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Terraza

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Terraza

Mensaje por Kaien Cross el Sáb Ago 22, 2009 3:58 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Esta es la terraza de los dormitorios luna, es bastante amplia, con vistas al bosque y a los dormitorios sol.


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Re: Terraza

Mensaje por Weiss Schnee el Sáb Abr 26, 2014 7:08 pm

No era la respuesta que Weiss esperaba, pero.. sentía que la conversación no terminaría bien si seguía intentando hablar de aquello. No podía evitarlo tampoco, desde hace varios años, Weiss no se fiaba mucho de los demás, y menos de los vampiros en general. Cuando Thalia le dijo que tenía que decirle algo, Weiss la miro fijamente, mientras cerraba su mano en un puño, con fuerza.- ¿Qué?.- Estaba lista para escuchar o que sea, o al menos.. eso pensaba.

-¿Te alegras.. por eso?.- Preguntó curiosa. Weiss no entendía completamente lo que Thalia quería decir. La albina nunca había sentido algo como eso, nunca había estado feliz por el simple hecho de ver a alguien. Por alguna razón, sintió que originalmente, Thalia iba a decirle otra cosa, pero prefirió dejarlo asi. Si la pelirroja tenía algo que decirle, sería en su momento, y Weiss esperaba que no sea ¨demasiado tarde¨.- ¿Qué hora será?.- Dijo para cambiar el tema, el ambiente se notaba tenso, y realmente, Weiss no tenia ganas para lidiar con eso ahora.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Dom Abr 27, 2014 2:14 pm

''Esto no se acaba nunca'' pensé. Sorteé un par de matojos más y seguí corriendo tras aquella criatura que me traía de cabeza esa noche. Era endiabladamente rápido, supongo que como se esperaba que fuese. Había sido un fallo mío, lo sabía; había dudado mucho a la hora de atacar, esperando a que pudiera acertarle de un solo golpe... Había querido asegurarme tanto que, al final, había perdido mi oportunidad. Y aquel Nivel E no parecía tener un pelo de tonto, pues en cuanto se dio cuenta de mis intenciones no perdió tiempo en tratar de defenderse; echó a correr como alma que lleva el diablo entre los árboles, dirigiéndome una rápida mirada desde sus escalofriantes ojos rojos. Le había conseguido acertar con una daga en el hombro, pero no creía que le fuese a hacer mucho, aunque se tratase de un arma antivampiros. Y claro, él con su condición vampírica tenía mejores cualidades físicas que yo, que seguía corriendo detrás suya para tratar de, al menos, acertarle con otra daga; por no mencionar que el tiempo pasado en el hospital me había dejado mella. Cómo echaba de menos a Kazeshini en aquel momento. Aquella noche volvía a llevar el wakizashi y unas cuantas dagas. Había dejado a mi fiel arma en casa de Shinji, donde todavía me hospedaba prácticamente obligada. A pesar de tener el alta clínico, de tener permiso para continuar con mi trabajo, de tener todos los puntos quitados, de ir a incorporarme dentro de pocos días a la Academia... Nada le parecía un buen argumento para que no siguiese cuidándome y vigilándome. Me sorprendía que me hubiese dejado ir aquella noche sola, tal vez porque sabía que no corría peligro en exceso, que no tendría demasiadas dificultades. Bueno, yo tampoco había contado con que iba a tener que corretear detrás de aquel Nivel E, así que no supuse que fuese a tener ningún inconveniente. Chasqueé la lengua, molesta, mientras seguía corriendo detrás de aquella silueta que cada vez se iba alejando más y más.

Me detuve al poco, habiendo perdido por completo el rastro del Nivel E. No creía que hubiese ido muy lejos, y más estando herido, pero no podía seguir corriendo de esa manera para nada. Lo único que conseguiría sería cansarme, lo que sí podía hacer aquella situación peligrosa, ya que le daría una ventaja al que era mi objetivo. ''El cazador se convertiría en el cazado''. Caminé un rato entre los árboles, sigilosa, tratando de calmar mi agitada respiración. Tantos días sin poder moverme no le habían hecho ningún bien a mi condición física. Casi inconscientemente, me llevé una mano a la espalda mientras seguía caminando, rozando con la yema de los dedos el lugar en el que había quedado una pequeña cicatriz que esperaba que desapareciese pronto, o, al menos, que se hiciese menos visible. No me agradaba tener el recordatorio de aquella noche de forma perenne en mi espalda. Resoplé por lo bajo, y seguí andando. ¿Qué podía hacer? Me negaba a dar por sentado mi trabajo aquella noche, no sin antes quitar de en medio al objetivo que se me había encomendado. Tal vez él no tuviese la culpa de haber acabado así, pero eso no quitaba que fuera un peligro y hubiera que tomar medidas al respecto. Cambié la dirección de mi rumbo, pensando en que tal vez aquel ser trataba de dar un rodeo para perderme de vista. O yo qué sé que se le podía pasar por la cabeza. Tan solo quería hacer mi trabajo e irme. Pensando en que debería tratar de buscar algún rastro de su posible ruta, busqué un árbol suficientemente alto y trepé por él. Agarrándome a las ramas que veía más seguras, llegué hasta una bastante robusta. No creía que tuviese problemas en aguantar mi peso.

Y aquella idea dio los frutos deseados. Desde allí podía ver la linde del pequeño bosque que conformaba los terrenos de la Academia. Eché un vistazo y me di cuenta de que me había acercado a los dormitorios Luna, lo cual me dio ganas de darme la vuelta. Pero el ver a aquel Nivel E cerca del muro de los dormitorios echó por tierra mis ganas de irme. Bajé del árbol con toda la velocidad que pude y me encaminé hacia allí. Llegué al poco, quedándome a poquísimos metros del edificio, tratando de resultar lo más sigilosa que podía. Al igual que hice antes, busqué un árbol para poder tener un mayor campo de visión y, en este caso, un mayor ángulo de ataque. El Nivel E seguía apoyado contra el muro, tratando de quitarse aquella molesta arma de su espalda. Mientras sacaba otra daga, me pregunté a mí misma qué debería sentir un vampiro cuando se le hería con aquel material. ¿Sentirían quemazón, solo dolor...? No lo sabía, pero lo cierto era que tampoco tenía muchas ganas de preguntarles. Sujeté la daga entre dos dedos, esperando a que el neófito se colocase de frente y, en cuento lo hizo, la daga voló hasta su pecho. ''Ahora sí''. No tardó mucho en caer y en deshacerse en cenizas. Tan solo quedaba el reporte y listo.

Agotada, apoyé la espalda contra el tronco del árbol, aun sobre la rama. Me senté en ella, dejando ambas piernas colgando en el vacío mientras miraba hacia los dormitorios. No parecían muy diferentes de los de la Clase Diurna, pero seguramente eran más lujosos por dentro. Me desperecé con cansancio. Tal vez debería recuperar las dos dagas que seguían tiradas sobre la hierba antes de que algún integrante de la Clase Nocturna las viese y pusiera los dormitorios patas arriba. Por suerte no había nadie por los alrededores en aquel momento, o eso creía.

Alcé la vista hacia la terraza que había y divisé dos personas allí sentadas. Di un respingo, alarmada. No, no podían verme merodeando por los alrededores. No debían verme. Bueno, tan solo tendría que bajarme de allí, ir corriendo a recuperar las dos dagas y salir pitando de aquel sitio. Pasé mi pierna izquierda por encima de la rama en la que me había sentado y bajé a la que había debajo. Me paré un momento para ver a las dos chicas que había sentadas en la terraza. Una era... ¿Thalia? Sí, aquella cabellera roja la delataba. No me la había vuelto a encontrar después de haberla visto en la tumba de Damaru. Bueno, tampoco tenía por costumbre merodear por aquel sitio. Bajé con todo el sigilo que pude a la siguiente rama, ya bastante cerca del suelo. Un salto y podría ir a por mis armas. Me quedé colgada de la rama con ambos brazos, balanceando levemente el cuerpo, preparándome para saltar. Estaba apenas a medio metro del suelo, tan solo debía dejarme caer. Al apoyar las manos sobre la corteza, noté algo hacer cosquillas sobre una de ellas. ''¿Qué demonios...?'' Hice un poco de fuerza y vi qué era lo que correteaba por mi mano.

Una araña. Una maldita y asquerosa araña.

¿Qué quería que pasara siendo yo aracnofóbica y viendo a aquel ser corretear hacia mi brazo? Con un grito agudo, aparté las manos de la rama, cayendo hacia abajo. Caí sentada, pero el dolor fue el mismo, por no decir que el grito se debería haber escuchado por todo el lugar. Sin perder un instante ni mirar antes hacia las dos chicas que había en la terraza, quienes tenían que haberme escuchado, comencé a sacudirme la ropa y los brazos, tratando de quitar a aquella criatura de encima mía. Paré solo cuando estuve segura de habérmela quitado de encima, aun sentada sobre el suelo.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Lun Abr 28, 2014 1:49 pm

Escucho un ruido abajo, bajo de un salto del tejado y caigo en la terraza. Le doy la mano a Weiss y la ayudo a bajar, nos acercamos al bordillo y veo esa chica de pelo corto buscando algo.
- Weiss, ¿Sabes quien es?
- No
Cruzo el bordillo de la terraza y me quedo colgando para ver mejor la escena, entonces recuerdo
- Rangiku...
Ahora me acuerdo, ella fue la cazadora que me encontré a quel dia en la tumba de Noku Damaru. ¿Pero que hace aquí? talvez este buscando a ese nivel E del que me habló.
Entonces veo que se vuelve y se nos queda mirando a Weiss y a mí.
- Rangiku, ¿Necesitas ayuda?
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Lun Abr 28, 2014 4:08 pm

Me apoyé con ambas manos en el suelo, inclinándome un poco hacia atrás. Respiré hondo un par de veces, procurando tranquilizarme. Me dolía bastante toda la zona en la que había recibido el golpe... Apreté los párpados en un gesto de dolor al tocarme uno de los muslos; ahí me iba a salir un buen moratón. Me tocaría sufrir la regañina y el interrogatorio de Shinji. '¿Qué estabas haciendo para hacerte eso?' '¿En qué estás pensando?' '¡Cómo se te ocurre!' Y demás cosas por el estilo. La regañina y luego las burlas por mi fobia. ¿Yo qué culpa tenía de eso? Volví a tocarme el muslo, molesta ante la idea de tener que estar de nuevo dolorida. Bueno, mientras no fuese nada grave y no tuviera que pisar de nuevo el hospital, no tenía importancia. Me había costado días el poder quitar por completo el olor a matasanos de mis cosas y mi cuerpo. Hice una leve mueca de desagrado al recordar aquello. Resoplé y le eché un vistazo al edificio que se erguía delante mía. Lo que me faltaba era haber alertado a algún indeseado. Eso sí que me iba a ser problemático.

