par en par, y sus pupilas se volvieron ínfimas. ¿Por qué tenía aquella sensación de extraña familiaridad? Cerró los ojos con fuerza y miró su pierna, la cual estaba en pésimo estado. La sangre teñía la tela de sus pantalones y dejaba secuelas en el suelo. Sin embargo, no podía quedarse así. No podía quedarse allí. Comenzó a arrastrarse, entre quejidos de dolor, hasta que consiguió aferrar sus manos al borde de una ventana, comenzando a flexionar sus piernas. Ya casi todos habían sido evacuados, pero quedaba allí el misterioso y extraño Nathan, que escondía más secretos que la mismísima caja de Pandora, así como también había liberado tantos males en el pasado, al igual que esta. Quizás que él se encontrase en esta difícil situación era algo que debía sucederle, como una especie de prueba y castigo por todas las muertes que anteriormente había ocasionado.

- Y ahora qué hago.. -susurró, absorto, mirando cómo la batalla campal se cernía a su alrededor.
avatar

Cantidad de envíos :
106

Nathan Hawthorne

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Dom Ene 05, 2014 12:15 pm

Seguía mirando hacia todos lados, atenta. Tenía la respiración agitada, notaba como la adrenalina ponía en tensión todo mi cuerpo. Les dirigí una mirada escrutadora a un grupo de cazadores que caminaron hacia la salida, pero no parecían traidores, estaban ayudando a los que quedaban. Ya que los acontecimientos habían tomado aquel rumbo, se podría aprovechar e intentar desenmascarar a los traidores, y de paso encargarnos de ellos; dos pájaros de un tiro. Sentí una mirada y me encontré con los tristes ojos de la viuda de Damaru. Al cruzarse nuestras miradas le dediqué una sonrisa fugaz, intentando transmitirle que todo iría bien... Aunque, en el fondo, no estuviera segura de eso. Debía de sentirse muy preocupada por Jack. Volví a centrar mi atención en los que quedábamos en la habitación. No sabía cómo podía acabar eso, lo que sabía con certeza era que no pensaba darme por vencida hasta que no dejase de respirar.

Me sorprendí al ver de nuevo a la vampiresa de largas coletas azules dirigirse hacia Yagari. Parecía muy decidida, y al parecer estaba dispuesta a ayudarnos. Fruncí el entrecejo, sin entender muy bien todo aquello... Pero, al menos por el momento, era una aliada, y no estábamos como para desperdiciar oportunidades. La miré con curiosidad, mientras una idea se cruzaba por mi mente al ver el interés que había mostrado la chica... ¿Podría un vampiro enamorarse de un ser humano? Me sonreí brevemente al imaginarlo, a la vez que me sentía culpable por distraerme de la situación. Volví a centrar mi atención en el pura sangre, que había comenzado a responder. Cuando dijo que había venido a acabar con los cazadores apreté casi inconscientemente la mano sobre la empuñadura de la katana. Aun así, a pesar de todo el número de antes, su voz me pareció algo apenada, ¿sería mi imaginación? Di un respingo al ver las columnas arder. Qué pretendía, ¿calcinarnos a todos allí? Abrí los ojos de par en par cuando las estacas salieron de repente y atravesaron a todos los que se encontraron en su camino. Miré horrorizada una que había salido justo al lado de mi brazo izquierdo, dejando un corte largo y limpio sobre éste. Había estado a quince centímetros hacia la derecha de no contarlo. Reprimí un quejido de dolor apretando los dientes y con el puño de la otra mano limpié la sangre que comenzaba a resbalar por mi brazo. Miré aquella estaca... ''¿Hielo? No... ¿Cristal?'' Estaba claro que había tanta variedad de habilidades como de colores.

Escocía, escocía mucho, pero no podía dejar que aquello me distrajese. Era un simple corte superficial, y por suerte no había sido en el brazo derecho. Notaba como un hilo de sangre corría por mi brazo, desplazándose lentamente. Apreté los labios, y me obligué a centrarme. De repente escuché un disparo y miré en la dirección en la que había sido. Uno de los traidores había atacado a... ¿Era un profesor? ¿Pero es que aquellos desgraciados no podían dejar tranquilo a nadie? Sentí el impulso de correr hacia allí, pero luego miré a Jack que seguía delante de Rido. Eché un pie hacia atrás, indecisa... Miré hacia Dante, que estaba guardándole las espaldas a Jack también. Le dirigí una mirada significativa y eché a correr silenciosamente, tratando de  irme ocultando tras las columnas. Parecía que el profesor había conseguido dejar inconsciente a su primer atacante, pero no tardó en aparecer otro, ¿de dónde salían tantos? ¿Cuántos cazadores leales quedábamos? El segundo cazador disparó a la chica que él estaba tratando de proteger, lo que me sorprendió fue que le disparó un tranquilizante. Aun así, llegué corriendo lo más rápido que pude al lugar. Pillaba al cazador de lado, me venía de perlas. Con un salto le di con la funda de la katana en la cara, con todas mis fuerzas. Por eso siempre la conservaba. El hombre intentó recuperar la compostura y agarró su arma, pero volví a embestir contra él, esta vez con la katana por delante. La larga hoja de acero traspasó limpiamente el cuerpo del cazador. La saqué, empujando el cuerpo inerte hacia atrás, no sin antes dirigirle una triste mirada. No me gustaba ir atravesando gente por doquier, pero no tenía más remedio.

