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Plaza del pueblo

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Plaza del pueblo

Mensaje por Kaien Cross el Jue Ago 26, 2010 4:49 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Esta es la plaza del pueblo, hay una fuente en el centro, varias tiendas alrededor de la plaza y bancos para sentarse


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Agatha Blutkreislauf el Mar Feb 03, 2015 9:04 am

Tercer grado y de la clase nocturna, asi que tenia a una sangre pura a mi lado,  por la forma en que se habia acercado  me habia dado la leve sospecha de que asi era,  recordando la forma en que habia respondido se pudo notar un poco la duda de ella sobre si responderme o no, -vaya yo tambien soy de tercer grado.......pero de la clase diurna....aaam, tomo un poco de espacio?, lo menciono por que siempre tienen admiradores y todo eso no?, no los dejan respirar cuando salen de sus dormitorios...aunque no se por que tanto revuelo...la verdad que prefiero a un mayorcito que a alguien de mi edad-.


Fue lo primero que respondi extendiendome un poco en mi respuesta, habia hablado mucho pero tenia que dejar en claro que yo no era como una de esas locas ado.escentes que gritaban por los jovenes vsmpiros de la clase nocturna, y ovbiamente tambien habia agregado la pequeña broma de preferir a alguien mayor, despues de todo tampoco podia ser obvia con mi verdadero motivo en esa escuela,  -eso y que mi cabeza termina doliendome por tantos gritos creo que como "fan", seria pesima-, volvi a hablar pues era la verdad, solo cuando se trataba de mi vida personal era mas rebelde que nadie pero aun asi  yo jamas seria del tipo de chica que tenia idolos guapos.


Off:perdon por tardar tanto en responder
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Tsuki Shimizu el Mar Feb 03, 2015 1:02 pm

*ríe un poco*-Bueno, entonces es mejor que evites eso de andar gritando. Sabes, tengo dos hermanos mayores, puedo presentaremos algún día si quieres *guiñe*.

Gracias a los ancestros Agatha no era parte de las diurnas gritonas, de ser así no creo que hubiera sido cortés si huía corriendo en ese instante, le mencioné a mis hermanos... y no pude evitar recordar los agobios que me habían llevado a la plaza despueblo. ¿Qué estarían haciendo mis hermanos en ese momento? [pfff... tenía que aceptar que los extrañaba, después de todo, eran mis hermanos y había compartido tanto con ellos! peor no podía hacerme a la idea de casarme con uno de ellos, es más, a quién elegiría?] La gente comenzaba a ser cada vez menos, el día poco a poco iba pasando a ser noche. No me apetecía ir a clase, pero dado al asunto actual, no me podía permitir dejar a esta chica sola.

-Agatha... Está oscureciendo, no tienes un toque de queda o algo así? Podría acompañarte... si estás de acuerdo, claro.

Dije al tiempo en que me puse de pie, esperando no parecer que la estaba obligando a irnos de ese lugar.

off: no te preocupes! todos tenemos cosas que hacer fuera del rol ;) !
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Agatha Blutkreislauf el Vie Feb 06, 2015 1:15 pm

La platica se habia tornado comoda, a pesar d e que shimizu fuera una vampira  todo salia bien,  sonrei ante su guiño pues nbas habiamos bromeado al final, - a muchas gracias seguro que me llevo mejor con tus hermanos, siempre me eh llevado mejor con hombres mas grandes que yo, no se que tenga pero siempre es asi-, respondia con completa sinceridad mientras acababa de  terminar ese fruto que tenia entre mis mnos dejando solo la semilla grande y rugosa, justo en ese moemnto podia notar que habia menos gente en la plaza pues comenzaba a  oscurecer,.

Por esa misma razon escuchaba las palabras de  shimizu  mencionando el dichoso toque de queda de la academia, impuesta a los alumnos de  la clase diurna,  yecnicamente si yo no estaba adentro de la escuela no tenia por que seguir ese toque de queda y mi verdadera intension estaba en  buscar pistas sobre muchas cosas, o al menos eso era lo que pretendia, pues la unica mision era cuidar y vigilar la academia croos, obviamente podia salvaguardar esa escuela estando afuera de ella que quedandome adentro siguiendo sus reglas, reglas que me impedian hacer mi trabajo.

-jeje tengo permiso para no regresar, pues mi casa esta cercas y puedo  ir a dormir  en mi casa al menos por hoy-, fue mi respuesta la que tenia verdad y mentira, el verdadero permiso era por ser cazadora y  en verdad que tenia mi casa en ese pueblo  pero no habia planes de dormir en esa casa si no vigilar las calles, - pero tu si tienes que ir a clases, je talvez eso es lo malo de estar en el turno nocturno, en vez de poder estar durmiendo o viendo algunas atracciones nocturnas se la tienen que pasar estudiando-,  respondi  mencionando lo que p3nsaba sobre la situacion, o al menos como "alumna normal", pues en verdad sabia la causa de por que podian salir de la academia tan comodamente.
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Tsuki Shimizu el Lun Feb 09, 2015 9:35 pm

-Que suerte tienes de vivir cerca, algunos tenemos que resignarnos a vivir en los dormitorios de la escuela, son cómodos, pero no hay nada como el hogar*sonríe*

Ciertamente no cambiaría la habitación de mi hogar por el de la academia... ni hablar de la sangre falsa... pero por lo menos podía darme el tiempo necesario de estar a solas. [sangre... mi garganta comenzó a arder... a pesar de mi pacifismo, me encontraba algo reácea al sabor de las pastillas de sangre. El ardor se hacía un poco más presente a momentos... debía encontrar una solución.]

-Ya que vives por aquí... haz escuchado de algún sitio que no deba frecuentase? ya sabes, de cuidado...

Estaría algún level-e por ahí? esas escorias no serían extrañadas, podían ser mi cena de esa noche.
Esperando no inquietarla, agregué

-Pregunto... para evitar pasar por ahí en mi regreso a la academia, ya está oscuro...
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Agatha Blutkreislauf el Lun Feb 16, 2015 4:04 am

Shimizu tenia razon no habia un lugar mejor que el hogar, por unos cuantos segundos recordaba las pocas veces que habia jugado con mis padres en aquel jardin, las palabras de tsiki interrumpieron esos recuerdos , una pregunta muy sospechosa, pero tenia que seguir aparentando, pues nadie en la escuela sabia que era una cazadora, -mmmm, el parque, ese lugar es muuuuy tenebroso en la noche en verdad quien ande por ahi a esas horas no trama nada bueno-,  respondi casi de inmediato pues es donde mas level-e asechaban a sus pobres victimas y si tsuki preguntaba por eso merecia mi atencion, tal vez vigilarla para que no causara problemas.

Ademas si algo pasaba yo ya estaba preprarada solo tendria que ocultar en algun lugar la funda de guitarra, ademas estaba segura que, si hay un level-e simpre habria mas, eso lo podia apostar sobre seguro, siempre hay mas.


Off:lamento la tardanza y tan corto post
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Tsuki Shimizu el Mar Feb 17, 2015 4:43 am

Mencionó el parque... seguramente han habido sucesos algo peligrosos, quizá algunos no volvieron jamás de ese lugar. [Debo ir a investigar, puede que encuentre mi cena]. Fingí una cara de preocupación por lo que oía y para que fuese aún más real, usé mi poder para que ella viera verdadera preocupación o miedo en mi. Tenía que convencerla de que yo era... normal... esta chica era del pueblo, y todos tienen sus historias sobre los de la clase nocturna, sobre nosotros los vampiros.

