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Callejuelas

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Callejuelas

Mensaje por Kaien Cross el Miér Ene 23, 2013 8:52 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Se trata de unas sinuosas y oscuras calles que recorren los espacios entre los edificios abandonados. Esta zona comprende tanto las calles que antiguamente eran consideradas como las principales, como los pequeños callejones.


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Re: Callejuelas

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Dom Mar 03, 2013 10:55 pm

Seguí aporreando el aramario una y otra vez, una y otra vez. La puerta no terminaba de ceder, pero la impaciencia me estaba matando. Y hablando de matar, ¿habría muerto ya alguno de los dos? Conocía perfectamente las habilidades de cada uno y lo que eran capaces de hacer. No tendrían reparos el uno con el otro. Kasha me daba un poco igual, aunque Kai no llegara a perdonarme jamás si la abadonaba de esa forma.
"Ziel, libérate y ves en su búsqueda." Sí, eso era lo que exactamente tenía que hacer.

Lleno de rabia, conseguí en un golpe que el armario cayera hacia adelante. Puse mi espalda pegada a la puerta, golpeando como podía, la parte trasera del armario. "Derríbala Ziel. Derríbala". Paré unos segundos, volviendo a notar como esa mitad parecía reclamar mi cuerpo otra vez. Estaba cansado, pero ahora, con ese ojo brillando sagazmente de nuevo, parecía incluso menos pesado y menos dolorido. Cargué de nuevo, pateando el armario. Insistí un rato, ya que no tenía la fuerza de ningún cazador ni ningún vampiro, y tampoco tenía todas las energías de un humano corriente. Pero, finalmente la madera venció en una patada, dislumbrándose la luz dentro del armario. Suspiré, quitando el sudor caliente de mi frente. La fiebre y el cansancio no querían abandonarme ni a la de tres. Maldita sea.

Como pude, me hice paso entre las maderas, sacando los brazos. Apoyé las manos a ambos lados del agujero, empujando hacia arriba. Conseguí salir, aunque algunas astillas arañaron mi piel. Hice una pequeña mueca de dolor, viendo mi abdomen. Maldita sea, ¿es que no ganaba a cicatrices?
Me puse de pie, dipuesto a intervenir en aquella sangrienta batalla. Pero las rodillas vencieron un segundo, cayendo al suelo. "Ziel, no es el momento de andarnos con estas tonterías. Levántate. Esto tenemos que hacerlo entre los dos", hablaba esa supuesta conciencia interna.

Llegué de nuevo a la habitación, recostándome en el lado izquierdo del marco de la puerta. Una mano tapaba algún arañazo que otro más profundo, impidiendo que pequeños hilos rojizos cayeran por el abdomen. Tenía la cara casi descompuesta del esfuerzo y ese ojo derecho brillando con intensidad. Me mantenía cuerdo, o al menos, me mantuve. Tras ver otra vez esa escena, la misma que cuando Bella. Desorbité los ojos. Mis oídos se cerraron sin dejar que un solo sonido entrara por ellos, aunque viera mover sus labios en la conversación que tenían.
El mundo pareció caerse de nuevo. A mi memoria venían las caricias de Marcus, ese arrepentimiento de él, ese dulce trato que me había dado esta misma noche. No podía ser posible. ¿Acaso todo había sido un barato papel que interpretó? No, no podía creerlo. Me escondí dentro de mi pecho, ocultando mi rostro entre las manos. No quería ver más por estos ojos.

Una sonrisa maliciosa apareció por el rostro, una vez me rendí. Le dejaba a él el control, no lo quería ahora. Me sentía tan... utilizado como un pañuelo de un solo uso. La marca se regocijó en ese abismo creado en mi pecho, cobrando intensidad.
La cabeza cayó hacia delante, deslizando las manos por mi rostro hasta caer. Otra vez esa risa frenética, envuelta en locura, volvió a resurgir. Era completamente incontrolable y sonora.

Me acerqué lentamente a ambos individuos, mirándolos desde arriba.
-Vaya, vaya siento interrumpir vuestro nidito de amor. - Casi parecía perdonar a ambos con tan cruel mirada. Jamás perdonaría a ninguno de los dos. A Kasha porque jamás obtendría mi perdón y menos después de querer robar MI pertenecia. Y a Marcus por querer aprovecharse de la propia cazadora. Él, era mío. Del mismo modo en que yo era su Siervo. Lo peor, es que había creído en él. Lo había hecho y ahor,a me sentía demasiado traicionado como para mirarle a los ojos puramente.
Pero lo hice, lo miré con el odio, la ira y hasta casi con envidia palpitable en los ojos. La marca se afiló cual cuchillo que pedía la sangre de ambos. Malditos perros lascivos. Él por lo menos, nunca se saciaba. Quise apatearlo en ese momento, si no fuera por las consecuencias que vendrían detrás.
- No sabía que ella calentaba ahora tu lecho. Aunque... Marcus, al menos podrías de deshacerte de tu Siervo con una excusa, antes de traer a una nueva amante a tu cama. - Hablé seriamente, sin compasión alguna; cortante y tajantemente; casi amenanzando al aire que entraba en mis pulmones.



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Re: Callejuelas

Mensaje por Kasha Oskan el Dom Mar 03, 2013 11:17 pm

A cada momento que pasaba mi cabreo aumentaba, como se atrevia a tocarme de ese modo?.
- Kai me satisface muy bien, cosa que parece que Ziel no hace contigo- dije para cabrearlo- y dejarte tranquilo??, eso no es propio de mi, para tu desgracia, mi nueva mision es investigar lo ocurrido aqui y matar todo aquel vampiro que este aqui
Su poder llego hasta mi, haciendome numerosos cortes por los que no me inmute, no sentia dolor alguno con los ojos activados, era una de las nuevas ventajas que habia descubierto, aunque eso no significara que no sangrara, aunque en menor medida que una persona normal.
- Tus trucos no funcionan con tanta facilidad conmigo, y las razones por las que este ese mocoso contigo, me dan igual, tu eres mi objetivo, y pienso acabar mi mision- fui a atacarlo, pero en pocos segundos, me encontre de nuevo bajo el, era asqueroso, pero no le quedaba otra cosa que soportarlo.
El tiro su mascara al suelo mientras que se le incrustaban en la espalda las puas de la cadena debido al peso de ambos, era un tanto molesto ya que notaba como se mojaba su ropa y la cama con su sangre. Le mire a los ojos con aquellos ojos extraños repletos de oscuridad adornada con calaveras, una mirada terrorifica que helaria a cualquiera.
- Hace mucho que yo no albergo esperanza y tu padre solo quiere acabar con los humanos, cosa que no puedo permitir y a aparte, para mi desgracia, ya tengo que obedecer a alguien, y ese alguien no es tu padre y nunca lo sera- dije con asco y rabia mientras que empezaba a retorcerme y conseguia darle un fuerte cabezazo para alejarlo el tiempo suficiente de mi como para poder clavarle el cuchillo o desgarrarlo con la cadena y escapar de el.
Pero aparecio Ziel, muerto de celos, y no sabia porque, la verdad, esto no era para nada plato de buen gusto y si fuera ella, ya le hubiera clavado el cuchillo mas de una vez donde mas le puede llegar a doler a cualquier hombre.
- Si tan poco te gusta ver esto, cierra la boca de una vez y apartalo tu mismo de mi, o matame por haber intentado acabar con este asqueroso chupasangres- dije cabreada, cualquiera pensaria que estaba loca por decir algo como eso en esa situacion, era un dos contra uno, pero la verdad es que realmente estaba medio loca y no le importaba para nada decir aquellas palabras tan crueles
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Re: Callejuelas

Mensaje por Marcus O'Conell el Dom Mar 03, 2013 11:41 pm

Estaba a la espera de sus palabras. A la espera de su respuesta. La mirada de Marcus era inquisitiva, imponente; y estaba sedienta de destrucción como tantas otras veces. Pues estaba harto de que nada le saliese bien. Sólo quería estar allí tranquilo, una vez luego de doscientos años. Quería permanecer en paz junto a la única criatura capaz de calmar sus más bajos instintos. Tras lo que había ocurrido con Bella y Ziel durante la noche, estaba exhausto. Pero no permitiría que ningún cazador, y mucho menos ella, arruinase el momento. Pagaría con su vida si fuese necesario.

- Yo no maté a todas esas personas, sólo eliminé a esos cazadores que estaban hiriendo a Ziel, y que lo perseguían como un delincuente -respondió a sus primeras acusaciones, ignorando el comentario acerca de su novio. A decir verdad, poco le importaba y seguramente estaría muerto en breves. Una vez continuaba luchando con su cuerpo, Marcus ejerció más fuerza sobre sus muñecas-. Padre quiere lo mejor para este mundo. Él quiere eliminar la escoria. Y a diferencia de ustedes, los cazadores, su método es diferente. Si tan solo cooperaran, la sangre dejaría de bañar estas calles -insistió, mirando furtivamente a la mujer.