Me volví hacia el profesor y la chica de la clase nocturna. Me dirigí hacia la chica y me agaché para observarla; parecía estar inconsciente, pero no creía que su vida corriese peligro. Antes de dirigirme hacia el profesor volqué una de las mesas cercanas, para que sirviera de escudo por si volvían a disparar. Me acerqué a el y le observé la herida de la pierna. Sangraba mucho. Le sonreí amistosamente.- No se preocupe, la chica está bien.- Vi que trataba de alcanzar una de las ventanas. Estaba claro que su objetivo había sido ayudar a la joven vampiresa. Agachada, cogí la katana e hice un corte sobre el mantel que sobresalía por debajo de la mesa que acababa de volcar. Tiré y saqué una larga tira, y volví a repetir el proceso, sacando otra. Me dirigí hacia él y comencé a doblar una de las tiras hasta que acabó en un grueso cuadrado algo irregular.- No es buen momento para tratar de sacarle esa bala, y lo cierto es que tampoco hay material para eso -comencé a decirle, sonriendo tratando de que se tranquilizase- pero sí podemos evitar que esa hemorragia vaya a más.- Coloqué con cuidado el paño sobre la herida. Cogí el otro trozo de tela y lo até con cuidado alrededor de su pierna, sujetando el anterior.- Presione sobre la herida, ¿de acuerdo? Y no se quite el paño. Tiene que salir de aquí si puede andar, lo más rápido que pueda. Yo le cubriré. Pero debe de hacerlo rápido. Y si no pudiese... no se mueva de detrás de ésto hasta que todo haya terminado.- Dirigí una mirada angustiada hacia donde se encontraban mis compañeros. Cogí el cuerpo de la vampiresa y lo arrastré como pude hasta el borde del ventanal. No podía alzarla, no tenía fuerzas para eso, pero al menos lo dejaba más alejado. Miré apremiante al profesor, mientras alzaba la katana de nuevo.-¡Rápido!
avatar

Cantidad de envíos :
629
Edad :
22
Empleo /Ocio :
Estudiante por la mañana, cazadora por la tarde y por la noche. Y sin librar los días festivos *snif*

Rangiku Matsumoto

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Jack Wintersnow el Dom Ene 05, 2014 2:43 pm

A acabar con los cazadores... Por encima de mi cadáver. Me importaba bien poco si ese tipo era poderoso o si tenía razones para irrumpir en nuestra fiesta, pero no tenía el derecho de arrebatarle la vida a mis hombres. Se llamaba Rido, Nokku me habló una vez de él. Era un tipo muy problemático e inestable ¿Cuántos poderes habría asimilado ya? Era imposible saberlo, pero por lo que se veía ya tenía por lo menos tres, si seguía creciendo la cosa se pondría más difícil con el tiempo.
Las columnas se prendieron en llamas negras y varios de mis hombres fueron instantáneamente atravesados por unas estacas de cristal que salieron del suelo. Cerré los ojos un segundo "Te haré pagar todas y cada una de las muertes bastardo" La sangre comenzaba a bullir dentro de mí, pero no podía dar ningún paso en falso, ese sujeto tenía una protección demasiado poderosa.
Pero no me podía quedar de brazos cruzados, tenía que hacer algo, y tenía que hacerlo pronto. Las columnas cederían tarde o temprano y nos sepultaría a todos ahí dentro.
Si ordenaba la retirada nos perseguiría y nos mataría uno a uno y si luchabamos posiblemente también moriríamos, pero había más posibilidades luchando. Apreté con fuerza la empuñadura de mi katana "Lucha!" La voz de Nokku resonó en mis tímpanos casi con la misma intensidad que aquel día, entrenando al sol en los jardines de la academia. "Lucha!" No paraba de repetírmelo, esa era la única manera de seguir hacia delante.
Pero... Fraiah. Yo... tenía que volver para verla por lo menos una vez más. Bah, ¿Pero qué digo? Solo tenía que sobrevivir, tampoco era para tanto, siempre me las arreglaba para salir vivo de este tipo de situaciones, haría lo mismo de nuevo, estaba seguro.