-Gracias por el dato*sonríe*, Creo que debo irme ya, tengo el tiempo justo para pasar por un encargo antes de regresar a la academía. Fue un gusto conocerte Agatha, espero poder encontrarte otro día... *le extiende la mano para despedirse*

Con una sonrisa esperaba que las formalidades no le fueran algo aburrido, pero era le primera vez que nos conocíamos. El ardor en mi garganta era latente, obligándome a tragar saliva para mitigar un poco la sensación. Tan pronto desapareciera de la vista de esta chica tenía planeado visitar el parque... esos level-e debían estar cerca... tan cerca de mí y de mis colmillos...

off: no te preocupes, de echo creo que podemos arreglar otro rol con otro personaje *muajajajaja*... en cuanto estas dos lo permitan :)
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Agatha Blutkreislauf el Jue Feb 19, 2015 1:46 am

Miedo y preocupacion, esos fueron los dos sentimientos que percate en tsuki, detal manera que de no ser cazadora le hubiera creido por completo, ahora solo le creia tal vez el cincuenta porciento, -no hay nada que agradecer, me encanta ayudar-, mi respuesta rapida para asi corresponder con esa despedida, muy propia de los nobles, siempre querian verse muy formales pero yo nunca recriminaba eso pues aunque fuera por un corto tiempo en la infancia me habian enseñado a ser formal, -hasta luegu tsuki, yo tambien espero volver a verte pronto-

Ya era la hora, ella iria a su recado, o mas bien al parque a no se que, pero era evidente que no era tomar un pequeño paseo, mi desventaja?, que sabia que los vampiros me podian oler a varios metros, asi que tenia que mantener cierta distancia, una distancia la cual tal vez seria perderle visualmente mi ventaja?, sabia donde se dirijia y de paso que conocia mucho mejor el pueblo que ella.


Asi que encuanto ella me dio la espalda yo hize lo mismo, levantarme , tomar la funda de guitarra e ir a otra calle la cual era contraria a la direccion de tsuki, tras doblar en la primera esquina y asi abrir aquella funda y tomar las espaldas que gurdaba ahi, colgarles a mi espalda y guardar mi bolsa con frutos en lugar de las espadas, - de no ser por el entrenamiento de cazadores seguro y caigo por completo, ahora tengo que ir al parques0, si algo pasa tendre que reportarlo, espero solo reportar y no intervenir-, hable entre susurros para asi comenzar a correr con toda la velocidad que mi cuerpo me permitia tomando todos los atajos que me ayudaran a llegar lo mas rapido posible.



Off:mmm pues vamos corriendo(?), jajaja muy bien , seguimos en contacto
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Tsuki Shimizu el Jue Feb 19, 2015 2:11 am

Agatha respondió mi gesto tomando mi mano con la suya. Su tacto fue suave pero firme, esta chica era algo interesante, su mirada, su presencia y su aroma me decían que había algo más en ella que lo que se veía en la superficie. Nos despedimos deseando saber más una de la otra... *quizá...* Sonreí mientras incliné la cabeza como se hacía en casa cuando mostrabas respeto a alguien, mientras tomé mi relicario en una de mis manos.
Me di la vuelta con gracia, dirigiendo mis pasos hacia donde me fue indicado estaba el parque, no me había tomado el tiempo de recorrer el pueblo, por lo que no estaba segura de mi camino, sin embargo, conforme avanzaba en la oscuridad, fui notando un aroma peculiar en el aire: tierra, resina, mugre... y sangre.
La noche aún empezaba, por lo que tenía el tiempo necesario para cazar algo antes de regresar a la academia, no podía esperar para darme ese pequeño regalo, desde que llegué no había consumido más que esas odiosas pero necesarias pastillas, si quería seguir con el ejemplo de mis abuelos y de Kaname Kuran, debía acatar las ordenes, aunque eso significara sacrificios.
Mi objetivo no se encontraba tan lejos de mí, podía sentir el ardor aún más latente en mi garganta, el solo pensar en ese oro carmesí que estaba a unos instantes de saciar mi sed me hacía ir cada vez más rápido, al punto de sin siquiera poder reprimirme, iba corriendo velozmente, mi corazón palpitaba, lleno de adrenalina, mis sentidos dejaron de ser tan recatados, sólo quería probar algo diferente a estos últimos meses...

off: te parece si seguimos en el parque? yo te sigo :)
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Kairi Donovan el Sáb Mar 28, 2015 12:51 am

Era noche cerrada, las calles estaban completamente desiertas y el silencio solo era roto por sus pasos. El cielo amenazaba lluvia desde hacía varias horas, pero aún así, Kairi no tenía intenciones de regresar a casa. No sabía cuánto tiempo llevaba andando, ni cuantas veces había pasado por la plaza a la que acababa de llegar de nuevo. Buscaba una casualidad, un encuentro fortuito, aunque ¿se podía llamar así a algo que buscaba desesperadamente? Necesitaba verle. No podía contactar con él de ningún modo, quizá si descansara y se alimentara de una vez, podría haber empleado sus poderes para ello, pero lamentablemente, estaba segura de que no sería capaz de descansar hasta que supiera en que estado se encontraba todo en aquel momento. Tras meditarlo un poco había tomado la decisión de salir a buscarlo, basándose en experiencias anteriores, lo más sencillo era dar vueltas por el pueblo hasta encontrarle ¿cuántas veces se habían encontrado por casualidad en aquellas calles? Muchísimas.

Pero parecía que esta ocasión no sería una de ellas.

Notaba los efectos del cansancio ¿cuántos días hacia ya de la última vez que había dormido? ¿Y cuándo se había alimentado por última vez? Notaba quemazón en la garganta desde hacía varios días, pero no tenía tiempo para aquello, al igual que el desorden absoluto que había dejado en casa, no era su prioridad, de hecho, era lo último que le preocupaba en aquel momento, conocía su límite perfectamente y no estaba ni cerca de él. Aún así, debía de tener un aspecto lamentable para lo que acostumbraba a ser ella, lo había visto antes en el espejo y no quería ni imaginarse cómo habría ido empeorando, a ojos de un humano quizá se viera como siempre, pero cualquiera que fuera un poco observador y fuera capaz de atravesar aquel encanto natural del que estaban dotados los de su especie, se daría cuenta.  Pero ¿qué importaba su aspecto si cada vez estaba más segura de que no iba a encontrarle?

-Hoy no es mi día de suerte.-murmuró para sí.

Se dejó caer sobre uno de los bancos, las cosas no eran tan sencillas como había pensado, la emoción que le provocaba estar de vuelta mezclada con el cansancio arruinaban todas sus posibilidades de pensar con claridad. Salir a la calle e intentar forzar el destino para que le otorgara lo que deseaba en aquel momento, era claramente una tontería por su parte. Si bien dedicar horas y horas a dar vueltas por allí aumentaba sus posibilidades, no era en absoluto algo sensato. Cualquier persona con dos dedos de frente descolgaría el teléfono y llamaría o iría a donde fuera que pudiera estar…Pero claro, con la cantidad de información que tenía poco podía hacer…

Dejo escapar un suspiro, resignada, momento en el que el cielo parecía haber decidido hacer eco de su estado de ánimo y dejaba caer las primeras gotas de lluvia de la noche. Extendió la mano, observando cómo resbalaban entre sus dedos hasta caer al suelo. Alzó el rostro al cielo y cerró los ojos un instante, a lo mejor un poco de agua fría era de ayuda.  Cada vez caía más y más, empezaba a notar la humedad a través de la ropa, parecía que siempre se las ingeniaba para dejar empapado su querido abrigo rojo, a este paso iba a tener que deshacerse de él o plantearse el cambiarlo por otro cuando las nubes amenazaran con descargar lluvia.