Recibió el golpe que le dio con aquellas cadenas, las cuales se incrustaron en su espalda. Marcus cerró los ojos lentamente, mientras la sangre emanaba y teñía las sábanas blancas. Unas cuantas gotas cayeron sobre el cuerpo de la cazadora. Marcus abrió los ojos otra vez, y miró en el interior de los suyos, con aquellas formas extrañas en ellos. No había ser que le intimidase ya. En cuanto iba a darle el cabezazo, el vampiro elevó su cuerpo, logrando esquivarlo, pero retuvo a Kasha unos momentos más contra sí. Sin embargo, dio un salto y se separó de ella, pues aquella risa macabra y endemoniada volvía a poseer el cuerpo de Ziel. El veneno que envolvía a ambos en aquel pacto macabro carcomía día a día un poco más la cordura de su fiel Lacayo. Al oír tales insensatas palabras, Marcus lo observó.

El silencio volvió a adueñarse del asunto. Mientras tanto, el vampiro extirpó de su espalda aquellas cadenas, arrojándolas de nuevo a la cazadora, al sitio que pertenecían. Estas cayeron a su lado y rebotaron en el colchón. Continuó mirando a Kasha, y la expresión que transmitían sus ojos denotaban la oscuridad de un pasado corrompido por el tiempo. Marcus, en el resplandor de sus iris, transmitía todo aquel enojo que estaba conteniendo. No quería arruinar su único día de "paz", pues sabía que mañana volvería a ser el sanguinario vampiro de siempre. ¿Por qué les costaba tanto dejarlos en paz a él y a Ziel? Esta situación no era nada justa, y aquel humano no merecía sufrir.

- Ella lo único que calienta es mi ira -dijo tajante, sin dejar de mirar a la cazadora con un halo de angustia envolviéndole la mirada desde el interior. Miró a Ziel otra vez y se acercó a él unos cuantos pasos. Se situó frente a su indefensa silueta y admiró la sangre que recorría su piel. Se puso en cuclillas y sujetó su cintura con ambas manos, acercando su rostro y deslizando con suavidad su lengua a través de las heridas, limpiando aquellos rastros siniestros de rojo carmesí.

Lo único que deseaba era aquel humano corazón ardiente.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kasha Oskan el Lun Mar 04, 2013 12:03 am

Lo de los cazadores la verdad es que me daban igual, pero cualquier vampiro que matara a un cazador, era inscrito directamente en las listas de los vampiros mas peligrosos y era yo la encargada de darles caza, por lo que, el seguia siendo mi presa.
Por fin me solto y desgarro parte de mi espalda al tirar de las cadenas que al poco me devolvio ensangrentadas, sus cicatrices tardarian en curarse al no ser que bebiera la sangre del mocoso, cosa que empezo a hacer.
Me levante de la cama y mientras que lo hacia, lance el cuchillo hacia Marcus, la cosa no habia terminado, no despues de lo que habia estado apunto de hacerme.
- Hazme un favor, deja eso para luego, no me apetece nada vomitar ahora mismo- dije a malas para que dejara en paz a Ziel, aunque sabia que el no queria que pasara eso. Y en el fondo, me moria de envidia, puesto que nunca pude llegar a ese punto con Alec. Y ahora que recordaba...
- Quiero hacer un trato contigo vampiro- dije guardando de nuevo la cadena y el cuchillo que goteaban sangre desde el cinturon donde lo colgue- te dejare en paz hoy, no dire que os he visto y que no habia amenaza alguna aqui, que el culpable habia desaparecido, a cambio, tu me diras algo que oi decir a la jefa del consejo de ancianos- antes de acabar con el, queria conocer la informacion de Alec y sus hermanos que oi a Katrina en la fiesta, necesitaba saberlo, aunque eso me metiera en lios y perdiera una buena oportunidad de acabar con aquel ser. De ese modo solte mi pregunta, el no sabia nada de mi pasado, asi que no tenia porque saber las verdaderas razones por las que hacia aquella pregunta
- Que tiene que ver la familia de pura sangres de los Morgerstern con tu padre y lo que haceis- tan solo queria saber si Alec habia tenido algo que ver con todo lo que estaba ocurriendo, porque de ser asi, podria responder a las demas preguntas que rondaban en su cabeza, pero tambien sabia, que se volveria loca del todo con aquella respuesta, si es que este monstruo la conocia
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Re: Callejuelas

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Lun Mar 04, 2013 8:56 am

Estaba dolido. No solo físicamente, sino mentalmente también. Me dolía la cabeza con tanto recuerdo nocturno surcando mi mente, con tanta voz incorpórea que se reía a carcajada suelta. Del pecho prefería no hablar, sinceramente. El veneno se lo había comido absolutamente TODO. Y la ceguera por la ira cada vez obstaculizaba más volver a un estado "normal" y sin locura aparente. Es que, en realidad, no solo me había rendido; si no que también me había perdido a mí mismo: había perdido la luz guía de Bella e incluso la sombra que seguía de Marcus. No, ahora todo era diferente. En esos momentos, el pecho lo tenía vacío, sin ninguna gota de esperanza. Todo estaba ocupado por esa negrura interna. Marcus me había abierto los ojos con su traición. "Yo lo protegeré hasta mañana al alba y eliminaré tu dolor", resonó poéticamente una voz llena de gracia. Mentira cochina Marcus. Eres igual que ellos, siempre rompiendo las promesas.
No entendía ni siquiera, cómo alguna vez pude haber confiado en alguien como él. Cómo pude perdonarle y darle otra nueva oportunidad. ¿Acaso me porté mal contigo Marcus? ¿Acaso lo hice mal, o realmente tú solo te divertías fingiendo ese papel, viendo como un humano caía en tu red? Ah, me daba arcadas tan solo pensarlo. Me sentía tan sumamente utilizado tanto por el vampiro, como por los cazadores... Pero sin duda alguna, esto me había hecho bien. La venda se caía de esta forma de mis ojos, sí, no había duda. El mundo que conocía, ya no era en el que estaba viviendo ahora. Todo se había vuelto demasiado irreal y corrupto para mis ojos.

Llevé un dedo a mis labios, siseando silencio a la cazadora.
-Shh... Kasha, Kasha... Te mataría, de verdad, pero prefiero no ensuciarme las manos con tu sangre y seguir observando cómo otro lo hace. Al menos no seré el culpable al resto de ojos. Todavía tengo que mantenerme como un humano libre de toda causa. - Negué con la cabeza, con esa risa maquiabélica.
Observé el resto de la escena sin inmutarme demasiado. Ah, eran como perros, haciéndolo en cualquier lugar y sin importales que alguien los viera. Sin embargo, ahí seguía mirando, como si fuera un espectador. Veía la lucha entre ambos en la cama, la sangre tiñendo las sábanas otra vez y los intentos de Kasha porque Marcus no la tocara "más de lo debido". Ella era otra pecadora más. No hacía falta más que verlos. Lo que ella estaría intentando es tapar todo para los ojos de un joven inocente. No, otra cosa sería, pero inocente ya no era. Eso formaba parte de otro Ziel.

Todavía permanecía con esa sonrisa maliciosa de entre los labios y reía frenéticamente de vez en cuando, frente a tales "muestras de amor". Qué irónico parecía ahora todo.

-Vaya, no sabía que a los cazadores os gustara el Sado, Kasha. - Comenté con sorna al mismo tiempo que cruzaba los brazos, viendo esa larga cadena que parecía no tener fin bajo sus manos. - Y a ti, Marcus, veo que también. - Llevé una mano a la frente, tapando un trozo de visión con los ojos; negando con la cabeza en un suspiro.

Bajé la mano para clavar la mirada en Marcus, con esa negrura que parecía querer comer el sangriento color de sus ojos a cada paso. La negra pupila, parecía no llegar a tener fin; enmarcado con un iris azul en un ojo, y otro de un color rosado de intensidad demoniaca y que brillaba con la marca . Si alguna vez Marcus o la propia cazadora, conoció al verdadero Ziel Afarrel Carphatia, desde luego, no era el que lo estaba mirando a él con esos ojos de ambición, ira y codicia. Aquel que lo estaba haciendo ahora, estaba demasiado tintado de negro.
Cuando el que era mi Amo se levantó de la cama, no hizo que terminara soltando otro comentario irónico al respecto.
- Vaya, ¿ya habéis terminado? Qué rápido se os da el asunto. Yo me habría entretenido más. - Giré mi cuerpo para dar a irme por la puerta una vez el espectáculo concluyó; aunque la robusta figura de Marcus tapó el camino hacia la salida.

Alcé la cabeza mirándolo.
- Esa es otra de tus baratas excusas, Marcus. No te rindo cuentas, eres libre de hacer lo que quieras. - Corté el contacto visual bajando la cabeza de nuevo. Quise esquivar su cuerpo, pero él volvía a obstaculizarme el paso. Volví a mirarlo ansíamente.
En la mente había siseos cada vez que lo miraba, pero no lograba hallar lo que decían. Me lo podía imaginar: Mátalo. No tenía desperdicio, en cambio, prefería no matar a mi amante por una noche. Al menos había llegad a satisfacer a un débil cuerpo humano. Le concedía así que pudiera marchar ahora, sin que empezara a gritar para que vinieran más cazadores y le dieran muerte. Jamás le haría algo así a quien calienta mi cama y se preocupó de mi fiebre. No... yo no era ni fui así.