Resoplé, indignado y cabreado al mismo tiempo ¿Quién se creía que era ese tipo? ¿Pensaba que podría con nosotros, con nuestra determinación? No, haría falta mucho más que solo poder para acabar con nosotros. Yo no era como mi hermanastro, no éramos para nada parecidos, lo único que nos juntó fue el experimento que se llevó a cabo dentro de nuestros cuerpos, pero tenía que demostrar que yo no era como Nokku. Nokku era un perdedor. No luchaba para ganar, luchaba para seguir con vida. Yo les enseñaría a estos hombres lo que era luchar por su honor y su orgullo. Miré a Yagari por un momento y alcé mi mano vacía hacia él, para que me lanzara una katana más.


¡Yagari!

Estaba hablando con la vampiresa de pelos azulados, solo esperaba que aquella neófita no causara más problemas. En cualquier caso Yagari sabría lidiar con ella. Agarré el arma que Yagari me lanzó al vuelo y miré de nuevo a Rido. Levanté mi brazo derecho y con la punta del arma apunté al Pura Sangre.

¿Acabar con los Cazadores? Te arrepentirás de haber dicho eso... ¡Dante!

Nada más después de lanzar la orden de ataque a mi compañero fui corriendo hacia uno de los laterales del vampiro. Descargué una de mis katanas sobre el cristal que lo rodeaba y pude comprobar en mis propias pieles cuan inútiles eran las armas contra una defensa como esa... o ¿No lo eran tanto? Mis brazos comenzaron a encadenar una serie de cortes y golpes contra la barrera que nos separaba de nuestro objetivo. Si Rido decidía salir de su caparazón le cortaría en pedazos con las armas antivampiros y si no, pronto resquebrajaríamos su cristal lo suficiente como para poder llegar hasta su carne. "Más rápido!" Tenía que acabar con él antes de que matara a nadie más, no podía permitir que ese tipo dañara a mis hombres. No iba a dejarle "Más, más rápido!" Me dije a mi mismo mientras no dejaba de golpear y esquivar los golpes de Rido. Tenía que demostrarle no solo a él, si no a todos los que estaban ahí el poder que podían soportar estas manos que blanden sin piedad las hojas de la cruel justicia de este mundo hacia sus enemigos. Necesitaba que todos me apoyaran, que me ayudaran. Confiaba plenamente en Rangiku y en Yagari para que nos cubrieran porque si alguno de los desertores decidía atacarme por la espalda estaba seguro de que no podría darme cuenta.
avatar

Cantidad de envíos :
213

Jack Wintersnow

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Yagari Touga el Dom Ene 05, 2014 5:17 pm

Pasaban los minutos y la cosa se ponía más tensa y complicada. Ah, cuánto daría Yagari por encender un cigarro ahora mismo, pero lamentablemente tenía las manos ocupadas. Este era uno de esos momentos en donde desearía tener alguno de esos dones que los vampiros utilizan para mover cosas y demás. Al menos así podría sentir la satisfacción de la batalla con una buena dosis de nicotina en las venas. Chasqueó la lengua, cargando nuevamente su escopeta, pues había descargado sus balas en un par de vampiros problemáticos que venían junto a los desertores. No podía creerlo. ¿Tanto odiaban a esos seres y ahora los utilizaban para su beneficio? Debería ser un chiste, pero lo cierto es que también sería un chiste lo que a continuación le sucedería a Yagari-sensei.

Dos coletas azules se acercaron, danzando. Yagari las divisó de reojo, pero no tardó en voltearse y verla a la cara. "No me jodas", pensó, sin poder creer que justo ahora ella quisiera sembrar más problemas. Yagari sabía que esa desgraciada había hecho un vínculo con él y con sus compañeros, por lo tanto sería precavido y cuidadoso. No iba a atacarla así como así, pero sería mejor que ella supiera controlarse. De lo contrario, se atrevería a correr el riesgo con tal de exterminarla, o al menos la entretendría por un rato. Sin embargo, sus palabras lograron desconcertarle un poco. Espera, ¿estaba oyendo que ella pretendía colaborar con ellos? Yagari sonrió de lado y desvió su ojo de ella, para acatar la orden de Jack y lanzarle velozmente una de las mejores katanas que tenían allí. Mientras tanto, la voz de Miku seguía resonando en sus oídos.