Me levanté del suelo y me sacudí los pantalones, los cuales se habían manchado de tierra. Me sacudí las manos seguidamente y me aseguré el wakizashi de nuevo a la espalda, con expresión neutra, como si allí no hubiera pasado nada. Eché a andar pero, apenas a los pocos pasos, escuché a alguien detrás mía. ''Mierda''. Me volví, temiendo encontrarme con el jefe de dormitorios o algo así, pero para mi alivio se trataban de Thalia y la chica con la que estaba hablando antes. Bueno, ''alivio''. Al menos tenía fe en que Thalia no era el tipo de persona que me buscaría un problema. Y la otra chica, ¿era de la Clase Nocturna? No sabía por qué, pero no lo parecía. Pero si estaba allí por la noche era que sí lo era, ¿no? Y si no lo era, ¿dónde estaban los guardianes? Las miré a ambas alternativamente, sin saber qué decir. Con las manos a la espalda, traté de hacer menos visible el wakizashi, cosa casi imposible, pues el arma sobresalía por ambos lados de mi cuerpo. ¿Qué debería decir en mi situación? Era una cazadora y me había metido de lleno en los terrenos de la Clase Nocturna. Sí, había sido un accidente, pero eso no tenía manera de demostrarlo. ¿Cuándo dejaría de meterme en problemas? Observé algo sorprendida a Thalia cuando me ofreció su ayuda.-No, está todo bien. ¡Muchas gracias!- Dije, sacando mis manos de detrás de mi espalda y sacudiéndolas con rapidez a la vez que esbozaba una sonrisa nerviosa, tratando de quitarle importancia al asunto. Miré a la otra chica y traté de mostrarme simpática.-Lo cierto es que no sé cómo he acabado aquí...- Confesé, llevándome una mano a la cabeza en un gesto avergonzado. Era verdad, no tenía ni idea de qué ruta había cogido para acabar de lleno en los Dormitorios Luna.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Lun Abr 28, 2014 6:55 pm

- No gracias, estoy bien
Me dice Rangiku, tiene las manos en la espalda y esconde algo que sobresale de por su cabeza, parece algún tipo de espada, bueno es cazadora es completamente normal.
Pero no puede estar aquí, solo se les permite la entrada a alumnos y profesores, y, a veces a algún invitado
- La verdad es que no se como he acabado aquí
- Bueno, si quieres te podemos ayudar a salir de aquí
Pero también observo que Rangiku se esta mirando mucho el muslo, creo que podría tener algún tipo de herida
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Re: Terraza

Mensaje por Weiss Schnee el Lun Abr 28, 2014 7:02 pm

Una especie de sonido le llamo la atención, y al parecer, Thalia también lo había escuchado. En ese momento, Weiss recordó que ella no podía estar ahí. No era de la clase nocturna, por lo que si algún guardián o profesor la encontraba, no sería nada bueno. La albina era alguien que seguía las reglas, nunca había pasado ningún tipo de problemas con las autoridades en cuanto a eso. Pero ahora mismo, reconocía que debía salir de ahí cuanto antes, no tenía una razón que fuera justificante para que no la reprimieran. Vio que la causante, al parecer, era una chica de pelo corto, no llevaba en uniforme, así que esto la hizo sentir un poco más tranquila.- No, no la conozco.- completo su respuesta. Thalia cruza el bordillo muy ágilmente para la sorpresa de Weiss, y al parecer, conoce a la muchacha que deambula por debajo de ambas. Parecía que el nombre de la desconocida era ¨Rangiku¨, ¿O será un apellido o apodo?. Tenía el pelo corto y negro, y unos ojos grandes de un lindo color violeta junto al lila. Weiss la miraba atentamente, noto el wakizashi.. o algo que se le parecía, que esta ocultaba en su esplada. Tendría sus motivos, y Weiss tampoco era alguien que se metía en los asuntos de los otros.

Se mostraba simpática, y conversaba alegremente con la pelirroja. Weiss no se mostraba molesta, si no que, al no saber quien era la morocha, lo mejor sería irse. No quería recibir un regaño por parte de los guardianes o profesores.- Y-Yo ya tengo que irme, se hace tarde...- Puso como excusa, dudaba que realmente le creyeran. No quería arriesgarse a que ¨Rangiku¨ fuese una guardiana.- Fue un gusto conocerte…-Le dijo a la chica, aun no estaba segura de su nombre, pero de toda formas.. al menos eso creía.- Thalia, nos vemos luego.- Hizo una pequeña reverencia con la cabeza, y luego le siguió su cuerpo, para por último; Salir de ahí cuanto antes.

Se fue por donde vino, ni siquiera presto demasiada atención como para saber si se encontraba con alguien o si debía elegir otro camino para evitar a ciertas personas. Y asi, más o menos ¨escapando¨ fue como se retiro del lugar.

Spoiler:
Perdon por desaparecer asi de repente xD. Es que hace poco, mientras lei la descripcion de la azotea, me di cuenta de que mi pj no puede estar aqui e.e , Iba hacerla salir antes, pero se me adelantaron a contestar(? xDD. Siento si fue muy brusco, pero no quería alargar más el tema uwu. Si quieren rolear en otro lugar me mandan un MP :3~
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Mar Abr 29, 2014 3:18 pm

-Hasta luego Weiss
Observé como la chica se alejaba rápidamente como si tuviera miedo de algo. Rangiku y yo nos quedamos, aprovechando que ya no hay rastro de humanos por la zona, salto desde la terraza y caigo ágilmente sobre la hierba
- Ahora que estamos solas, ¿Qué pasa en realidad?, por que supongo que no has acabado aquí buscando nada

Me acerco a ella y veo en su espalda esa espada que escondía antes. De repente hay un gran silencio.Me pongo a su lado, pero se empiezan a escuchar pasos, cada vez mas fuertes y cercanos.
- Oye, ¿Qué es lo que has venido a buscar?
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Mar Abr 29, 2014 5:33 pm

Me sentía algo incómoda. No era por ellas dos en sí, sino porque, al igual que me habían escuchado ellas, lo podía haber hecho cualquier otro. Pasé el peso del cuerpo de un pie a otro, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón. Observé a ambas chicas de nuevo, ambas algo más altas que yo, como era costumbre. El pelo blanco como la nieve de la amiga de Thalia contrastaba con el suyo, rojo como el fuego. Sin embargo, a pesar de su aspecto, aquella chica de cabellos blancos no parecía ser un vampiro. Tal vez lo fuese aunque no tuviese pinta, pero... No sé, no tenía ese aura que los acompañaba. Admiré de nuevo el porte de ambas. ¿Por qué yo tenía que ser tan simple? Bajita, ojos negros, aunque algunas veces hubiera un destello morado, y pelo negro. Todo tan negro. Tan negro como podría ponerse la cosa si alguien llegaba y me descubría allí.

Le sonreí a Thalia cuando me di cuenta de que se había quedado mirando mi muslo. No parecía que se hubiesen dado cuenta de mi error, así que prefería que éste siguiera oculto. Mi sonrisa se hizo más amplia cuando Thalia me ofreció su ayuda.- ¡No os preocupéis! Volveré por el mismo camino que he venido, así de paso le echo otro vistazo a los terrenos.- Dije, señalando con el dedo pulgar hacia mis espaldas. Volví mis ojos hacia la chica del pelo blanco, quien parecía estar nerviosa de repente. ¿Qué le ocurría? Parecía asustada... ¿La habría asustado? Tenía que reconocer que el ver a alguien desconocido con armas encima no era una situación muy agradable. Le dirigí una mirada tranquila, incluso con un leve destello de curiosidad. La chica se despidió apresuradamente y salió de allí.-¡Igualmente!- Le respondí, tratando de que mi mensaje llegase a sus oídos antes de que sus apresurados pasos la sacasen de allí. Y, la dirección que había tomado no era precisamente la de los Dormitorios Luna. Fruncí levemente el entrecejo, pero por el momento no dije nada. Volví mi rostro hacia la vampiresa cuando ésta cayó sobre la hierba ágilmente. Le sonreí de forma sutil, pensando en que aquella chica no parecía andarse con muchos rodeos. ¿Debería decírselo? La miré durante unos instantes de forma dudosa, para acabar volviéndome y señalándole con el dedo para que me siguiese. Me dirigí hacia donde yacían mis dos dagas, tiradas sobre la hierba, en la que aun había un rastro de cenizas.- Un Nivel E.- Le respondí con un tono de voz algo apagado. Me agaché y recogí las dos dagas, mirando por un momento lo que antes había sido un humano. Alguien que había estado en el lugar equivocado en el momento equivocado, y eso le había catapultado a acabar convertido en alguien que no podía controlarse de ninguna manera, además de que su existencia se viera reducida a un puñado de cenizas.- Es triste que acaben así, ¿verdad?- Comenté, pensativa. Tal vez eran unas palabras algo extrañas en boca de una cazadora.