Una vez que bajó, instintivamente ya sabía lo que iba a hacer. Eché la cabeza hacia atrás, estremeciéndose mi columna con varias corrientes eléctricas; una por cada rastro que quitaba. Acaricié su pelo de manera protectora, como si fuera el perro que nunca tuve; mirando inquisitivamente a la cazadora. ¿No lo veía? ÉL ERA MÍO. Con una mano lo acerqué más a mi piel, sin dejar de imaginarme el cuerpo de la cazadora tendido inerte en la cama. Era algo que estaba deleitando mi mente hacía rato.

-Pues márchate a otro lado o muérdete la lengua. - Bufé. Sí, Kasha estaba celosa, no había más que verla. Era otra lasciva más a la que encima le gustaba el sadomasoquismo. Qué gustos tan horrendos tenía ella, por el amor del cielo.

Acaricié el rostro de él con suavidad, con toda la dulzura que había desaparecido de mi pecho. Con la otra mano, me acerqué al hombro de mi Amo; aunque ahora parecía más bien mi propio Siervo. Se impregnó de sangre al instante.
- Mira lo que te han hecho. Otra camisa echada a perder. - Hablé como una madre, pasando los dedos por la abertura de la camisa de Marcus; conociendo cuán profundo era el agujero e imaginando -gracias a este dato- cuán profunda podría ser su herida. Limpié mi mano llena de su sangre en la chaqueta suya que portaba. Me incliné un poco, besando con suavidad la cabeza de Marcus. - Tranquilo, sanará pronto. - Lo tranquilicé de un modo paternal, al igual que él había hecho conmigo la noche anterior. Tal y como si fuera el mismo de antes. Pero qué equivocados estaban.

Mientras, estuve escuchando la oferta de la cazadora; riendo finalmente sin poder evitarlo. Parecía que la cazadora estaba insaciable por el vampiro que se rendía a mis pies.
- Él no ha matado a todos esos cadáveres. Ya estaban ahí cuando llegamos. - Corté las palabras de Kasha. No tenía que confundir quién era su enemigo; Marcus no había sido el autor de dichos crímenes. Eso no significaba que lo fuera a defender a capa y espada, al igual que hacía antes. ¿Tenía manos, no? Pues que la usara para defenderse. Yo ya me cansé de hacerlo. Porque, tenía que tener en mente que él me había traicionado de un modo u otro: no había cumplido lo que para mí era una promesa, y además, había estado intimando con Kasha delante de mis propias narices. Y ambas cosas era lo único que me cegaba los ojos.
Tiré del pelo del Marcus para obligar a mirarme, alimentándome de ese rojo carmesí de sus ojos; dejando sin terminar su tarea. ¿Le proporcionaría esa información a la cazadora? Desvié la mirada, rodando hacia Kasha.
- Creía que sólo los humanos ingenuos hacíamos pactos con vampiros, pero ya veo que tú también quieres a Marcus. Bien, Marcus, ¿a quién eliges? - Volví a bajar la cabeza, escrutándolo con la mirada. Sonreí macabramente a aquel que se alimentaba de mis heridas.

Había ahora varios interrogantes en el silencio de la habitación: ¿contestaría a su pregunta? ¿Se decantaría por alguno de los dos? ¿O prefería mantener a dos amantes, al igual que estaba haciendo yo en un supuesto con Bella? Era algo, que llamaba completamente mi atención.



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Re: Callejuelas

Mensaje por Marcus O'Conell el Lun Mar 04, 2013 9:18 pm

Suficiente.

Marcus impuso enormes esfuerzos intentando ignorar semejantes comentarios imbéciles que salían y salían de la boca de Ziel. Ahora mismo, se preguntaba qué demonios hacía allí, lamiendo sus heridas e intentando consolar su espíritu indómito. Sus ojos rojos se fundían en las pupilas negras de Ziel. Este, simple humano, quería imponerse a él. ¿Estaba bromeando? Porque si admitía su chiste no pagaría tan caro por decir semejantes insultos hacia su persona. ¿Estaba olvidado, acaso, quién mandaba aquí? ¿Estaba olvidando quién gobernaba y quién obedecía? Y Ziel tiene suerte, ciertamente, porque de haber podido leer su mente, ya sería un poco más que un cadáver.

La pregunta de Kasha había quedado flotando en el aire mientras Ziel no cesaba de arrojar blasfemias. Porque eran justo eso: pérfidas blasfemias. ¿Cómo se atreve a asociarlo con esa mujer? ¿Cómo se atreve a relacionarlo con ella de semejante manera? Claro que iba a divertirse con ella, pero sólo quería hacerla sufrir un rato. No creía llegar tan lejos, pues no era su tipo y lo único que quería de ella era su corazón separado de su cuerpo. Y mientras meditaba estos asuntos, el vampiro miró a la cazadora. Sin embargo, todo control de la ira se disipó cuando Ziel tiró de su cabello.

Los ojos de Marcos se abrieron con determinación asesina. Todo en ellos era amenazante. Ziel estaba perdiendo la razón. Y él podía perderla mucho más rápido y de manera mucho más efectiva. Instantáneamente, Marcus sujetó su mano y presionó sobre su muñeca, en señal de advertencia. No le importaban sus mimos, sus caricias, sus palabras de amante preocupado. Ahora, estaba tentando al mismísimo diablo, y éste no tenía interés en ser amable como anoche. Ziel estaba jugando con fuego, y ahora iba a quemarse. Y se quemaría solo. Si no dejaba ya de comportarse como una maldita marica.

Marcus se puso de pie y tensionó la mandíbula. Cada uno de sus movimientos destilaba peligro inminente. Volvió a mirar a la cazadora y, en ese momento, sintió cómo la marca de su mano latía, del mismo modo que la del ojo de Ziel brillaba. Ambas se estaban atrayendo, como dos polos opuestos. La Mortalidad y la Inmortalidad se llamaban entre sí, deseando unirse una vez más. Pero lo que esa Mortalidad no sabía, era que la Inmortalidad es mucho más poderosa y que no está a su servicio, sino que la cuestión es a la inversa. Marcus volvió a mirar a Ziel, penetrando en sus ojos con poder absoluto.

- Ya sabes que no debes confundir los roles, ¿verdad? Entonces... -aspiró una bocanada de aire, mirando un instante al techo y, luego, dio un tirón al brazo de Ziel y lo arrojó contra una pared con considerable fuerza. Antes de que Kasha pudiese decir algo, Marcus levantó la mano que poseía la marca y le indicó que no intentase nada, pues le convenía a ella y al humano. Echó una mirada a Ziel de reojo. Lo estaba haciendo enfadar, y realmente cuánto le estaba molestando que se quisiese sobrepasar con él. Pues, sólo Marcus es quien puede imponerse al otro en esta relación de dependencia. Esos eran cláusulas de un contrato que ya habían estipulado hace tiempo. Y aunque parezca extraño que su humor y sus sentimientos cambien de un momento para otro... ¿Qué tiene eso de extraño en un vampiro violento y lascivo como él? El poder que le brindó Padre no debe desperdiciarse en seres inferiores, ¿no es cierto?

- Si quieres saber algo, lo hablaremos a solas... tú y yo -siseó, entrecerrando los ojos, aún con aquella faceta de amenaza pura, pero también con cierta complicidad tras los ojos. Ahora estaba jugando con Ziel, pues le arrancaría del pecho esa personalidad enferma que estaba gestando; le arrancaría de la mente aquel álter ego que pretendía ser el dominante.

Giró su cabeza hacia Ziel y ladeó el rostro, sonriendo esta vez con malicia.
- ¿Qué? ¿Qué miras así? No querías que elija? -comenzó a reírse, con aquel encanto innato que la inmortalidad más perversa le brindaba-. Veamos si Kasha es un poco más interesante, quizás un poco más violenta, más juguetona... -le guiñó un ojo y comenzó a acercarse a él otra vez. En ese instante, lo sujetó de la nuca, aprisionando su cabello con determinación. Lo miró a los ojos y los orificios de su nariz se dilataron-. Será mejor que comiences a controlar tus impulsos, porque yo no te pertenezco; tú me perteneces a mí -gritó estas últimas palabras, tratando con rudeza el cuerpo del muchacho. Acto seguido, sonrió de lado y abrió los ojos con signos de demencia, pero soltó a Ziel y se irguió, volviendo su temple habitual de vampiro socarrón. Y con una mirada calma, llena de parsimonia, continuó apreciando el cuerpo del frágil humano. Haría que sanase a golpes si fuera necesario, pues que no intente hacerlo caer en esos juegos de celos estúpidos. Él sabía muy bien cuál era su lugar en esto.