- Con que te necesitaremos, eh... -murmuró, volviendo a mirarla y sonriéndole sagaz. No obstante, Yagari conocía su don y estaba seguro que ese cristal de mierda que Jack tanto luchaba por destruir en vano, no podría proteger al Pura Sangre del don de la pequeña muñeca budú. Probablemente, si aquel tipo no deshacía pronto su cobertura, acabaría ahogado allí dentro en su propia sangre. Yagari sonrió con un brillo asesino en los ojos. Si hacía unos momentos se quejaba de los cazadores que aprovechaban la ayuda de vampiros, ahora le importaba un carajo. Ya veía cómo funcionaba el asunto. Y, a decir verdad, no dejaría morir a sus compañeros a causa de su orgullo y su saña contra aquellos seres.

- Probablemente no haya ninguna buena intención en esa mente perversa tuya, pero trabajaremos juntos por esta vez y me devolverás el favor de aquella vez -susurró, sujetando a Miku y poniéndose de pie junto a ella. Así es, le devolvería "el favor" de casi haberlo matado aquel día. Colocó a Miku delante de sí y aferró su cuerpo con uno de sus fuertes brazos. Sonrió de lado y dirigió su mirada a Jack-. ¡Wintersnow, apártate de ese vampiro! -ordenó, le importaba mas bien poco levantarle la voz al Presidente, pues lo único que pretendía era salvar su vida. Luego habría tiempo para las explicaciones. Ahora lo único que necesitaba era que confíe en él.

Yagari sacó del cinto que rodeaba su cintura un cuchillo fuerte y afilado que poseía magia anti-vampiros. Miró a Miku y cerró su ojo un momento, satisfecho.
- Tal vez va a dolerte un poco -advirtió, pero entonces, sin piedad, hizo un corte transversal en el cuello de la vampireza. La sangre comenzó a emanar al igual que el dolor por el arma anti-vampiros se extendía por su cuerpo. A continuación, preparó el cuchillo para su próximo golpe, pero antes quería ver si tenía los efectos esperados sobre el Pura Sangre. De reojo pudo divisar cómo se llevaban a Yuuki Cross y a Fraiah Eslin, así como observó la manera en la cual Rangiku auxiliaba a un profesor. Sin embargo, por un momento dirigió su mirada a él y algo... algo no cuadró. Ese rostro, esa expresión desolada de sus ojos... Estaba seguro de que lo había visto antes, pero no se demoró más en especulaciones. Regresó su atención al frente, al Sangre Pura que tanto desastre quería causar.

- "Soy Rido Blood, he venido a acabar con los cazadores" -murmuró, repitiendo las palabras del vampiro con cierta ironía y burla. Una risa seca y momentánea escapó de la garganta de Yagari-. Y una mierda -siseó, y acto seguido clavó el cuchillo en el abdomen de Miku, dejándolo dentro por unos eternos segundos, para que el Pura Sangre pudiese sentir el escozor y el dolor quemándole por dentro.
avatar

Cantidad de envíos :
541
Empleo /Ocio :
Licenciado en pedagogía, educador calificado. Y bueno, sí, también es cazador.
Humor :
No fastidies mi paciencia.

Yagari Touga

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Dante el Lun Ene 06, 2014 12:27 am

Avanzaba junto a Jack, decidido y a la vez emocionado, aunque de eso siempre tenía. Tendía a pensar que andaba junto a los mismos pasos que Damaru, pero no. Miraba de reojo al presidente pero no era capaz de encontrar a Nokku en esa figura. Era... no era malo, eso lo tenía claro. Era distinto y eso era de agradecer. Los tiempos... ¿cambian? Supongo que a eso me refería... ¡BANG, BANG!, pues estar... ¡BANG! disparando a los imbéciles que se acercaban y estar pensando... ¡BANG! a la vez no era fácil. ¡¡¡BANG!!!

A la vez que escupía las balas de mis preciosas pistolas, rotaba mi cuerpo y podía ver las distintas escenas que acontecían a mi alrededor. Por un momento había subestimado a la chica. Estaba haciendo un trabajo excepcional. Yo no hubiera tenido tanto decoro en salvar a la chiquilla, sinceramente. La habría... ¡BANG, BANG! dejado ahí... Y Yagari haciendo lo propio con su escopeta. Dios... se me hace... ¡BANG! la boca agua con solo imaginarme disparar con eso. ¡Eso hacía carbonato a quien fuera!
De pronto, las columnas se envolvieron en fuego azabache, como la pared, y de las paredes surgieron pinchos cristalinos que ensartaron a un montón de tipos, tanto aliados como enemigos. A Jack y a mí no nos afectó para nada, pues estábamos muy alejados del ataque. Solo yo me aproveché de eso, pues un desertor se acercó a mí con una espada. Evadí su espada con un hábil y riesgoso movimiento, y lo contraataqué, lanzándolo contra uno de esos pinchos de cristal. Quedo igual de ensartado que los demás. Aaah... esto estaba siendo muy divertido... aunque no tanto como en Rusia. Esa vez... buff...