Me levanté y me volví de nuevo hacia ella, con movimientos tranquilos.- Era a ese Nivel E simplemente.- Le expliqué con calma.- Se me escapó y llegó hasta aquí, y yo ni me di cuenta del lugar que era.- Reí levemente, aunque sabía que no tenía ninguna gracia.- Tranquila, no ocurre nada. Al menos, no que yo sepa.- Dije, sonriéndole de forma tranquilizadora. No tenía por qué preocuparse. Giré el rostro hacia el lugar por donde había desaparecido la peliblanca, pensativa.- Oye, Thalia... esa chica... Esa chica no era de la Clase Nocturna, ¿verdad?- Volví de nuevo mi mirada hacia ella.- Ni siquiera es un vampiro, ¿me equivoco?- Le pregunté. Entonces, unos pasos se comenzaron a escuchar. Alcé los párpados y me apresuré en guardar las dagas en su sitio correspondiente, buscando con la mirada posibles rutas de escape.- ¿Viene alguien?- Le pregunté en un susurro, pensando que ella podría escuchar o sentir la presencia de alguien mejor que una humana como yo. Y, si se daba el caso de que alguien viniese, tendría que aguantar el dolor de las piernas y huir como alma que lleva el Diablo.

Off:
¡No pasa nada, Weiss! ^^ Nos vemos on rol, creo que yo tampoco debería estar demasiado tiempo por aquí (?) xD
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Miér Abr 30, 2014 3:38 pm

- Es un nivel E, se a colado aquí por accidente, por cierto la otra chica es humana, ¿Verdad?
- La verdad es que si  
No le voy a explicar eso de que llegué aquí hace dos semanas y es la primera amiga que he hecho por que eso no es de vital importancia en este momento. Me sonrie para que intente no preocuparme mucho, pero eso no quita el que esa persona no le quiera hacer daño a nadie.
- Es una pena que acaben así, ¿No?
Si, al fin y al cabo no son conscientes de sus actos. Hay un olor que de repente se acerca, es el olor de un vampiro, pero es muy fuerte, emasiado fuerte no parece que sea un alumno de la academia, tampoco un visitante
- ¿Viene alguien?
-Si, y no creo que sea un integrante de la academia  
                                                                                 
 Eso significa que ya no estamos solas, creo que alguien nos esta vijilando desde hace unos minutos y no creo que sea para hacer amigos.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Jue Mayo 01, 2014 10:05 pm

La observé durante unos instantes en silencio cuando me confirmó que aquella chica que antes la acompañaba era humana. ¿Qué debería decirle? Es más, ¿debería decirle algo? Thalia debería saber... tenía que saber el peligro que corría aquella chica allí. No todos los vampiros se acercaban a los humanos con buenas intenciones, o mejor dicho, dejaban que se acercasen. Tal vez Thalia sí era amiga de aquella chica albina, pero no creía que hubiese muchos de los de la Clase Nocturna que la viesen como a una compañera más. Seguramente, al verla tan solo podrían pensar en una posible víctima. Y así pasaban las cosas, así ocurrían las tragedias.- Thalia...- comencé a decir.- ¿Eres consciente de que esa chica corre peligro aquí? Sé que tú no le vas a hacer nada, o, al menos, en eso confío... Pero no creo que el resto de tus compañeros sea igual, y ojalá me equivoque.- Bajé levemente la mirada hacia el suelo, pensativa. Se suponía que los vampiros que allí estaban aceptaban la política pacífica de Kaien Cross y no deberían de dar problemas, pero... ¿qué pensar después de haber visto tantas cosas? ¿Cómo irme despreocupadamente?- Tened cuidado... Cuídala si vuelve por aquí, y mejor que no se acerque mucho a los Dormitorios Luna... ¿vale?- Añadí, sin levantar aun la vista del suelo. Realmente debería haberle dicho que no podía traerla aquí, o que no debía permitir que se acercase a ese lugar tan peligroso para ella... Pero, ¿quién era yo para darles órdenes? Nadie, absolutamente nadie. Sabía que harían lo que ellas quisieran al final, pero, al menos, tenía la esperanza de que en el fondo tuvieran en cuenta aquella advertencia.- Además, si os pillan los Prefectos vais a tener un problema.- Añadí, levantando el dedo índice para puntualizar aquello, tratando de sonar más animada.

Thalia no añadió nada más cuando comenté aquello sobre el Nivel E. No sabía a qué se debía su silencio, y tampoco le iba a pedir ninguna explicación sobre ello. La observé con atención mientras esperaba su respuesta. Abrí al máximo los ojos cuando dijo que sí, que había alguien por allí; y, que además, no era un integrante de la Academia. Apreté levemente los labios, y miré hacia varios lados, hallando tan solo oscuridad y árboles.- ¿Tienes alguna idea de quién puede ser?- Le pregunté casi en un susurro. Durante unos segundos que parecieron eternos, lo único que se escuchó fue el sonido de la hoja del wakizashi deslizándose fuera de su funda. Lo sostuve con una mano, expectante. ¿Le incomodaría a Thalia aquel arma antivampiros? Lo sentía por ella si así era, pero yo no tenía otra forma de defenderme. Un crujido se escuchó proveniente de entre los árboles. Mi mirada viajó hacia allí a la vez que tragaba saliva, esperando a que lo que fuese hiciera su aparición de una buena vez. ¿Sería otro Nivel E? O a lo mejor era alguna alumna de la Clase Diurna, esas que estaban obsesionadas con los de la Clase Nocturna... Oh Dios, las había visto cuando acababan las clases y había que tener mucho valor de ponerse delante de ese grupo desquiciado que gritaban como si estuvieran en un concierto. Pero no, Thalia había dicho que no se trataba de alguien de la Academia, así que mi ''hipótesis'' de las alumnas fanáticas se iba al traste. ¿Sería otro cazador? Tampoco era algo que me tranquilizase mucho, pues ya no se sabía con seguridad de quien te podías fiar y de quien no.

Un nuevo crujido de las ramas me alertó. Miré a Thalia de reojo, esperando a ver cómo reaccionaba. ¿Quién andaba por allí? ''Y yo que daba mi trabajo terminado por hoy...'' Se veía que no podría dormir mucho aquella noche.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Vie Mayo 02, 2014 8:09 am

Me regaña por haber traído a Weiss a la terraza por que por allí podría correr peligro, la verdad es que tiene razón, ella no debería haber estado allí.
- La verdad es que nos encontramos por casualidad

Pero tiene razón, podría haberla pillado algún guardián. Pero eso no viene a cuento ahora mismo, Rangiku me a preguntado si puedo detectar algo o alguien por la zona, y al verdad es que sí, ese olor... no parecen integrantes de la academia, tampoco visitantes. Entonces caigo.
Recuerdo aquel libro que me leí hace años, decía que la gente que había acabado convertida en nivel E desprendían un olor a vampiro, pero mas fuerte, mucho mas fuerte, al poco e avisarle de que hay alguien mas con nosotras veo una sombra de entre los árboles.

Es una figura muy alta y corpulenta, parece una persona, pero ya no lo es, supongo. Tiene la boca deforme y llena de sangre y los ojos inyectados en sangre. Las dos nos quedamos mirando perplejas a eso.
- Va a ser una noche muy larga - Dice con un suspiro
El nivel E se queda mirando a Rangiku, ella desembaina su espada preparándose para el ataque, veo como aquel monstruo se abalanza sobre ella para aplastarla, de un acto reflejo creo de la nada un muro de hielo lo bastante duro como para que no lo penetre.
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Re: Terraza

Mensaje por Christian Blade el Vie Mayo 02, 2014 5:08 pm

Deambulaba por allí. Hacía poco se había enterado de las circunstancias en que se encontraba el pueblo y él, que usualmente residía aquí como visitante -pues las idas y venidas fueron inevitables debido a los hechos que trastocaron su vida- quedó sorprendido ante las nuevas noticias. No solo la Asociación estaba resquebrajada, sino que también los que desertaron de ella se organizaron en su contra, bajo un nuevo nombre, que no estaba seguro de si era oficial o no, pero al menos así lo denominaban: "La Nueva Asociación". Qué nombre tan pésimo, pensó, y continuó avanzando por los alrededores de la Academia. Su hermana había vuelto allí luego de la muerte de Damaru, y necesitaba encontrarla, sobre todo porque las nuevas noticias en cuanto a ella tampoco lo tranquilizaron: había estado meses secuestrada por esos infames. Su familia siempre había sido problemática, pero no esperaba que tantas desgracias cayeran sobre las cabezas de cada uno de los integrantes. Y todo le llevaba a concluir que, de cualquier modo, la muerte era la salvación para aquellos cuya existencia supone una pérdida constante de afectos. Ese pueblo estaba maldito, azorado por la desdicha, y él, sin poder evitarlo, era uno más de aquellos desgraciados. Se preguntaba dónde estaría Kairi ahora, y esperaba que Rido no estuviera mandándose alguna de las suyas.

Mientras rondaba la zona en busca de respuestas y datos que pudieran serle útiles, captó un aroma particular. Proveniente de un árbol, un sutil aroma a sangre llegaba. ¿Un humano herido? ¿Sería algún alumno de la Academia? Se acercó a la zona de los Dormitorios Luna, buscando que quien cuidaba la entrada no lo viera. Si bien él era un Pura Sangre y podía imponer su presencia, no le iban esas maneras. Después de todo, comprendía que él, viera como se viese, era un intruso allí. Logró colarse entre la espesura del bosque que rodeaba la zona, y entonces vio desde abajo a dos muchachas, y reconoció en una el aroma que había sentido antes. Ya la había salvado una vez, si mal no recordaba. ¿Acaso esa chica lo único que sabía era meterse en problemas? Y aquello no fue todo, pues percibió con rapidez otra presencia, y se trataba ni nada más ni nada menos, de un Nivel E. Christian, oculto entre las sombras como era su especialidad, observó como ambas muchachas, cazadora y vampiresa, se ponían en guardia para exterminarlo. Él, que observaba todo con parsimonia y detenimiento, creyó que por qué iba a permitir que unas damas hicieran el trabajo sucio. En cuanto el muro de hielo se levantó, aprovechó la oportunidad para adelantarse y sujetar al Nivel E por detrás, tomándolo del cuello. El pobre vampiro caído en desgracia, no tardó en demostrar su temor hacia el Sangre Pura y pedir piedad, suplicando por su vida con aquel tono de voz casi inentendible. Christian clavó sus dorados ojos en él, y estos ni siquiera necesitaron volverse rojos para quebrar su cuello. El vampiro se volvió cenizas al instante, y entonces Christian desapareció de detrás de la muralla de hielo, por si esta llegaba a desaparecer, y se ocultó nuevamente entre la frondosidad del bosque. Sus iris relucieron en la oscuridad con una tonalidad más oscura, rozando con el color del cobre. Ellas no lo habían visto. No había forma posible para que lo hayan hecho, pero desde luego que sí pudieron sentirlo, pues para un cazador, ¿cómo no detectar a un vampiro? Y para un vampiro, ¿cómo no detectar a un Sangre Pura? Si el muro de hielo caía, lo único que encontrarían detrás serían las cenizas de aquel vampiro expandiéndose en la brisa.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Vie Mayo 02, 2014 11:22 pm

¿Que se encontraron por casualidad? ¿Cómo podía estar por casualidad una chica humana en los dormitorios de los vampiros? Fruncí levemente el entrecejo, pensando en qué podría haber llevado a aquella chica a adentrarse en aquel terreno. ''¿Weiss había dicho?'' Lo más insignificante que podía ocurrirle era que las pillasen los Prefectos; era algo hasta preferible, comparado con los peligros que por allí acechaban para cualquier humano. Miré a Thalia durante unos instantes más, pensativa, para finalmente acabar repitiendo lo mismo de antes con un tono de voz suave.- Tened cuidado.