- Los Morgenstern estuvieron implicados -sentenció finalmente, acabando con aquel jueguecito. Miró a Ziel con hostilidad, pero en el fondo se podía vislumbrar cierto halo de tristeza. Se acercó otra vez a su Siervo y lo acercó a su cuerpo, sujetándolo con fuerza. Era momento de que vuelva en sí, y para eso solo había un remedio. Él estaba enloqueciendo por el pacto que habían contraído. El lado más perverso de su humanidad deseaba fervientemente tener posesión sobre un vampiro como él, que tanto le saciaba y a su vez tanto se satisfacía a su costa. Su orgullo mortal no podía aceptar esta diferencia de rangos. Si Marcus se imponía como siempre a él, incluso esa parte conocería que no tenía contra qué batallar. Si no quería perderlo todo, incluso la vida, incluso este amor... Si no quería perder lo poco que le quedaba, sería conveniente que obedezca.

- Ahora, voy a ayudarte, Joven Ziel. Jugaremos a otro juego -se llevó el dedo índice a los labios, indicando que permita que el silencio reine. Le guiñó un ojo, seductor y manipulador-. Debía garantizar tu protección hasta la mañana y es justo lo que he hecho, por lo tanto, he cumplido con mi parte. Ahora bien, nunca hemos estipulado que fuera gratis mi pérdida de tiempo, por lo que tomaré mi pago ahora mismo y, de paso, ayudaré a esa mente enloquecida para que calle, ¿de acuerdo? -continuó diciendo, con un tono aterciopelado que podría calmar a cualquier bestia-. Además, prometí ayudarte y quitarte todo tu dolor -agregó después, mientras sus colmillos asomaban peligrosamente. En ese momento, acercó su rostro a su cuello, elevando un poco a Ziel. Deslizó la punta de su nariz por la piel suave y, tal aspirar su aroma -que ahora, más que nunca, olía a él-, despegó los labios y mordió. Sus colmillos volvieron a clavarse como otras tantas veces, y esta vez estaban destinados a matar. Sin embargo, supo cuando frenar, emanando la cantidad posible de sangre como para que él quedase inconsciente. Sujetó su cuerpo con poder y deseo, como la noche anterior, pero esta vez la velada sería mucho más corta. Una vez que él cayera inconsciente entre sus brazos, procedería a brindárselo a Kasha.

Y así lo hizo. Levantó a Ziel y se acercó a la cazadora. La sangre recorría la comisura de sus labios y resbalaba hasta su barbilla. La miró profundamente a los ojos y le cedió a Ziel.
- No permitas que esos cazadores como esos se le acerquen de nuevo, porque ya no seré tan benevolente -sentenció con frialdad.

¿Benevolente? Sí, asesinarlos de ese modo era "benevolente" para él. Imagínense, pues, lo que sería ser realmente cruel. Una sonrisa podría pintarse en los labios del demonio si esto fuera posible. Incluso una expresión de horror podría pintarse en esos mismos labios, ante el temor de que tal fiera se le apareciese alguna vez en el infierno. Será por eso que Él, prudente, prefiere retenerlo en las superficies de la Tierra antes que hacerlo sucumbir a las Tinieblas. Pues si algo así sucediera, el mismísimo Infierno sucumbiría al mismo tiempo con su caída.

Marcus giró su cuerpo, una vez separado del muchacho, y se dirigió hacia la salida.
- Los estaré vigilando -aclaró, pues no aceptaría que le pusieran un solo dedo encima a Ziel. Acto seguido, con una tristeza desolada que nadie podría apreciar, Marcus continuó caminando, hasta desaparecer de allí. Él había hecho que aquel muchacho enloquezca. Él había deseado que fuera suyo con todas sus fuerzas, y ahora lo era hasta el punto de querer apoderarse totalmente del sujeto al cual le pertenece. Sin embargo, en medio de aquel acto, la paz volvería a Ziel otra vez. Al menos por un tiempo. Mediante aquel acto, las cosas volverían a la normalidad, y el perseguido sería él otra vez, y Ziel estaría a salvo. Las calumnias se le atribuían sólo a un vampiro despiadado, digno de crear los más contundentes desastres. Nada fuera de lo normal. Él iba a reparar el daño, y para eso debería hilar muy fino. Jamás se arrepintió tanto de sus actos, como el día de hoy. Aquel humano había sucumbido ante la lujuría que él le había ofrecido, haciéndolo salir completamente de control.

Con el transcurso de los días, Ziel podría vovler a encontrarse con su hermano, con su novia, con sus amigos... Y todo volvería medianamente a la normalidad para él. Por momentos, Marcus sentía envidia, pues hubiera deseado tener algún día la cantidad de afectos que él posee. Pero en su corazón sólo hay espacio para el odio y el rencor. Casi creía cometer la injuria de olvidarlo. Él estaba aquí para complacer a Padre, y jamás debía alejarse de sus objetivos. La jugada había declarado un Jaque Mate por unos instantes, pero sorprendentemente, el Caballero Negro pudo evitar justo a tiempo que su reino se destruya.


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Re: Callejuelas

Mensaje por Kasha Oskan el Lun Mar 04, 2013 9:50 pm

Cuando Ziel fue golpeado con tanta facilidad, la verdad era que no tenía ninguna intención de ir a socorrerlo. Básicamente, era algo que llevaba un rato deseando hacer, el mocoso se lo habia ganado a pulso, asi que no iba a defenderlo. Despues de mantener unos pocos segundos aquella mirada oscura y tenebrosa encima de Ziel, volví a mirar al vampiro esperando su respuesta.
En cuanto escuché aquellas palabras que tanto temia, algo en mi cabeza y en mi corazón se rompió, andé hacia atrás a penas sin poder mantener el equilibrio hasta que choque con la pared del fondo.
Como era posible?, de nuevo, habia sido utilitada por alguien al que amaba, no era justo para mi, por segunda vez habia sido engañada. Me odiaba a mi misma, y mucho más cuando en su corazón, en vez de odio o rencor hacia Alec, aun sentia amor por el.
Aquel vampiro siguió hablando, pero no lo escuchaba, tan solo me mantenía de pie apoyada en aquella pared manchandola con mi sangre y con la cabeza agachada tapada por una cascada de pelo despeinado y manchado de sangre.
El vampiro me quiso entregar a aquel mocoso loco inconsciente, pero lo ignoré, por lo que no le quedó otra cosa que dejarlo en el suelo a mis pies.
Pocos minutos despues de que aquel ser se marchara, un puñado de Niveles E, aparecieron atraidos por el olor a sangre fresca que emanaba de las dos unicas personas que aun estaban vivas en aquel lugar. Yo ya no atendia a razones, mi cabeza habia perdido la razon al completo, ahora solo queria destrozar todo aquello que habia en mi camino, empezando por esos Niveles E.
Del suelo rescate un cuchillo antivampiro que habia perdido en el forcejeo con Marcus, el cual enganché al extremo de la cadena que quedaba libre. Una vez preparada mi arma, tan solo di unos pocos pasos para esquivar a Ziel mientras que con cada mano dejaba escapar un trozo de cadena con cada extremo un cuchillo y haciendolos girar a mucha velocidad mientras que caminaba. En aquel momento, los Niveles E se decidieron a atacar, claro error, sin previo aviso, las cadenas pararon de girar dirigiendose a todo Nivel E cercano a su radio de ataque. En apenas dos minutos, no quedaba ninguno de pie, se habia formado un gran circulo de cadaveres y yo estaba justo en el centro, esperando a que apareciera alguien mas al que poder destrozar
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kai Olivier el Lun Mar 04, 2013 10:12 pm

Llevaba dias sin saber nada de Kasha, y no sabia cual era la razon, habia conseguido averiguar cual era su ultima mision, asi que fui en su busca. Al llegar, solo veia cadaveres y sangre, pero no solo de humanos, sino tambien de vampiros, alli habia habido una gran masacre, y por el tipo de marcas que tenian los vampiros, coincidian con el arma de Kasha.
Buscando cualquier signo de vida, llegué a una habitación, lo primero que vi al llegar, fue el cuerpo de Ziel tirado en el suelo de la habitación, por suerte, aun seguia vivo, aunque por poco. Lo siguiente que vi de aquella habitacion fueron los destrozos causados por la cadena y los cuchillos de Kasha y por ultimo a ella.
Su aspecto era lamentable, como siempre, no sabia aun como se mantenia de pie sin inmutarse. Su cuerpo estaba lleno de cortes y desgarros, habia perdido ya mucha sangre, pero lo que me preocupo no fue aquello, sino la mirada que tenia ella, con un pequeño toque de tristeza y rencor, acompañado de locura.
¿Que habia pasado para que ella acabara asi y con esa mirada? Despacio para no asustarla, me acerqué a ella, recogiendo del suelo la mascara ahora manchada de sangre al haber caido dentro de un charco de sangre.
- Kasha...- la llamo asustado por el estado en el que se encontraba.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Ziel A. Carphatia el Lun Mar 04, 2013 10:51 pm

Miraba todavía a Marcus todavía con la posesión en los ojos. "Él es nuestro. Es nuestro, Ziel", confirmaba todo el rato la voz que tenía robándome la cabeza. Sinceramente a mí ya me daba igual si era mío, nuestro o lo que fuera. Me daba absolutamente igual. No quería ver ni oír nada más. Ahora mismo planteaba y pensaba en acabar con esta miserable dicha. A cada segundo me iba convenciendo más y más. No, ya no me sentía Ziel Carphatia para nada, en absoluto. En realidad, me sentía como un ente en un cuerpo y cabeza ajena. Pues, tenía todo carcomido y lleno de una ponzoña negra que no sabía cómo disolver. Lo quería todo de vuelta y al mismo tiempo, era como si no quisiera nada; salvo acabar con este martirio que tenía atrapado a mi cuerpo en el desgaste físico y a mi cabeza envuelta en la verdadera locura.