¡JA JA! ¡Venid, comemierdas!-grité en toda la sala a la vez que marcaba la estridente música de fondo a base de pistolazos a toda rata que se movía.

Cuando la euforía me estaba dominando, Jack conversaba con el feo neófito. En ese momento, detuve el placer musical. Deduje que querría escuchar bien las palabras de ese energúmeno. Guardé las pistolas en sus fundas y presté atención a lo que decía. ¿Acabar con todos los cazadores? Pues me pido primer para probar dicha proposición. Si era capaz de matarme entonces es que era la hostia.

¡Oh! Increible frase, guaperas, pero...dije aplaudiendo. Me detuve, marcando la tensión con golpes con el pie al suelo. Calculé cuatro ritmos y un vampiro voló hacia mis pies... con Rebellion incrustada en su craneo. La espada había venido a mi llamada desde fuera del edificio, atravesado una ventana y matado a uno de ellos.-...demuéstralo.-cogí la espada y la apoyé en mi hombro.-Y que sea con estilo. Si no, no vale.

Y en ese momento, me explotó el corazón de excitación. Jack había dado la orden de cabalgar. I've been waiting for this moment... salté con Rebellion y comencé, al mismo tiempo que Jack, a machacar la capa de cristal que protegía a... quien fuera este tio. Golpeaba con todas mis fuerzas y con velocidad. Estaba disfrutando como un crío, gritando por cada estocada que realizaba. Pero un momento concreto ocurrió algo. Fue durante un salto mortal, en el que vi a Yagari con una dama bien atractiva, apuñalándola con una daga anti-vampiros. Era una escena en pasivo, sin forcejeos ni nada. ¿Qué estaba pasando? y lo supe lo noté. Cuando su hoja atravesó el abdomen de la peliazul, la energía de... quien cojones fuera el tio ese sufrió un temblor, un estallido que no significaba algo bueno para él. Era dolor. Tenía experiencia en eso, cualquier cazador la tendría, y ese resquemor que sentí era de eso. Estaba sufriendo. El dolor de la chica... era su dolor...

Interesante no... lo siguiente...
avatar

Cantidad de envíos :
24

Dante

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Hatsune Miku el Lun Ene 06, 2014 2:18 pm

Hacía mucho tiempo que Miku no manchaba su vestido con esa tonalidad carmesí tan apasionada y atractiva. La mano de Yagari la sujetaba con fuerza y la pequeña pudo sentir el calor de su cuerpo. Era extraño, pero no le prestó atención pues pronto pudo advertir por el rabillo del ojo como un gran cuchillo bañando en magia antivampiro se acercaba peligrosamente a su cuello. Miku sonrió y dejó que el filo plateado de esa maldita arma cortara su cuello. Era un corte limpio, pero no demasiado profundo, pues de lo contrario ella moriría. Rido se cabrearía mucho cuando se diese cuenta del truco. Miku se mareó un poco pero inculo en esa situación sonreía sádicamente mientras el cuchillo de nuevo descendía hasta su abdomen. Exhalo un pequeño grito agudo de dolor, pero ese grito pronto se transformó en placer. Estaba sintiendo el dolor de ese Pura Sangre. El dolor ajeno era como una droga para esa pequeña niña del demonio. La gente, cuando es dañada y llevada a sus límites, se muestra tal como és. La gente que esta a punto de morir tira todas sus máscaras para, en un intento desesperado, intentar sobrevivir siendo por una vez ellos mismos o de la misma forma aceptar su muerte de forma honorable. Cuando alguien que parece un heroe se vuelve un completo cobarde o cuando un marginado social actúa como un héroe antes de morir Miku disfrutaba mucho. En realidad era como hacerles un favor, al fin y al cabo les daba la oportunidad perfecta para que se muestren tal y como eran. Los pocos que sobrevivían a los ataques de aquella niña poseída por el propio Satán no volvían nunca a sus aburridas vidas, aprovechaban cada segundo de su tiempo. Miku era una buena chica en el fondo. Y ese estúpido Rido le estaba robando el protagonismo. Era un perrito tonto, malo, alguien tenía que enseñarle modales.