Y, ahora, quienes debíamos tener cuidado éramos nosotras. ¿Podría Thalia percibir claramente qué era lo que se estaba acercando? Debería ser así, ¿no? Sentí un leve escalofrío recorriendo mi columna vertebral al recordar la imagen de Rido en la fiesta de Navidad. Traté de no imaginarme algo así saliendo de la espesura, pues no sabría cómo enfrentarlo... si es que había alguna manera de hacerlo. Ni entre todos los cazadores de la sala conseguimos reducir a Rido aquella noche. Y si Christian hubiese llegado tan solo unos segundos más tarde... yo no estaría allí para contarlo. Para ser sincera, para el poco tiempo que llevaba en aquel lugar, ya había estado dos veces cerca de no volver a ver un nuevo amanecer. Y una de ellas se la debía a un desertor, que había tenido el detalle de incrustarme una bala entre las costillas. ¿Estaría aquel pueblo realmente maldito o, además, yo tenía una propensión innata a meterme de lleno en situaciones peligrosas? Sentí un leve alivio recorrer mi pecho cuando vi que lo que salía de entre los árboles era un Nivel E. Apreté la mandíbula, cabreada conmigo misma. ¿Desde cuándo me había vuelto tan miedica? No, no podía dejar que aquel temor me dominase. Respiré hondo y apreté la mano sobre la empuñadura del wakizashi, mirando fijamente a aquel ser. Le había dicho a Yagari que no había ingresado en la Asociación para quejarme de los problemas que conllevaba mi trabajo, y así iba a seguir siendo. Así que ya podía estar dejándome de miedos, pues lo único que lograría sería entorpecerme. Cuando la tenue luz de la Luna me lo permitió, pude ver que la boca del neófito estaba manchada de sangre, signo de que ya había tenido una víctima aquella noche. ¿A quién había atacado? ¿Por qué? ¿Por qué aquellas cosas tenían que suceder? Un leve destello de ira surcó mis ojos, un simple reflejo de la que sentía por dentro. Siempre había, de cierto modo, disculpado a los que caían al Nivel E, pues los suponía que eran inconscientes de sus actos, que estaban a merced de sus impulsos. Sin embargo, tras escuchar las palabras que salieron de su boca, toda la misericordia que albergaba en mi interior hacia ellos se esfumó. Tal vez no me había equivocado con respecto a otros, pero aquel Nivel E parecía completamente consciente de lo que hacía. Y disfrutaba con ello.

Vi que clavaba sus ojos en mí. ¿Qué? ¿No había tenido bastante con arrebatarle la vida a una persona inocente? Seguí cada movimiento de su cuerpo con atención, observé cada detalle... Aquellos ojos febriles de alguien que había perdido la cordura, aquella boca deforme manchada de sangre... Observé todo aquello atentamente, sin apartar la mirada ni un solo segundo de su figura. Y casi agradecí que decidiera de una vez por todas abalanzarse sobre mí. Eché un pie hacia atrás y sujeté firmemente el arma, esperando la embestida de aquella bestia, pues ya no podía considerarse persona. La punta del wakizashi apuntó hacia el neófito, pero la colisión no llegó a producirse. Observé anonadada el muro de hielo que se había alzado entre mi cuerpo y el de aquel vampiro, impidiendo su paso. Miré a Thalia, comprendiendo que había sido ella. En otra ocasión le hubiese agradecido el que quisiera salvarme, pero en aquel instante estaba aun demasiado sorprendida. Entonces recordé que, cuando la conocí, el lugar donde había estado ocultándose estaba parcialmente congelado.

Pero no pude permitirme el permanecer en el estado de sorpresa durante mucho tiempo. Volví de nuevo mis ojos hacia el muro de hielo, pensando en rodearlo y atacar a aquel vampiro; pero la voz de éste surgió de detrás del muro, con un tono bastante diferente al que había usado antes; sonaba ahogada y hablaba de manera tan asustada que no se le entendía. ¿Estaba suplicando? ¿A quién? No había visto a nadie más por allí. Sin embargo, había algo en el aire, una presencia demasiado fuerte como para no sentirla. No tenía ningún don como otros, ni tampoco descendía de una familia de cazadores, pero para percibirlo no hacía falta nada de eso. Sentí la sangre congelarse en mis venas. ¿Un Sangre Pura? Haciéndole caso omiso al nudo que se había formado en mi garganta, rodeé el muro corriendo y llegué al lugar donde debería encontrarse el Nivel E y, por ende, el responsable de aquella presencia. Pero, nuevamente para mi sorpresa, no había nada. Le dirigí una rápida mirada a la foresta que se extendía a un lado, para luego volver mis ojos hacia un lugar en concreto sobre la hierba. Me acerqué algo desconfiada, caminando relativamente despacio, echando fugaces vistazos a las sombras que se formaban entre los árboles. ¿Quién había sido? Aquella pregunta no hacía más que retumbar en mi mente, y lo hizo de manera más fuerte cuando vi las cenizas de aquel Nivel E sobre la hierba, esparciéndose poco a poco por el viento. Volví mis ojos de nuevo hacia los árboles, confusa, escudriñando la oscuridad como si tuviese la más mínima posibilidad de ver a aquel inesperado aliado. No se había ido, seguía allí. No era un vampiro para poder percibirlo claramente, era una simple humana; pero era tal la densidad de la presencia de un Sangre Pura que ni para una humana como yo podría pasar completamente desapercibido. Me quedé mirando hacia la dirección de la que debería haber venido para que no se le viese desde nuestra posición. Todo rastro de ira había desaparecido de mi rostro, dejando paso tan solo a la confusión. ¿Por qué no se mostraba? No sabía si debía esperar a que lo hiciera, pues, si se había tomado la molestia de ocultarse hasta aquel momento, no creía que fuera a aparecerse ahora. Aun así, ladeé levemente la cabeza, observando aun hacia los árboles.- Gracias.- Dije casi en un susurro, con la confusión aun reflejada en la mirada.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Dom Mayo 04, 2014 12:19 am

Miro a Rangiku, está un poco sorprendida parece, algo a pasado con ese nivel E. La verdad, e los imaginaba peligrosos, pero no tan.. como este, la verdad es que yo también estoy un poco sorprendida.
Rodeo el muro y veo que ya solo queda la ropa y las cenizas de lo que una vez fue un ser con sentimientos, ya no queda nada.

- Alguien se te ha adelantado
Rangiku me mira fijamente, pero se fija mas en su, al parecer nuevo aliado. Parece que es un vampiro, pero tiene un olor tan dulce., pero ese olor solo lo tienen... Los sangre pura, eso lo explica todo, tiene el pelo oscuro y ojos dorados, veremos a ver si no acabamos en un buen lio. Aunque no tiene pinta de ser el típico chivato. Eso si, no me parece haberlo visto por los pasillos, creo que no pertenece a la academia

- ¿Quién eres tu?
Pregunto mientras que la magia del hielo se desvanece poco a poco hasta convertirse en un simple charco
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Re: Terraza

Mensaje por Christian Blade el Dom Mayo 04, 2014 1:36 am

No podía evitarlo. Su naturaleza, pese a ser depredadora, estaba perfectamente dominada bajo las altos valores morales que Christian Blade poseía. A diferencia de su hermano, Adam, y a decir verdad a diferencia de la mayor parte de su familia -si es que se ponía a recordar lo involucrada que estaba su madre en el caso Vladimir- no poseía estas concepciones, estas maneras de ver al prójimo. Los humanos no eran para él símbolo de comida, pero no podía negar que su bestia interna más de una vez ha codiciado la sangre de sus venas. Aún así, jamás había osado convertir a un humano, y solo lo haría en situaciones donde su vida estuviese en peligro de muerte. Del mismo modo, jamás permitiría que un mortal cayera al terrible denominado "Nivel E", pues antes que eso, preferiría verlo muerto por su propia mano. Christian era un justiciero innato, a pesar de poseer muchísimas contradicciones respecto a ello consigo mismo. No hacía mucho su padre y su hermana de sangre habían muerto, y el culpable había sido únicamente él. La única que sabía la verdad era Kairi, y no podía atreverse a decírselo a Fraiah. Adam era parte del Consejo y si abría la boca, quién sabe cómo pretenderían capturarlo con tal de hacerle pagar, pero lo cierto era que el Consejo también era un órgano corrupto, del cual fue miembro importante una vez y también fue prisionero. Su vida, a pesar de ser corta para lo que refiere a un vampiro, había sido lo más complicada posible. Unos meses atrás, no podía mirar ni a un solo ser a la cara, indistintamente de si era humano o vampiro. No podía hacerlo sin querer, sencillamente, apoderarse de su vida y de su alma. Aquel terrible poder que tanto tiempo lo había controlado, actualmente parecía estar bajo su mandato. Entonces, ¿por qué no utilizarlo para favorecer a las personas? ¿Por qué no utilizarlo para proteger a los frágiles humanos y a los nobles vampiros de buenas intenciones?