Mis ojos seguieron sus sutiles movimientos, deseándolo con esa marca que siseaba la victoria del esclavo. Casi podría decirse que se estrecharon cuando sujetó mi muñeca con semejante fuerza. Luego de que una sonrisa macabra apareció tras esa pequeña pregunta que Marcus hizo. Sí, sabía dónde estaba mi papel, pero ese "otro lado" parecía no conocerlo para nada. Y esto quién ahora mismo parecía estar librándome batalla.
Empecé a reírme desmesuradamente, sin poder evitarlo. "Claro que lo sabemos, ¿verdad, Ziel? Él es nuestro Siervo ahora", susurró aterciopeladamente. Sin duda, lo tenía claro: quería el control del rol de Amo.

Fui lanzado contra una pared de manera violenta. Mi espalda se arqueó, tal vez intentando impedir que no se golpeara una parte tan sensible y quedar dañado de por vida. Pero tampoco hizo demasiado, la pared siguió encontrándola. Sin embargo, el dolor que vino, se mezcló con el que ya tenía; haciéndose una masa uniforme, homogénea y entumecida. Eso daba aún más tienda a que siguiera riéndome tan desquiciadamente. Esto se había ido demasiado de las manos. Tanto a Marcus, como a mí, como a ese trozo que me arrancaba el pecho de cuajo. Tapé con las manos mi rostro, pensándolo; pero sin parar de reír frenéticamente. Aunque, después de escuchar a Marcus, mi cabeza parecía gritar de locura. Sentía que tenía la necesidad yde quitarle la vida a la cazadora y quitar un estorbo más de en medio. "Ella no puede meterse entre Marcus y yo. Jamás, no se lo permitiré nunca. Él seguirá siendo nuestro. Para siempre, ése era el trato", hablaba y hablaba sin cansanse; sin que pudiera hacer nada para hacer que se callara. No podía imaginar algo así. Kasha y él, juntos y encima... solos. Y darle vueltas, me estaba desquiciando cada vez más y más.

Los ojos rodaron hacia Marcus, siseantes, mortíferos y desafiantes. Habría jurado ante cualquier cosa que me elegiría frente a ella. Pero no, ahora él quería probar con otra nueva amante. Y aunque estaba pateándome por dentro que Marcus eligiera a Kasha -a quien odiaba profundamente desde el día en que la conocí-; seguí riéndome. Las manos bajaron del rostro, dejando ver ese rostro descompuesto y pálido.

- No me digas. - Solté, clavándome en sus ojos, percibiendo la ira que también transmitían los ojos de Marcus. Pues también iba a elegir yo a otro amante para pasar las noches. No solamente dependía de él. Había millones de vampiros que seguro que matarían por tocar semejante piel humana. Por eso, no me importó.

Ni siquiera opuse resistencia cuando agarró mi pelo. No, casi estaba esperando a que lo hiciera. Que me besara después, ya que estaba. Porque ahora mismo, tenía ganas de él, sinceramente. Pasé la lengua por delante de los labios, prácticamente de una manera tan lasciva como él lo hacía; escuchando sus palabras. Al fin y al cabo, era un imitador fiel de mi Amo.

-No me digas...- Repetí otra vez. Era como una especie de provocación que llegaba a retarle, incluso. "Él sabe perfectamente que ha perdido ante ti, Ziel. Solo está tratando de volverse a imponer, sólo eso"; parloteaba de nuevo. Sí, esa voz seguía convenciéndome de que Marcus había caído a mis pies, de que ahora yo era el Amo y él, el Siervo. Que los roles realmente, sí que habían cambiado. Pero no llegaba ni de lejos, a la verdad.

El milagro pareció llegar a mi pecho cuando me acercó a él. Por fin se sembró una paz en una guerra que no tenía final. La risa se calmó de inmediato, curándose con esa frialdad de su cuerpo. Tomé el aire por tomarlo, porque sentía que ya no tenía necesidad de hacerlo; él había vuelto a mi pecho, abriéndose paso entre la oscuridad que me albergaba. La cabeza cayó hacia atrás, ensemismado en sus palabras. A cada una de ellas que decía, iba devolviéndome a la realidad, mostrándome cuán equivocado estaba. Él no tenía nada con Kasha y tampoco era mi Siervo.
"No le hagas caso. Solo está tratando de envenenarte la cabeza para que pienses eso. Él quiere otra vez aquello que tienes: poder". No, a quien ya no quería escuchar era a esa voz incorpórea que me estaba dictando mal. La que me estaba envolviendo en la locura como si de algo bueno se tratara. Ya no iba a escucharla. Yo no me rendía así como así. Ese no era yo. Ziel Carphatia nunca terminaba por rendirse del todo. Siempre renacería de las cenizas, cual ave fénix.

La cordura parecía haber vuelto, pero era inestable y sobretodo; era demasiado tarde para reparar el daño hecho. Para quitar del aire, esas palabras malditas que habían salido de mi boca.

- Marcus... - Susurré contra su pecho, reclinando levemente la cabeza para mirarlo. Tenía la mirada ida, y cambiaba constantemente en esa lucha de egos. Alcé las manos para querer agarrarlo y que no se fuera, para que invadiera con un trozo de su sombra y un resquicio volviera a mí. Quería que me abrazara cual padre que ha vuelto a encontrar a su hijo desaparecido, que no se fuera de ese agarre, el cual veía claramente como un abrazo del propio Marcus. Él mismo, como bien decía, me había dado la seguridad durante toda la noche; no había mentido. Tampoco lo hizo cuando dijo que iba a ayudarme a desprenderme de "esto". Asentí levemente, dejando que cumpliera su parte, cerrando los ojos lentamente; encerrando mi cabeza contra su pecho.

Sus colmillos se clavaron en mi cuello brutalmente. Despegué los labios, abriendo los ojos y desorbitándolos un poco; debido al dolor de la mordida. Esta vez sí que conseguí agarrar su camisa manchada. Pero sin duda, esos colmillos sembraron la tranquilidad otra vez. Esa "paz" que había estado buscando mi pecho, mi alma, mi cuerp y mi cabeza; desde hacía rato. La sangre, libre, emanó hacia sus labios, buscándolos como en la noche. Volví a cerrar los ojos, cansado. Las fuerzas estaban volviendo a irse, aflojando el agarre de su pecho; hasta que las manos cayeron. No solo cayeron los brazos, también sucumbió mi mente, y claro, como no, un cuerpo sumido ahora en la inconsciencia.

Con un acto tan feroz, Marcus había calmado aquello mismo que parecía haber sembrado, devolviéndome todo lo que antes él mismo quería robarme una y otra vez. Con este gesto, declaraba, que realmente sí que me protegía de todo dolor. Mi cuerpo quedó así entre sus brazos, sin que nada más irrumpiera esa tranquilidad que también quedó sembrada en mi rostro; grabada en éste con una pura sonrisa.



Needed elsewhere to remind us of the shortness of our time
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Oh Lord, why the angels fall first?

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Re: Callejuelas

Mensaje por Kasha Oskan el Lun Mar 04, 2013 11:14 pm

Segui alli de pie, sin inmutarme manchando el suelo con la ya escasa sangre que habia en mi cuerpo, aun con la cabeza agachada y mirando a la nada con aquellos ojos sucumbidos en la oscuridad, tapados con aquel pego chorreante de sangre que no era mia, sino de aquellos vampiros que habian osado acercarse de mas a mi.
Note la presencia de Kai, pero la ignore, sin moverme si quiera del sitio, aun con las cadenas entre mis manos enguantadas con placas metalicas. El dijo mi nombre y de forma inconsciente e instintiva, le mire en respuesta con aquella mirada perdida y diabolica, pidiendo a gritos que acabara con aquel malestar y ese odio que sentia hacia mi misma desde hacia ya tanto tiempo y que se habia intensificado desde hacia un rato. Pero sabia perfectamente, que eso que tanto deseaba, no lo hayaria en Kai.
Pero por suerte, o por desgracia, dependiendo del punto de vista con el que se mirara la situación, mi cansancio y la perdida de sangre, hicieron mella en mi. Mis ojos volvieron a la normalidad con lentitud mientras que sin fuerza, dejaba caer al suelo, sin fuerzas, la mortifera arma que llevaba desde hacia relativamente poco. Mis ojos se cerraron y yo cai hacia delante desmayada, pronunciando antes unas palabras hacia Kai, que no tendrian sentido para nadie mas que para el.
- Lo siento...- aquellas palabras pedian el perdon por haber roto la promesa que le hizo hacia tiempo de no investigar mas acerca de Alec y su familia.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kai Olivier el Lun Mar 04, 2013 11:26 pm