Allí sentada no iba a conseguir nada así que era hora de moverse. A pesar de todos los pensamientos que habían pasado por su cabeza al respecto, estaba más que dispuesta a seguir paseando por el pueblo, en algún momento la suerte se pondría de su lado ¿verdad? Tampoco pedía tanto.  Con esa idea en la cabeza, cuando escuchó el ruido a sus espaldas, se volvió rápidamente, para que aquel breve instante de tonta emoción fuera tan solo un gato revolviendo en la basura. Le entraron ganas de reír ante semejante estampa.

Por eso, cuando nuevamente escuchó algo no se giró, continuó con sus lentos pasos mientras pensaba hacia dónde dirigirse.



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Christian Blade el Dom Mar 29, 2015 4:41 pm

El cielo cubierto de gris pareciera estallar una vez más en lágrimas.


Todo se había ido al infierno. Todos sus esfuerzos habían sido en vano. Tras volver de aquel viaje a las montañas, sólo podía pensar en ello: en lo que le dirían cuando se enterasen que por su culpa Ziel y Fraiah ya no estaban. Había fallado. Habían fallado como falló en tantas cosas hace un tiempo. Todo lo que quería y deseaba proteger, se desintegraba entre sus manos al mínimo tacto. ¿Esto significaba estar maldito? ¿De esta tortura se trataba? Aún podía recordar el aroma de la sangre que inundaba el bosque helado la mañana que decidió partir de regreso al pueblo. Sin duda, las esencias de Fraiah y Ziel impregnaban el lugar, junto a la de otros más que no supo identificar. Y esto lo ponía aún peor, porque sencillamente esperaba lo peor. Ellos no estaban por ninguna parte y todo el plan de protección que había ideado junto a los cazadores se había diluido en un sucio charco de falsas esperanzas. Y, Christian, particularmente, se sentía tan preocupado como decepcionado. Aún perduraba en él aquel sabor amargo, aquella desilusión, todo aquel temor entremezclado con el más agridulce dolor.

Caminaba lentamente con una maleta ligera de pertenencias y un paraguas. De repente había comenzado a llover con mayor intensidad. Estaba andando sin destino fijo, pero probablemente acabase en aquella posada de la otra vez. Siempre allí su fiel pequeño cuarto de alquiler. Pensaba en esta semana hacer los arreglos para alquilar una casa decente en la cual poder vivir junto a Fraiah, pero nuevamente sus deseos y planes fueron ofuscados. No podía ni pensar en eso, pues la tristeza lo invadía sin remedio. Era una mezcla de enojo y angustia que se volvía a cada segundo más insoportable. Y ni siquiera las gotas de lluvia, con su relajante sonido, eran capaces de apaciguarlo.

Tensó su mano mientras aferraba el paraguas. Llevaba fumando un cigarro tras otro hacía un buen rato. Sus ojos, de aquel ámbar tranquilo, iban fijos en el camino. Observaba cómo las gotas se estrellaban contra el suelo a cada paso. Sin embargo, se detuvo unos momentos cuando vio pasar un gato. Su corazón pareció paralizarse hasta que volvió a la marcha. Los felinos siempre lo ponían mal. No podía creer que les tuviera fobia, pero así era. El gato negro cruzó la acera y se escondió entre unos árboles, probablemente para protegerse de la lluvia. Él, entonces, continuó caminando. Ensimismado, pensativo, jamás creyó que aquella delgada y elegante figura estuviese en su camino, justo delante de sus ojos. Anduvo tras ella sin saberlo alrededor de diez minutos. Christian había procurado ocultar su presencia en todo momento, por lo cual identificarlo no era algo posible. Pero… ¿qué había de ella? Desde aquel incidente, ambos habían quedado conectados. Christian poseía una parte importante de la joven, una parte que le había arrebatado sin querer pero haciéndole daño, de modo que casi se lleva su vida. Él siempre podía detectarla, sin importar dónde estuviese, sin embargo.. ¿por qué no se había dado cuenta?

Quizás el dolor acababa por ofuscarle todos los sentidos.

Y detuvo sus pasos. Los detuvo porque, al levantar la vista, algo llamó su atención. Un par de ojos sorprendidos, confusos, observaban el camino, justo por donde aquella silueta iba. Dio uno, dos, tres pasos. Extendió una de sus manos, pero se contuvo y volvió a dejar caer el brazo a un lado. No, estaba alucinando de nuevo. Sus anhelos acababan por jugarle en contra, más junto al hecho de que llevaba días sin alimentarse. Negó con la cabeza, bajó la mirada pero, entonces, volvió a mirar al frente. Cerró por unos momentos los ojos y se permitió sentir. Todos los aromas presentes, todas las presencias, llegaron hasta él. Invadieron su interior con múltiples sensaciones, hasta que lo tan esperado y a la vez temido llegó: su dulce olor. Christian volvió a alzar el rostro. No había dudas ahora, ¿o si? Y entonces dejó de ocultarse. Permitió que él también fuera encontrado. Su inminente presencia invadió aquella plaza, y llegaría hasta ella de un modo u otro. Si sus sentidos no lo engañaban, ella también lo percibiría, ¿verdad? Porque ella… Ella también lo había echado de menos, ¿no es así? Pero la inseguridad, la duda… aún estaban presentes, así como la tristeza y la decepción. Se maldijo a sí mismo. Porque a pesar de tener todas las respuestas, continuaba desconfiando. Y, entonces, la brisa meció el húmedo cabello de ella, y su aroma fue como una avalancha a punto de sepultarlo bajo tierra. Se vio obligado a dejar caer su paraguas a un lado. El metal del mismo resonó contra el suelo, y entonces sus pasos avanzaron a la vez que su maleta también era dejada a un lado. Veloz, corrió hasta ella y la sujetó de la muñeca, sin reparo alguno, desesperado, frustrado, incluso contra la posibilidad de poder haberse confundido de persona. La obligó a voltearse, algo brusco. Necesitaba ver su rostro. Necesitaba ver para creer, porque de otro modo le sería imposible, más allá de que todas las señales lo guiasen a aquella verdad. Y, al ver su rostro, sus pupilas se volvieron ínfimas, y una gota de lluvia acabó por apagar el cigarro que aún sostenía entre los labios.
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Kairi Donovan el Dom Mar 29, 2015 10:58 pm

Paso a paso, con una lentitud que hacía parecer que marcaba el compás de una melodía triste, atravesaba la plaza. ¿Para qué andar con prisa si no iba a ninguna parte? Cuanto más tiempo pasara por allí, más oportunidades tenía de conseguir alguna pista, algo que la llevara por el camino correcto o eso se decía a sí misma, a pesar de que no prestaba demasiada atención a los pequeños detalles, se limitaba a dejar que sus pies la condujeran hacia donde quisieran. ¿Era aquello una pérdida de tiempo? Comenzaba a creer que sí, pero no quería regresar a su hogar y tener que lidiar con la decepción que estaba suponiendo su vuelta a casa. Respiró hondo para intentar alejar esos pensamientos, eso que hablaba era su cansancio, no ella y Kairi Donovan no era de las que se rendía fácilmente. En aquella toma de aire percibió un leve olor a tabaco, arrugó la nariz, aunque había algo familiar entremezclado con él. Esta vez no iba a caer en los tontos juegos de su cabeza, así que siguió caminando.