Observaba desde las sombras, expectante. Notó cómo la cazadora bordeó el hielo para echar un vistazo. Christian se mantuvo serio ante cada uno de sus movimientos, clavando sus ojos en el muro que se deshacía y oyendo la voz de la vampiresa. Sí, correcto. Alguien se le había adelantado, pero con claras buenas intenciones. ¿Qué clase de hombre sería él si permitía que una dama se ensuciase las manos con la desdichada miseria hecha carne? Al ver avanzar a la muchacha, negó suavemente con la cabeza. ¿No temía que cualquier cosa pudiese salir y arrebatarle la vida en un instante?

Christian oyó su suave y confundido "gracias". Sonrió levemente, parpadeando con parsimonia. Iba a marcharse, pues tampoco pretendía exhibirse como el hacedor del hecho y ganar reputación de algún tipo. Simplemente había ayudado porque estaba aquí y podía hacerlo. No veía una razón para ignorar la situación. Además, si está en sus manos la capacidad para evitar un conflicto o un posible peligro, ¿por qué negarse a colaborar? Sin embargo, a pesar de haber decidido desaparecer entre la penumbra, detuvo su intención. Sus ojos fueron a parar directo a la vampiresa de rojos cabellos. Ella se había dado cuenta de su presencia, y aún así, decidió tutearlo. Cualquier otro Pura Sangre podría haber sido estricto e, incluso, tenaz, habiéndola reprendido por su falta de respeto. Pero él, tan simple como sencillo, no se guiaba por esas cuestiones de etiqueta. Jamás alardeó sobre su poder o posición, y no veía por qué tener que hacerlo ahora. Y como ser respetuoso que era, ¿cómo iba a marcharse sin responder a esa pregunta? Después de todo, quizás no estuviera nada mal conocer a los nuevos vampiros de la zona, y así averiguar sus intenciones y de qué bando jugaban. Quién sabe, tal vez hasta pudiera conocer a posibles nuevos aliados para defender este pueblo de las malas presencias que iban en aumento.

El Pura Sangre dio cuatro pasos al frente, saliendo de la espesura y permitiendo que ambas mujeres pudieran vislumbrar su figura apenas iluminada por el brillo nocturno de la luna y las estrellas. Sus pasos resonaron en la hierba, y sus negros zapatos se detuvieron justo delante de la cazadora. La miró a los ojos y lo imponente y temible que podría llegar a tener su figura, se vio soslayado por una amable y tenue sonrisa.
- Eres bastante arriesgada, ¿cierto? Me pregunto si habrá una tercera vez -murmuró con voz aterciopelada, remitiéndose con sus palabras a la fiesta en la cual le había salvado la vida por primera vez. Si bien en esta ocasión el riesgo no había sido el mismo ni por asomo, era curioso que hubieran vuelto a encontrarse en una situación similar. El vampiro elevó su mano y en el blanco guante que la cubría pudo divisarse la rojiza mancha que solo podía dejar la sangre. Restregó sus dedos unos con otros, disipándola aún más. Era la sangre de la humana, y gracias a ello había logrado encontrarlas con mayor rapidez y quitarles aquel ser de encima. Observó a la joven inmortal, y aunque hace unos meses no hubiera gustado de sonreír al pronunciar su nombre marcado por la ignominia de un poder pecaminoso, la calma y la relajación que había obtenido tras poder dominarse a sí mismo le habían otorgado la tranquilidad suficiente como para no mostrarse tan desconfiado y miserable como hacía un tiempo atrás. Entonces, sonrió, y al hacerlo sus ojos centellearon con naturalidad, realzando el ámbar de sus iris-. Mi nombre es Christian Blade. ¿Ante quiénes tengo el placer de presentarme? Creo que a pesar de conocer a una de vosotras, aún no he tenido la oportunidad de saber su nombre -murmuró, dirigiéndose a la cazadora con estas últimas palabras.En la fiesta no habían tenido oportunidad de dar a conocer sus identidades, pero quizás este fuera el momento oportuno. Christian continuaba igual de amable a pesar de haber adoptado un semblante serio, y para quien lo hubiera visto antes, no podría creer lo mucho que había cambiado. Ya no era aquel joven distante e inseguro -a menos no en su mayor esplendor- y parecía más alegre y gustoso de vivir, como si hubiera dejado atrás la depresión que siempre le acechaba y tuviera, de repente, un millón de motivos para estar dichoso y agradecido cada día. Él, como cada una de las personas que conocía, también había madurado y comprendido un montón de cosas más. Tal vez estaría bien decir que este pueblo, lo que conseguía con su penumbra y misterio, era cambiarlos a todos.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Dom Mayo 04, 2014 3:42 pm

Asentí con una expresión algo seria a las palabras de la vampiresa. Sí, alguien se me había adelantado. No me importaba, la verdad; a diferencia de otros cazadores, no disfrutaba arrebatándole la vida a un vampiro; no iba a tomarme el quitarle la vida a alguien como si fuera una competencia. No sentía odio hacia ellos, a pesar de que les debía la mayor parte de las lágrimas que había derramado en mi vida. Tan solo cumplía con mi deber y listo, y más aun cuando consideraba que el vampiro en cuestión no actuaba bajo su codicia, sino guiado por su sed de sangre; esa era la idea que había mantenido sobre los Niveles E, claro está, hasta ver al que acababa de desaparecer. Siempre los había considerado a todos inconscientes de sus actos, seres que se habían visto obligados a abandonar su humanidad; siempre trataba de que fuera una muerte rápida, aunque en el caso del primer Nivel E de aquella noche no había sido precisamente así. Aun no me creía las palabras que había escuchado saliendo de su boca, ni quería recordar más acerca de él. Sin embargo, sí me daba curiosidad saber quién y por qué nos había ayudado de aquella manera tan extraña. Tal y como esperaba, no apareció nadie, ni tampoco obtuve respuesta alguna. Acabé apartando la mirada de la foresta para dirigirla a Thalia, quien había rodeado también el muro.- ¿Todo bien?- Pregunté con un tono de voz bajo, no solo refiriéndome a su condición física. Quería saber en qué situación estábamos y si sabía quién era nuestro imprevisto aliado. Los vampiros nobles solían estar puestos en esos temas, ¿no? No llegaba a comprender del todo cómo se organizaba aquel mundo, tan distante y tan cercano a la vez del nuestro, y tampoco creía que lo llegase a hacer algún día.

Observé durante unos segundos el edificio de los dormitorios. Habría que salir de allí, y rápido. No solo había desaparecido hacía apenas unos minutos la presencia de un Nivel E justo al lado, sino que ahora había desaparecido otro y un vampiro Sangre Pura había hecho aparición justo en aquel lugar. ¿Cómo no iban a percibir todo aquello los integrantes de la Clase Nocturna? La situación no había sido precisamente pacífica, y mucho menos tranquilizadora para ellos. ¿Sabrían también de la presencia de una cazadora en la zona? Si era así, no quería saber la que podían estar armando en aquel instante en el interior de los dormitorios, por no decir que seguramente bajarían de un momento a otro a comprobar qué era lo que estaba pasando. Tanto por mí como por Thalia, lo mejor era que me marchase de allí; no quería buscarles problemas ni a ella ni a la Asociación, que bastantes tenía ya con el tema de los desertores. Pasé mi mirada de una ventana a otra, tratando de percibir si había movimiento tras ellas. Inquieta, me volví hacia Thalia para decirle que se marchase se allí para que no la involucraran; por suerte, el muro de hielo era ya un charco de agua que estaría aun menos visible para cuando alguien llegase. Me sorprendió un poco la manera en la que Thalia se dirigió a nuestro acompañante, teniendo en cuenta el rango de aquel vampiro. No parecía muy afine a los códigos, ¿no? Sonreí levemente mientras envainaba de una vez el wakizashi, pero la sonrisa se desvaneció pronto de mi rostro al notar a alguien acercándose.

Lo miré sorprendida mientras se acercaba rápidamente hacia nosotras, deteniéndose justo delante mía. Tuve que alzar bastante la cabeza para poder mirarlo directamente a los ojos, aun sorprendida. ¿Cómo no reconocerlo? Le debía la vida a aquel hombre. Le devolví la sonrisa con suavidad, para que se acabase haciendo más amplia tras sus primeras palabras. Aunque, a pesar de que había sonreído, no pude evitar pensar en que tenía razón. En la fiesta de Navidad había estado a punto de no contarlo a causa de mi ocurrencia; tal vez ese plan si hubiera funcionado en un vampiro noble, pero no en un Sangre Pura. Pero, ¿cómo iba a saber aquello en aquel instante? Era la primera vez que le plantaba cara a un enemigo de ese calibre, por no mencionar que era la primera vez que estaba en primera línea de batalla. Y la segunda vez que casi no lo cuento... Debía reconocer de que Yagari había tenido razón al reñirme. Había sido muy arriesgado por mi parte el aceptar el trato de los desertores así como así, con tal de que soltasen a Matarou. No había esperado a saber si había otra opción o a ver el plan que estaba trazando mi superior, sino que había sucumbido a la rabia y a la impotencia, cediendo al intercambio, pensando en que, una vez que el pequeño se hubiera alejado, sería más sencillo plantarle cara a aquel malnacido. Por todo eso mi sonrisa se difuminó un poco antes de admitir aquella verdad totalmente innegable.- Un poco...- Reconocí, con un tono de voz algo bajo, bajando la cabeza a la vez.- Es la segunda vez que me ayuda, así que debería darle las gracias.- Dije, elevando nuevamente el rostro hacia él, sonriendo levemente. Abrí completamente los ojos, sorprendida, al ver la mancha de sangre que había en el guante. ¿Sería de aquel Nivel E? Casi por un impulso, miré uno de mis antebrazos, donde había un rasguño considerable. No me había dado cuenta hasta ahora de aquella herida. Seguramente me la habría hecho trepando a alguno de los árboles, pero en aquellos momentos había estado tan concentrada en darle caza a aquel Nivel E que ni me había enterado de que iba dejando mi rastro por el bosque. Algo avergonzada, me tapé con la otra mano la herida, tratando de disimular aquello. ¿Cómo podía haberlo pasado por alto? Bajé de nuevo la cabeza, mirando de soslayo hacia otro lado. Valiente cazadora estaba hecha.