Aquellas dos palabras y aquella mirada perdida hicieron que conociera en pocos segundos las explicaciones a todo lo que pasaba. Sabia que tarde o temprano averiguaria algo de esa familia de vampiros que ella tanto adoraba, aunque hubiera preferido que fuera en otro momento.
Como siempre hacia, cerré la boca y la recogi del suelo junto a su arma. Cualquier persona que me viera, me diria que estoy loco por estar con ella, pero la amo, y que iba a hacer, abandonarla como lo habian hecho ya tantas veces otros?. No, no podia hacer eso, porque no solo la dañaba a ella, sino que tambien a mi mismo ya que seria como negar mi propia existencia, ya que ahora mismo, la unica existencia relativamente estable que tenia era ella.
Una vez que me acomodé con el peso que me suponia Kasha, cogí a Ziel y sali de alli evitando que aparecieran nuevos vampiros tras sangre fresca
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Re: Callejuelas

Mensaje por Nathan Hawthorne el Miér Jun 05, 2013 8:55 pm

Una figura elegante asomó por las calles de aquel pueblo abandonado. Los rasgos del rostro de aquel hombre eran severos, pero lo más impresionante era que denotaban un grado extremo de eternidad. Sus pasos, certeros sobre la acera desolada, se dirigían hacia un sector del cual provenían infinidad de chillidos y murmullos.

Niños.

Vladimir D'Shaitis abatió contra aquellas risas. Él, en su solemnidad indiscutible, corrompió el aire alegre e infantil. Le tomó solo dos segundos sacar su katana y masacrar esos inocentes cuerpos. La sacudió en el aire y limpió la sangre. Probablemente estuviera deliciosa. Su rostro, inexpresivo, quedó fijo en dirección a los cadáveres.
- Los niños no deberían jugar aquí. ¿Acaso no se los ha enseñado sus padres? -sonríe suavemente y permite que un colmillo sobresalga entre sus labios-. Comprendo, a mí tampoco me han enseñado a no matar. Padres... siempre incompetentes, ¿no? -tensionó su mandíbula y continuó caminando sin rumbo. Pero... ¿por qué dejar toda esa sangre allí? ¿Por qué no asesinar como un vampiro lo haría, clavando sus colmillos y succionando hasta la última gota? Ah, pues Vladimir es un ser demasiado exquisito. Y odio, por sobre todas las cosas, ensuciarse las manos en una batalla que no es suya.

- Tómenlo como un favor. Esta es la mejor manera de morir en comparación con lo que le habrían hecho esos Nivel E. No he atentado contra su vida, solo le gané al Destino un poco de tiempo. Disfrutad el banquete frío, ahora -sentenció mientras unos cinco Nivel E aparecían en la zona.

Vladimir desapareció entre las sombras y no dejó rastro más que la muerte latente en el aire. ¿Quién podría sospechar, acaso, que un vampiro cometió aquel crimen? Los vampiros no matan con katanas. Los vampiros no desperdician sangre. Y, además, un buen vampiro siempre sabe cómo hacer pagar a otro por sus crímenes innecesarios.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Marcus O'Conell el Jue Jun 20, 2013 7:33 pm

Marcus caminaba hacia la deriva. Su mirada, sedienta y enfurecida, se clavaba en cada ser que surcaba aquellas callejuelas solitarias. Un aroma hediondo llegó a sus fosas nasales. El vampiro, que no poseía ahora mismo un grato estado de ánimo, comenzó a caminar en la dirección de donde provenía. Sentía una presencia extraña. Alguien muy poderoso había estado aquí y había borrado toda señal que condujera a su paradero. Alguien muy poderoso y con pocas ganas de que le encuentren estuvo aquí.

Alguien como Padre. 

Marcus hizo su mano en un puño y golpeó la pared de un edificio. Este, que se encontraba agrietado, se resquebrajó un poco en algunas zonas a causa del impacto. Miró de reojo los cadáveres, y se encaminó hacia ellos. Uno a uno, los sujetó y los lanzó por los aires, desintegrándolos en el acto. Eran cadáveres de niños. De niños inocentes que con gusto él mismo hubiera matado hace un tiempo.

¿Y ahora? Tal vez ahora también.

La furia corroía su interior. No podía controlarlo. Necesitaba un chivo expiatorio. Necesitaba sangre y destrucción, como tantas otras veces... Pero, en su lugar, se contuvo otra vez. La imagen de Ziel y Bella nublaba su visión. Se llevó una mano al rostro, tensionando la mandíbula. Profirió un grito aterrador y volvió a golpear la misma pared, solo que esta vez comenzó a derrumbarse. Los cimientos no eran muy buenos, y aquel terremoto pasional no ayudó en nada a que se mantuviera en pie.

Marcus se alejó del lugar, a la deriva nuevamente. Tal vez buscando calma, tal vez buscando caos.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Yami el Jue Sep 26, 2013 11:51 pm

-ya he perdido la paciencia-dije, a alguien que me ha estado toreando desde que me encontré con el, para asunto de negocios, pero no solo no trae el paquete, sino que encima no quiere devolverme lo que pague por el-Nunca te han dicho que es malo tener un dolor de cabeza?-le dije, y sin decir nada mas, le dispare con mi revolver en la cabeza, matándolo en el acto.

-Y aun así tu sangre esta en mi ropa... payaso-le dije cuando el cadáver cayo al suelo, y tome el dinero que me había robado, ese timador. Odio muchas cosas de este mundo, pero que me engañen... entonces no me reprimo nada... bueno, nunca me reprimo al hacer lo que hago. Aun así, me aleje de la escena del crimen, si lo ven, que sean otros, ya ha hecho demasiado ruido el revolver. Quizás debería de usar silenciadores en las pistolas... aunque quizás pueda divertirme aun, ya que la sangre atraerá vampiros... y cazadores. No hay nada mas placentero de ver que muchos idiotas matándose entre si, sin razón aparente... pero si no pasa, quien hará "limpieza" luego?
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Re: Callejuelas

Mensaje por Christian Nigthly el Vie Jul 31, 2015 11:38 pm

Era muy tarde ya, pero aún no había anochecido. Las últimas luces del día, iluminaban tenuemente un cielo encapotado por grises nubes que parecían profetizar la inminente llegada de una tormenta que acechaba ya en el horizonte. El vendaval que se empezaba a levantar, removiendo los rubios cabellos de Christian, confirmaba lo que se avecinaba.

Christian se había escapado de la academia para dar un paseo por las afueras, y caminando sin rumbo fijo acabó por divisar a lo lejos lo que parecían las diminutas siluetas de unos edificios. ¿Una población? No era consciente de la existencia de ningún asentamiento en aquella dirección, tan cercana a la academia, así que decidió caminar poniendo rumbo hacia aquel lugar. Conforme fue aproximándose pudo apreciar que aquellas siluetas antes lejanas, ahora se dibujaban más claras y ruinosas. Se trataba de un pueblo abandonado, tétrico y fantasmagórico. El camino de tierra que había seguido acabó por encauzar con una carretera adoquinada en muy malas condiciones. El firme estaba agrietado y lleno de socavones. La mayoría de los adoquines estaban levantados y en su lugar crecían las malas hierbas. El joven siguió avanzando por la carretera, hasta entrar en el pueblo por lo que parecía la vía principal; pues se podía ver, ya desde la entrada, que lo atravesaba de lado a lado.

La intención de Christian con esa escapada era centrar sus pensamientos en otras cosas que le permitiesen evadirse de los recuerdos que últimamente habían estado atormentándole. Y el dichoso destino quiso llevarle al peor de los lugares para ello. Nada más cruzar el umbral de lo que parecía la que tuvo que ser la principal vía comercial del pueblo, un fuerte sentimiento de nostalgia oprimió el corazón de Chris. Las farolas de aceite con sus brazos de hierro forjado sosteniendo rotas jaulas de cristal y la ruinosa vía adoquinada; las envejecidas fachadas de las casas, forradas con vigas y balcones de madera; los incontables escaparates desvalijados y vacíos; los vidrios rotos desperdigados por el suelo,… todo aquel escenario entraba por los ojos de Christian como la visión de un fantasma de su infancia, de la época en la que había nacido….