Y así transcurrió un breve lapso de tiempo. Ella andaba, la lluvia caía y su idea cada vez sonaba más estúpida. Quizá estaba perdiendo el tiempo, quizá, aunque lo encontrara, él no querría verla y aunque esa posibilidad hacia que su corazón se encogiera, su parte más racional sabía que era comprensible e intentaba prepararla para ello ¿qué haría si fuera así? ¿Todo lo que había estado haciendo estos últimos meses habría sido en vano?

Entonces lo sintió.

Se detuvo en seco. Aquella presencia le era tan conocida como la suya propia, tanto, que no era capaz de creérselo. Su idea había dejado de parecer absurda. Le asustaba darse la vuelta ¿y si el cansancio le estaba jugando una mala pasada? Era una posibilidad muy remota, pero aún así temía que fuera cierto. ¿Con que cara podía mirarle y decirle “He pasado muchos meses fuera sin dar ninguna señal de vida, pero espero que todo esté igual”? Era absurdo. Iba a odiarla, seguro, estaría furioso, no querría hablar con ella. Pero cuanto antes se diera la vuelta, antes lo sabría. Él se adelantó y agarró su muñeca con fuerza, se vio obligada a girarse, cosa que agradeció, no estaba segura de haber llegado a hacerlo ella sola, tenía tantas ganas de ver aquel rostro de nuevo, como miedo a lo que pudiera sentir ahora por ella. Había soñado tantas veces con aquel momento, versiones hermosas, versiones terribles, tan parecidas y tan distintas entre sí.

Se le llenaron los ojos de lágrimas. Era él, esos eran sus ojos que la observaban con algo que parecía sorpresa, sus labios que sostenían un cigarro que fue lo único que hizo que se contuviera y no se lanzara a besarlo, aunque se muriera por hacerlo, y se sorprendió a si misma mirando su cabello como una tonta, estaba seco, no como el suyo que poco le faltaba para chorrear, le dieron ganas de reírse de lo absurdo de sus pensamientos. No pudo evitarlo, alzó una mano y lo acarició con suavidad. Le había extrañado tanto…Y ahora estaba ahí, podía tocarle y no parecía odiarla a pesar de todo ¿o estaba demasiado sorprendido de verla como para reaccionar de otro modo? La alegría momentánea se disipó en un abrir y cerrar de ojos, no sabía qué hacer, pero sentía que era ella la que tenía que hablar primero.

-Lo siento –fue lo único que salió de sus labios y sus ojos azules se detuvieron en los dorados de él, como si quisiera mostrarle todo lo que había dentro de ella en aquel momento, aquel cúmulo de sentimientos e inseguridades, el miedo que tenía a lo que pudiera pasar, lo mal que se sentía por todo ese tiempo perdido y, sobre todo, lo mucho que le había echado de menos.



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Christian Blade el Vie Abr 10, 2015 4:36 am

Estaba sosteniendo su muñeca fuertemente. Quizás del mismo impacto que había recibido al sentirla tan cerca, no se daba cuenta de la presión que estaba ejerciendo. Sus ojos ambarinos parecían temblar dentro de sus orbes blancas. Aún no podía creerlo. No podía asimilar que la persona que estaba allí, delante de él completamente empapada a causa de la lluvia, era ella, su Kairi Donovan de siempre. Porque, en primer lugar, ¿qué derecho tenía él para decir que aquella mujer le pertenecía? Más allá de que él jamás la vería como una posesión –porque sencillamente no era de ese tipo de hombres-, llevaba consigo la ilusión de poder decir algún día que ella sería su compañera de vida, la única con la que deseaba vivir y tener la calidez de lo que muchos llaman “familia”. Y aunque Christian vivió veinte años de su existencia en el ceno de un hogar, no podía ver a aquellas personas como su sustento y contención. Hacía bastante que había abierto los ojos, y tal vez la noche en que acabó llevándose de la vida de su padre y su hermana menor, lo comprendió por completo: él jamás pertenecería a este apellido, por más escrito con sangre que estuviese; él jamás pertenecería a ese entorno, pero sí a estos brazos que, con fuerza, ahora sostenía.

Pero ella jamás sería suya de aquel modo, ¿verdad?

La lluvia ya comenzaba a empapar su cabello del mismo modo que había hecho con el de ella. Christian continuaba sin reaccionar, únicamente mirándola a los ojos intensamente. Sus pupilas viajaban por cada uno de sus azules iris de forma sucesiva e intercalada. Ni siquiera se había dado cuenta de que aquel temporal había arrasado no sólo con sus sentimientos, sino también con el cigarro que sostenía entre los labios. Y cuando ella alzó su mano para tocar su rostro, una fuerte corriente eléctrica recorrió su cuerpo de pies a cabeza. Era como si un mismo rayo de la tormenta hubiera caído sobre su cuerpo desplegando en sus extremidades los más nocivos efectos. Y ante aquella embestida de sensaciones… ¿cómo reaccionar? ¿Qué sentir? Christian no pudo hacer más que comenzar a fruncir el ceño, en una expresión de incredibilidad y tristeza, mostrándose afligido. Notó cómo los ojos de ella parecían más acuosos que las hojas de los árboles, siendo empapadas por cada gota. El joven Blade comenzó a negar con la cabeza, justo cuando ella susurró esas dos palabras tan precisas. Se odiaba. Se odiaba y hasta podía decir que la odiaba a ella también, porque la quería tanto que no podía evitar el retorcerse del dolor por dentro. Y aquella despreciable angustia era la que le impedía reaccionar, mover su cuerpo, hablar… ¡simplemente hacer todo lo que deseó hacer en cuanto la tuviera frente a sí! Besarla, abrazarla, cuidarla… y todos esos anhelos parecían haber sido ofuscados, paradójicamente, por su presencia. Y es que toda su belleza, estaba matándole… Una vez más.

- ¿Lo sientes? –preguntó al fin, en un hilo de voz apenas audible. Se quitó el cigarro de la boca y lo arrojó al suelo-. ¿Lo sientes? –repitió, mirándola con intensidad. Sus pupilas le impedían ver con claridad, pues estaban comenzando a humedecerse. Entonces se dio cuenta de lo fuerte que estaba sosteniéndola, y aflojó el agarre. Bajó la cabeza, cortando con aquel contacto visual sumamente hipnotizante y doloroso, para luego chasquear la lengua y negar con la cabeza. Sin embargo, por mucho que su corazón herido quisiera resistirse, sabía que no podía contra ella, porque siempre tuvo su alma a voluntad. Por eso, al alzar nuevamente la vista, tiró de su brazo y la atrajo hacia él. Finalmente, con fuerza, la abrazó. Fue un acto casi desesperado en medio de tanta contradicción. Las gotas de lluvia se deslizaban por cada mechón de su azabache cabello, y sus manos envueltas en aquellos blancos guantes, sostuvieron la espalda y la cabeza de la chica contra su cuerpo, haciendo de escudo para que no continuase mojándose. Era un estúpido, ¿verdad? Porque aún así, aún en estas circunstancias, él no podía dejar de entregar hasta el último respiro por ella. Estaba tan vendido a su amor como un niño desamparado en búsqueda de cariño. Apretó sus blancos colmillos, preso de sus emociones y pensamientos, y cerró los ojos con fuerza. Aunque no lo hiciera a propósito, ella siempre jugaba con su corazón como quería. Ella ya había jugado tantas veces con su cabeza. Y ahora que podía decirle todo lo que sentía, todo lo que pensaba y todo lo que lo atormentaba, no podía. No podía hacerlo porque, simplemente, no había palabra que quisiera hacerse oír.