El dolor era muy potente y Miku volvió a sonreir al recordar que lo mismo estaba sintiendo el Pura Sangre. Se quedó tendida, junto a Yagari mientras sentía como su sangre se escapaba poco a poco, le era muy difícil sanar unas heridas de ese tipo ¿No podía haber usado un cuchillo normal y corriente? Ese loco Yagari siempre tomando medidas drásticas sin preguntar.
Miku se quedó observando ese maravilloso paisaje. Cuerpos empalados por extraños cristales, gente gritando, sangre por todos lados, miembros esparcidos por la sala, personas arrastrándose por los suelos al borde de la muerte. Era tan bonito.
avatar

Cantidad de envíos :
78

Hatsune Miku

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rido Blood el Lun Ene 06, 2014 3:24 pm

La noche había llegado con ganas a ese inhóspito lugar. Las almas de todos los presentes rugían con entusiasmo. Oh ¿Acaso pretendían vencer a Rido con su simple fuerza de voluntad? Muy bonito, pero eso no servía en la vida real. Y se lo había demostrado en un solo momento. Los cristales que habían empalado despiadadamente a los cazadores desaparecieron y dejaron que los inertes y ensangrentados cuerpos de esas personas cayeran al suelo produciendo un ruido seco en toda la sala al unisono ¿Había evitado su fuerza de voluntad que pudiera matar a toda esa gente?
El Presidente de la Asociación pidió un arma más a su amigo, Yagari. Eso no le serviría de mucho si de todos modos no podía atravesar la defensa del Pura Sangre.
Jack y su compañero, Dante, cargaron contra Rido, seguros de si mismos, amenazantes. Sus espadas comenzaron a chocar contra el cristal y Rido simplemente se quedó parado, observando la determinación con la que lo golpeaba Jack y la excitación  con la que Dante agitaba su mandoble. Eran buenos guerreros, pero les faltaba algo, era... un dolor agudo sacudió el cuello de Rido y este se llevó inmediatamente la mano a esta zona, deshaciendo la barrera de cristal por su cuello afectada. Tenía un corte, pero ¿Por qué? ¿Acaso aquellos dos habían conseguido atravesar la barrera? No, ni siquiera estaban usando habilidades y en ningún momento le golpearon en el cuello.
Cabreado, Rido se rodeó de fuego negro, antes de que sus rivales le pudieran atacar de nuevo, cubriendo por completo su cuerpo, o al menos todo lo que tenía a su alrededor, para alejar a esos seres inferiores. Era un corte limpio, no muy profundo, pero estaba hecho por un arma antivampiros y tardaría algo de tiempo en sanar ¿Cómo era posible que unos simples humanos hubieran podido dañar a Rido sin que este se diera siquiera cuenta? ¿Cómo... de repente otra punzada de dolor hizo que el Pura Sangre se curvase sobre si mismo. El círculo de llamas que lo rodeaba se hizo más grande, con tal de alejar a esos indeseados. Cualquier ataque que le lanzaran sería calcinado.

En su abdomen había otra herida, mucho más profunda y dolorosa que la anterior. Era como si le estuvieran clavando un cuchillo allí mismo pero en su lugar solo había una herida que no dejaba de sangrar. Esos fenómenos solo se podían deber a una vampiresa en concreto.

Miku... Bastarda.

La melancolía y la desidia de Rido pronto fueron sustituidos por la ira y la frustración, y eso no era nada bueno, para nadie. Cuando se descontrolaba solía perder el conocimiento, dejándose llevar por sus instintos más primitivos. Rido, a lo largo de su vida había absorvido muchos seres, entre ellos varios tipos de animales, como osos, lobos, tigres incluso. Pero los genes de estos animales no eran completamente compatibles con los de Rido, por lo que no se adherían a su código genético como hacían los genes del resto de los humanos y vampiros que absorbía. Pero había una excepción para esta regla genética, y es que cuando el hombre deja de ser un hombre y pasa a convertirse en una bestia los genes de esos animales son liberados y pasan a formar parte de Rido, transformándolo por completo. Era su forma oculta por decirlo de algún modo.
Los huesos del Pura Sangre crujieron, sus manos se hicieron más grandes, sus uñas crecieron y se convirtieron en letales armas, su estatura aumento y su complexión en general se hizo más grande y robusta. Rido exhaló aire, ansioso y escupió unas afiladas palabras que iban dirigidas a si mismo.