Alcé nuevamente los ojos hacia él cuando se presentó. Era verdad; a pesar de todo lo ocurrido, no nos habíamos presentado formalmente. No sabía si Thalia lo conocería, pero por las palabras del vampiro parecía ser que no. Reaccionando rápidamente, me eché un paso hacia atrás y me incliné levemente.- Rangiku Matsumoto.- Dije, volviéndome a incorporar de forma algo menos brusca.- Encantada.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Dom Mayo 04, 2014 9:43 pm

Rangiku me pide que me valla, no quiere que me vea involucrada en esto. Pero ya lo estoy, así que nada, total, ya el muro de hielo es un simple charco.
Me suelto el pelo y miro al chico que hay sobre los restos mirtales de aquel nivel E, tiene las manos llenas de sangre, probablemente de eso. Miro a Rangiku, parece bastante sorprendida
- ¿Lo conoces?
Asiente levemente con la cabeza y se presenta, hace una respetuosa reverencia y luego voy yo
- Soy Thalia Stark, encantada
Hago una imitación barata de la reverencia de Rangiku. Miro al ciele y luego vuelvo la mirada a aquel hombre
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Re: Terraza

Mensaje por Christian Blade el Lun Mayo 05, 2014 12:46 am

Estaba tranquilo. A diferencia de cómo podría haber reaccionado meses antes, esta noche se le presentaba con la mayor calma. Por primera vez en su vida, Christian sentía tener poder sobre sí mismo, y nada era más grato y reconfortante para un vampiro que siempre quiso hacer las cosas bien. Esta vez no sería una excepción. Estaba allí, ante aquellas dos muchachas, y las observaba a ambas con seriedad y parsimonia. De vez en cuando sus labios se arqueaban en una suave sonrisa. Era curioso que la cazadora hubiera terminado en esta zona de la Academia, tan peligrosa y delimitada por las normas de los vampiros que allí residían. Pero supuso que el motivo sería aquel Nivel E. Pero ya no estaba, y no se percibía alguna otra presencia por la región, por lo cual ella podría salir de allí cuanto antes, y librarse de las posibles represalias posteriores. Y, desde luego, lo mismo iba para la vampiresa. ¿Acaso no debería estar en clases a esta hora de la noche?

La humana había reconocido su naturaleza arriesgada y, tal vez, algo imprudente. Christian la escrutó con la mirada y casi pudo sentirse identificado con aquellos gestos tímidos y algo avergonzados. Cuando ella le agradeció, él cerró los ojos y asintió con la cabeza, retribuyendo aquella cortesía de su parte. Al ver su sorpresa cuando se percató que la sangre que poseía su guante era de ella, el Pura Sangre sacó de uno de los bolsillos de su abrigo negro un blanco pañuelo con las letras C y B bordadas en uno de sus extremos, refiriendo las iniciales de su nombre y denotando a quién le pertenecía aquel retazo de suave tela. Se lo extendió hacia la cazadora, y su mirada se tornó algo grave, al igual que su voz, pero no abandonó en ningún momento aquella postura suya que aseguraba que él no era el enemigo.
- Ten. Será mejor que te cubras eso, o acabarás atrayendo a más seres como yo -aseguró razonablemente-. Y créeme, eso es lo que menos querrás -advirtió, algo sombrío-. El hecho de que hubiera vampiros Nivel E por aquí, significa que cerca debe deambular un Pura Sangre que no tiene nada mejor que hacer -concluyó, mirando a su alrededor por precaución. El pañuelo se mecía por la brisa, mientras colgaba de su mano, aguardando por ser tomado por la cazadora descuidada que acababa de presentarse de una manera muy formal. El vampiro ladeó suavemente la cabeza y sus negros cabellos resaltaron sobre su marmórea piel. Sonrió con suavidad y miró a la vampiresa, que también acababa de presentarse.

A pesar de que eran mujeres que habían demostrado el estar listas para defenderse y salir sanas y salvas de situaciones de ese estilo, él no podía evitar sentirse preocupado por ellas. Los peligros abundaban por el pueblo, según le dijeron, y el hecho de que más personas buenas perecieran no le hacía ninguna gracia. Y a propósito de ello, recordó lo que en verdad había venido a hacer aquí. Miró a ambas muchachas y creyó conveniente solicitar algo de su sabiduría. Tal vez ellas supieran algo y pudieran ayudarle. Había visto a la cazadora junto a quien sería el sucesor de Nokku Damaru y Yagari. No parecía ser una chica en torno de la cual uno pudiera desconfiar. A decir verdad, ella demostraba ser demasiado transparente quizás. Pero en cuanto a Thalia... La miró otra vez. Era alumna de la Academia, ¿pero en qué bando estaría realmente? ¿Estaría al tanto de los problemas con los desertores de la Asociación y los desaparecidos "hijos de Vladimir"? Lo que en un momento quiso preguntar, se lo calló. Entonces, miró a Rangiku otra vez.
- Tal vez es hora de que ambas se vayan de aquí -sugirió-. Pero antes, necesitaría hacerte una pregunta, Rangiku -murmuró, observándola-. ¿Dónde puedo encontrar al nuevo Presidente de la Asociación? -preguntó, entrecerrando los ojos levemente. Instantáneamente, luego de formular la pregunta, la mente de Rangiku recibió la siguiente información: "Sé que estás con él y con Touga; sé que continúan peleando del lado del difunto Damaru. Necesito encontrar a mi hermana, Fraiah, que ha sido secuestrada por los desertores hace alrededor de cinco meses".

Así es. Christian Blade le había hablado mentalmente a la cazadora con tal de evitar soltar información delante de la desconocida vampiresa. No le agradaba dejarla fuera de aquel asunto, pero no podía evitar al ser desconfiado que yació siempre en su interior. Christian siempre había sido un felino arisco, y tal vez eso fuera algo que no pudiera cambiarse del todo, a pesar de la felicidad presente. Si Rangiku confiaba en Thalia, respondería en voz alta a su cuestionamiento, y posicionaría a Thalia como una joven digna de confianza, ante la cual podrían dialogar tranquilamente, sin códigos ni mensajes mentales; de lo contrario, si ella decidía pensar la respuesta para que él la escuchara en vez de decirla, eso le permitiría saber que la cazadora no confiaba en aquella chica tampoco, por lo que él tomaría recaudo. En síntesis, dependía de Rangiku Matsumoto que Thalia Stark fuera admitida en aquel pequeño círculo de confianza. Aunque, pensándolo bien, el no estar involucrada en estos asuntos sería lo mejor que podría ocurrirle.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Lun Mayo 05, 2014 5:41 pm

Levanté la mirada con un leve gesto indeciso, avergonzado. Aun me reprochaba el no haberme dado cuenta de aquella herida. ¿Cómo podía haberla pasado por alto? Le sonreí a Thalia al escuchar su pregunta.- Así es. Si no fuera por él, no estaría aquí ahora mismo.- Respondí, con suavidad pero algo seria, pues recordaba con claridad la situación de la que me había salvado. Sentí que Christian me miraba atentamente, lo que hizo que mi mirada volviera a bajar levemente, para alzar de nuevo los párpados en el momento en el que vi aquel pañuelo colgar delante mía. Lo observé durante un instante, mirando alternativamente al pequeño pedazo de tela y a su dueño. Asentí en silencio ante sus palabras, aceptando el pañuelo.-Muchas gracias...- Lo cogí con ambas manos, con cuidado; lo sostuve unos instantes, replanteándome el si usarlo o no. Estaba tan limpio, tan blanco... ¿de veras que estaba bien que lo manchase con mi sangre? Antes de colocarme el pañuelo, miré a Christian fijamente, preocupada por lo del Sangre Pura. Era cierto; tal número de Niveles E no era normal. No pude evitar recordar los Niveles E que nos atacaron cuando nos topamos con los desertores... No, no había nada normal en ningún lugar, nada que resultase mínimamente tranquilizante. Todo parecía estar saliéndose de los límites que no se debían traspasar. Tras bajar la mirada para disimular la sombra de preocupación que ahora se paseaba libremente por ella, doblé cuidadosamente el pañuelo para colocarlo sobre la herida. Dudé unos instantes en si hacerlo o no. Me sentía mal por mancharlo... Incluso me llegué a imaginar qué diría Shinji al respecto, al ver aquella prenda tan delicada. Observé con curiosidad las iniciales bordadas en aquel trocito de tela, admirando la elegancia que desprendía cada gesto de aquellos seres, cada mínimo detalle. Finalmente, aún sintiéndome un poco culpable por mancharlo, acabé colocando el pañuelo sobre la herida.

¿Qué estaría pasando? ¿Quién era el responsable de todo aquello? ¿Estarían, de algún modo, la Nueva Asociación y el incremento de Niveles E relacionados? Y si era así, ¿qué explicación tenía todo aquello? Inconscientemente, apreté la mano con la que sujetaba el pañuelo contra mi brazo. ¿Qué podía hacer? Elevé la cabeza cuando dijo que sería mejor que saliésemos de allí. Asentí conforme, pues pensaba que era lo más conveniente; tanto Thalia como yo podíamos acabar en problemas bastante considerables, por no hablar de la lata que le darían al director pidiéndole una explicación del por qué de todo lo ocurrido. Lo miré con curiosidad cuando dijo lo de la pregunta. Lo observé con los ojos muy abiertos mientras hablaba, para acabar frunciendo levemente el ceño ante su pregunta. ¿Dónde estaba el nuevo Presidente de la Asociación? Esa pregunta nos la hacíamos todos los días. No conocía a nadie que hubiese tenido alguna noticia suya desde que hizo su aparición en la fiesta de Navidad. Era como si se hubiese esfumado sin más. Casi sin sorprenderme, presté atención a las palabras que resonaron en mi mente. No era la primera vez que lo hacía, por eso no me había sorprendido, además de que contaba con el hecho de que Thalia estaba delante; él no podía saber si ella era de confianza o no, por lo que era normal su actitud prudente.