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Kairi Donovan el Vie Abr 10, 2015 3:37 pm

Sus ojos, tristes y dolidos, se clavaban en su pecho como si de puñales se tratara ¿tanto dolor le había causado? Kairi quería morirse allí mismo. Apartó la mano rápidamente, no tendría que haber hecho nada, tendría que haberse quedado quieta, así solo complicaba las cosas ¿por qué no había esperado a saber cuál era la situación? Tonta, tonta, tonta. Ahora él la observaba con una expresión que le partía el corazon en trocitos diminutos y hacía que quisiera desaparecer. Si su sola presencia provocaba esa mirada no quería imaginarse como habrían sido todos aquellos meses en los que ella estuvo lejos, para ella habían sido duros y difíciles también, pero ver la expresión desamparada de Christian le hacían pensar que para él habían sido una tortura...Ahora lo tenía más claro que nunca, no se merecía ni un solo gesto amable, nada. Comenzaba a pensar que era mejor darse la vuelta y dejar que él siguiera su vida sin ella, si tanto dolor iba a causarle lo mejor sería quitarse del medio y desaparecer...

Pero no podía, le necesitaba desesperadamente.

Era una niña egoísta y nada ni nadie podría arrebatarle a lo único que le importaba en este mundo, ni siquiera ella misma, aunque fuera lo que tuviera que hacer, no era capaz de imaginarse una vida sin él. Kairi Donovan, la que siempre había sido independiente y había rehuido de todo tipo de necesidad ahora estaba irremediablemente ligada a alguien, algo a lo que no renunciaría aunque se lo ofrecieran y que no desaparecería por mucho tiempo que pasara alejada. Le había devuelto el tener un propósito en su vida, después de lo perdida que había estado años atrás, quería hacer todo lo posible para tener una buena vida a su lado.

Se estremeció al escuchar su voz después de tanto tiempo, sentía escozor en los ojos, las lágrimas querian fluir y ella no lo permitía, tenía que ser fuerte y soportar lo que llegaría a continuación, ahora venía el "Vete al cuerno, Kairi Donovan" ¿verdad? Sería lo más lógico. Sintió como la presión disminuía en su muñeca, siendo entonces consciente de la fuerza que Christian había puesto antes. ¿Aquello que veía en sus ojos eran lágrimas? Se mordió el labio con fuerza, tenía el corazón tan encogido que sentía que de un momento a otro terminaría por desaparecer. No fue capaz de articular palabra nuevamente, sabía que si lo hiciera todos sus esfuerzos para no llorar habrían sido en vano. Entonces ocurrió el segundo milagro de la noche. La abrazó. Kairi ya no pudo contenerse más y estalló en llanto mientras le rodeaba con los brazos, sus dedos se aferraron a su ropa en la espalda, como si con eso fuera a conseguir que no la soltara jamás.

-Lo siento, Christian, lo siento -le temblaba la voz y las palabras salían de sus labios atropelladamente. El momento no era el idonéo, lo ideal habría sido que se quedara en silencio y disfrutara de la maravillosa sensación de estar de nuevo en sus brazos, pero sabía que le debía miles de disculpas y cuanto más se las guardara para ella más la quemarían por dentro- No debí marcharme sin avisar, tendría que haber contactado contigo durante este tiempo, si lo hubiera hecho habría dejado todo a medias y vuelto corriendo, he sido una egoísta, lo siento, lo siento, lo siento -cuanto más lo pensaba más despreciable se sentía- No volveré a hacerlo, me he liberado de todo lo que me retenía fuera, no tendré que irme de nuevo nunca más...No me iré de tu lado, si aún quieres que me quede contigo, claro está -creyó correcto añadir eso último, aquel susurro tembloroso llevaba consigo todas las esperanzas de la joven.



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Christian Blade el Dom Mayo 03, 2015 7:24 pm


La amargura crecía desde el interior, pero a medida que ésta lo hacía tal y como lo había estado haciendo todo este tiempo, también crecía un extraño sentimiento de alivio y felicidad. Después de todo, ¿no dicen, acaso, que no existe nada peor que la incertidumbre? Y a Christian había estado matándolo hora tras hora, día tras día, no saber nada de ella. “¿Estaría bien? ¿Dónde se encontraría? ¿Estaría a salvo? ¿Tendrá algún problema familiar? ¿Por qué hoy tampoco ha llamado?” Aquellas eran algunas de las preguntas que él se hacía a diario, observando silenciosamente a través de la grisácea ventana de su miserable apartamento. Tenía tantos proyectos, tantas heridas que lavar… y sólo quería hacerlo a su lado. Y, como si tan sólo de un estúpido sueño infantil se tratase, todos sus anhelos se habían desvanecido cual castillo de arena en medio de la tormenta. Kairi se había ido… y con ella se había llevado su seguridad y su alegría; la poca que tenía, a decir verdad, pero que tanto le llenaba el alma, a través de las traiciones y mentiras que constituían los pilares de su vida. Pero Christian jamás decía lo que le afligía. Sólo una vez se había abierto a ella para contarle el peor de sus secretos; el más vil y el más pesado. Pero, desde aquella vez, no tocó más el tema. Tan sólo quería olvidar, buscar la felicidad junto a ella y su hermana, las únicas dos personas que conformaban el equilibrio de bienestar que podía tener su inmortal vida. Y de repente se encontró incapaz de protegerlas, incapaz de encontrarlas. Fraiah estaba desaparecida otra vez, y sabía que aquello no acarreaba nada bueno. Y era su culpa. Entera e infinitamente. Y lo mismo ocurrió con Ziel. ¿Cómo podía ser tan pésimo hermano? ¿Cómo podía ser tan poco útil para lo que se suponía que debía ser lo mejor que podría hacer? Y a esa terrible angustia y preocupación, se sumaba la inexistencia actual de la única persona en la cual podría encontrar apoyo y calidez. Porque no podía ser de otro modo. Él la necesitaba desesperadamente. Porque, cuando no estaba, la sangre le quemaba en las venas, el corazón se le retorcía hasta oprimirse y la depresión –su fiel y nefasta compañera- amenazaba con arrojarlo al abismo más oscuro…

Pero allí estaba. Allí se encontraba la luz entre la tormenta, entre sus brazos, lavando las quemaduras que ella misma había generado de tanto brillar en su ánimo.