Christian avanzó una o dos manzanas por aquella vía fantasmal con la mirada perdida, y se detuvo delante de un escaparate, sin vidrio alguno en su lugar; con la vista fija y sin pestañear, en el interior de la estancia vacía. El único ruido que se escuchaba, tras el cese de sus pasos, era el del viento y el crujir de una cadena oxidada que sostenía de un extremo el cartel de madera que colgaba del escaparate y en el que, con dificultad, podía adivinarse, de las letras no borradas, que el rotulado decía: “juguetería”. Cualquiera que viera a Christian en aquel instante, sin pestañear ni mover un ápice de su cuerpo, creería que el muchacho estaba viendo fantasmas… y no se equivocaría…
Los estaba viendo, fantasmas que le pertenecen… y que habitan en su mente…


Última edición por Christian Nigthly el Dom Ago 02, 2015 6:30 pm, editado 1 vez
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Re: Callejuelas

Mensaje por Tomoka Mori el Sáb Ago 01, 2015 10:57 am

Definitivamente me había perdido, hacía un momento el cielo estaba totalmente despejado y andaba por una calle rodeada de población y cargada de una bolsa con ropa dentro que me había comprado con el dinero que me dio papá para mis primeros días. El cielo se volvió gris y soplaba un aire que me irritaba y ponía la piel de gallina. Seguí caminando al ver que al final de la calle se podía vislumbrar los tejados de casas, lo que sería un pequeño pueblo.
El viento a medida que me acercaba al pueblo soplaba mas fuerte y mi melena comenzaba a revolotear en el aire como si fuera una bandera.
Al llegar al pueblo miré dentro de dos o tres casas por la ventana, pero todas se encontraban vacías, y di un largo suspiro al ver que más y más calles se entre cruzaban y se dividían haciéndome perder totalmente mi sentido de la orientación. Entonces me percaté de que un chico estaba a unos metros de mi como hipnotizado con un escaparate de una juguetería. Su cara mostraba miedo a la vez que su postura se mostraba: firme, fuerte y segura. Me acerqué unos pasos pero retrocedí y me puse detrás de una pared de espaldas a la tienda que él miraba con tanta determinación. Quería preguntarle si sabía volver, pero a la vez temía hablar con aquel desconocido, el cual seguía con la mirada puesta en el escaparate, tal como si algo ahí dentro lo tuviera retenido.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Christian Nigthly el Dom Ago 02, 2015 6:51 pm

La larga chaqueta y los cabellos de Christian ondeaban arrastrados por el viento, que incrementaba su intensidad conforme las últimas luces del atardecer empezaban a disiparse y el horizonte se oscurecía. Christian había permanecido, inmóvil y sin pestañear, frente el escaparate en ruinas de aquella antigua juguetería durante un largo lapso de tiempo, como si presenciara una escena congelado en el tiempo. El reflejo de una pequeña silueta en el agrietado cristal del escaparate le hizo pestañear y volver en sí.

Christian se frotó los ojos con ambas manos tratando de reorganizar sus ideas para no sucumbir a los nostálgicos recuerdos que le estaban sugiriendo aquellas calles y construcciones antiguas. Suspiró y se dio la vuelta, dejando a sus espaldas el escaparate que tanto rato había estado observando, para buscar con la mirada la ajena silueta que se había reflejado hace un momento en los rotos cristales del escaparate. Detrás de un muro delante suya, se asomaba un ondeante mechón rubio. ¿Por qué quienquiera que lo hubiese encontrado allí, sumido en sus pensamientos, se ocultaba? Christian avanzó unos pasos, hasta situarse en medio de la calle. — ¿Por qué te escondes? — Preguntó alto y claro, para que desde allí lo oyera.

Mientras esperaba respuesta, pequeñas y finas gotas de agua empezaban a grabar en el suelo adoquinado un estampado moteado. Empezaba a llover, era el preludio de una tormenta.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Tomoka Mori el Dom Ago 02, 2015 7:38 pm

Estaba pensando que hacer, si retroceder o preguntar, cuando una voz grave me hizo encogerme de hombros.
-Por qué te escondes?- Dijo el chico. ¿Me había visto esconderme? Mis mejillas se sonrojaron a la vez que pensaba una respuesta para encubrir la vergüenza entonces una gota de lluvia me recorrió la mejilla. Salí despacio de mi escondite y sostuve mi cabello que no paraba de entrometerse en mi vista.
-Yo... me he perdido, y quería preguntarte pero no sabía si hacerlo y...- Puse un dedo sobre mi labio inferior y volví a sentir vergüenza. Seguro que se pensaría que soy una miedica y tímida niñita, y ahora pensaría por mis palabras que estaba loca. Un trueno me hizo dar un sobresalto y puse mis brazos firmes a los dos lados de mi cuerpo con la bolsa aun en mis manos. Miro el cielo, que se había vuelto oscuro, y las gotas de lluvia se multiplicaban empapándonos de agua.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Christian Nigthly el Dom Ago 02, 2015 8:39 pm

Christian se sintió aliviado al ver que “quienquiera que se ocultase” resultó ser una muchacha de apariencia inofensiva. De todas las posibilidades, aquella era la más inesperada para encontrarse en un pueblo abandonado, cuyos antiguos edificios ruinosos, pero aún en pie y de gruesas paredes, podrían albergar ladrones, bandidos u otros criminales, o “cosas” peores. La observó con detenimiento, escuchándola sin gesticular lo más mínimo, con los labios cerrados dibujando una inexpresiva línea recta.

Cuando la muchacha dejó de hablar, y tras su sobresalto, Christian dirigió también su mirada al cielo por un momento. — Ya está llegando. — Suspiró y dirigió su mirada de nuevo a la joven que parecía algo asustada. Él mismo se preguntaba si le temía a él, al desconocido, o a la tormenta que se acercaba… Fuera como fuera, ambos debían ponerse a cubierto, sus ropas se estaban mojando y aquello iría a más en breves, tendrían que hacer tiempo para regresar. — Estás de suerte, yo se de donde vengo y como volver…

Se dio la vuelta y caminó hasta la puerta de la juguetería abandonada, puso sus manos sobre la puerta de madera maciza y empujó con todas sus fuerzas.  Las oxidadas bisagras crujieron y acto seguido la puerta se desplomó levantando el polvo del suelo en el interior de la estancia. — Sin embargo, me temo que tendremos que esperar a que la tormenta amaine. — Dijo girándose hacia ella y haciéndose a un lado, invitándola a pasar dentro del edificio abandonado. — Y por desgracia, aún está comenzando… — Añadió aguardando a que la muchacha dijese o hiciese algo.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Tomoka Mori el Lun Ago 03, 2015 9:51 am

Bajé la mirada al chico que contemplaba también el cielo.
-Ya está llegado.- Dijo en apenas un susurro refiriéndose a la tormenta.  Suspiró y fijó de nuevo su mirada en mi, donde permanecía callada y sin moverme. Parecía que estuviera tratando de leer mis pensamientos. Un gran silencio se hizo de nuevo entre nosotros, solo se oía el aguacero golpear y correr con el viejo y mohoso asfalto de piedra, el cual ahora resbalaba mucho.
-Estás de suerte, yo se de donde vengo y como volver...- Rompió finalmente el silencio, unas palabras nunca me había alegrado tanto, pero no mostré sentimiento de alivio alguno, sino neutra, pues no me alegraría hasta no volver sin un rasguño a la academia. El chico se giró y se puso frente a la ruinosa puerta de madera de la juguetería, y yo me quedé observando sus pasos; ¿qué pretendía hacer?.
Entonces, de un esfuerzo, desplomó la puerta en el suelo levantando una nube de polvo gris a la altura de nuestros tobillos.
El chico entró y se hizo a un lado ofreciéndome a entrar.
-Sin embargo, me temo que tendremos que esperar a que la tormenta amaine.-
-Y por desgracia aún está comenzando.- Terminó de decir. Fruncí el ceño y suspiré mientras me acercaba lentamente a él. Me puse a su lado y le enseñé la primera sonrisa de aquella extraña noche. Luego di un paso dentro de la tienda oscura y polvorienta, la cual me daba escalofríos, y dejé la bolsa sobre un mostrador de madera con unos arañazos que habían desgarrado la madera. Volví a retroceder al verlo y me puse de nuevo junto al chico que observaba cada uno de mis delicados pasos.
-Gracias.- Le dije colocando mis manos detrás de mi espalda tratando de dar confianza.
-Soy Tomoka, Tomoka Mori.- Continué diciendo a la vez que le ofrecía mi mano para saludarlo y mostraba mi segunda sonrisa de la noche un poco menos segura. Se quedó observándome sin mostrar sentimiento alguno en su rostro y no sabía si negaría mi saludo y ni me diría su nombre, o solo me diría su nombre... Pero traté de parecer amigable a aquella persona con la buena intención de ayudarme. Se le veía de fiar, o eso creía.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kol Solberg el Lun Ene 04, 2016 8:52 pm

Estaba convencido que que trabajar a esas horas no era sano, para nada, pero bueno, le pagaban y ya se encargaría de pasarle al jefe la factura del médico si se daba el caso.

Pasaban ya las tres de la madrugada de aquella fría noche cuando Kol llegó al lugar indicado, unas estrechas calles, oscuras y en bastante mal estado, vamos, el escondite ideal para los nivel E o cualquiera de baja calaña. La misión de la noche no era nada complicada, lo de siempre, ve a tal, acaba con cual y para casita, vamos, aburrida no, lo siguiente. En ocasiones como aquella se planteaba seriamente el avisar en la asociación de su pequeño problema de visión, nada grave, casi no ver por un lado no afectaba tanto ¿verdad? Pero seguro que era suficiente para que le pusieran a alguien como acompañante y dejara de tener que ir solo, tener a su lado a otra persona a la que poder molestar -cariñosamente, claro, como él hace siempre- haría todo aquello mucho más llevadero. Pero no, era mala idea, seguro que si lo hacía el petardo de Yagari le mandaría a las misiones más rancias que tuvieran, además, eso implicaría que Olivia se enterara también, que en la asociación son unos bocazas y todo lo que sea fastidiar a su querida hermana parece encantarles, así que era mucho mejor seguir con el secreto y no hacer que ella se preocupara.