Y... aquí vamos otra vez

El fuego se deshizo y la nueva figura de aquel vampiro se perfiló entre toda esas persona que le rodeaba. La herida de su abdomen ya no sangraba tanto y su cuello parecía aguantar bien el corte que tenía. No perdería mucha más sangre. Aunque tenía que darse prisa si quería hacer algo, Miku podría volver a actuar pronto. Jack y Dante le estaban esperando, pero ya no era el mismo Rido de antes, ya no era un hombre pasivo y paciente, todo ese juego había acabado, la tregua había acabado para los cazadores. Algunos estúpidos dispararon desde la retaguardia a Rido nada más verlo, asustados de su aspecto, pero sus balas rebotaron de nuevo contra aquella barrera de cristal que se movía libremente por la piel de Rido como si tuviera vida propia, protegiendo unas zonas y dejando a descubierto otras. Rido se giró, resoplando, disgustado. Corrío hasta esos ineptos con unas zancadas agigantadas y agarró a dos de ellos del cuello, clavándoles ligeramente las uñas en sus delicados cuellos. El resto salieron corriendo para cubrirse. En un primer instante esos dos patalearon, o lo intentaron, pero sus cuerpos se quedaron pálidos e inertes al instante. Había absorbido todo lo valioso que quedaba dentro de esos cascarones. Al parecer eran unos desertores, no estaban con Jack y ya no le rendían lealtad al legado de Damaru. Ahora lo comprendía, esos inútiles habían dejado que su Asociación se corrompiera. Rido se giro hacia Jack y hacia Dante.

Oh, pero si se me han adelantado, parece que vosotros realmente perseguís el mismo objetivo que yo... pero no es momento para razonar.

Su voz sonaba osca, ruda, distorsionada. No se preocupo de que los otros le entendieran, pero se refería claramente a que Jack estaba en cierto modo acabar con los "cazadores". Rido había asimilado todas las memorias de aquellos traidores y también sus energías, por lo que pudo comprender la situación al tiempo que sus heridas sanaron. Miku no era tan útil después de todo. La debilidad de aquella vampiresa residía precisamente en que no podía enfrentar a personas que tuvieran factor regenerador o que pudieran obtenerlo porque a pesar de que la chica también podía auto sanarse lo hacía demasiado lento. Y sus habilidad, "empatía", solo se aplicaba al daño, precisamente para poder sanarse a si misma mientras sigue hostigando a su rival, pero ¿Y si su rival tenía mejor factor regenerador que ella? Y en un escenario como aquel, donde Rido podía tomar las vidas que quisiera, sacrificándolas con tal de mantener su cuerpo libre de cortes y perforaciones, Miku no tenía nada que hacer. Tal vez esa pequeña bastarda podría darle ella sola una paliza en un descampado, pero en un lugar como aquel Miku tendría que quitarse la vida para acabar con Rido y ella apreciaba demasiado su vida como para dar ese último paso. La adorable sadomasoquista no iba a ser la clave para derrotar al Pura Sangre. Porque tal vez ni siquiera hacía falta derrotarlo. ¿Cómo era esa frase que decían los sabios? Si no puedes con tu enemigo... No importa, no era un momento para pensar, si no para actuar.
Lo que tal vez ninguno de allí comprendía era que Rido acababa de descubrir la localización de tres personas que no le importaban para nada: Bella, Ziel y un tal Marcus. El cerebro de esos idiotas no contenía nada del paradero de Chiara.

Rido saltó junto a los dos espadachines. Eran fuertes, pero no lo suficiente. Paró una de las espadas de Jack con su mano, recubierta de cristal, y rápidamente le propinó un puñetazo a la altura del estómago. Para suerte de Jack su traje le protegía la piel y Rido realmente no le tocaría en ese acto. Aunque aquel golpe podría matar fácilmente a cualquier hombre, más le valía tener alguna habilidad escondida bajo la manga si no quería que la mitad de sus órganos reventaran ante tal ataque. Después de mandar a volar al supuesto Presidente Rido se giró hacia Dante, para parar el filo de su arma de la misma forma que había hecho con Jack, pero ese tipo no parecía igual de débil que el rubio. En vez de intentar agarrarle o golpearle Rido realizó un pequeño salto hacia atrás y provocó que del suelo saliera una columna de pinchos de cristal de la altura de un hombre en dirección a Dante. La cosa se ponía interesante
avatar

Cantidad de envíos :
151

Rido Blood

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Lun Ene 06, 2014 8:27 pm

Cerré los ojos un momento, sintiendo cómo la sensación de desagrado recorría mi cuerpo al sentir el golpe seco que dieron todos los cadáveres al caer al suelo al unísono. Escuché como conversaban, y como al poco Jack pedía otra katana y comenzaba a pelear contra Rido, y al poco Dante se le unió. Paré el ataque de otro de los traidores que se había acercado. Noté como el pie en el que tenía todo el apoyo del cuerpo se desplazaba hacia atrás; aquel hombre tenía bastante fuerza. Hice que la hoja de la katana se deslizase sobre la del él, para luego retirarla bruscamente, agacharme y hundirla en su estómago. La saqué sin delicadeza ninguna, y le corté de lado a lado el pecho. Aparté la vista cuando vi el cuerpo de aquel bastardo cayendo hacia atrás. Miré al profesor y a la chica, que los mantenía detrás mía, para luego mirar donde estaban peleando los demás. Aquel tipo era demasiado poderoso.