La voz de Kairi comenzó a dejarse oír. Entre sollozos, se oían sus disculpas, sus explicaciones. Christian notó cómo ella aferró sus manos a su espalda fuertemente. Él, como si obedeciese a aquel contacto, la apretó más contra sí, envolviéndola cada vez más en aquel abrazo que tantos significados, emociones y sentimientos contenía. La lluvia era tan intensa que ya no había rastro del seco cabello del vampiro. Estaban iguales ahora; ambos estaban empapados, en lluvia y en llanto. Las piernas de Christian se flexionaron a la vez que su pecho comenzó a tener sobresaltos. La pena generaba aquello en él. Ya no podía contener la presión que estaba sintiendo allí, justo en medio de su corazón. Si no lo soltaba, sentía que iba a asfixiarse. Por eso, acabó arrodillándose en el húmedo suelo, clavando sus rodillas en la acera y arrastrando, inevitablemente, a Kairi consigo. Sin dejar de abrazarla, escondió su rostro en el hueco existente entre su cuello y su hombro. Ya no sólo se oían las lágrimas de ella, pues ahora también se escuchaban las suyas. A pesar de que Kairi le había pedido disculpas, le había dicho todo aquello y, seguramente, esperaba algún tipo de respuesta, él no podía hablar. A pesar de que ella había concluido sus palabras con duda que podría ser el giro completo de su relación con él. Tal vez se sorprendiera… pues jamás lo había visto así. Si bien podría ser consciente de lo frágil que era su alma de niño, tal vez nunca imaginó verlo estallar así. Las lágrimas, en principio silenciosas, acabaron por delatar su presencia mediante fuertes gemidos propios del llanto y de lo mucho que intentaba Christian de luchar contra este. Era patético. Lo sabía, lo reconocía. Era un imbécil miserable cuya sensibilidad le debilitaba hasta en lo más ínfimo. Cerró los ojos con fuerza mientras cada gota proveniente del cielo –y de su fuero interno- empapaba sus mejillas. No podía hablar, no lo conseguía. Tan sólo necesitaba sentirla, depurar esto que estaba consumiéndole por dentro, nutrirse en su abrazo, en su contacto, porque de otro modo no se creería capaz de continuar. Por eso, la abrazó aún con más fuerza. Y en el silencio de aquella noche, tan sólo la lluvia era capaz de ocultar su aflicción. En aquella ausencia de respuesta, quizás el cuerpo hablaba por sí solo mediante aquel desborde emocional del río interno de sus afectos. Y alguna vez, hace mucho tiempo, alguien le había enseñado que el silencio nunca es tiempo perdido.
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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Kairi Donovan el Mar Mayo 05, 2015 11:54 pm

Cuando sus palabras se hicieron esperar a Kairi le dio un vuelco al corazón. ¿Por qué no decía nada? ¿Por qué no dejaba escapar aquellas palabras que ella tanto deseaba escuchar? ¿Acaso se trataba de algo que a la joven no le alegraría oír?  Ansiaba escuchar su voz diciendo que todo iba a ir bien a partir de ahora ¿No era muy egoísta desear aquello? Ahora que él la abrazaba las esperanzas de que quisiera mantenerla consigo aumentaban poco a poco...Notó que el abrazo cobraba algo más de fuerza, lo que ella no pudo evitar interpretar como una buena señal, el alivio que había sentido hacía un momento cuando él la había abrazado no hizo otra cosa que aumentar. Enterró el rostro en su pecho, como siempre le gustaba hacer, había pasado mucho tiempo desde la última vez, el solo percibir su aroma de una forma más intensa consiguió que llorara con mayor intensidad de lo que ya lo hacía. Todo lo demás daba igual, ya ni siquiera notaba el peso de la ropa empapada y como su cabello estaba apelmazado al rostro. Nada más importaba, solo ellos.

Sentía calidez en el pecho. Dolía. Era un dolor dulce, una sensación extraña…mezcla de tristeza, por todo aquel tiempo perdido; desesperación, al ver todo el dolor que le había causado, y una enorme alegría por verse de nuevo entre sus brazos, momento que había deseado desde el mismo instante en el que se alejó de ellos por última vez. Aquel cúmulo de sentimientos le mareaba un poco, hacía tiempo que no sentía otra cosa que cansancio, añoranza y frustración…No recordaba cómo era aquello, la confusión constante que había sentido en el pasado, la sensación de estar perdida y completamente dominada por el caos de su cabeza. Eso que poco a poco, al lado de Christian, había ido dejando atrás, él la había ayudado a encontrar de nuevo el camino a seguir. ¿Cómo pudo vivir así tanto tiempo? La presión que le hacía sentir era agobiante. En cuanto las cosas volvieran a la normalidad, porque volverían ¿verdad? Se aseguraría de agradecerle todo lo que había hecho por ella.

Se vio arrastrada hacia abajo, pero lejos de darle importancia a aquello, casi lo agradeció. Fue entonces cuando se percató de que Christian lloraba, no era la primera vez que le veía hacerlo y, dadas las circunstancias, quizá no debiera sorprenderle que lo hiciera, pero jamás le había visto tan destrozado.

Se quedó helada y sus propias lágrimas se detuvieron.

Aquella sensación de remordimientos regresó a ella como si de una bofetada se tratara. Todo era su culpa. Esas lágrimas, ese terrible dolor…Era todo obra suya. Intentó no verse arrastrada de nuevo al temor y malestar de antes, no era el momento para ello, no era el momento de disculparse nuevamente, no, tenía que estar ahí para él, ayudarle a calmarse, ella había causado aquello ¿no? Ahora tenía que hacer lo que pudiera para que desapareciera.En ese instante se prometió a si misma que jamás permitiría que nada dañara a Christian de aquel modo otra vez. Ni siquiera ella. Haría todo lo que estuviera en su mano para protegerle, costara lo que costara, si tenía que apartarse de su lado para que fuera feliz, lo haría sin dudarlo un instante, por doloroso que fuera para ella.

Soltó entonces una de las manos que se aferraban a su espalda para acariciarle la empapada cabeza, a la vez que trataba de mantener la calma, daba igual lo que estuviera sintiendo Kairi en aquel momento, tan solo quería reconfortarle, como había hecho tantas veces con ese mismo gesto dulce y protector. Quería tomar su rostro entre sus manos, mirarle a los ojos y decirle que todo iría bien a partir de ahora, pero tenía la ligera sensación de que eso no le gustaría, que a lo mejor él no querría que viera su expresión en aquel instante, así que se quedó como estaba.
-Estoy aquí, Christian, no me iré de nuevo, todo irá bien...-susurró. Poner aquellos pensamientos en voz alta parecía darle fuerzas para cumplir aquella promesa que se había hecho poco antes, haría lo que fuera por él y ella misma se encargaría de que poco a poco todo retomara su cauce y la suerte les sonriera de una maldita vez.



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Christian Blade el Sáb Sep 19, 2015 4:16 am

¿Qué podía hacer? Más y más se aferraba a ella así como más y más deseaba alejarse. ¿Pero por qué? ¿Acaso no la quería lo suficiente? ¿Acaso se había percatado de que ella no para él? Ninguna de estas preguntas podría hallar una respuesta afirmativa. De ningún modo Christian creería algo así. Pues, desde su perspectiva, desde todo lo que estaba sintiendo dentro, resultaba ser todo lo contrario: ella era demasiado para él, y lo sabía, y porque lo sabía le dolía el doble, y le dolía el doble porque la quería más que a nada. Pero era una tortura vivir así: siendo un traidor, un asesino de su propia sangre, y buscando amor y compasión como un perro callejero. ¿Y por qué lloraba? ¿Acaso tenía derecho a reclamarle algo? ¿Tenía derecho a mendigar al menos una pizca de sus delicados abrazos?