La información sobre el secuestro de la viuda de Damaru hizo que frunciese aun más el ceño, pero no dije nada. También la había visto por única y última vez en Navidad, donde había sido sacada de la sala por una vampiresa, junto a la hija de Kaien Cross, Yuuki. ¿Estaría también Yuuki secuestrada? Y aquella vampiresa, ¿estaría colaborando con los desertores? Miré disimuladamente a Thalia de reojo, pensativa, para luego desviar mis pupilas al suelo. ''Puede confiar en Thalia. Al menos, todavía no he encontrado ningún motivo para no hacerlo'' pensé. ''Lo único de lo que no estoy segura es de si está bien el inmiscuirla en todo esto''. Creí que sería un poco descortés el decir aquello en voz alta, ya que le estaría mostrando a la vampiresa una desconfianza por parte del Sangre Pura. Alcé el rostro hasta clavar mis ojos en los suyos, con el semblante completamente serio.- Nadie lo sabe, Christian-sama. Jack-sama lleva desaparecido desde Navidad... No sabemos dónde ha ido, ni por qué.- Recordé haber visto una silueta enmascarada en el baile de carnaval que me había recordado mucho a nuestro desaparecido Jack Wintersnow... Sin embargo, aquel hombre no podía ser él. No podía ser el mismo Presidente que había conocido en Navidad, tan jovial y decidido. Hice una pausa antes de continuar hablando, sin que el gesto de mi rostro mutase.- Fraiah-sama... La última vez que la vi fue en Navidad, poco antes de que usted apareciese. Se fue, junto con Yuuki Cross, con una mujer que, si no supongo mal, era vampiresa.- No quise añadir nada más sobre mis sospechas, pues no tenía pruebas fundamentadas para desconfiar de aquella mujer. Miré nuevamente de reojo a Thalia, pensando en si estaba bien que se involucrase en aquello. ¿Sabría ya algo? Me dirigí de nuevo a Christian, con semblante preocupado.- Siento no poder ayudarle a encontrar a Jack-sama.- Negué con la cabeza, algo impotente.- Ojalá supiéramos su paradero... Y en cuanto a los desertores... Están a la vez en todas partes... pero luego es imposible encontrarlos.- Me sentí mal por Fraiah. Tal vez debería haber sospechado, haber dicho algo cuando vi que las sacaban de la sala... Pero, como todos estaban siendo evacuados, pensé que simplemente estaban ayudando a aquellas dos chicas... Por no decir que el nuevo Presidente de la Asociación se alzaba frente a un descontrolado Rido y me había encargado cubrirle las espaldas.- Yo... lo siento. Tal vez Yagari-senpai pueda ayudarle mejor, pero no sé si se sabrá algo sobre el paradero del Presidente o de los desertores.- Agaché la cabeza, sintiendo el no poder ser de ayuda.- Lo siento.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Lun Mayo 05, 2014 10:11 pm

- Si no fuera el no estaría aquí
Se presente, Christian Blade dice que se llama, desprende bastante elegancia en cada gesto que hace, incluso en el simple acto de darte un pañuelo para parar una herida. Todo se queda en silencio durante unos segundos, no parece incomodo para ellos. Pasan unos minutos hasta que Rangiku al fin habla mirando al suelo. Le habla de, al parecer una chica desaparecida:
- Nadie lo sabe Christian Sama, Jack sama lleva desaparecido desde navidad, poco antes de que usted apareciese nadie sabe como ni por qué.
Se queda en silencio intentando recordar algo importante de ese asunto, se dirige a Christian con ojos preocupados.
- Siento no poder ayudarle a encontrar a Jack sama
Le pide disculpas por no poder ayudarle mas, yo creo que ya le está ayudando, en cierto modo, ya le esta dando información, eso es suficiente.
- Lo siento...
Pongo mi mano en su hombro y la miro intentando darle algo de tranquilidad.
- No te preocupes, seguro que encontráis el modo de encontrarlos
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Re: Terraza

Mensaje por Christian Blade el Mar Mayo 06, 2014 3:00 pm

No existía nada peor es que la incertidumbre. Christian hubiera preferido que le dijesen que Fraiah continuaba secuestrada, que se la habían llevado lejos... No podía decir que prefería que le dijesen que estaba muerta, pues evidentemente no era así. Solo que si hay una mínima duda, hay sitio para la esperanza. Y si existe esperanza alguna, también existe la desesperación que siempre va de la mano de ésta. Los dorados ojos del Sangre Pura se quedaron fijos sobre los de la cazadora, aguardando por algún tipo de respuesta mientras la sangre de su herida era retenida con su fino pañuelo. Las palabras de la joven no demoraron en llegar a su mente, asegurando que Thalia Stark no era ningún ser en el cual no confiar. Christian la observó apaciblemente, pero sus pupilas poseían aquel brillo letal que solo un vampiro de su tipo podía poseer en demasía, a pesar de sus buenos modales y sus excelentes intenciones.

Cuando el diálogo se desató, casi quise reír por la ironía. ¿El Presidente estaba desaparecido? Por lo que había oído, tenía un lazo de parentezco con Damaru. ¿Qué costumbre era esa que tenían los Presidentes con desaparecer? De tal palo, tal astilla. Aunque le hubiera dicho que no eran hermanos de sangre, él podría apostar lo que fuera a que poseían más lazos sanguíneos que cualquiera en aquel pueblo. Christian suspiró ante la información. Una mujer. ¿Qué mujer pudo habérselas llevado? Bajó la mirada, pensativo, mientras continuaba oyendo sus palabras. Suspiró levemente, y tras un pesaroso parpadeo, observó a la joven cazadora.
- Está bien. No tienes por qué disculparte. Me has dicho más de lo que esperaba hallar por mi propia cuenta -aseguró, sonriendo con suavidad-. Probablemente Yuuki Cross también haya sido capturada. No sé cuánto puede tranquilizarme el hecho de que tengan a un Sangre Pura en su poder, y más aún que tengan a un Kuran -frunció el ceño, mientras su mente no cesaba de idear algún tipo de plan. Primero debería averiguar quién era la mujer que se las había llevado-. Te agradezco mucho por tus palabras, pero tengo una petición más -sonrió con amabilidad y se acercó unos pasos hacia ella, mirando de reojo a la otra vampiresa-. ¿Podrías mostrarme tus recuerdos de esa noche? No dolerá y no miraré otra cosa. Lo prometo -aseguró, extendiendo una mano hacia ella, capturando su mejilla y apartando sus negros cabellos-. Será solo un segundo -murmuró, inclinándose un poco y mirándola fijamente a los ojos. Su poder comenzó a fluir y su mente envió la orden a la mente de Rangiku, llevándolos a ambos hasta el día de la Fiesta de Navidad. Todo lo que Rangiku había visto, fue revivido en cuestión de segundos. Christian le había pedido permiso, pero no tenía tiempo para aguardar su respuesta. ¿Había sido arbitrario, autoritario? Tal vez alguien podría decir que sí, pero él le había dado su palabra, y no le haría daño. Solo necesitaba ver los rostros de ese día. Cerciorarse acerca de todos, y sobre todo acerca de quién era esa mujer. El recuerdo de Fraiah y Yuuki yéndose con ella llegó, y Christian se separó de Rangiku, frunciendo un poco el ceño y expresando preocupación con su mirada-. Era Cordelia, un miembro del Consejo de Ancianos -murmuró, mirando alternativamente a las muchachas, aunque lamentaba que Thalia no pudiese entender mucho o, mejor dicho, lo agradecía. Mientras ella no estuviera involucrada en todo esto, tendría más posibilidades de ser feliz en este mísero pueblo. ¿Pero qué relación tendría Cordelia Heinz con este asunto? No podía esperar buenas cosas por parte del Consejo, mucho menos si este continuaba al mando de Katrina Darent, con quien se odiaban a muerte. Y lamentaba que su hermano Adam no fuera capaz de hacer nada provechoso para la familia, pero ahora mismo él no era el indicado para reprochar esas cuestiones. De todos modos, debía averiguar qué papel jugaba el Consejo en todo esto.

El silencio se había impuesto en aquel pequeño grupo de tres. Christian, pensativo, recordó cada instante como miembro del Consejo, cada mirada temerosa hacia su persona, y luego su destierro, su captura y las torturas a las cuales lo sometieron. ¿Y cómo olvidar, desde luego, que casi logran que él mismo matase a Kairi Donovan? Una de sus manos se volvió un puño, y miró a las muchachas otra vez.
- Gracias por su tiempo -susurró, observando alternativamente a ambas, para detenerse en Rangiku-. Si ves a Yagari, dile de mi parte que estoy con ustedes -dijo con seguridad, dedicándole una grave mirada de compromiso con la causa-. Ya debo marcharme. Tengo una vaga idea acerca de dónde poder encontrar algún dato más -comentó, mirando a su alrededor para luego observarlas a ambas con una tenue sonrisa-. Gracias de nuevo -se inclinó un poco a modo de saludo y comenzó a caminar hacia atrás, y justo antes de darse la vuelta, agregó otras palabras-. Y mejor salgan de aquí. Eviten los problemas innecesarios. Cuídense -aconsejó, quizás con algún matiz de orden oculto en cada sílaba. Una vez se dio la vuelta, su mirada amable se tornó en la más oscura que podía sondearse por la zona. Y una vez alcanzó las sombras de los árboles, desapareció entre ellos.
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Mar Mayo 06, 2014 5:27 pm

Me quedé mirando mis zapatos durante unos eternos segundos, sin saber qué más decir. ¿Cómo ayudarlo si ni siquiera podía decirle dónde estaba mi propio jefe? Me sentí completamente inútil en aquel instante, viendo la ayuda tan insignificante que resultaba mi persona. Su hermana estaba en manos de esos malnacidos y yo ni siquiera podía decirle ni una sola pista de cómo encontrarla. Observé que se mostraba aun más serio, incluso sonrió con ironía en un momento dado. ¿Acaso era algo que pudiese reprocharle? Por supuesto que no. Noté la mano de Thalia sobre mi hombro, a lo que levanté la cabeza, sorprendida, mirándola con los ojos muy abiertos. Sonreí ante sus palabras, agradeciéndole su apoyo. Coloqué una de mis manos sobre la suya, la cual reposaba aun en mi hombro.- Muchas gracias, Thalia.- Le dije, sonriendo a su vez. ¿Sería extraño ver a una cazadora actuando así con dos vampiros? ¿Estaría haciendo algo malo a los ojos de los demás cazadores? Ni lo sabía ni me importaba. Lo único que para mí contaba era el que fuesen buenas personas y no le hiciesen daño a nadie. Mientras eso fuera así, no habría ningún problema por mi parte.