Antes de que me diese cuenta, Yagari había cogido a la pequeña vampiresa y le había hecho un corte en el cuello. Me asombré ante aquello, ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué la hería si nos quería ayudar? Pero al poco entendí aquello: el pura sangre comenzó a sangrar por el mismo lugar que la chica. El cuchillo se hundió en el abdomen de la vampiresa, a la vez que en el abdomen de Rido aparecía otra mancha de sangre. Respiré aliviada... tal vez en los poderes de aquella chica estaba nuestra salvación. Rido pareció darse cuenta de la artimaña y no se mostró muy contento. Pero, para mi descontento, el vampiro comenzó a transformarse en... ¿qué era aquello? Miré horrorizada a la enorme bestia que se alzaba donde antes había estado el cuerpo del pura sangre. ''¡¿Acaso eso es posible?!'' Por lo visto, lo era. Me mordí el labio, preocupada. Observé impotente cómo lanzaba por los aires a Jack y como hacía salir del suelo una fila de estacas de cristal que se dirigieron hacia Dante.- ¡¡Jack-senpai!! ¡¡Dante-senpai!!- grité, horrorizada. ''Los va a matar... los va a matar...'' No, no podía quedarme quieta ante aquello.

Arrastré un poco más la mesa y dejé ocultos al profesor y a la vampiresa inconsciente. Le arrebaté al cazador de antes el arma y se lo di al profesor.- No es muy difícil de usar -le dije mientras se la colocaba en las manos- apunte con tranquilidad cuando vea que alguien se dirige hacia usted, sin prisas. Así hay menos probabilidades de fallar.- Le dediqué una última sonrisa, triste. Si aquellos dardos habían inmovilizado tan rápido a una vampiresa, no había modo de que un humano los resistiera.- Cuídese.- Le dije, girándome hacia el pura sangre. No podía hacer nada por la fuerza bruta, tenía que pensar algo y rápido. Un punto débil... Me quité los zapatos con poco cuidado y reprimí un escalofrío al sentir el suelo helado en la planta de mis pies. No lo hacía por gusto; si aquel vampiro había tomado la forma de una bestia, también habría tomado sus sentidos. Y si apenas se me escuchaba corriendo con zapatos, descalza era mucho más difícil de percibir. ''Ésto es una locura''. Dejé la funda de la katana en el suelo, tomando el arma con ambas manos, y comencé a correr hacia el vampiro, teniendo la ventaja de estar detrás suya. Calculé la distancia, y a pocos metros suya lancé un grito para que se volviese, a la vez que levantaba la hoja de la katana, acercándome rápidamente a él y dándole, sin pensarlo, un tajo en la cara, justo en mitad de los ojos, procurando que la hoja pasara por ambos. Giré sobre mis pies y me retiré rápidamente hacia atrás, saliendo de su alcance.

El mayor punto débil que teníamos toda criatura eran los ojos. No podía cubrirlos con aquella extraña capa de cristal porque le dificultaría la vista además de que podría dañarse a sí mismo, y todo impulso que poseíamos todo ser viviente era el de perder los estribos cuando algo nos pasaba en los ojos. Teníamos el impulso a llevarnos las manos a ellos, como tratando de protegerlos. Y, tras analizar la situación, me pareció que era lo único que podía hacer. No podía intentar cortarlo, ya que si no lo habían conseguido ni Jack ni Dante no podría conseguirlo yo, con muchísima menos fuerza. Pero sí era lo suficientemente rápida como para lidiar con el pesado cuerpo de una bestia y estar cerca suya tan solo el instante de cegarlo. Aun así, no sabía si aquello funcionaría.

Lejos de su alcance, al menos del físico, me quedé esperando su reacción. Rezaba hacia mis adentros, a Dios, al Karma, a lo que fuese que había si es que había algo, rogaba por mi vida que aquello hubiese funcionado. Aunque no fuese una herida mortal, podía darnos una ventaja que podría significar la diferencia entre la vida y la muerte. Las columnas ardían a nuestro alrededor en aquel extraño fuego negro. ''El edificio se va a venir abajo'' pensé, respirando agitada. El corazón parecía que se quería salir de mi pecho, el cual bajaba y subía a un ritmo frenético. El corte del brazo había dejado de escocer, pero descartaba que fuese porque no tenía importancia, ya que aun sangraba algo. No podía sentir nada, tan sólo el miedo de encontrarme ante aquel monstruo.
avatar

Cantidad de envíos :
629
Edad :
22
Empleo /Ocio :
Estudiante por la mañana, cazadora por la tarde y por la noche. Y sin librar los días festivos *snif*

Rangiku Matsumoto

Volver arriba Ir abajo

Re: Fiesta de Navidad (26/12-6/1)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.