Quería acabar con ello rápido y marcharse a casa, tendría la cena, helada ya, seguramente, esperándole como cada noche y la idea de dormir le resultaba muy tentadora, así que se esforzó en hacer todo el ruido posible al andar para llamar la atención de sus "presas", sus pasos resonaban contra el suelo y el eco se elevaba entre los destrozados edificios, no sería muy difícil atraer a su objetivo, por suerte, los Nivel E no serían tan listos como para percatarse de que todo aquello estaba siendo adrede para atraer su atención. Le faltaba sacar una cacerola y dar golpes, pero eso era poco elegante, tentado estuvo de ponerse a canturrear, pues a las niñas de los cuentos siempre les funcionaba ese truco para atraer a los malos, aunque no fuera intencionado, claro está.

El fino oído del noruego captó ruidos a su espalda y llevó la mano discretamente a su pistola, preparado para sacarla en cualquier momento.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kiba Kojiro el Lun Ene 04, 2016 9:21 pm

Kiba acababa de llegar a la zona, había sido un largo y duro viaje de tres dias y tres noches desde su ciudad, estaba bastante cansado y deseoso de llegar a una cama o algo que se pareciese lo mas mínimo a una, el cansancio empezaba a hacer mella tanto en el como en Akamaru que camina tras el vigilando la retaguardia.

Sin saber muy bien si fue por culpa del cansancio o de no conocer la zona se alejo aun mas de su objetivo llevando su trasero a una zona que no parecía ser muy concurrida de hecho los edificios parecía que iban a desaparecen en cualquier momento, edificios o lo que quedaba de ellos. Allí no encontraría un lecho caliente. Solo polvo ceniza y muy probablemente algún vampiro en busca de la cena. -Akamaru, no bajes la guardia- Musito a su compañero que se posiciono a su izquierda, ahora a su altura. Tras avanzar unos metros escucharon algo, a un kilometro mas o menos, a judgar por el sonido alejado, se giro hacia Akamaru que ya estaba mirándolo, asintió y, como si hubieran trazado un gran plan en menos de un segundo, saltaron a uno de los edificios y así, de salto en salto, se aproximaron en completo silencio hacia la zona de la que procedían los ruidos.

Cuanto mas se acercaban mas se daba cuenta Kiba que esos pasos no eran pasos ruidosos y descuidados sin querer, parecía que alguien quería que le oyera, o eso o debía de ser un anciano con zapatos de claqué y un amplificador. Con el ultimo salto vio la figura que emitía los ruidos, por el olor... no, no era un vampiro pero por las vestimentas tampoco debía de ser un humano corriente y moliente. Se dejo caer a la espalda del chico a unos metros haciendo ruido a propósito tenia seria curiosidad de que hacia allí ese chaval. Con una sonrisa y las manos en los bolsillos espero paciente que la figura se girara, era imposible que no le hubiera oído, o eso pensaba Kiba aunque no era demasiado objetivo en ese tema. -No se si lo haces sin querer, pero de ser así deberían darte unas clases de sigilo- Dijo sonriente a la figura.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kol Solberg el Lun Ene 04, 2016 10:19 pm

A medida que se acercaba pudo darse cuenta de que la presencia a sus espaldas no era lo que estaba buscando, aún así permaneció de espaldas, esperando a ver que hacía quién quiera que fuese, todavía no podía sentir si era hostil o simplemente pasaba por allí, en aquella zona nunca se sabía y, a pesar de su apariencia risueña y distraída, el rubio tenía muy claro como hacer su trabajo y como debía comportarse en situaciones así. Su mano no se apartaba de la pistola por si las moscas.

Al poco escuchó una voz, la persona que estaba a sus espaldas se había dirigido a él dejando claro por su tono que no era una amenaza, pero aún así no pudo evitar sentirse decepcionado ¡con las ganas que tenía de terminar y marcharse a casa! El rubio se volvió lentamente y clavó sus claros ojos en el chico, con expresión pensativa, le miró de arriba a abajo, examinándole con detenimiento, tomándose con calma eso de responder. -Definitivamente no, no eres un Nivel E -dijo pasados unos instantes, chasqueando la lengua, como si aquello supusiera un gran problema- Es una lástima, esto se alargará más -Su posición se relajó y su habitual sonrisa hizo acto de aparición- Creo que las necesito, sí, pero estoy seguro de que nadie estaría dispuesto a dármelas -bromeó- Tengo la ligera sensación de que eres de los míos, aunque no tienes cara de amargado, así que seguro que no estás en la asociación ¿me equivoco? -en realidad lo decía porque no le había visto jamás por la zona, pero nunca estaba de más meterse con la institución para la que trabajaba, la cara de amargado parecía indispensable para que te contrataran, como se nota que Kol estaba en una mala época cuando entró, que sino no le habían cogido ni de broma. Mientras hablaban, continuaba pendiente de lo que sucedía a su alrededor, con un poco de suerte el sonido de las voces atraería a los vampiros.
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Re: Callejuelas

Mensaje por Khrod Morkleyson el Lun Ene 04, 2016 10:54 pm

Después de varias semanas de un viaje lento y pesado Khrod llegó a lo que parecía ser una antigua calle principal. Aquello no tenía pinta de estar habitado, y parecía que llevaba bastante tiempo así. -Vaya, creo que esto no es la Asociación que yo andaba buscando- Levanto su mirada hacia el cielo como buscando algún mapa que le guiase hacia ese sitio donde se reunían los cazadores - Si, definitivamente me he perdido - Soltó un bufido y se encamino hacia unos callejones mas estrechos aun, mirando alrededor mientras apretaba los puños en los bolsillos de la túnica.

De repente empezó a escuchar unos ruidos extraños en una callejuela cercana. Rápidamente Khrod se echo a correr y busco un sitio para esconderse y analizar mejor la situación. Desde su escondrijo en uno de los huecos de un edificio logró ver un muchacho rubio e inmediatamente otro tipo y un perro saltaron detras suya. Este asunto ya era raro, esos tipos parecian agiles tanto el dueño como el perro. Observó al tipo rubio darles la espalda por un momento, desafiante. Luego vio que sus semblantes se relajaban y siguió mirando aun asi. No podian ser vampiros pensó. Entre tanto los dos muchachos se pusieron a hablar y Khrod escuchó algo sobre la Asociación - ¡¡Bieeeeeen, ya no estoy perdido¡¡ - Khrod salió de su escondite correteando hacia los dos muchachos con cara de felicidad. - ¡Hoola! ¿Sois de la Asociación? Yo iba hacía allí, pero me he perdido. No sabreis como se llega ? Voy a estudiar cosas super importantes de cazadores! -
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Re: Callejuelas

Mensaje por Kiba Kojiro el Lun Ene 04, 2016 11:08 pm

Kiba se mantuvo en su posición hasta que la figura decidió girarse, resulto ser un chico, alto como un árbol, pero un chico al fin y al cabo. No pudo evitar soltar una carcajada al ver su cara de decepción. -No me digas que vienes a cazar aquí- Dijo mirando hacia los lados, se escuchaban ruidos, no estaban solos, pero había poca actividad. -Akamaru, date una vuelta, a ver que encuentras- Dijo al perro que en un abrir y cerrar de ojos desapareció en uno de los edificios. Kiba continuo mirando al chico mientras hablaba, parecía mas relajado, quizás los niveles E no eran el único peligro por aquí, se recordó a si mismo estar muy atento a su alrededor.

-Estaría dispuesto a echarte una mano con eso a cambio de una cama para dormir, llevo días viajando y las botas echan humo ya- Dijo sonriendo mientras levantaba los brazos para hacer crujir su espalda. Crack crack crack. Asociación. Esa palabra, eso era lo que Kiba andaba buscando, ¿Uno de los suyos? Un cazador, así que el instinto del chico no había estado para nada desacertado. -Una vez pertenecí a ella.- Dijo pensativo. -Hasta que Damaru tomo el poder- Concluyo. -Ahora me muevo solo, sin ordenes y sin dar cuentas a nadie-. Al acabar esta frase se puso tenso. Había escuchado algo, estaba cerca, eran pisadas, ¿Amigas? ¿Enemigas? El no lo sabia, no era vampiro, eso si lo sabia, podría reconocer el olor a vampiro desde kilometros. Un ruido estruendoso le saco de sus pensamientos.

Era otro chico, mas ruidoso si cabía que el anterior y se aproximaba hacia ellos corriendo como si no hubiera un mañana. Y después... preguntas, una tras otra, sin tiempo a decir nada. Miro perplejo a los dos muchachos alternativamente al tiempo que Akamaru volvía de su paseo. -Cosas super importantes de cazadores... Suena jodidamente serio, ¿Eh rubito?- Dijo aguantando la risa mirando al chico alto.
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