Le agradecí con una tenue sonrisa que me agradeciera lo poco que había podido decirle, por no decir casi nada. Dejando a un lado mi sentimiento de impotencia por no saber nada más, fruncí el ceño cuando él también afirmó que seguramente Yuuki estaría secuestrada también. Tardé un poco en ubicarme cuando mencionó el apellido ''Kuran'', ya que estaba acostumbrada a conocer a aquella chica por el apellido de su padre adoptivo, por no decir que tan solo la conocía de vista y de oídas. No había hablado nunca con ella. Me mordí el labio levemente, pensativa, preocupada ante lo que podían estar haciendo con las dos chicas. Por la experiencia que había tenido con los de la Nueva Asociación, no solían ser demasiados corteses. Además, el incremento de Niveles E... ¿Estarían usando a los Sangre Pura para algo? Dudaba que pudiesen controlar a uno si llegaba el caso... pero no sabía si podría haber alguno que quisiera colaborar con ellos. Lo observé con curiosidad cuando me dijo que tenía una petición más; ladeé la cabeza un poco, mirándolo con atención. Parpadeé varias veces tras escuchar sus palabras, confusa. ¿Que le mostrase mis recuerdos de aquella noche? ¿Y cómo iba a hacerlo? Lo miré dubitativa durante unos segundos, pero no parecía tener muchas ganas de esperar. Antes de que pudiese darme cuenta, sus ojos ya se habían clavado en los míos, y sentía como si no los pudiese apartar.-¿Eh...?- Todo lo que había visto aquella noche comenzó a rebobinarse ante mis pupilas, como si lo estuviera reviviendo. No, yo no quería recordar todo aquello... No había sido una noche muy agradable, por así decirlo. Era como si me pidiesen que rememorara lo que había pasado haría ya un par de semanas, o cualquier otro más atrás en el tiempo... Sin embargo, aquello era necesario para conocer la identidad de la mujer que se había llevado a Fraiah y a Yuuki. Aguanté de nuevo todas aquellas imágenes, apretando la mano que aun sujetaba el pañuelo, clavándome los dedos en el brazo. ¿Cuántos y qué clase de poderes podían tener los Sangre Pura? Eran unos seres terroríficos. No me gustaba la idea de que curiosearan en mi mente, pero confiaba en su palabra de que no miraría nada más. De todas formas, tampoco tenía nada que ocultar... Pero no me gustaba que invadiesen mi intimidad.

Dejé escapar inconscientemente un imperceptible suspiro de alivio cuando todo aquello acabó, y eso que no había visto la peor parte. Tratando de salir de mi aturdimiento, pasé el peso del cuerpo de un pie a otro y observé con atención la expresión de preocupación de Christian.- ¿Un miembro del Consejo?- Repetí, preocupada ante aquel dato. ¿El Consejo estaría metido en todo aquello? Era un dato interesante e inquietante a la vez. ''Cordelia...'' Aquella mujer se había acercado también a la vampiresa de cabellos azules, a la cual le había estado limpiando los labios. Fruncí nuevamente el ceño cuando recordé aquel pañuelo manchado de sangre, por no mencionar a los hombres que aquella mujer había mandado en la dirección de los servicios. Tal vez hubiesen más víctimas de las que ya habíamos contado. Crucé los brazos sin apartar aquel gesto de preocupación de mi rostro. Tenía que informar de aquello. Aunque no hubiese nada seguro, podía suponer una pequeña ayuda. Elevé el rostro hacia el vampiro cuando se despidió, asintiendo ante su petición.

¿Un dato más? Antes de que echase a andar, descrucé los brazos y me dirigí hacia él.- Christian-sama... Si averigua algo, por favor, repórtelo a la Asociación.- Me incliné un poco, tratando de no ser maleducada.- Por favor. Sería de gran ayuda.- Dije, levantando de nuevo la cabeza. Si conseguía averiguar algo, fuera lo que fuese... Si tan solo pudiésemos conseguir una pista. Asentí con la cabeza ante sus últimas palabras, dedicándole una sonrisa.-Igualmente, ¡cuídese!- Me despedí, observando cómo se daba la vuelta seguidamente. Sí, era hora de que saliésemos de allí. Miré a Thalia, esperando su reacción. ¿Sabría ella algo sobre Cordelia? Por un lado pensaba que lo más seguro era que no, y tampoco quería meterla en aquello. Me callé mis preguntas y miré hacia los dormitorios, preocupada por si alguien aparecía. Debía irme de allí y reportar lo de los dos Niveles E y lo de aquella mujer.
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Mar Mayo 06, 2014 8:08 pm

Rangiku me mira y sonríe levemente mirando al suelo
- Muchas gracias Thalia
Christian nos mira a las dos pero clava la mirada en Rangiku, y le pide husmear en su mente para encontrar todo lo que necesita sobre aquella que busca.
No creo que rangiku tenga ningún secreto(Al menos ningún secreto oscuro...) Pero a nadie le gusta que fisguen en su mente e invadan su intimidad, pero si dice que no mirará nada mas y Rangiku confía en el... a demás esto es importante, se trata de una vida.

Christian clava sus colmillos en Ella, miro como la sangre de su cuello se desliza lentamente, No entiendo por que dicen que no duele que te muerdan eso se debería declarar una mentira universal.
Cuando al fin todo eso acaba Rangiku suelta un leve suspiro de alivio, por fin todo eso a acabado, la verdad es que a mi tampoco me gusta tener sangra tan cerca de mi.
Alza la cabeza y mira a los dormitorios, supongo que ya es hora de irse, Christian se va y nos despedimos:
- ¡Igualmente, cuidese!
- Hasta pronto
Si hoy no duermo ya si que es verdad que tengo un problema
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Re: Terraza

Mensaje por Rangiku Matsumoto el Jue Mayo 08, 2014 4:54 pm

Escruté las ventanas de los dormitorios, observando con atención por si había algún movimiento detrás de los cristales y las pesadas cortinas. Debía irme de allí ya, no podía arriesgarme a que nos pillasen. Y mientras por un lado trazaba posibles rutas para salir de aquel lugar, por otro trataba de olvidar todo lo que había tenido que revivir hacía apenas unos minutos, toda aquella horrible noche. Sentía como si el sudor frío que había recorrido mi espalda al rememorar todo aquello se hubiese congelado sobre mi piel, dando lugar a una fina capa de escarcha que no hacía más que provocarme escalofríos. Pero aquello había sido necesario para saber quien era la mujer de la fiesta; de todas formas tampoco tenía derecho a quejarme, había pasado por situaciones peores. Sacudí con suavidad la cabeza, como si de esa manera consiguiese desprenderme de todas aquellas imágenes. Volví a mirar hacia la foresta y luego hacia delante, con el cuerpo en tensión. No tardarían en venir.

Y, como si me hubiesen escuchado, unas voces resonaron no muy lejos. Me volví hacia el lugar, abriendo completamente los ojos, alarmada. Era hora de marcharse, no podía demorarme más. Aseguré el wakizashi y las dagas a mi cuerpo, además de guardar el pañuelo de Christian en el bolsillo. Por desgracia, iba a ir dejando el olor a sangre por todo el bosque, así que sería mejor que me apresurase antes de que me atraparan por culpa del rastro que iba dejando.- Thalia, ¿te has manchado de mi sangre?- Le pregunté, preocupada por el que la relacionasen con todo aquello. El que hubiesen desaparecido dos neófitos y hubiese aparecido un Sangre Pura en apenas unos cuantos minutos no era algo que la Clase Nocturna fuera a pasar por alto. No iban a faltar las preguntas por doquier y el sentimiento de alarma, y si ya veían a un cazador en sus dominios, peor aún. Las voces se escucharon más cerca. No tenía más tiempo. Rápidamente, me volví hacia la vampiresa.- Si te has manchado, corre a limpiarte. No creo que quieras verte sometida a un interrogatorio.- Dije, mostrando una media sonrisa.- Yo me voy antes de que me linchen... o nos linchen si nos ven juntas.- Me despedí con un gesto de la mano y una sonrisa.- ¡Nos vemos!- Corrí hacia los árboles, internándome en el bosque lo más rápida que pude. Las últimas palabras traté de no decirlas en voz demasiado alta, pues no me extrañaría que nos escuchasen aunque fuera desde esa distancia. Corrí todo lo que pude, tratando de pasar lejos de la entrada a los dormitorios, echando rápidos vistazos a la herida del brazo. Para ser tan pequeña, para ser un simple rasguño, podía buscarme muchos problemas.

Tenía muchas cosas que hacer. Además de toda la rutina de los reportes de las misiones, debía reportar lo de aquella tal Cordelia y lo demás que había dicho el vampiro. Tendría que comentarlo con Shinji, quien tenía más experiencia y sabría mejor cómo actuar. Si el Consejo de Ancianos estaba involucrado en todo aquello, era mejor andarse con ojo.

Off:
Siento haber tardado tanto, estoy en las últimas semanas de curso y está siendo una masacre T.T
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Re: Terraza

Mensaje por Thalia Stark el Jue Mayo 08, 2014 7:26 pm

Rangiku me mira preocupada, no sabe como e podido reaccionar, en verdad estoy bien
- Thalia, ¿Te has manchado con mi sangre?
Me miro las manos en una de ellas tengo un poco, debió ser cuando puse mi mano en su hombro
- Mierda...
- Ve a limpiarte si no quieres verte sometida a un interrogatorio, o vernos si nos pillan aquí juntas

Se interna en el bosque hullendo y se despide, bueno supongo que y también me voy da aquí antes de que alguien me vea. Salto y escalo hasta la terraza, a partir de ahí me voy sola a mi habitación
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