Una de sus manos se deslizó por la húmeda espalda de Kairi. Llegó hasta el centro de la misma y presionó sobre ella con su palma abierta, desplegando sus largos dedos enguantados sobre la misma. Podía sentir su piel bajo el agua que inundaba sus ropas. Y podía sentir lo menuda que era, y cuánto poder y fuerza llevaba por dentro a pesar de todo. Ella era toda una mujer, y él... él no era más que un niño caprichoso que detesta que le dejen solo en las noches de lluvia. Las palabras de Kairi se dejaron oír a pesar del sonido de las salvajes gotas. Christian continuaba en silencio, mudo, y ella probablemente esperase de su parte al menos una mínima respuesta. Y él, en verdad, quería hablar, gritar, echar fuera todo aquello que estaba atormentándole por dentro, sellando su garganta. Y, finalmente, tras unos minutos más de conmoción, sus labios decidieron romper el cerrojo. La mano que permanecía en la espalda de Kairi se aferró aún más a ella, mientras que la otra capturó su nuca, acabando por acercarla a él mucho, mucho más. Estaba desesperado, era cierto, y no parecía existir vergüenza en él para mostrarlo.
- Quédate -susurró en su oído, sin mostrar su rostro, el cual estaba cubierto por la confluencia cristalina de la lluvia y las lágrimas-. Quédate conmigo, aunque no tenga ni el mínimo derecho a exigírtelo -continuó, elevando un poco más su voz y abrazándola aún con más fuerzas. Sus caricias eran cálidas, como siempre. Y él tan sólo quería hundirse en ellas para siempre-. Todo este tiempo... -quiso continuar, pero no pudo. Sintió la presión sobre el pecho, y sólo atinó a respirar muy profundo, inhalando su aroma, tan húmedo como dulce. "El silencio nunca es tiempo perdido", le dijeron una vez, cuando tenía apenas seis años de edad. Nunca creería que daría tanta razón a esas simples palabras, pero era cierto que en esta ausencia de voces hallaba tantas otras cosas. Sus sentidos se conectaban con todo lo demás: su respiración, sus latidos, su fino tacto.

La lluvia había llegado a su punto de máxima rudeza, y ahora ya comenzaba a disminuir. Ambos vampiros estaba completamente empapados, y los oscuros mechones tanto de ella como de él se pegaban a sus mejillas y parecían pesar toneladas. La brisa nocturna hizo rodar el paraguas que llevaba Christian antes de encontrar a Kairi en su camino. Del mismo modo en que el viento arrastraba a aquel objeto, Christian era arrastrado por las fuertes emociones, por sus intensos sentimientos. ¿Lo llevarían a alguna parte? ¿O simplemente se perderían en la noche, para que al amanecer, finalmente, ya no quedase ningún rastro de él?


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Megan Blade Darent el Dom Ene 03, 2016 12:42 am

Llego corriendo seguida de Crash y Haki, las calles eran un autentico laberinto pero tras unos minutos de carrera llegaron a un plaza que, aunque era bastante grande, estaba vacía en comparación con la estación. Megan paro en seco y se inclino hacia delante poniendo sus manos en las rodillas, respirando con rapidez. -Eso ha sido divertido- Dijo con una sonrisa sin levantarse. -Disculpa mis modales- Dijo pasados unos segundos y poniéndose derecha. -Sera mejor que coja esto- Dijo quitandole las bolsas de las manos y poniéndolas en el suelo a sus pies.

Haki ya mas tranquila se tumbo tras la niña que acto seguido se sentó encima de su lomo, parecia sumamente pequeña al lado del gigantesco animal.

-Has dicho algo de unas pastillas de sangre- Dijo inquisitiva. -¿Me darías una para que las probase? He oído hablar de ellas, y de el insoportable regusto a metal que dejan en la lengua- Exclamo divertida. Había conocido a muchos vampiros y todos, sin excepción usaban las pastillas como suplemento a la dieta de la sangre, no como sustituto. Miro de arriba a abajo al chico, no parecía débil ni desnutrido ni nada por el estilo, lo que despertaba su curiosidad ¿Acaso seria posible vivir sin sangre?


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Crash el Dom Ene 03, 2016 1:10 am

*Crash llego arrastrado por la niña. La miro con una ceja levantada mientras aun se reponía de lo vivido en la estación. Siempre en fregados divertidos. Pero en el fondo aliviado de que solo hubiera sido eso. Observo como la niña se sentaba en el animal, fue cuando analizo a ese ejemplar. Le recordaba algo, pero no sabia que. Bobo, eso ya lo dije.*

- Nada, tranquila... (Dijo divertido) Claro, pero no la tragues deprisa... No vaya a ser que se te quede en la garganta (Dijo sacando el bote. Lo abrió, saco una y se la ofreció.) Ahora, toma te la despacio.

off:Pd: Lo siento chicos, nos colamos en medio de vuestro rol... aunque esto ocurra en paralelo no le hagáis caso. Como si la plaza fuera muy grande y así no os molestamos mucho Wink


Última edición por Crash el Dom Ene 03, 2016 11:26 pm, editado 1 vez


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Megan Blade Darent el Dom Ene 03, 2016 3:20 pm

La chica observo con curiosidad las píldoras, eran redondas, pequeñas y de color rojo, pero sinceramente, no parecían nada apetitosas, si siquiera olían a sangre. La cogió con los pequeños dedos escudriñándola con curiosidad, haciéndola girar. Levanto la mirada para ver al chico y pum, se la metió en la boca y comenzó a molerla por ella con la lengua.

Al principio no le pareció mas que estar chupando una pequeña piedra sin sabor, pero de pronto esta comenzó a deshacerse y, lo que había parecido solido como una piedra se estaba deshaciendo como el plástico caliente, y ese sabor, oh, ese sabor... Megan no había probado nada mas horrible desde aquella vez que confundió su bolsa de sangre con vino y casi vomita. En su cara se podía ver claramente el disgusto , los mofletes hinchados, los labios y el ceño fruncido. Le costo pero al fina consiguió tragar esa amalgama metálica caliente y viscosa no sin esfuerzo. La loba había levantado la mirada hacia la niña al haber notado su incomodidad, pero al comprender lo que había pasado volvió a posar su enorme cabeza en el suelo.

-Están..- Comenzó a decir con media sonrisa. -Están realmente asquerosas Crash- Concluyo con una carcajada. No al fin y al cabo Megan no iba a cambiar su dieta de sangre por aquellas horribles pastillas.



OFF: Lo siento chicos ni siquiera me he dado cuenta de que estabais ahi. Prometemos no molestar mucho!! shy


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Kairi Donovan el Dom Ene 03, 2016 9:17 pm

La calma había invadido a la pura sangre, donde antes solo hubo llanto y un torbellino de emociones ahora solo había calma, al menos en su parte más superficial, todo apariencia, el esfuerzo que le conllevaba mantener sus sentimientos al margen era enorme, pero era un esfuerzo necesario ¿pues cómo podía calmar a alguien si ella misma no se mostraba tranquila? La única manera de que remitieran todos aquellos sentimientos de culpa y preocupación que se habían producido al ver el estado en el que se encontraba Christian, era ayudándolo, haciendo todo lo que estuviera en su mano para que aquella persona tan preciada para ella. Su propia felicidad dependía de la felicidad del ser amado.

Pasaba los dedos por su cabello con suavidad, sentía como las gotas de lluvia se escurrían entre los mismos, solo se detuvo cuando la voz de Christian se dejó oir tras un largo rato. "Quédate" Aquella palabra hizo que las lágrimas brotaran de nuevo de sus ojos, destrozando aquel intento de mostrarse tranquila, en tan solo un instante y con unas pocas palabras, los temores más profundos de la morena empezaban a marcharse, aquel ligero resto de miedo a que él no la quisiera de vuelta, que aún había permanecido aferrado a su pecho, desaparecía poco a poco. Las palabras la abandonaron y solo pudo asentir, le abrazó más fuerte -si es que acaso era posible- para así tratar de demostrar su deseo de permanecer a su lado y no volver a alejarse de él, no iría a ninguna parte si él no estaba a su lado, como si tenía que arrastrarle a la otra punta del mundo con tal de no volver a dejarle allí. Aquellos meses habían sido muy duros, no quería hacerle pasar por ello de nuevo y, aunque sonara egoísta, ella tampoco quería hacerlo. Era una de las pocas veces desde que le conocía, que no quería congelar el tiempo y que aquel abrazo durara para siempre, su mayor deseo era que todo regresara a la normalidad, que todo aquel dolor quedara atrás y que, aunque hermoso y ansiado, ese reencuentro, diera paso a la vida que tanto habían echado de menos, aquella vida que casi no habían podido saborear.

Apenas sentía el paso del tiempo, pero supo que fue bastante lo que tardó en ser capaz de dejar de llorar y hablar de nuevo, casi sin pensarlo, fue como si las palabras encontraran de nuevo su lugar y quisieran salir de sus labios desesperadamente.- Mientras me quieras a tu lado no iré a ninguna parte, lo prometo. -susurró- Temía que no quisieras volver a saber de mí después de tanto tiempo...-Decidió poner sus más profundos pensamientos en voz alta, como una forma de alejarlos de ella para siempre, poco a poco iban disminuyendo, al igual que la lluvia, perdían fuerza y pasado un tiempo, sería como si nunca hubieran estado ahí ¿verdad?


Off: Siento la tardanza y la cutrez, la inspiración brilla por su ausencia ;_;



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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Crash el Dom Ene 03, 2016 11:46 pm

- Lo se, pero durante años me alimente solo de estas pastillas. (Dijo mientras se rascaba la cabeza y miraba a otro lado.) No me gusta beber sangre.

*Sentencio el bueno de Crash. Solo le falto empezar a contar su vida a la pobre niña. Su mirada melodramática al vació indicaba que estaba apunto de recordar cosas de su pasado. Pero con un pequeño golpe en la cabeza, realizado por su propia mano hizo que se le quitaba la tontería. Se sentó en el suelo y miro a la niña de nuevo. Entonces fue cuando la pregunta fundamental en esta situación volvió a su mente.*

- ¿Tus padres no te estarán buscando? (Dijo mientras analizaba por ultima vez a la niña.)


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Megan Blade Darent el Lun Ene 04, 2016 12:48 am

La niña miraba al chico sonriendo, aunque al instante se le borro la sonrisa. A Crash le había cambiado la cara, como si fuera a decir algo trascendental que fuera a cambiar el tono de la conversación, pero no fue así, se dio un golpe en la cabeza con lo que Megan soltó una risilla. -A mi si que me gusta beber sangre, pero no matar para conseguirla- Dijo poniéndose los brazos tras la cabeza mirando al cielo. -Creo que para arrebatar una vida, hay que tener un motivo muy importante...- Continuo pensativa con los ojos perdidos mas allá, en el firmamento. -..o acabas convirtiéndote en un monstruo- Concluyo en un suspiro. Recordó aquellos ojos rojos que la buscaban en la oscuridad, la voz de su madre llamándola, suplicando por ella.. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de allí y volvió a mirar a Crash con media sonrisa, un poco triste a decir verdad.

-Estarán por ahí, tirándose los trastos a la cabeza y echándose la culpa el uno al otro- Dijo un poco resentida, la niña sabia que no llegarían a tanto pero sabia que volarían las palabras hirientes aquí y allá. -Sera mejor que me demore en volver, no quiero estar en medio de eso, dan bastante miedo cuando se enfadan- Dijo mirando fijamente a la loba mientras acariciaba su suave pelaje. - Y a ti.. ¿A ti nadie te busca?- Pregunto inquisitiva, el chico no era tan mayor. -Quiza tus padres.. ¿no tendras una hermana pequeña con la que jugar no?- Dijo con los ojos brillantes, llevaba una eternidad sin jugar con alguien de su edad, de hecho llevaba una eternidad sin ver a alguien de su edad, incluso a su hermano, extrañaba tanto a su hermano mayor..

A decir verdad llevaba tiempo sin jugar, en tiempos de guerra, los niños deben crecer rápido, no tienen tiempo para jugar, deben hacerse fuertes y aprender a defenderse, así se lo habían dicho y así lo había hecho.


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Crash el Mar Ene 05, 2016 12:08 am

- Tienes razón, matar por placer es una gran pecado. Que cuando se comete no hay vuelta atrás. (Dijo con media sonrisa, al recordar su trabajo en Rusia.) Pero monstruos o no, lo importante es saber que esa linea existe y no cruzarla por nada.(Sonrió a la niña con una gran sonrisa.)

*Vaya con el rubito de ojos verdes. Para haber sido el pequeño siempre sabe como hacer de hermano mayor (?)Aunque para mi es gracioso. Ayuda a una desconocida por que si, y ahora a la hija de Katrina sin que el lo sepa, si cuando digo que es muh tonto aveces es por que lo es. Pero esto no le ayudara para su vida de relax en nada. Pobre, y lo que le queda. Cuando escucho que sus padres estarían peleando sonrió. *

- A mi....(Dijo en voz baja.) No hahaha, hace tiempo que nadie me busca y me espera. (Sonrió, buscando tal vez aliviar la desgracia de su vida.) Pues no, nunca tuve una hermana y menos alguien mas pequeño que yo.


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Megan Blade Darent el Mar Ene 05, 2016 12:18 am

La niña asintió a las palabras de Crash. -Tienes razón, por eso nunca voy a matar a nadie.- Dijo con una amplia sonrisa. Siempre había sido pacifica, Megan odiaba pelear y, aunque había tenido que aprender como matar a alguien en menos de un abrir y cerrar de ojos la producía verdadero terror, aunque nunca lo admitiría en voz alta por supuesto. La chica escudriño los ojos del muchacho, parecía incluso mas triste que ella y, aunque en ese momento Megan no sabia por que unos segundos mas tarde lo descubrió.

El no tenia familia.

Un sentimiento de presión ataco su pecho, no lo había sentido nunca antes y tampoco sabia el nombre exacto de lo que estaba sintiendo solo sabia que era molesto y para nada agradable. -Bueno, aun no nos conocemos mucho Crash, pero... - Dudo si continuar hablando, no sabia el porque había dicho eso pero sentía que debía hacerlo. - ...pero si quieres, bueno, si quieres yo podría ser tu amiga- Dijo mientras sus mofletes se ponían de color rojo. -Así.. Así tendré alguien con quien jugar y tu no tendrás que sentarte aburrido a ver los trenes pasar- Concluyo con esa sonrisa típica de los niños, inocente y con el mas puro sentimiento de ayudar a alguien.


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Re: Plaza del pueblo

Mensaje por Crash el Mar Ene 05, 2016 12:41 am

*Crash amiga de la hija de Katrina... En plan hermano mayor, enseñándola una vida mejor de la que tuvo su madre. Si esto me lo dicen hace 3 años, me rió en la cara de quien me lo hubiera dicho. Él era una persona que estaba madurando, ya era hora a sus 21 años, pero aun tenia esas cosas de la gente que no tuvo infancia. Solo se que va a flipar cuando descubra los padres de la pequeña Megan.

- No me importaría hacer de hermano mayor en algunos ratos libres. Pero siempre que tengas permiso ¿eh? (Dijo sonriente, luego se puso de pie.) Creo que es hora de que te acompañe a donde estén tus padres.


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Re: Plaza del pueblo

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